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Internacionales

Estampa oriental

Un panorama sobre la cultura japonesa

El uruguayo Gonzalo Frasca, desarrollador de videojuegos que en los últimos años mantuvo un contacto muy fluido con Japón, dialogó con Montevideo Portal sobre la cultura nipona y cómo se entienden algunas reacciones de los japoneses tras el tsunami de la semana pasada. "Ellos no entenderían que alguien estuviera afanando a gente que está en el horno", dijo.

17.03.2011 15:13

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2011-03-17T15:13:00-03:00
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Montevideo Portal / Inés Nogueiras
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Gonzalo Frasca es investigador y desarrollador de videojuegos y, por su trabajo, en los últimos diez años viajó frecuentemente a Japón, donde estuvo en estrecho contacto con los habitantes del país que ahora se encuentra devastado por el terremoto y posterior tsunami ocurrido la semana pasada.

"Durante seis, siete años fui todos los años. La primera vez que fui fue el 11 de setiembre de 2001, un día precioso para viajar en avión. Conozco bastante Tokio y los alrededores, tengo muchos amigos y colegas de la industria", dijo Frasca en un diálogo con Montevideo Portal sobre la cultura japonesa y la forma en que reaccionaron ante la tragedia.



Una cuestión de orden

"Los japoneses son súper organizados para todo. Tokio es un monstruo, entonces por ejemplo los arreglos en las calles se hacen durante toda la noche porque, a diferencia de los amigos de ADEOM, ellos no tienen problemas de trabajar", apuntó.

"El nivel de organización que tienen es brutal. Yo he estado en terremotos en Tokio pero muy chiquitos, de esos a los que nadie les da bola. Pero lo que sí ves es que hay preparación y organización", agregó Frasca.

"También he estado en eventos grandes, convenciones de veinte mil personas, y la gente hace colas kilométricas todos tranquilitos. Nadie se te va a colar. O en el metro, en los andenes está marcado dónde abre cada puerta y la gente se organiza sin que nadie les diga; esperan a que salgan todos para entrar. Hay un montón de cosas de orden, que si no fueran así, no podrían sobrevivir", señaló.

"Por otra parte, la gente se hace responsable de sus errores. Una vendedora de una estación de tren casi se muere, empezó a hiperventilar y tuve que calmarla, porque me había vendido mal una conexión. Y el pánico que le vino fue súper sincero, realmente se puso mal. Son mucho más estrictos en todo, bueno, en realidad son como se debería ser. Capaz que después de tener eso armás una sociedad más emocional, pero si no tenés esa base no, y lamentablemente acá en Uruguay se perdió eso", opinó.



El otro, yo

"La gente es infinitamente más solidaria que en Uruguay. Todos los países creen que son solidarios, pero allá eso está metido en la cultura a un nivel increíble. Me ha pasado varias veces de preguntar por un lugar a alguien que venía caminando en mi dirección opuesta, y que se vuelva conmigo marcha atrás cuatro cuadras y me deje en la puerta, cosa que acá sería imposible que te pasara", relató.

Frasca agregó que como todas las sociedades, la nipona "tiene sus cosas buenas y malas", pero destacó la predisposición a ayudar y el respeto por el otro como lo que más se puede destacar de los japoneses, y lo que explica cómo viven el impacto del desastre natural.

"Tienen una cosa solidaria, de ayudar al otro, de amabilidad. Me acuerdo de ir al banco a cambiar plata y que, como nadie hablaba inglés, me trajeran al gerente del banco. Y el gerente estuvo conmigo veinte minutos, con una sonrisa, ayudándome con los papeles. Cosas impensables acá", agregó.

"A diferencia de nuestra cultura que está centrada en el individualismo, los tipos tienen una cosa mucho más grupal. Me pasó una vez que casi mato a 200 japoneses por accidente. Yo estaba en una esquina, iba a cruzar la calle y el semáforo estaba en rojo, pero como no venía nada crucé igual, y atrás mío había como unas 200 personas esperando para cruzar. El tema es que se confía tanto en el otro, que si el de adelante camina vos no mirás a la luz, si el de adelante camina obviamente es porque está en verde. Entonces hice largar a un maremoto de gente y justo apareció un auto y yo me asusté mucho. Yo cambié y crecí como ser humano ese día, porque me abrió los ojos", contó.

"El respeto al otro es una de las cosas que se siente enormemente. Nadie habla por teléfono en el ómnibus por ejemplo, para no molestar a los demás. Están pensando siempre en el otro, eso se siente como turista o trabajando", agregó.

Sensación térmica

Un aspecto que llamó la atención tras el tsunami fue cómo, en medio del desastre, no hubo noticias sobre saqueos, o robos, o disturbios al momento de aprovisionarse de agua o alimentos, imagen que contrasta, por ejemplo, con lo ocurrido tras el sismo de Haití, en que la policía debió contener a los habitantes que, en su desesperación, saqueaban comercios y ponían en jaque los repartos de ayuda humanitaria.

Sobre este punto, Frasca explica que en Japón hay un bajísimo nivel de criminalidad, y que eso se puede apreciar incluso en aspectos mínimos.

"Los japoneses no tienen jardines, porque es muy caro el espacio, y entonces se puede ver en las ventanas que dan a la calle plantas de orquídeas, por ejemplo. Acá es impensable tener una flor porque te la afanan, imaginate orquídeas. O los peces carpas, que cada uno sale como 1.500 dólares, y hay en los estanques de la calle. A veces hay 7.000 dólares en peces nadando en un estanque sin ningún tipo de reja ni de protección, y si se muere uno es porque se lo comió un gato, porque nadie se lo va a llevar", comentó.

"A nadie se le ocurre afanar. Se mueren de vergüenza, no les entra en la cabeza", destacó.

"Hay una película animada, que se llama 'La tumba de las luciérnagas', que son dos hermanos medio muertos de hambre después de la guerra, y que recién a la mitad de la película, después de que pasaron cosas horribles, se les da por robar comida. Y recién después, dicen 'bueno, vamos a ir al banco a sacar la plata de papá y mama', porque los padres habían muerto en un bombardeo, pero ésa era la plata de los padres, no de ellos. Y vos mirás esa película y decís '¡pero estos pibes son idiotas!', pero después te das cuenta que los idiotas somos nosotros, porque ellos tienen un montón de cosas de valores y respeto hacia el otro", expresó.

"Casi no hay crimen, la gente anda con cash, casi no usan tarjeta, andan con plata arriba. Una de las cosas que siempre hago con un amigo allá es ir una noche de paseo por cualquier lado de la ciudad, pasamos toda la madrugada caminando por cualquier barrio, por cualquier lado, sin rumbo, y en ningún momento nos asustamos de nada", agregó.

"No hay crimen, entonces menos lo va a haber en estas situaciones. Es difícil para una sociedad de ladrones como nosotros entender que hay gente que es honesta. Uno cree que todos son de su condición", reflexionó Frasca.

"A nivel cultural son muy distintos a nosotros en muchas cosas. A nosotros no nos entra en la cabeza el hecho de que no afanen; pero ellos no entenderían que alguien estuviera afanando a gente que está en el horno", dijo.


Puro carácter

En lo que respecta al carácter emocional de los japoneses, Frasca afirma que son una cultura muy cerrada y que no suelen demostrar abiertamente sus sentimientos, o buscar la confrontación.

"Es una cultura distinta. Mis amigos occidentales que viven allá dicen que es más fácil tener amigas mujeres que amigos hombres, las mujeres son más abiertas a los extranjeros. Con las mujeres te llevás mejor seas hombre o mujer, no es un tema de levante, sino un tema de apertura mental. Y los hombres no son muy de demostrar, pero sí son de tomar mucho alcohol entonces después de la quinta cerveza somos todos amigos", apuntó.

"Es un país muy xenófobo, muy amable pero xenófobo, no te quieren pero no te lo dicen", agregó Frasca.

"Son súper cuadrados, y cuidadosos con todo. Yo he hecho negocios y es muy complicado. Una de las cosas más complicadas es que no te dicen que no, nunca. Es muy importante para ellos no confrontar; y eso explica un poco como están manejando la información ahora, hay que tomar las cosas con pinzas porque ellos van a cuidar muy bien lo que dicen", concluyó.

Montevideo Portal / Inés Nogueiras
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