El presidente estadounidense Donald Trump anunció el viernes que, al cumplir un año de su segundo mandato el día 20 de enero, propondría la imposición de un tope del 10% a las tasas de interés de las tarjetas de crédito. Inmediatamente, el aviso sacudió al sistema financiero local, pero también abrió interrogantes sobre si una medida de ese tipo podría tener repercusiones más allá de las fronteras del país.
Según informó Yahoo Finance, las acciones de los mayores prestadores bancarios de mundo amanecieron este lunes con caídas de hasta 10% ante los potenciales efectos de la medida que Trump quiere aprobar. Esto último implicaría pérdidas de ganancias anuales de entre 5 a 18% y “borraría por completo” los ahorros de empresas dedicadas exclusivamente al crédito como Capital One y Synchrony Financial, pronosticó Wells Fargo.
Para aprobarse, la norma precisaría ser aprobada por el Parlamento estadounidense, pero el mandatario pretende hacerlo sin esa consideración. Según sostuvo, los bancos “abusan duramente de las tarjetas de crédito”, y “deberían ser castigados por ello”, declaró.
En diálogo con Montevideo Portal, el empresario y experto financiero Martín Guerra expresó que “nunca y en ningún lado es buena práctica topear precios”, y apuntó a que lo único que conseguiría la implementación es “bajar la oferta de crédito para los que más lo necesiten”. Además, recordó que Trump ya intentó movilizar esta propuesta en el pasado y fracasó.
“Si tú limitás el precio, baja la oferta. O sea, baja la oferta en los segmentos de más riesgo, porque al tener menos precio, no podés incorporar el precio del riesgo, que tienen las transacciones”, argumentó.
En ese sentido, ante los mecanismos políticos necesarios y la previsión de que el cambio sería por un año, Guerra sostuvo que a Estados Unidos “no le pasaría nada”. Consultado sobre posibles efectos indirectos en Uruguay, planteó que no habría un “coletazo”, aunque sí opinó que podría “inspirar” medidas similares desde la clase política.
“La idea de Trump está saliendo una sociedad que tiene US$ 45.000 de ingreso per cápita promedio. Acá, el 70% de la población del Uruguay gana menos de $ 40.000. Hay un millón y medio de personas adultas que no tienen tarjeta de crédito en el Uruguay”, sostuvo.
Sobre una posible “inspiración” para el sector político, el experto indicó que el rubro ya maneja una “inspiración constante” de poner topes y recortes, como en el caso de la Ley de Usura.
“Desde que entró en vigencia lo que está pasando es que hay un millón y medio de personas que no tienen crédito”, recordó, y apuntó a que su implementación dio al desarrollo de un mercado informal como los préstamos “gota a gota”.