El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que “no está contento” con el nombramiento del ayatolá Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo de Irán, tras la muerte de su padre, Alí Jamenei, durante la ofensiva militar estadounidense iniciada a finales de febrero.
En declaraciones al diario New York Post, el mandatario sostuvo que no respalda la decisión adoptada por la Asamblea de Expertos de Irán, el órgano encargado de designar al líder supremo del país.
“No estoy contento con él”, afirmó Trump al ser consultado sobre el nuevo jefe político y religioso iraní, aunque evitó precisar si el dirigente podría convertirse en un objetivo militar en el marco de la actual campaña contra la República Islámica.
Escalada tras la muerte del líder iraní
La designación de Mojtaba Jamenei se produjo el domingo, días después de que su padre muriera el 28 de febrero en los ataques iniciales lanzados por Washington contra territorio iraní. En esos bombardeos también fallecieron su esposa, Mansuré Jojasté Bagherzadé, así como otros miembros de su familia.
Según reportes preliminares, la ofensiva estadounidense ha dejado más de 1.200 muertos y miles de ataques contra instalaciones militares e infraestructuras estratégicas en Irán, en una de las escaladas más graves entre ambos países en décadas.
Incertidumbre sobre una intervención terrestre
Consultado sobre los próximos pasos de Washington, Trump descartó que exista una decisión inmediata sobre una ofensiva terrestre en territorio iraní.
“No hemos tomado ninguna decisión al respecto. Ni siquiera nos hemos acercado a ello”, aseguró el mandatario, en medio de especulaciones de medios estadounidenses sobre una eventual operación para tomar el control de instalaciones nucleares iraníes, en particular las vinculadas al enriquecimiento de uranio en la ciudad de Isfahán.
Un escenario de alto riesgo regional
La muerte de Alí Jamenei —quien gobernó Irán desde 1989— y la llegada de su hijo al poder abren un escenario inédito en la política iraní. Analistas advierten que la sucesión en medio de un conflicto abierto con Estados Unidos podría endurecer la postura de Teherán y aumentar la inestabilidad en Medio Oriente.
Con información de Europa press