Mucho se habló del avión venezolano-iraní que pretendía ingresar al Uruguay a principios de junio. El ministro de Defensa, Javier García, compareció incluso ante el Parlamento para profundizar en las explicaciones dado que el país aprobó el plan de vuelo de la aeronave, pero luego denegó y prohibió ingresar al espacio aéreo uruguayo. Sin embargo, se conoció en las últimas horas la palabra de uno de los integrantes venezolanos que integraba la tripulación, actualmente retenida e investigada en Argentina.

Marrio Arraga contó que la “travesía” comenzó el pasado 3 de junio con un viaje a Surinam para llevar 15 toneladas de carga como parte de ayuda humanitaria por el desastre natural ocurrido a inicios del corriente mes. Luego de esto, regresaron a Caracas para una parada técnica y procedieron a despegar hacia Querétaro (México) en búsqueda de partes y autopartes cuyo destino era Argentina.

“Allá en México montamos nuestra carga y partimos a Venezuela el día 5 (de junio) y nuevamente hicimos una parada técnica. La aeronave parte hacia Ezeiza y llegamos acá el 6 de junio al mediodía. En nuestra llegada a Argentina, el aeropuerto que teníamos como destino era Ezeiza, pero por cuestiones climatológicas no pudimos llegar y acudimos al alterno en la ciudad de Córdoba. Luego de allí, esperamos que el aeropuerto abriera sus operaciones en Ezeiza, encendimos el aeronave y partimos hacia acá. Llegamos entre 2:30 y 3:00 de la tarde y el proceso de descarga de toda la mercancía que traíamos fue bastante rápido y en menos de dos horas esa operación estaba realizada y estábamos haciendo migración para ir al descanso de la tripulación para salir al día siguiente en horas del mediodía. El día 7 era nuestra salida estimada a las 14 horas”, indicó el tripulante.

“Todo transcurrió normal hasta que al día siguiente ya en nuestra salida, habiendo adherido a todos los procesos logísticos y operativos para poder marchar a Caracas surge lo que ya conocemos, que no se nos fue suministrado el combustible luego de una espera de 7 u 8 horas. El gerente de operaciones decidió, en aras de preservar la salud de la tripulación y poniendo la seguridad antemano de la operación, luego de esa espera prolongada decidimos hacer migración nuevamente para que la tripulación descansara 24 horas más y buscar un plan alterno que nos permitiera cargar combustible en otra estación”, añadió.

Una vez de vuelta en Argentina, contó Arraga, se planificó, se programó y se iniciaron los procesos para ir hacia el aeropuerto más conveniente debido al trayecto que era el de Montevideo.

“Se hicieron todas las coordinaciones logísticas y operativas para poder ir a Montevideo el día 8. Ya llegado el día 8 partimos a Montevideo con todas las actividades de acuerdo a lo modificado y una vez que estamos entrando a territorio uruguayo solicitamos el permiso para ingresar y se nos manda a una zona para esperar instrucciones de la torre. Una vez transcurrido unos cinco u ocho minutos se le solicitó a la torre si tenía información y la torre nos informa que el ministerio había negado nuestro ingreso al país y no teníamos la autorización de aterrizar en Montevideo”, contó.

El integrante de la tripulación explicó que, previo a salir, cumplieron con todos los procedimientos establecidos para desplazarse de Ezeiza a Montevideo que fueron aprobados. Sin embargo, una vez que solicitan el permiso para ingresar se les informa que la solicitud aprobada en su momento había sido revocada y denegada, una acción que calificó como “atípica” y “una cuestión que no es normal”.

César Pérez, presidente de Emtrasur, empresa para la que operaba este avión, comunicó, en primer lugar, que en la aviación comercial la seguridad es lo primero porque los errores se pagan con vidas y aseguró que “llama mucho la atención” la negativa de Uruguay en un viaje tan corto.

“Una nave no despega si la torre no verifica y constata que todos los permisos están debidamente en orden. Un vuelo que es tan corto, que hayan permitido que haya despegado el aeronave y que lamentablemente el permiso había sido revocado es sumamente irresponsable”, criticó.

“Despegamos con 28 mil litros de combustible, cuando el mínimo requerido son 20 mil litros porque se debe tener en cuenta siempre el aeropuerto alterno. A Dios gracias que no había mal tiempo en Ezeiza. En ese momento, si hubiese mal tiempo, el alterno sería Córdoba y sabrá Dios si hubiésemos entrado en un aterrizaje de emergencia porque el combustible no daba para llegar a Córdoba”, añadió.

Finalmente, Pérez explicó por qué había un excedente de pasajeros. En la aeronave venían 19 pasajeros cuando habitualmente en los transportes de carga sólo está permitido que lo hagan 5. Según dijo, se llevó una tripulación reforzada con cinco instructores y el resto venezolanos debido a que parte de ella se está “entrenando” y porque viajó el gerente de operaciones, que asistió por políticas de la empresa cuando se va por primera vez a un aeropuerto. Asimismo, estaba el gerente de finanzas de la empresa, quien también había realizado operaciones previas, “no solo en Ezeiza”.