En menos de 24 horas, tres personas —entre ellas dos menores de edad— fueron víctimas de ataques de tiburón en distintas playas de Sídney, sin que se registraran muertes, aunque uno de los heridos permanece en estado crítico. La inusual secuencia ha despertado preocupación en Australia, país que históricamente lidera las estadísticas globales de encuentros con escualos.
El caso más grave ocurrió la tarde del domingo en Shark Beach, donde un niño de 12 años fue atacado por un tiburón toro, una especie conocida por su fuerza y capacidad de habitar tanto aguas saladas como dulces. El menor, que se encontraba saltando al agua desde una cornisa rocosa, fue rescatado por sus amigos, quienes actuaron antes de la llegada de los equipos de emergencia. Sufrió heridas graves en ambas piernas y fue trasladado al Hospital Infantil de Sídney, donde continúa internado bajo cuidados intensivos.
Horas más tarde, el lunes, otro niño —de 11 años— resultó ileso tras un ataque en la playa de Dee Why, al norte de Sídney. El tiburón mordió su tabla de surf, arrancando un fragmento sin alcanzarlo a él. El menor pudo salir del agua por sus propios medios, aunque las autoridades cerraron la playa como medida de precaución.
Ese mismo lunes por la tarde, en North Steyne Beach, un hombre de aproximadamente 20 años fue atacado y resultó con heridas críticas. Fue trasladado de urgencia al hospital Royal North Shore.
Factores ambientales y antecedentes
Expertos señalan que las intensas lluvias recientes podrían haber favorecido la presencia de tiburones cerca de la costa, debido a la mezcla de aguas dulces y saladas que los atrae, especialmente a especies como el tiburón toro (Carcharhinus leucas), común en estuarios y zonas poco profundas.
Australia registra una de las cifras más altas del mundo en cuanto a ataques de tiburón: según bases de datos nacionales, entre 1791 y 2025 se han documentado más de 1.280 incidentes, unos 260 de ellos fatales.
La presencia de estos animales es parte del ecosistema marino australiano, pero también de su cultura costera. Las autoridades combinan medidas de prevención —como el uso de drones, patrullas marítimas y redes— con campañas de concientización para minimizar riesgos sin alterar la biodiversidad.
Relevancia para América Latina
Los recientes ataques en Australia reabren una discusión que también cobra relevancia en países latinoamericanos con litoral extenso, como Brasil, México o Colombia, donde crece el turismo costero. Frente al aumento de fenómenos climáticos extremos y la interacción humana con entornos naturales, expertos insisten en la necesidad de equilibrar el desarrollo turístico con estrategias de protección ambiental y educación ciudadana.
Con información de EFE
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