Tras la renuncia del presidente egipcio Hosni Mubarak, Montevideo Portal consultó con la profesora de estudios árabes e islámicos, responsable de la cátedra permanente de Islam y Mundo Árabe de la Universidad Católica: “Lo que puede pasar es un efecto de sacudida muy fuerte en Oriente Medio; otros países han tomado nota de lo que ha supuesto la revolución tanto en Túnez como en Egipto, que acabó con líderes que estaban inamovibles al poder. Nada es inamovible, con la voluntad del pueblo se puede triunfar sobre la tiranía, sobre el amordazamiento. El siglo XXI es un desafío para estas sociedades, pero también un siglo de oportunidades porque gracias también a las nuevas tecnologías y a que los jóvenes van perdiendo el miedo, pueden vencer esa represión estatal, se pueden plantar en sus necesidades y derribar a estos regímenes que son totalmente corruptos”.
Mangana destacó la pluralidad de la sociedad egipcia y cómo puede jugar esa diversidad en el futuro político del país: “Hay cristianos, cerca de 8 millones de coptos, pero también tenemos hermanos musulmanes, hay islamitas y tienen mucho apoyo de las bases del pueblo y también hay gente que quiere una democracia occidental y que se abra más la cancha política, pero de allí en más habrá que ver quién es el que tiene un perfil mayor de estadista, o que puede aunar esfuerzos, para poder aglutinar a voces tan disímiles”.
La especialista estimó que no será fácil el proceso de transición, más teniendo en cuenta los treinta años que Mubarak permaneció en el poder: ”No es fácil, la batalla dura viene ahora. Cómo rearmar el estado egipcio, como poder evitar que la camarilla que estaba en el poder, que todos aquellos que tenían privilegios muy ganados, muy aceitados por el régimen de Mubarak, cómo haces para organizar esas trabas. Habrá que entrever que va a ser una transición dura porque el Ejército tendrá que velar por el orden y que la ciudadanía vuelva a la normalidad y la vida del país vuelva a lo que era. Si es una transición tutelada por Omar Suleiman, bueno es un hombre del régimen, cómo podrá él dialogar con las fuerzas de oposición es todavía un enigma.
Al ser consultada por el papel jugado por Estados Unidos durante la crisis, respondió: “Es un papel ambivalente, por un lado siempre juega a que sí apoyamos al pueblo y sus demandas y por otro preferirían que se quedara alguien como Mubarak, alguien amistoso a su política exterior porque de esa manera se garantizan alguien más manipulable, más maleable, y sobretodo alguien con el que ya saben cómo dialogar. Es una ambivalencia que crea rechazo en Oriente Medio, a nivel de calle.
En cuanto a los hermanos musulmanes y el nerviosismo que provoca en Israel su eventual relacionamiento con Israel, en caso de alcanzar el gobierno, Mangana respondió: “Yo no entiendo por qué hay que tener tal nerviosismo. Los hermanos Mulsulmanes no van a llegar en solitario al poder y si llegan será porque el pueblo egipcio ha dicho que tiene que ser así. En todo caso su batalla no es contra Israel, su batalla ha sido por la dignidad del pueblo, por mejorar la economía y sobretodo mejorar la distribución de la riqueza para los más pobres, basándose en principios islámicos. Eso no quiere decir que salgan mañana a romper acuerdos de paz con Israel o que quieran lanzar una guerra para liberar a Palestina. Ningún país árabe quiere guerrear, no quieren batallas lo que pasa que también entienden que la causa palestina es una causa justa”.