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Espadas y serpientes

Tras la fuga de El Chapo Gúzman

El periodista Ricardo Ravelo, experto en narcotráfico, dijo a Montevideo Portal que en México “nadie cree que el Chapo se haya fugado por su cuenta” y agregó que siempre se cuestionó que estuviera recluido en México y no fuera extraditado a EEUU. Los cabos sueltos de la fuga de El Chapo.

14.07.2015 11:26

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2015-07-14T11:26:00-03:00
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Montevideo Portal

El periodista mexicano Ricardo Ravelo dijo a Montevideo Portal que la fuga del Chapo Guzmán afecta al presidente Enrique Peña Nieto porque se da “en el momento más crítico” del gobierno, que desde hace más de un año “arrastra una crisis severa por la corrupción y la inseguridad”.

“Esta fuga se presenta cuando el presidente carga con el desprestigio más duro y la falta de credibilidad que no tiene parangón en la historia de los últimos sexenios”, señaló, agregando que en México “nadie cree que se haya fugado por su cuenta sino que se le ayudó a salir”.

Para el periodista -experto en narcotráfico y particularmente en el Chapo Guzmán y el cártel de Sinaloa- la fuga “pone en evidencia el nivel de complicidades que tejió El Chapo a nivel de los políticos y sobre todo a nivel de los órganos responsables de la seguridad”.

Ravelo marcó que “siempre se cuestionó que el capo se mantuviera en una cárcel mexicana, que no se le extraditara a Estados Unidos, donde también enfrenta cargos por delincuencia organizada”.

Consultado sobre el futuro de El Chapo Guzmán, el periodista respondió que “seguramente se dedicará a recomponer el mapa criminal, tan descompuesto actualmente, donde la violencia se ha desatado en varios estados del país, como Michoacán, Jalisco y Guerrero”.

“Se duda que El Chapo haya salido de la cárcel para descansar o jubilarse. Tienen mucho que hacer en el país y en la región toda porque sus alcances llegan hasta centro y Sudamérica, donde también ha estado refugiado”, agregó Ravelo quien señaló también que las investigaciones se centran en reconstruir cómo fue la fuga y quiénes son los responsables.

Ravelo es editor de la Revista Variopinto y autor de varias investigaciones periodísticas sobre narcotráfico entre las que se destacan “Narcomex, Historia e Historias de una Guerra”,”Los capos. Las narco-rutas de México”, “Los narcoabogados”, “Crónicas de sangre. Cinco Historias de Los Zetas”, “Herencia maldita. El reto de Calderón y el nuevo mapa del narcotráfico” y “Osiel. Vida y Tragedia de un Capo”.

Los cabos sueltos de la fuga de El Chapo

A las 20.00 h del sábado 11 de julio, Guzmán recibió su medicación en el Área de Tratamientos Especiales. A las 20.52 fue visto por última vez ingresando al área de la ducha, según informó la Comisión Nacional de Seguridad.

Según declaró a la Revista Variopinto Jorge Carrillo Olea, extitular del Centro de Investigación y Seguridad Nacional y el hombre que recibió al Chapo cuando fue detenido en 1993 por autoridades de Guatemala, El Chapo Guzmán no podía estar en una celda, por las influencias que tenía.

“El señor no estaba en una celda, era una oficina de algún modo reservada, quizá la vigilancia del pasillo donde se controla todo, incluyendo las 10 estancias que ahí se ubican”, señaló.

“Otra posibilidad es que no se encontraba en una celda sino en dos, porque si una de estas mide cuando mucho 3 por 4 metros —que es de por sí un área muy grande—, y le quitas el tamaño de la cama, el espacio que ocupa el escritorio y el baño, te darás cuenta que no hay modo de que quepa la entrada hacia un túnel”, agregó.

Por otra parte, recalcó que la seguridad del establecimiento no puede ser violada: “Es un recinto cerrado, un espacio que está blindado, es imposible penetrarlo, yo sé cómo está, yo diseñé en mis tiempos esa chingadera, es inviolable. Pero es inviolable la instalación más no las personas que ahí trabajan. Desgraciadamente, hay mucha corrupción”.

En esa misma línea, Carrillo Olea señaló que el diseño de los sistemas de vigilancia no permitían ningún tipo de privacidad: “Es una intrusión en tu intimidad, total y absoluta, estás sentado en el excusado y te están filmando, cosas tan desagradables de decir, como que te estás masturbando y te están fotografiando. Es decir, no existe la mínima privacidad mientras comes o mientras duermes, todo el tiempo estás siendo monitoreado, es una cosa terrible pero parece que aquí no lo era tanto”.

“Hay una gran mentira en el fondo. De acuerdo con las normas con las que se construyó el penal, no hay un minuto en que estés fuera del alcance de cámaras. No hay ninguna celda que tenga su propia regadera. (…) ¿Qué tipo de suelo tienen las celdas? Porque si es suelo calizo no hay quien lo penetre sin una herramienta. ¿Y el ruido? Si es un suelo inestable, hay posibilidad de derrumbes. ¿de dónde salieron los cables, los focos y cómo se opacaba el ruido?”, cuestionó.

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