Contenido creado por Gerardo Carrasco
Internacionales

Infamia

Tras cuestionado proceso, cierra sin culpables caso de niño asesinado en 1992

Fue en Brasil: Evandro Ramos desapareció entre su casa y la escuela. El caso incluyó “brujería” y confesiones bajo tortura.

01.04.2026 13:37

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2026-04-01T13:37:00-03:00
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El 6 de abril de 1992, Evandro Ramos Caetano, de 6 años, desapareció entre su casa y su escuela en la localidad de Guaratuba, en el estado brasileño de Paraná.

Según lo que reveló la investigación de entonces, Evandro estaba con su madre, María Caetano, empleada de una escuela municipal, y le dijo que se iba a la casa tras darse cuenta de que había olvidado su minijuego. Después de eso, no se lo volvió a ver.

El 11 de abril, unos leñadores que pasaban por la zona encontraron el cuerpo en un monte, tras avistar buitres. Según los informes divulgados entonces, le faltaban el cuero cabelludo, los ojos, la piel del rostro, parte de los dedos de los pies y de las manos. Tenía el abdomen abierto y le faltaban los órganos internos.

Cerca del cuerpo se encontraron las llaves de la casa del niño y, unos días después, cerca del lugar, investigadores localizaron un par de chancletas “casi limpias”, posiblemente pertenecientes a Evandro. Sin embargo, una de las prendas se perdió durante la recolección de pruebas.

Política y magia negra

La Policía de Paraná encomendó las pesquisas a un equipo especial conocido como Grupo Tigre.

Paralelamente a la investigación oficial, un primo de Evandro, Diógenes Caetano dos Santos Filho, comenzó a realizar la suya. Había trabajado un año como policía militar y diez años como investigador de la Policía civil.

Dos meses después del crimen, Diógenes Caetano presentó el expediente de "magia negra" ante la Fiscalía de Paraná, acusando, entre otros, al pai de santo Osvaldo Marcineiro y a Celina Abagge, esposa del entonces alcalde de la ciudad, Aldo Abagge.

"Todo esto lo originó Diógenes. Se le ocurrió la historia de que habíamos matado al niño. Llevó su idea a la Fiscalía, que la aceptó e inmediatamente envió a su policía, la P2 para resolver el caso, pues creían que el Grupo Tigre había sido comprado por la familia. Siempre pensamos que encontrarían al niño con vida, y también el Grupo Tigre. Pero, a los pocos días, Diógenes vino a mi casa diciendo que el niño había muerto, que lo habíamos matado, que le habíamos extraído los órganos y que los habíamos traficado", recordó Celina años más tarde.

En aquel entonces, se creía que el niño había sido torturado y asesinado en un ritual con el objetivo de "abrir las puertas" a la fortuna y la política para la familia Abagge.

Sin embargo, también se sospechó de que el investigador podría haberse visto influido por la política: su padre, Diógenes Caetano dos Santos, fue alcalde de Guaratuba entre 1973 y 1976 y acérrimo rival político de Aldo Abagge.

Tras un mes de investigaciones, fueron acusadas formalmente siete personas:

*Celina Abagge, entonces primera dama del municipio.

*Beatriz Abagge, hija del alcalde.

*Osvaldo Marcineiro, adivino y pai de santo.

*Vicente de Paula Ferreira, ayudante de Marcineiro.

*Davi dos Santos Soares, artesano de Guaratuba.

*Francisco Sergio Cristofolini, vecino y propietario del inmueble donde vivía Marcineiro.

*Airton Bardelli, empleado de un aserradero de la familia Abagge.

Captura de video / Globoplay

Captura de video / Globoplay

Cinco de ellos confesaron el crimen: Beatriz, Celina, Osvaldo, Vicente y Davi, algunos en cintas de audio y otros en video. Estas cintas editadas formaron la base del proceso judicial del caso.

Largo camino

La causa pasó por cinco juicios en diferentes modalidades. Uno de ellos se celebró en 1998 y con jurado, y fue el más largo en la historia del sistema judicial brasileño, con una duración de 34 días. En aquel entonces, Beatriz y Celina fueron absueltas porque no había pruebas de que el cuerpo hallado fuera el de Evandro.

La Fiscalía apeló y en 2011 se celebró un nuevo juicio con jurado. Beatriz, la hija del alcalde, fue condenada a 21 años de prisión. La madre no fue juzgada porque tenía más de 70 años.

Las condenas de Osvaldo Marcineiro y Davi dos Santos se consideraron extinguidas por haber sido cumplidas. El último acusado, Vicente de Paula, falleció en 2011 a causa de complicaciones derivadas del cáncer, en la prisión donde se encontraba recluido.

Francisco Sérgio Cristofolini y Airton Bardelli fueron absueltos en 2005.

Sin embargo, el caso que parecía finiquitado experimentó en el año 2020 un escandaloso giro: se hicieron públicas filmaciones que mostraban a los acusados siendo torturados para confesar el asesinato del niño.

Las grabaciones llevaron, posteriormente, a la impugnación de las condenas.

"La acusación y la condena [de los cuatro acusados] se derivaron esencialmente de una confesión extrajudicial ilícita —obtenida mediante tortura—, ya que las demás pruebas recabadas son todas indirectas, es decir, no establecen certeza sobre la autoría, habiendo sido recogidas y utilizadas con el único propósito de reforzar la confesión [...] Me parece evidente que la exclusión de las confesiones implica la ausencia absoluta de pruebas para sustentar la condena.", dijo entonces el fiscal Gilmar Mendes.

El presente

Ayer, el Tribunal Supremo Federal (TSF) dictó sentencia firme en el caso Evandro y declaró inocentes a los cuatro exconvictos por el asesinato del niño. Esto significa que el proceso ha concluido y que no cabe recurso alguno.

Los abogados del bufete Figueiredo Bastos, que representan a los ahora inocentes, afirmaron que la sentencia final es "la materialización de todos los argumentos que hemos sostenido durante estos 30 años: que hubo tortura, que hubo irregularidades procesales y que se ocultaron pruebas".

"Esto significa la culminación de una lucha, especialmente para doña Celina y Beatriz, pero también es una advertencia a la sociedad sobre lo perverso y agresivo que puede ser el Estado en sus acusaciones, y que siempre debemos cuestionar las versiones presentadas por la Fiscalía y la Policía”, expresaron los representantes, según recoge el portal noticioso G1.

Beatriz Abagge, una de las absueltas, celebró la decisión.

“La decisión es definitiva. No cabe recurso alguno. A partir de ahora, el siguiente paso es claro: el Estado es responsable de los daños causados. Quien haya cometido el error, deberá responder por él. La justicia no termina con la absolución; continúa con la reparación”, dijo la mujer, sugiriendo la posibilidad de demandas al Estado.

Con el dictamen de ayer, el caso Evandro se cierra definitivamente. Fueron 34 años de vicisitudes legales, cambios de rumbos y errores procesales, al cabo de los cuales no se logró hacer justicia para el pequeño.

Archivo familiar

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