De acuerdo a un informe del diario argentino La Nación que se publicó la semana pasada, Argentina comenzó a aplicar sus primeras represalias contra Uruguay a raíz del conflicto por UPM al frenar nuevas importaciones de bienes uruguayos.

"Los montos por importaciones frenadas de Montevideo a Buenos Aires se triplicaron en la última semana y son las primeras muestras del daño en esta batalla", aseguraba el informe.

A juicio de la prensa argentina, esta era la primera represalia concreta que imponía la Argentina por la decisión de Uruguay de aprobar el aumento de producción de la pastera UPM, a lo que se sumó la disposición relativa al puerto uruguayo que podría ocasionar pérdidas de hasta cien millones de dólares anuales.

A juicio de "un referente del gobierno de Mujica" citado por La Nación, esta represalia era "una orden directa" del secretario de Comercio Guillermo Moreno.

A juzgar por la entrevista que concedió Moreno este fin de semana a Tiempo Argentino, no parece probable que la situación vaya a cambiar mientras esté Cristina Fernández como presidenta.

En la entrevista, Moreno, ratificó que Argentina que continuará la política de trabas a las importaciones y volvió a denunciar que hay sectores en su país que quieren provocar "un golpe de mercado".

Sobre las críticas de los empresarios a las trabas a las importaciones, dijo que "cuando hablás con los actores no expresan cuestionamientos, solamente son opiniones publicadas." Sucede lo contrario, piden que esta política de administración del comercio siga", dijo, y añadió que continuará. "Por lo que puedo entender de las instrucciones de la Presidenta, sí", aclaró.