Tolerancia cero: un día en el desierto que separa EE. UU. de México entre avisos y túneles
Con 21.000 efectivos en 41 sectores, la Patrulla Fronteriza advierte: quien cruce sin autorización será detenido y expulsado del país.
Por María Noel Domínguez
manoeldominguez
Tras los atentados del 11 de setiembre de 2001, Estados Unidos reorganizó su arquitectura de seguridad interior y creó la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, conocida como CBP por sus siglas en inglés. El organismo nació como respuesta directa a las vulnerabilidades detectadas en los controles migratorios y aduaneros, y quedó bajo la órbita del Departamento de Seguridad Nacional. Su misión central es proteger la frontera, vigilar los puertos de entrada —terrestres, aéreos y marítimos— y garantizar que el ingreso al país se realice por canales legítimos y autorizados.
Quien intenta ingresar al país de manera ilegal se expone a un proceso de detención, procesamiento y expulsión hacia un destino incierto. Las consecuencias pueden incluir prohibiciones de reingreso, registro en bases de datos federales y, en casos de reincidencia, cargos penales. Sin embargo, la Patrulla Fronteriza también cumple una función humanitaria que no siempre se visibiliza: decenas de personas son engañadas por los llamados "coyotes" —que en muchos casos operan a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería, captando víctimas en sus países de origen— y terminan cruzando el desierto en condiciones de extremo riesgo, ya sea en busca del llamado sueño americano o como parte de intentos de tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
Uno de los puntos con mayor índice de intentos de ingreso ilegal es el desierto de Sonora, en Nogales, sobre la frontera sur del país. Esa zona, que combina temperaturas extremas, terreno accidentado y distancias enormes, está bajo la jurisdicción de la Patrulla Fronteriza del sector Tucson, en el estado de Arizona. Se trata de uno de los sectores con mayor actividad operativa de todo el sistema fronterizo estadounidense.
“Si tratan de infringir las leyes de los Estados Unidos, habrá consecuencias”, señaló el vocero del sector Tucson, Jesús Vasavilbaso, durante una presentación ante periodistas de varios medios, entre ellos Montevideo Portal. El funcionario fue enfático en subrayar que el mensaje aplica tanto a quienes intentan cruzar a pie como a quienes lo hacen mediante vehículos u otros medios.
Jesús Vasavilbaso / Montevideo Portal
“Si usted cruza de manera ilegal a Estados Unidos, se va a encontrar con agentes de la Patrulla Fronteriza, lo van a detectar, lo van a arrestar, va a ser procesado y va a ser regresado a su país”, sentenció Vasavilbaso. La advertencia resume la política oficial de tolerancia cero frente al ingreso irregular, que la administración actual reforzó tanto en términos de personal como de tecnología de vigilancia.
Los agentes insisten en que su labor exige asistencia médica constante, dado que muchos migrantes llegan deshidratados, con hipotermia, fracturas o picaduras, víctimas de información falsa difundida por los “coyotes”. Según las autoridades, estos grupos prometen cruzar el desierto en menos de 24 horas, cuando en realidad el trayecto más corto implica caminar al menos 100 kilómetros bajo temperaturas que pueden superar los 40 grados en verano y caen bajo cero en invierno, con peligros adicionales como víboras de cascabel, tarántulas e incluso ataques de osos en determinadas zonas del recorrido.
Montevideo Portal
“No se arriesguen, no arriesguen su vida al venir de una manera irregular a Estados Unidos. Las distancias que hay que caminar cuando cruzan la frontera son largas y este desierto no perdona. Los 'coyotes' los van a abandonar; ellos solo buscan que les paguen y cuando ven problemas dejan a la gente a su suerte”, advirtió Vasavilbaso. El vocero señaló que el costo que los migrantes pagan a estas redes puede llegar a varios miles de dólares, dinero que en muchos casos es reunido por familias enteras durante años.
La administración actual reforzó la presencia del Ejército de Estados Unidos en la zona fronteriza, con unidades que colaboran en tareas de vigilancia y logística. Sin embargo, los militares no tienen facultades para realizar detenciones: esa potestad recae exclusivamente en los agentes de la Patrulla Fronteriza y en las fuerzas del orden con jurisdicción local.
Programa del Migrante Extraviado
La Patrulla Fronteriza del sector Tucson opera desde 2015 el programa Migrante Extraviado, cuyo objetivo es coordinar búsquedas, rescates e identificación de personas que intentan cruzar la frontera o fallecen en el intento. El programa surgió como respuesta a una brecha operativa concreta: la ausencia de un sistema unificado que centralizara los reportes y evitara la duplicación de esfuerzos entre distintas estaciones y organismos.
Montevideo Portal
Migrante Extraviado nació porque antes de 2015 no existía una coordinación centralizada para los reportes de migrantes en peligro. Tres agentes compartían un celular al que se derivaban llamadas al 911, mientras familias y organizaciones no gubernamentales contactaban distintas estaciones por la misma persona sin que nadie supiera si el caso ya había sido reportado. La falta de un registro unificado generaba confusión, demoras y, en ocasiones, búsquedas duplicadas que restaban eficiencia a los operativos de rescate. El programa canalizó todos los reportes a través de un único punto de contacto para derivarlos luego a la estación correspondiente, lo que permitió ordenar el flujo de información y mejorar los tiempos de respuesta.
En 2017 el esquema se expandió a escala nacional. Actualmente, 12 de los 20 sectores de la Patrulla Fronteriza de todo el país cuentan con el programa, lo que representa más de la mitad del sistema. Hace pocas semanas comenzó a implementarse en el sector de Grand Forks, al norte del territorio, que cubre la frontera con Canadá, lo que evidencia que el fenómeno de los cruces irregulares no se limita a la frontera sur.
El programa tiene cuatro objetivos estructurales: prevenir, localizar, identificar y reunificar. En materia de prevención, trabaja junto a consulados, universidades y organizaciones no gubernamentales en la producción de videos que alertan sobre los peligros del desierto y advierten sobre el riesgo de confiar en los “coyotes”. “Para ellos es una mercancía y simplemente les prometen el cielo y la gloria de que los van a dejar en la puerta, y no es así”, aseguró Sergio Vergara, coordinador del programa en Tucson. El mensaje central que el programa busca instalar es que los migrantes llamen al 911 antes de encontrarse en peligro, ya que habitualmente esperan hasta el último momento y, cuando finalmente lo hacen, pueden no tener señal o batería suficiente en el teléfono para completar la comunicación.
El programa también atiende casos de migrantes que ya viven en Estados Unidos y fallecen sin identificación dentro del territorio, así como personas que ingresan de manera irregular por la frontera con Canadá. Esta dimensión amplía considerablemente el alcance del programa más allá de la frontera sur, donde se concentra la mayor atención mediática.
Para el objetivo de localización, el programa define tres categorías operativas según la información disponible. La categoría 1 corresponde a búsquedas en bases de datos sin geolocalización disponible: la familia sabe que su ser querido intentó cruzar, pero no tiene coordenadas ni referencia geográfica precisa. En esos casos, el consulado del país de origen verifica el parentesco del solicitante y envía los datos al programa, que responde si la persona está o no bajo custodia. Vergara precisó que no pueden compartir información directamente con los familiares por leyes de privacidad y para evitar casos de extorsión, una práctica en la que grupos criminales suplantan a las autoridades para obtener dinero de familias desesperadas.
La categoría 2 implica búsqueda y rescate con geolocalización. El coordinador verifica primero en la base de datos y, si la persona no fue rescatada, envía las coordenadas a la estación correspondiente para que inicie el operativo. Si esa estación no tiene personal disponible en ese momento, el caso se deriva al equipo especializado de búsqueda y rescate o a la Policía con jurisdicción en el área geográfica. Vergara aclaró que, dentro de la estructura institucional, no tiene autoridad para exigirle a una estación que realice la búsqueda de manera inmediata, lo que en ocasiones puede generar demoras.
La categoría 3 es búsqueda y recuperación, cuando hay información o evidencia de que la persona ya falleció en el trayecto. En esos casos, el programa confirma la situación y notifica a la Policía con jurisdicción para que recupere el cuerpo, dado que la Patrulla Fronteriza no tiene autoridad legal para realizar esa tarea. Vergara mencionó que en algunos casos clasificados inicialmente como categoría 3, al llegar al lugar los equipos encontraron a la persona con vida, lo que refuerza la importancia de no desestimar ningún reporte.
En materia de identificación, el programa apoya a los médicos forenses mediante huellas dactilares, recolección de muestras de ADN de familias que buscan a sus seres queridos y extracción de información de teléfonos celulares encontrados junto a los cuerpos o abandonados en el terreno. Esta última técnica ha permitido identificar a personas cuyos documentos no estaban disponibles. El cuarto objetivo, la reunificación, busca darle cierre emocional y jurídico a las familias a través de la identificación formal de sus seres queridos, un proceso que en algunos casos puede extenderse durante meses o años.
El sector de Tucson cuenta con 34 torres de rescate distribuidas estratégicamente por el desierto oeste, donde las temperaturas son más extremas y la probabilidad de extravío es mayor. Algunas torres son móviles y pueden reposicionarse según las rutas que utilizan los migrantes, mientras que otras son fijas; algunas tienen teléfono satelital para comunicación directa y otras una bocina con un botón que al ser presionado activa una luz de alerta en la estación correspondiente. Además de las torres, existen placas de rescate instaladas en zonas con señal telefónica —incluyendo ríos fronterizos— que muestran un número que, al marcarlo al 911, entrega automáticamente las coordenadas exactas del lugar desde donde se llama.
El vocero de la CBP, Vergara, explicó que la ubicación de las torres responde a un criterio logístico esencial: deben estar en zonas accesibles por vehículo, porque instalarlas en medio del desierto más inhóspito sería inútil si luego los equipos de rescate no pueden llegar físicamente hasta quien las activa. También se diseñaron calcomanías específicas para advertir sobre el peligro de deslizarse por la valla fronteriza, luego de detectar un patrón de lesiones graves en migrantes que no advertían la presencia de placas metálicas soldadas del lado mexicano de la estructura.
El programa dispone, además, de unidades especializadas que incluyen perros de rastreo entrenados específicamente para localizar personas fallecidas en terreno abierto, una capacidad que los medios tecnológicos convencionales no pueden reemplazar. Vergara citó un caso reciente en el que una mujer fue arrastrada por la corriente de un río y no fue encontrada durante varios días pese a los esfuerzos de búsqueda convencional, hasta que tres perros lograron localizarla y permitir la recuperación del cuerpo.
Para las familias que buscan información sobre personas detenidas, el programa recomienda el localizador de ICE, una página de acceso público donde se puede buscar por nombre, fecha de nacimiento o número A —el identificador asignado por las autoridades migratorias—, siempre que la persona lleve más de 48 horas bajo custodia. Vergara reconoció que en algunos casos los propios consulados informan que una persona estuvo detenida durante más de 48 horas, pero no figura en el sistema, lo que genera incertidumbre adicional para las familias y complejiza el seguimiento de los casos.
El programa dispone de un código QR con información detallada que incluye contactos consulares, videos de campañas de prevención, testimonios de migrantes y explicaciones sobre el funcionamiento de las torres de rescate. Todo ese material está disponible también en YouTube, con el objetivo de alcanzar a potenciales migrantes antes de que emprendan el trayecto y cuando todavía pueden tomar una decisión informada sobre los riesgos reales que implica cruzar de manera irregular.
Por María Noel Domínguez
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