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Un milagro que llegó al final

Tenía polio, vivía con un pulmón de acero de hace 50 años que falló y provocó su muerte

Martha Ann Lillard contrajo la enfermedad a los cinco años, dos antes de que Estados Unidos diera vacunas para la cura de la poliomielitis.

13.07.2026 16:27

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Montevideo Portal

Martha Ann Lillard, de 78 años y oriunda de Oklahoma, murió el 26 de junio de 2026 cuando el pulmón de acero que la mantenía con vida desde los cinco años sufrió una falla irreparable. Era la última mujer en Estados Unidos que sobrevivía gracias a ese dispositivo, según Daily Mail.

Lillard contrajo poliomielitis a los cinco años, dos antes de que comenzara en Estados Unidos la campaña masiva de vacunación contra la enfermedad. La polio es una enfermedad viral contagiosa que afecta el sistema nervioso y, en su forma más grave, paraliza los músculos respiratorios. En el caso de Lillard, la parálisis fue tan severa que requirió asistencia mecánica permanente para respirar.

El pulmón de acero funciona generando presión de aire negativa para que los pulmones respiren cuando no pueden hacerlo por sí solos. En un principio, los médicos le indicaron permanecer 23 horas diarias dentro del cilindro; la hora restante la dedicaba a rehabilitación de sus extremidades inmóviles para evitar la atrofia.

Con el tiempo, Lillard aprendió a respirar fuera del aparato y logró una vida relativamente normal. Solo regresaba al cilindro 9 horas por noche para dormir. Según la campaña de GoFundMe lanzada para honrar su legado tras su muerte, vivió con apenas el 25 por ciento de su capacidad pulmonar, escoliosis y el brazo derecho paralizado. De pequeña solo pudo asistir una hora diaria a la escuela, tuvo que reaprender a caminar y no pudo terminar el bachillerato por las leyes de la época. Tampoco fue a su baile de graduación.

El Covid y el tornado que aceleraron su deterioro

En 2020 su salud empeoró de manera significativa. Lillard contrajo Covid-19 en dos oportunidades y otras enfermedades que la dejaron más vulnerable, con secuelas que la acompañaron hasta sus últimos días. Antes de la pandemia, su hermana Cindy McVey señaló al Daily Mail: “Ella misma se preparaba la comida y se encargaba de todo”. Después de eso, necesitó asistencia para todo.

A los problemas de salud se sumaron los mecánicos. El pulmón de acero, fabricado en la década de 1950, comenzó a sufrir roturas imposibles de reparar por la antigüedad del equipo. McVey explicó : “Algunas de las piezas son de los Chevrolet de los años cuarenta y son difíciles de conseguir. Tenemos un motor de repuesto, pero no tenemos a nadie que nos lo vuelva a instalar si lo necesitáramos”.

El año pasado, un tornado dejó sin electricidad el barrio donde vivía y su esposo, Baha Seleh, tuvo que practicarle respiración boca a boca para salvarle la vida. Desde entonces, sus defensas cayeron aún más y sus posibilidades de sostenerse fuera del pulmón de acero se volvieron nulas. El 26 de junio pasado, cuando el sistema falló definitivamente y no se encontraron repuestos, Lillard murió.

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