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El furor del funeo

Tatiana, tras salir de Gran Hermano Uruguay, habló sobre sus denuncias: “Yo sé lo que soy”

La exparticipante contó que el hermano de Guadalupe, quien ya no está en la casa, trabajó en su empresa y declaró como testigo en su contra.

13.10.2026 06:14

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Por Joaquín Symonds

Tatiana Milano salió de la casa de Gran Hermano Uruguay (Canal 10) y se encontró con un panorama que no esperaba del todo: la gente que antes la odiaba ahora le pedía fotos. “La ironía de la vida”, dice en diálogo con Montevideo Portal.

Pero, detrás de esa imagen pública renovada, hay un proceso judicial que la tiene en el centro: denuncias por maltrato, hostigamiento y estafas que la acompañaron incluso mientras estaba encerrada. La primera sentencia de la Justicia salió a su favor, aunque el denunciante puede apelar.

“Se negó absolutamente todo lo que él divulgó y me difamó”, afirmó.

Milano lleva 18 años en su rubro y tiene dos empresas desde hace más de una década. Entrar a Gran Hermano no fue un impulso, sino que, según ella misma describe, una decisión consciente y hasta estratégica. Sus amigos la incentivaron a postularse cuando estaba en uno de sus peores momentos. “Es tu oportunidad para que te conozcan y que demuestres lo contrario”, le dijeron. Ella aceptó, contó su historia en el casting y quedó seleccionada.

“Entré con la tranquilidad de la persona que soy”, dice. Pero aclara que el proceso no fue fácil. El peor momento llegó en octubre de 2025, cuando las acusaciones empezaron a circular con más fuerza. “Me sentí muy mal. No podía creer las barbaridades que se decían”, acota. 

Ante la pregunta de si hará denuncias por difamación, dice que hoy prefiere no avanzar en más acciones legales. “Estoy cansada ya de esto. Es agotador. Yo sé la persona que soy”, indica. 

El furor del funeo 

Ante la consulta de si cree que quienes la denunciaron aprovecharon su ingreso al programa para atacarla, la respuesta es que “sí, obvio”. 

Dentro de la casa, dice, no veía nada de lo que pasaba afuera. Solo “el furor del funeo”. Entró sabiendo que la situación judicial iba a repercutir, que su nombre cargaba con las palabras “estafadora, hostigadora, maltratadora”, y que todo eso iba a salir a la luz.

“Con mi edad y mis años de trayectoria no me expondría a un programa de televisión si internamente supiera que las acusaciones son verdad”, asegura.

El hermano de Guada

Aquel refrán de que Uruguay es un pañuelo aplica para la casa de Gran Hermano. Y es que el hermano de otra participante, Guadalupe, trabajó con Tatiana y fue uno de los testigos que declaró en su contra en el proceso que se libró luego de las denuncias.  

“Cada persona toma las decisiones que tiene que tomar”, explica. Según su relato, el joven había sido ayudado por Tatiana, dado que ella le ofreció más horas de trabajo porque él atravesaba por un momento “con situaciones bastante complicadas”.

El juego adentro

En sus 15 días en la casa, Tatiana dice que identificó que pocas personas jugaban realmente. Ella misma se encargó de mover el tablero cuando consideró que nadie estaba haciendo nada. “Algún despliegue tenía que haber, porque si no era como que estábamos de vacaciones. ¿Y quién iba a mirar el programa?”, considera. 

Sobre quién la nominó, tiene su teoría: fue Jazmín. La noche anterior estuvieron hablando hasta las 5:00 con Victoria. Tatiana hizo una broma con el sobre de los nominados, diciéndole a Jazmín que la había puesto a ella, lo que provocó que se pusiera nerviosa y esbozara una sonrisa como para salir de la situación. 

La vida después

Tatiana no se arrepiente de nada. Le encantó estar en la casa. Volvería a entrar. Describe Gran Hermano como “un experimento social”. “Lo que se vive ahí adentro se vive afuera. La diferencia es que estás con gente desconocida y capaz que se hace más intenso”, considera. 

Ahora está teniendo entrevistas y piensa en lo que sigue. Le gustaría trabajar en comunicación y streaming, pero desde el rol de enseñar a otros, no desde adentro. Le gusta el rubro financiero, las redes sociales, las entrevistas. “Va mucho conmigo porque me gusta hablar”, dice. 

Por Joaquín Symonds