Seré curioso

Peleando por un sueño

Talvi en Seré Curioso: "No soy político ni voy a serlo, pero llegamos para quedarnos"

Reconoce que su desafío es hacerse conocer, pero se tiene fe. Cree ser la única opción para apuntalar un cambio de coalición que le resulta urgente.

29.11.2018 06:17

Lectura: 27'

2018-11-29T06:17:00-03:00
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Por César Bianchi

@Chechobianchi

Fotos: Juan Manuel López

            Prestigioso economista, pope de Ceres (Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social), doctorado en la Universidad de Chicago y docente de varias universidades estadounidenses, Ernesto Talvi decidió complicarse la vida. Al involucrarse en la campaña electoral como precandidato colorado contrarió el reclamo de sus hijos y el que imagina sería el consejo de su padre, si estuviera vivo: "Ernesto, no te metas en política". Hijo de inmigrantes -un macedonio y una cubana-, el joven tuvo una sola herencia tangible: la educación. Primaria en el Saint Andrews, secundaria en el British, posgrados en el exterior, Talvi se arremangó para salir a recorrer el país explicando su modo de hacer política. Un modo que, cree, es distinto. Tanto, que no se reconoce político, aunque su metiér sea diseñar políticas de gobierno.

            Se presenta como la renovación y el cambio, aunque ya tiene 61 años. Su competencia son las dos alas tradicionales del Partido Colorado, y dice que Ciudadanos es el único camino para provocar un cambio de coalición en el gobierno. Sin un Partido Colorado fuerte (y renovado, con su sector) difícil que esto suceda, dice. Aunque las mediciones le señalan que recién lo conoce el 36% de la población, se tiene fe para alcanzar el 100% de conocimiento antes de junio. Y tiene algo a favor: sabe que tiene una alta disposición al voto entre aquellos que sí conocen su propuesta.

            En un alto de su gira por el interior del país, Talvi explicó cómo hará para bajar las tarifas públicas, ahorrarle sobrecostos a las empresas estatales apuntando a una profesionalización del funcionamiento y la gestión en detrimento de los acomodos políticos, y por qué él es la persona indicada para timonear la "revolución vareliana del siglo XXI" que el país precisa.    

-Usted se reivindica batllista, más que colorado. ¿Por qué?

-Me considero un liberal, progresista e internacionalista. Y creo que esos fundamentos filosóficos retrotraen a los valores del primer batllismo. Pero el batllismo es una parte importante del Partido Colorado, así que me siento ambas cosas: colorado y batllista, no son cosas antitéticas, sino complementarias.

-Su nombre como posible candidato del Partido Colorado sonaba hace más de un año, pero recién se largó después del Mundial. ¿En qué momento se dio cuenta que quería ser candidato?

-En el momento en que supe que podía hacer política desde una plataforma como la que Ciudadanos es hoy, con la que me sintiera a gusto. Quería hacer política con ilusión, y por eso llevo más de un año de trabajo montando una estructura política como la que tenemos hoy, con representantes en todo el país, tuve que montar un equipo de 160 profesionales y técnicos que están trabajando en 40 grupos diseñando el programa de gobierno, una organización de voluntarios, personas que quieren ponerle el hombro al Uruguay, ser protagonistas del cambio, pero que no quieren militar políticamente. Por eso nos definimos como un movimiento ciudadano, porque le damos la oportunidad a quienes no quieren militar políticamente de poder trabajar en este proyecto y por un mejor Uruguay, con un mejor futuro.

"Quienes están en Ciudadanos tienen un compromiso con el proyecto de país, con los valores y procederes que pretendemos traer a la política como una cultura nueva. La política tiene que hacer que la calidad de vida de los ciudadanos mejore"

-¿Entonces no es una agrupación política?

-Sí es una agrupación política formalmente, va a competir en la interna del Partido Colorado, con las corrientes históricas. Hoy en el Partido Colorado tenemos la corriente que lidera el Dr. Sanguinetti y la que lidera el senador Amorín, y la corriente de renovación, de cambio y de futuro que es Ciudadanos. Pero Ciudadanos es un cambio fundamental, no sólo porque hay un candidato nuevo. Hay una cultura política nueva que se armó sobre la base de que quienes están en Ciudadanos tienen un compromiso con el proyecto de país, con los valores, principios y procederes que pretendemos traer a la política, que se basan en un concepto simple pero fundamental: al fin del día, la política es una actividad de servicio a la comunidad. Al fin del día la política tiene que hacer que la calidad de vida de los ciudadanos mejore, que nuestro país sea un lugar más vivible. Sin eso, la política como tal pierde su sentido.

-¿Y por qué demoró tanto el anuncio de su candidatura? Esa dilación generó molestias en la interna del coloradismo, ni le digo cuando descartó el apoyo de Sanguinetti...

-Los comentarios sobre mi eventual candidatura empezaron a circular a mediados de 2016, cuando el Dr. Jorge Batlle me vino a estimular y a proponer, me animó a que asumiera esta responsabilidad. Él lo dijo públicamente. A partir de que el Dr. Batlle fallece, yo tenía que asegurarme de que la cultura política que quería asumir era factible hacer, era viable. Los hechos me demostraron que eso fue posible y como digo, hoy tenemos una organización política que está preparada para competir, ganar y gobernar. Es una organización con un compromiso muy fuerte, con una vocación de servicio, y con un proyecto serio de cambio que le plantea al país otro rumbo, por un mejor futuro. Cuando el Dr. Sanguinetti plantea la posibilidad de darme su apoyo, era un apoyo condicionado a que Ciudadanos y yo como candidato no sólo utilizara la propia organización política que estaba armando, sino que llevara detrás mío al aparato político que tiene el Dr. Sanguinetti. Entonces nosotros decidimos que queríamos construir un proyecto propio, con identidad propia, con una cultura propia, de manera tal que el Partido Colorado también pudiera enriquecer su oferta. Ahora están las corrientes tradicionales y la renovación y el cambio, el futuro. Fue una decisión tomada de manera consciente de no heredar ningún aparato político preexistente, sino empezar uno propio, con identidad propia. Creemos que el partido necesita una renovación para volver a ser protagonista en la vida de la República.

-Recorrió todo el país en dos meses. ¿Cómo evalúa estos primeros meses en campaña política?

-La primera evaluación que hago es que estamos logrando que la gente se entusiasme, porque una vez que la gente conoce el proyecto, la predisposición a acompañarnos y votarnos es muy alta. Es lo que llaman los politólogos "la conversión de conocimiento a voto". Quiere decir que nuestro gran desafío es hacernos conocer. Hoy me conoce el 36% de la población, tenemos que lograr que antes de junio (de 2019) me conozca el 100%, como conocen al resto de los candidatos. Y confiamos que eso va a originar un crecimiento muy grande, porque -como digo- la predisposición de conocimiento a voto es muy alta. Eso lo sentimos, porque hemos organizado 33 eventos en los 19 departamentos, y fueron más de 12.000 personas. Nosotros no acarreamos gente en camiones ni en ómnibus, invitamos a la gente a tener una conversación inteligente, a presentarles un proyecto de país serio, propuestas concretas para darle respuestas a la falta de empleo, a la inseguridad, al fracaso educativo que hoy tenemos, al deterioro grave que hoy está teniendo la vida en comunidad. La gente está yendo masivamente: familias, mucha gente joven que hoy está desencantada con la política, y se respira un ambiente de energía y entusiasmo impresionante. Evaluamos muy positivamente estos primeros meses y sentimos que se está produciendo un efecto bola de nieve y a medida que nos vayan conociendo, y vayan conociendo el proyecto, se sumarán a nosotros. Ciudadanos tiene un potencial enorme de crecimiento.

-Usted dijo hace unos días que el Partido Colorado con "más de lo mismo" no iba a modificar su expresión electoral. ¿Y qué puede aportar usted?

-En primer lugar, Ciudadanos es un proyecto nuevo y yo soy un candidato nuevo. No soy político, ni voy a serlo. Soy una persona que se ha pasado su vida en el diseño de políticas de gobierno, pero que vengo a hacer política. Me he rodeado de un equipo extraordinario de gente joven, sumamente capaz, formada en las mejores universidades. Hemos tenido la oportunidad de recorrer el mundo viendo experiencias exitosas en todos los temas donde el Uruguay tiene graves problemas, conociendo a la gente que está a la vanguardia en todos estos temas. Tenemos acceso a ello. Lo que nos faltaba era una organización política para poder llevar estas ideas, proyectos y propuestas, a realizaciones. Hoy tenemos una organización política hecha y derecha con la posibilidad de transformar estas propuestas en decisiones de gobierno, y por ende, cambiar el rumbo del país. Porque por el rumbo que hoy tenemos, el horizonte luce sumamente gris.

-Pedro Bordaberry me dijo que usted primero debía hacerse conocer, porque la gente no lo conoce. De alguna forma, usted lo reconocía recién.

-Lo comparto. Nos tenemos que hacer conocer. Hace apenas tres meses que lanzamos nuestra campaña, ya nos conoce cerca del 40% del electorado. Necesitamos que nos conozca el 100% antes de junio y confiamos que si eso ocurre, la gente se va a volcar fuertemente a Ciudadanos. Todos nuestros análisis indican que si no hay en el Partido Colorado una propuesta de renovación, va a ser muy difícil trascender la expresión electoral que ha tenido el partido en los últimos años. Nosotros tenemos una tasa muy alta de aceptación fuera de las fronteras del Partido Colorado. Pero si el partido no hace una buena elección, va a ser muy difícil que se pueda construir una coalición política que reemplace a la que hoy nos gobierna y que nosotros creemos que está completamente agotada, sin capacidad de respuesta, sin capacidad ni de reconocer los problemas, mucho menos de resolverlos.

-Prometió bajar un 30% el precio del gas oil, la luz y el agua. ¿Cómo?

"Vamos a terminar con los directorios integrados por políticos vía premio consuelo a quienes no fueron electos. Prometo terminar con las empresas públicas como un aparato político clientelar para mantenerse en el poder"

-Hay 1.200 millones de dólares de sobrecostos por ineficiencias en el proceso de producción de las cuatro principales empresas del Estado. Mil doscientos millones de dólares que se ahorrarían de cambiar la forma de organización, funcionamiento y gestión de las empresas, como proponemos, sobre la base de designar en los directorios a personas con capacidad en el manejo de organizaciones complejas. Vamos a designar en las altas gerencias y por concurso de méritos a personas de alta capacidad en el manejo de organizaciones complejas, al estilo de como lo hace Nueva Zelanda. Así se ahorrarían esos 1.200 millones de dólares por concepto de ineficiencias en el proceso productivo, y lo que se podría hacer es bajar 30% el gas oil, 30% la electricidad y 30% el agua, y nos sobrarían 600 millones de dólares para bajar el déficit fiscal que no sólo está comprometiendo el buen crédito de la República, sino que además es el responsable del atraso cambiario que está asfixiando al aparato productivo nacional.  Me comprometo a terminar con las empresas públicas con los directorios políticos, vamos a terminar con los directorios integrados por políticos vía premio consuelo a quienes no fueron electos. Prometo terminar con las empresas públicas como plataformas de lanzamiento de campañas electorales, como un aparato político clientelar para mantenerse en el poder. Vamos a poner a las empresas públicas al servicio de los ciudadanos, vamos a producir los mejores servicios al menor precio posible.

-¿Por qué cree que este del gobierno es un proyecto agotado?

-Porque no tiene la capacidad de darle respuestas a los principales problemas que tiene el país. En primer lugar, la inseguridad. Venimos de un fracaso atrás del otro, no hay capacidad de reacción ni cambio de rumbo por parte del gobierno. Venimos de cuatro años de dificultades económicas, con cierres récord de empresas, con 60.000 puestos de trabajo perdidos, con gente que perdió su trabajo y no lo puede recuperar, gente que lo busca por primera vez y no lo puede encontrar. Venimos de un fracaso educativo que está hipotecando el futuro del país. Solo 38 de cada 100 chiquilines terminan el liceo, a nivel nacional la mitad de los que siguen adelante no reúnen las destrezas mínimas para insertarse con posibilidades en la sociedad moderna y uno de cada dos chiquilines nace hoy en las periferias urbanas pobres que rodean a todas las ciudades, y sólo 13 de 100 gurises pobres terminan el liceo, y sin formación los condenamos a la informalidad, los condenamos a la dependencia de los planes sociales o a elegir el delito como forma de vida, en particular, el semillero de las narcomafias, de los narcotraficantes. Estamos ante un gobierno que no tiene capacidad de dar respuestas a ninguno de esos problemas. No se ponen de acuerdo entre ellos. Hay que construir otra coalición política que reemplace a ésta.

-Como economista, ¿qué evaluación hace del momento actual de la economía del país con un déficit de casi 4% y con la advertencia de la calificadora Fitch de poder perder el grado inversor?

-Estamos en dificultades. Uno recorriendo el país se da cuenta de la magnitud de esto. Como decía, récord de cierre de empresas, récord de empresas en concordato, en concurso de acreedores, 60.000 empleos perdidos, un déficit fiscal muy grande que hace que nos estemos endeudando a un ritmo muy inconveniente y que más temprano que tarde, si seguimos a este ritmo, las calificadoras de riesgo ya nos han advertido que vamos a comprometer el buen crédito de la República y ya sabemos lo que pasa cuando se pierde el crédito. Si no, miremos a Argentina. Pero además, tenemos un grave problema de atraso cambiario que compromete la competitividad del aparato productivo nacional, que está sin rentabilidad, que lo tenemos bajo agua y que, por ende, no podemos quedarnos de brazos cruzados esperando pasivamente a ver si un golpe de suerte -una mejora en Brasil o una mejora en Argentina, una mejora de los productos agropecuarios- nos saca de esta dificultad. Necesitamos actuar de manera proactiva para dinamizar la economía, para estimular la inversión, estimular la creación de empleos,  que es lo que al Uruguay le está faltando.

-Javier de Haedo me dijo que Uruguay debería hacer un ajuste fiscal el año próximo -por no decir éste-, pero que no lo va a hacer porque es año electoral y es inconveniente. El ministro Danilo Astori me dijo, para revista Noticias Uruguay, que no es necesario hacerlo. ¿Usted qué cree?

"El gobierno está renunciando a gobernar. Estamos hoy con un déficit fiscal muy alto, estamos comprometiendo el buen crédito del país. No podemos tener un déficit de 2.000 millones de dólares por año, pero la respuesta no puede venir por el lado de subir impuestos"

-Yo creo que el gobierno está renunciando a gobernar. Estamos hoy con un déficit fiscal muy alto, nos estamos endeudando a un ritmo inconvenientemente rápido, estamos comprometiendo el crédito del país. Tendríamos  que poner en orden las cuentas públicas. No podemos tener un déficit de 2.000 millones de dólares por año, pero la respuesta no puede venir por el lado de subir impuestos, subir tarifas públicas por encima de los costos de producción o comprimir la inversión pública como ha hecho el gobierno en los últimos tres años. Porque después de tres ajustes fiscales seguimos teniendo el mismo déficit fiscal que teníamos hace tres años. Y cuando uno le trata de poner más impuestos o cobrarle más tarifas a familias que están pasando estrecheces en sus presupuestos y a empresas que están con márgenes de rentabilidad nulos o negativos, entonces la terapia no funciona. Acá lo que se trata es de controlar el gasto y modificar la organización y el funcionamiento de las empresas del Estado para producir ahorros muy significativos. Nosotros hemos hecho dos propuestas muy concretas para ahorrar 2.000 millones de dólares en un período de gobierno, tanto para la administración central como para las empresas del Estado. Y eliminar el déficit fiscal que, tarde o temprano, nos va a causar problemas.

-¿Cuáles son sus principales lineamientos en materia de seguridad, el tema que más le importa a la gente, según las encuestas?

-Nosotros le llamamos prevención y represión inteligente. Estamos en una situación nueva para el país porque estamos en presencia de bandas criminales organizadas, chicas o grandes, más primitivas o más organizadas, pueden ser clanes familiares, grupos de muchachos o una operación mucho más compleja que trafican en armas, que trafican drogas, que trafican con vidas humanas matando por encargo, que trafican con el robo de animales, que están generando una gran preocupación a productores en el interior del país. Es necesario actuar de manera decisiva y decidida para desarticular estas bandas antes de que actúen. Para eso, fuimos a ver lo que hicieron los países que han tenido éxito en neutralizar este tipo de bandas criminales, que son las que están creando esta espiral de delito incontenible y de violencia en el país. Fuimos a Colombia y a Argentina. El Plan Medellín logró efectos muy importantes en reducir niveles de violencia muy superior a los que tenemos nosotros. Hay dos cosas fundamentales. Por un lado, fortalecer con recursos los servicios de inteligencia y de investigación para detectar los movimientos de estas bandas (las rutas del tráfico de droga, las rutas de lavado de dinero, las formas de reclutamiento y de organización que tienen estas bandas). Y segundo, sobre la base de investigación e inteligencia, tenemos que poder actuar, y para ello es necesario fortalecer los servicios especializados de la Policía, en particular, la Guardia Republicana, con recursos y tecnología, para poder actuar de manera decisiva en todo el territorio nacional.  Así las desarticulamos antes de que actúen, no después. Hay que estar tres o cuatro pasos adelante, no correrlos detrás y responder ante hechos consumados.

Y después, estamos proponiendo como tercer eje, y primera línea de defensa ante el delito: recrear la Policía de cercanía, y darle a la comisaría, tanto de barrio como rural, un rol central en la seguridad ciudadana, y para que la gente vuelva a confiar en la Policía. Necesitamos ese par de policías que recorren los barrios todos los días, conocen a los vecinos, sus nombres y apellidos. Volver a las comisarías, pero que no sea una simple oficina de quejas, sino que tenga posibilidad de actuar.

-Sus propuestas en educación son su caballito de batalla, y desde hace rato hace propuestas puntuales en los encuentros ciudadanos de Ceres. ¿Siente que tiene la solución para cambiar esta realidad donde en los barrios carenciados solo 13 de cada 100 liceales terminan la Secundaria?

-"Educación, educación, educación", "cambio en el ADN de la educación" y hace 15 años que estamos poniéndole parches a un sistema que no funciona, en lugar de reconocer que estamos ante un grave problema y que lo que el país precisa es una reforma vareliana del siglo XXI, para que la educación pública vuelva a ser orgullo del país, para que todos los ciudadanos, no importa el barrio en el que nazcan, tengan igualdad real de oportunidades y que reciban una educación de calidad. Nosotros proponemos una reforma educativa integral, y una red de 136 liceos públicos modelo en todos los barrios vulnerables del país, como una política de emergencia social para atender a los 80.000 chiquilines que hoy están en riesgo de desertar del sistema, terminar en la informalidad y la delincuencia. Queremos darle otra trayectoria de vida, otro futuro posible, que terminen el liceo y puedan al final conseguir un trabajo digno. Nuestras propuestas son concretas, posibles, probadas (en donde ya se intentaron) y son financiables.

Si seguimos así, la mitad de los chiquilines que nacen en los barrios pobres se van a caer del sistema educativo y van a terminar en la informalidad, la dependencia o el delito. Si no logramos una educación de calidad se nos va a desintegrar el tejido social, estamos perdiendo a pasos agigantados la buena convivencia... Pero más allá de la red de 136 liceos que atenderán una emergencia social, necesitamos modernizar nuestro sistema educativo, con una revolución que permita un desarrollo integral de nuestros jóvenes para insertarse a la vida con posibilidades y que permita volver a jerarquizar la carrera docente para que el docente sea la persona más admirada y respetada del barrio. Son ellos quienes tienen el futuro de nuestros hijos en sus manos.

-Estas propuestas suyas no son nuevas. ¿Siente que el gobierno nunca le llevó el apunte? ¿Nunca escuchó con atención sus propuestas en educación?

"Lo de los 136 liceos en contexto crítico no ha tenido predicamento en el gobierno, pero sí entre los líderes de la oposición. El gobierno no está en condiciones de ponerse de acuerdo para llevar adelante una transformación educativa"

 

-Nosotros estamos hablando de educación desde que empezamos en Ceres en 1998. Por supuesto que al haber dejado Ceres para incursionar en la vida política yo no cambié de identidad, soy la misma persona con las mismas convicciones. Hoy tenemos la suerte que aparte de la propuesta de los 136 liceos que hemos planteado, EdUy21 ha planteado una transformación educativa que compartimos, que acompañamos, que hemos tiempo de evaluar y hemos conversado con quienes la han elaborado. Es una base muy importante para modernizar el sistema educativo y que -si empezamos con ello en 2020- de ahí a 10 o 15 años podamos volver a tener un sistema educativo que realmente le dé una posibilidad real de futuro a cualquier chiquilín que nazca en el territorio nacional. Respecto a tu pregunta, bueno... EdUy21 no ha tenido mucho predicamento con el gobierno, sin embargo sí con los líderes políticos que estamos en la oposición. Lo de los 136 liceos tampoco ha tenido mucho predicamento en el gobierno, pero sí mucho más predicamento entre los líderes políticos de la oposición. El gobierno no está en condiciones de ponerse de acuerdo para llevar adelante una transformación educativa como la que el país precisa.

-Se ha definido como liberal progresista. ¿Eso qué quiere decir?

-Liberal, primero, en lo filosófico. Creemos en las instituciones, creemos en el gobierno de la ley, el estado de derecho, la separación de poderes, la libertad de expresión, todo ese dispositivo institucional necesario para darle al ciudadano la protección contra el abuso y la arbitrariedad del poder que puedan ejercer mayorías ocasionales. Y somos progresistas porque creemos que todo ciudadano, por el hecho de haber nacido en el territorio de la República tiene derecho a igualdad real de oportunidades y a una vida digna. Y por eso entroncamos muy fuertemente con el primer batllismo. El primer batllismo es liberal y es progresista, es internacionalista. El Uruguay es un país de inmigrantes, que siempre se ha rodeado de las corrientes de personas, del talento, de las ideas, de difusión de tecnología, siempre se ha beneficiado de colocar nuestros productos en mercados distantes con el trabajo de los uruguayos, y no mandar a los uruguayos al mundo porque acá no encuentran trabajo. Esa es la base filosófica del batllismo, y nosotros con esos valores queremos mirar hacia el siglo XXI.

-Mucha gente asocia izquierda con progresismo. ¿Es una falsa asociación?

-Absolutamente, hay una falsa asociación. Como dice un amigo politólogo argentino, colega de la Universidad de Georgetown en Washington: "Sólo se puede ser progresista si se es liberal". La democracia liberal ha sido el único sistema que conoce la humanidad -no el comunismo, no el socialismo del siglo XXI, no el fascismo, no el autoritarismo, no las teocracias-, no hubo un régimen en la humanidad como la democracia liberal que haya generado los niveles de prosperidad para las grandes masas de ciudadanos, niveles de libertad, de coexistencia pacífica, de respeto por los derechos humanos, no ha habido ningún otro régimen en la historia.  

-Sin falsas modestias, ¿cuál fue su aporte en la salida de la crisis económico-financiera de 2002?

-El rol que jugué es el que está ilustrado por primera vez en el año 2003 por Claudio Paolillo en el libro Con los días contados. Fue plantearle al Dr. Jorge Batlle -quien nos llamó en un momento enormemente complicado, cuando el FMI estaba pidiendo que se entregaran bonos a cambio de los depósitos- que ya no había posibilidad de reintegrarle a los depositantes, porque los bancos no tenían liquidez y el Banco Central (BCU) tampoco... Le di un plan de salida en el que habíamos estado trabajando durante cuatro meses, con especialistas en la materia, ante la posibilidad de que algo así ocurriera. Y le expuse al presidente un plan que a la postre no difiere mucho de aquel que se llevó adelante. No quiero atribuirme méritos que no me corresponden, fue un aporte intelectual porque estábamos en una institución académica, un aporte que el presidente valoró muchísimo. Batlle me había ofrecido la posibilidad de asumir en el BCU, y le dije: "Presidente, esto es un problema político, ya chocamos contra el iceberg, hay que ver quién van a los botes salvavidas, quién se salva y quién se hunde con el barco". Esto ya no es un problema para un técnico independiente sin un respaldo político, es un problema político, para un político. Mi reconocimiento es para quienes manejaron la salida de la crisis.

 

-Ahora que conoció a la política de cerca, que la ve cara a cara, ¿qué es lo peor de ella? 

-(Piensa) Cuando la política se transforma en un tráfico de insultos, en una red de intrigas, en un juego cuya única lógica es la conquista del poder, entonces creo que estamos ante la peor cara de la política. Estamos ante un juego mezquino, pequeño, inútil, que es ante el cual los ciudadanos están absolutamente hartos y cansados. Pero la política -y lo estoy descubriendo- es una actividad humana, entonces es lo que los humanos que la estamos llevando adelante hagamos de ella. Si la queremos transformar en un tráfico de insultos, en una red de intrigas y en un juego de poder será eso pequeño y mezquino que los ciudadanos rechazan; pero si la transformamos en lo que debe ser, que es un espacio de encuentro para resolver disensos, que plantee ideales, que plantee proyectos y soluciones para mejorar la vida de los ciudadanos, entonces estamos hablando de Política con mayúsculas. 

-Si no triunfa en las elecciones internas, ¿piensa seguir en política o volverá a su actividad privada y a Ceres?

-Yo dejé todo por esto, dejé Ceres, dejé la Brookings  Institution en Washington, dejé la Universidad de Columbia, mis hijos me cuestionan: "papá, ¿por qué te metiste en esto?" Y lo dejé por un sentido de responsabilidad, porque esta es nuestra casa, este es nuestro lugar en el mundo, acá nacimos, crecimos, construimos afectos, construimos nuestra historia personal. Mi padre era inmigrante de primera generación, vino a este país buscando una segunda oportunidad, la encontró, y aquí fue feliz y adoró el Uruguay hasta su último suspiro. Así que estoy aquí para cumplir una responsabilidad, habiéndolo dejado todo. Estamos pidiéndole a los ciudadanos que nos honren con su confianza; nuestro deber es estar allí donde ellos nos coloquen. Si no ganamos la interna, vamos a estar peleando en primera línea para devolverle al Partido Colorado el protagonismo indispensable que debe tener en la vida de la República, porque sin ese protagonismo no se va a poder construir una coalición política que reemplace a la que hoy nos gobierna para darle respuesta a los desafíos que el país tiene.

"Si no ganamos la interna, vamos a estar peleando en primera línea para devolverle al Partido Colorado el protagonismo, porque sin ese protagonismo no se va a poder construir una coalición que reemplace a la que hoy nos gobierna"

-O sea que no es político, pero llegó a la política para quedarse...

-Llegamos para quedarnos y tratar de promover los cambios en los que creemos, y que creemos que el país precisa de manera impostergable.

-Si fuera electo presidente de la República, ¿cuál sería su primera medida?

-El 1° de marzo de 2020, si la ciudadanía nos honra con la posibilidad de conducir los destinos del país, vamos a aplicar la reforma educativa integral de todo el sistema, vamos a plantear la creación de esta red de 136 liceos y vamos a derogar el decreto que interpreta la ocupación de empresas como una extensión natural del derecho de huelga. No lo es. El derecho de huelga es legítimo, consagrado por la Constitución de la República, la ocupación de lugares de trabajo  es inconstitucional, viola la libertad de trabajo, viola el derecho de propiedad y está en contravención a los convenios que tenemos en el marco de la OIT.

-¿Qué es lo primero que tiene que recuperar Uruguay?

- Yo siempre digo que no tenemos que recuperar algo que no hemos perdido, porque en nuestra cabeza todavía somos ese país que queremos recuperar. Hoy no nos reconocemos en este país que tenemos, no lo queremos aceptar como propio, lo vivimos como una pesadilla cotidiana donde nos vamos a levantar un día y va a desaparecer. Yo creo que los uruguayos tenemos que recuperar lo que somos. Lo que somos, y lo que queremos ser, es un país digno, amable, un país justo, que conviva en armonía, un país orgulloso de tener un pueblo educado y donde los valores cívicos tienen raíces profundas. Ese es el Uruguay que nos legaron nuestros abuelos, y por ese Uruguay vamos a trabajar.

-¿Su familia le pasa factura por el poco tiempo que pasa en su casa?

-No, mi familia me apoya muchísimo, tanto mi esposa como mis hijos están orgullosos de lo que estamos haciendo. Es cierto que me dijeron "¿por qué nos metiste en esto, papá?" en las primeras semanas de campaña, pero hoy están orgullosos y entienden lo que estamos haciendo. Yo les dije: "Chiquilines, hay veces en que uno elige, y hay veces en que uno asume su responsabilidad". Yo acá no tengo elección, tenemos que asumir una responsabilidad porque el país se nos está yendo de las manos. Tengo el apoyo de mi familia para una tarea enormemente exigente y demandante, y no debería ser menos que eso porque estamos pidiéndole a la gente que nos permitan gobernar el país.

-Su padre, Manuel, falleció hace tres años y medio. ¿Qué cree que le diría o aconsejaría si lo viera ahora haciendo campaña?

-Creo que me hubiera dicho, antes de empezar, que no me metiera en política. Como padre protector no hubiera querido que me metiera en esto. Pero conociéndolo, sé que a esta altura estaría orgulloso de que yo esté en esto, peleando por un sueño, queriendo recuperar el país de oportunidades y valores al que él llegó. Ese país que le dio una segunda oportunidad.

-¿Es feliz?

-Sí, por supuesto, me considero enormemente afortunado, exprimo la vida hasta la última gota, adoro esta aventura que circunstancialmente nos toca vivir. Siempre recuerdo lo que escribió Mario Benedetti en La Tregua, en uno de los diálogos entre sus personajes. Dice que "la felicidad no es esa indefinible sensación de bienestar perpetuo, la felicidad es mucho menos que eso, o quizás mucho más, pero de todos modos, es otra cosa".