John Saravia, jefe de Policía del departamento de Tacuarembó, señaló que las mejoras llevadas a cabo en la caminería rural tienen una contracara indeseable: inciden al alza en los delitos cometidos en chacras, estancias y otros establecimientos.

“Son establecimientos que, de una manera u otra, no tienen personal o están en lugares aislados, sin los cuidados correspondientes. Y hablamos de individuos que derriban alguna puerta, que ingresan a los establecimientos y se llevan armas”, dijo el funcionario en declaraciones recogidas por el noticiero Telemundo, de Canal 12.

Saravia explicó que en lo que va del año se cometieron 15 hurtos en establecimientos rurales. La situación resulta especialmente preocupante debido a que, en la mayoría de esos robos, los malhechores lograron apoderarse de armas de fuego. Rifles con miras telescópicas, escopetas, pistolas y revólveres se cuentan entre el material sustraído, además de municiones.

“Siempre reafirmamos la importancia del cuidado y la responsabilidad de quienes son tenedores de armas de fuego. Tenemos que trabajar en esos establecimientos, con los vecinos y con la Policía en terreno, para hacer recomendaciones y para asumir la responsabilidad del incremento del patrullaje y un mayor contralor de la zona rural”, dijo el uniformado, quien lamentó que las refacciones llevadas a cabo en los caminos del departamento allanen el paso de los facinerosos.

“Si bien hay un beneficio para la comunidad, también lo es para los delincuentes, que ahora comienzan a transitar por lugares que antes no lo hacían por las dificultades y características del terreno”, manifestó.