Suecia dio un giro en su avanzada digitalización. El gobierno presentó un proyecto de ley que obligará a supermercados y farmacias a aceptar pagos en efectivo, en un país donde el uso de billetes y monedas es cada vez más excepcional.

Durante años, Suecia se posicionó como uno de los países más cercanos a una economía sin efectivo. La mayoría de los pagos se realizan con tarjeta o a través de aplicaciones móviles, y muchas sucursales bancarias ya no permiten retirar ni depositar dinero físico.

Una recomendación que encendió la alerta

El cambio se da semanas después de que el banco central, el Riksbank, recomendara a los hogares mantener una reserva de efectivo.

La sugerencia fue clara: contar con al menos 1.000 coronas por adulto —unos 93 euros— para cubrir una semana de compras básicas.

El objetivo es prepararse ante posibles interrupciones del sistema, como fallas tecnológicas, crisis o incluso escenarios de guerra.

Riesgos de una sociedad sin efectivo

El ministro de Administración Pública, Erik Slottner, advirtió que la digitalización acelerada trajo beneficios, pero también nuevos riesgos.

Entre ellos, la exclusión digital, especialmente en personas mayores o en sectores con menor acceso a herramientas tecnológicas.

“El efectivo sigue siendo importante para reforzar nuestro nivel de preparación”, señaló.

Qué cambia con la nueva ley

El proyecto establece que:

La iniciativa busca asegurar que el dinero físico siga disponible como respaldo del sistema.

Con información de AFP