Contenido creado por Martín Otheguy
Locales

Cría fama y échate a trabajar

Sobre el liceo Jubilar

"Ante la fama, debemos seguir trabajando con sencillez", aseguró el diácono Ricardo Villalba, director del Liceo Jubilar Juan Pablo II de Montevideo, tras la repercusión internacional que obtuvo gracias a la amistad del nuevo papa con el sacerdote Gonzalo Aemilius. "Lo que estamos viviendo como liceo es indescriptible", contó.

20.03.2013 09:35

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"Bienvenidos a casa", reza un cartel en la entrada del liceo, donde Villalba o los coordinadores saludan uno a uno a los alumnos que van llegando al centro, un edificio de ladrillo a la vista y salones de clase luminosos que con su modernidad destaca en Casavalle, un barrio de casas humildes .

Unos 200 adolescentes cursan los primeros tres años de educación secundaria en el Jubilar, que ha registrado un crecimiento exponencial desde que fue inaugurado once años atrás, con solo 30 alumnos.

Para 2013, 310 familias se presentaron para que sus hijos obtuvieran uno de los 70 cupos disponibles en primer año y que se definen por sorteo. En los últimos años el centro incorporó cursos nocturnos para adultos, la mayoría de los cuales son padres de alumnos.

Además de la popularidad del liceo, el centro educativo sobresale por sus resultados académicos: mientras en la educación pública el índice de repetición ronda el 30% y en primer año liceal supera el 40%, en el Jubilar solo el 3,5% de los alumnos repitió en 2012 y la deserción fue nula.

El domingo, el papa Francisco sorprendió al agradecer durante una misa en una pequeña capilla del Vaticano el trabajo del liceo y presentar en público al padre Gonzalo Aemilius, que dirigió el centro educativo hasta 2012.

El Papa argentino recordó entonces el problema de los niños de la calle en Latinoamérica y la importancia de su educación.

Mientras Aemilius manifestó desde Roma a medios locales su emoción, en el liceo montevideano todavía no se reponen de la sorpresa.

"Lo que estamos viviendo como liceo es indescriptible. Todo el mundo sabe ahora que existe el liceo Jubilar, no solo en Uruguay. Y somos una institución con solamente 350 personas activas, entre alumnado y equipo, más los voluntarios", confesó a la AFP el diácono Villalba.

"Es una gran responsabilidad", dice Dolores Buján, subdirectora académica, que sostiene que la clave del éxito del centro educativo está en "un poquito de conocimiento y mucho amor".

Compromiso y contagio

"Nosotros no trabajamos con drogadictos ni con niños de la calle. La idea es que estudien para evitar tener esos problemas", aclara Ignacio Estrada, encargado de Desarrollo del liceo. La condición para ingresar al liceo es vivir en el barrio, no tener más de un año de atraso en el sistema educativo y provenir de una familia de muy bajos ingresos.

Los alumnos tienen clases durante la mañana, almuerzan y luego asisten a talleres durante la tarde. Todo se financia en un 85% con donaciones de empresas, organizaciones solidarias y particulares, desde este año reciben una colaboración del Estado, y la mayoría de los talleres son dictados por voluntarios.

Los alumnos se comprometen por su parte a una colaboración voluntaria mensual ínfima pero además un familiar debe participar durante tres semanas en el año en la comisión de limpieza o la de cocina.

El liceo ha incorporado además programas de apoyo a sus ex alumnos, para que puedan seguir el bachillerato en otros liceos privados, y ahora planea realizar un seguimiento a quienes han llegado a la universidad.

"Queremos estudiar que la inversión que se hace tenga resultados. Queremos tener más datos de cómo esto da oportunidades para la vida a largo plazo, de que terminen en trabajos, cambien sus condiciones de vida, las de sus familias, de que se rompa el círculo de la pobreza", sostuvo Estrada.

"Se trata de transmitir que se puede, mostrarles nuevos horizontes y ayudarlos a superar obstáculos", indicó.

Para Villalba, ante el reconocimiento no hay que olvidar que lo que se elogia "es el trabajo cotidiano, concreto, de hacer lo que hay que hacer".

"Se trata de no descansarse sino de continuar en la misma línea. Ante la fama, seguir la sabiduría del silencio y seguir trabajando con sencillez", sostuvo.

Frente a los pedidos de ampliarse más, Villalba cree que eso impediría el trato personalizado que tienen actualmente con los alumnos. "La idea es no agrandar este sino que surjan otros o potenciar los institutos que ya hay", explicó.

Y el modelo del Jubilar parece haber contagiado a la zona: cuando fue inaugurado en 2002 era el único liceo del barrio; ahora hay uno público y acaba de ser inaugurado otro centro privado y gratuito que sigue el modelo del Jubilar, aunque laico.

"La idea es compartir, puede ser un modelo que se replique", aseguró Estrada.

(AFP)