Seré curioso
“Soy crítico de Tenfield, pero no estoy contra la empresa”

Seré curioso: Ricardo Piñeyrúa

El "Profe" Piñeyrúa elige un bando: el de contar lo que siente cuando ve fútbol y cuando lo invitan a debatir sobre la empresa Tenfield, en Seré Curioso con César Bianchi.
08.11.2016
2016-11-08T00:00:00

"El Profe" Piñeyrúa no está en la primera línea de los periodistas "anti" Tenfield, y mucho menos se lo puede ver como afín a la empresa -tan cuestionada- que detenta los derechos del fútbol uruguayo, y en el ojo de la tormenta por los derechos de imagen de los futbolistas de la selección. Pero la tiene clara: es crítico de la gestión de una empresa -que como tal, tiene fines lucrativos- y no por eso es "contra" todo lo que ésta haga. Por eso, quizás, no se sentaría a debatir con Javier Máximo Goñi sobre "Tenfield sí-Tenfield no", debate fútil si los hay.

Tiene 64 años pero es de esos mayores a los que queda feo tratarlo de usted, no porque no imponga respeto, sino porque desde siempre se ha rodeado de gente más joven, bastante lejos del traje y la corbata. Eso le importa: no perderles el ritmo a los jóvenes, a cómo hablan, a qué piensan. Por eso está convencido que el nuevo 13 a 0 -desde 2017 en FM Del Sol, quizás con otro nombre- deberá sumar integrantes de veintipocos años. Y, además, para renovarse sin perder la esencia: al rock nacional como soundtrack del fútbol, le sumará mayor profundidad periodística y una mirada a otros deportes.

En este Seré Curioso en su casa de Punta Carretas, "El Profe" Piñeyrúa contó por qué comenzó tarde en el periodismo deportivo, qué quiso aportar de novedoso a un ambiente que inicialmente lo soslayaba y cómo hacer para seguir sintiendo el fútbol, ese juego que por estos días parece tan podrido. 

 

Por César Bianchi
@Chechobianchi

-¿Cuál ha sido el gran mérito de 13 a 0?

-El antecedente inmediato de 13 a 0 es, en realidad, Fútbol y cía. con Rómulo Martínez Chenlo en radio Nuevotiempo. Era una época de un periodismo deportivo muy político, sobre la política de la AUF, era la época de los doctores, y una época de mucha crítica hacia los técnicos y los jugadores.

-¿A qué te referís con "la época de los doctores"?

-Casi todos los periodistas deportivos eran doctores, abogados: el Dr. Larrea, el Dr. Etchandy, el Dr. Da Silveira, el Dr. Ottati, el Dr. Paullier, el escribano Filosi, y todos le daban una visión muy jurídica al fútbol. Y nosotros ahí nos planteamos: vamos a hacer algo más del jugador y menos dramático: quién es el jugador, cómo vive, de dónde es.

-Sin falsa modestia, ¿qué le aportaron de distinto a las transmisiones radiales de fútbol?

 -Una cosa fue el rock, y poner música nacional casi siempre, y mucho rock, en una época donde la música que primaba con el fútbol era la murga, y si no, la cumbia. Nosotros metimos el rock. Cuando fuimos a 13 a 0 me acuerdo que el vestuarista de Nacional era Jorge (Piñeyrúa) y él le pide a Romero (el sonidista) que para presentar a Nacional le ponga Buitres. Y pegó tanto, que después los Buitres hacen una publicidad con Pepsi y eligen Cada vez te quiero más, que sonaba en 13 a 0. Lo otro fue una participación libre de los que trabajaban conmigo y el relator. Hasta ahí la participación te la daba el conductor, nosotros dijimos: "Cuando tengan algo para decir, díganlo, sin pedir permiso". Y entrevistaban los propios vestuaristas, no sólo le ponían los auriculares para que preguntáramos nosotros desde la cabina. Con el paso del tiempo logramos que haya una transmisión de fútbol que tenga una mirada más lúdica, y más por el lado de la sensibilidad. Nosotros tenemos un eslogan que dice: "Si no lo sentís, no lo entendés". Una vez un psicólogo amigo me dijo: "Vos cuando vas a decir un comentario decís: 'Yo siento que...'", y es así, interpretamos las jugadas o los partidos de acuerdo a lo que sentimos, no de acuerdo a un análisis frío, estructural. Nosotros trabajamos para el público de la tribuna Olímpica, no para el apasionado de la Amsterdam ni para el dirigente que está en la América. Y después de tantos años, cuando lográs cierta permanencia, te empezás a transformar -por la vía de la costumbre- en referente. 

"Una vez un psicólogo amigo me dijo: 'Vos cuando vas a decir un comentario decís: 'Yo siento que...'', y es así, interpretamos las jugadas o los partidos de acuerdo a lo que sentimos, no de acuerdo a un análisis frío, estructural".


-Has dicho que "apuntaban a un público con la cabeza más abierta a otros temas", pero tampoco se meten en temas político o de coyuntura política... ¿O sí?

 -No nos hemos metido en temas de coyuntura política. Hasta ahora estuvimos en una radio con una fuerte impronta periodística, y que tenía la bandera de la independencia. Yo creo que tengo una identificación muy clara en política, para el imaginario colectivo. En algunos temas he dado mi punto de vista, mi opinión, pero más temas que hacen a la sociedad y los derechos humanos, y no a la política partidaria. Cuando apelábamos a gente con la cabeza abierta, me refería a que en un programa supuestamente de fútbol podamos hablar de cine, de libros, ahora de series... o hablar de aspectos vinculados a la sociedad, pero no necesariamente partidarios. Por ejemplo, este fenómeno de los derechos de imagen de los jugadores. ¿Cómo lo analizamos? ¿Tenfield es mala y los jugadores son los buenos? O: los jugadores tomaron una posición determinada, Tenfield tomó una posición determinada, ¿por qué se da? ¿Cuáles son las causas? ¿Qué pasó en la AUF? y tratar, en definitiva, de analizar todos los puntos y que la gente saque sus propias conclusiones.

 -En entrevista con El País dijiste que al principio fueron mirados de reojo en el ambiente del fútbol. ¿Por qué?

 -Acordate lo que era el aspecto del Piñe y Gonzalo Delgado (los dos de pelo largo, el Piñe narigón, de remera y championes) y todavía estaba el estilo de los periodistas deportivos de traje y corbata. Éramos distintos... Veníamos de familia claramente de izquierda: el padre de Gonzalo Delgado había estado exiliado, yo había estado exiliado, había otros hijos de padres que habían estado presos... No fue buscado, se dio así. Entonces, los más visibles eran peludos, desprolijos, venían de la izquierda, en un ambiente como el del periodismo deportivo donde no te voy a decir que era de derecha, pero había gente vinculada a los partidos tradicionales, sobre todo al Partido Colorado. Pienso en algunos de los que te nombré: Da Silveira, Etchandy, Ottati... fue una cosa chocante nuestro desembarco. Por eso digo que nos miraban de reojo. Después la vida fue demostrando que nos integramos bárbaro y había lugar para todos.

 -El equipo de 13 a 0 se muda a FM Del Sol desde el 30 de enero. ¿Va a ser más de lo mismo, o la idea es renovarse?

 -El nombre todavía no sé si me lo voy a llevar, no lo sé. ¿Por qué nos vamos? Nosotros en El Espectador teníamos un relacionamiento con la radio donde éramos "el" programa deportivo de la radio, y estábamos en la FM, cosa para la cual peleamos mucho, porque había habido una corrida importante de la AM a la FM. La radio, por motivos económicos, le dio la FM a Rupenian y nos sacó a nosotros, y después puso tres programas deportivos más. Entonces, yo sentí que el ciclo de El Espectador se había terminado. Y apareció lo de De Sol: por un lado, es FM y, por otro lado, es una radio que será liderada por gente valiosa, que ha tenido un recorrido común, son compañeros de generación (si me saco yo del medio). Son casi todos surgidos de escuchar la X. Se han encontrado y han hecho pila de cosas juntos. Ahora voy a los desafíos: el primero, es lograr una audiencia de fútbol que esté solo en la FM. Porque hasta ahora, los que transmiten fútbol en FM retrasmiten el fútbol de la AM. Nosotros vamos a salir solo por FM. El segundo desafío es renovarnos. ¿Qué hacemos para mejorar? Estamos pensando en la incorporación de más deportes, no sólo fútbol y algo de básquetbol, que incluya la NBA, algunas expresiones olímpicas y buscar darle a lo que hacemos algo más de profundidad periodística.

 -A pesar de tener una extensa trayectoria en el periodismo deportivo, recién en el 96 te dedicaste de lleno a eso. ¿Se dio así porque te costó hacerte un lugar propio o porque no querías largar la educación física?

 -Hay situaciones que son por circunstancias que se dieron en la vida. Yo ya me había alejado de la educación física en el fútbol, porque me había encargado de la educación física de la AEBU. Fui director del departamento físico de AEBU y ahí dejé de dar clases, y ya había dejado la preparación física en el fútbol, porque no me gustaba. Los choques políticos que se dieron en AEBU llevaron a que se me hiciera insostenible la permanencia, porque la nueva dirección de AEBU tenía objetivos que eran contrarios a lo que yo pensaba. Entonces, me fui. Me embarqué en un negocio y me fue mal, entonces me quedé sin nada. Y apareció la radio, entonces dije: "Esto es lo que hay".

"Mis periodistas más visibles eran peludos, desprolijos, venían de la izquierda, en un ambiente como el del periodismo deportivo donde no te voy a decir que era de derecha, pero había gente vinculada al Partido Colorado".


 -Hablemos de fútbol: ¿el proceso del maestro Tabárez en la selección goza de buena salud?

-Sí, pero no sé si goza de buen futuro. Hace poco Luis Suárez dijo: "El maestro está más lúcido que todos nosotros juntos". Hay cosas de fútbol que yo le discuto a Tabárez (yo que sé, por qué pone a tal, y no a tal otro). Lo que yo defiendo a muerte no es cómo juega el equipo de Tabárez, sino lo que ha hecho Tabárez en la organización del fútbol. Porque a lo largo de toda la historia y lo que he visto, todos nos acordamos de cuando se acusaba a los jugadores de no querer venir, las peleas con los repatriados, los que tenían la casita enfrente de la concentración para ir con prostitutas, los que tomaban, había mil acusaciones.

-Y Tabárez disciplinó la selección, le dio importancia a la conducta...

-Exactamente. Construyó una cabeza para venir a la selección: para los tipos la camiseta celeste es su amor. Cada vez que viene un ciclo importante, Tabárez está preocupado porque haya algo nuevo en el Complejo Celeste: una mesa de ping pong, una bicicleta ergométrica, algo nuevo, para sentirse mimados. Todo eso es impagable. Pero no sé si goza de buen futuro, después del Mundial de Rusia 2018, ponele. Capaz que hoy o mañana viene otro DT y quizás juegue mejor, pero no sé si logrará mantener la adhesión que tienen los jugadores hoy para querer venir. Tabárez es muy terco, pero esa terquedad hace que todo funcione. Mirá, en el fútbol uruguayo el técnico les dice a los dirigentes: "Necesito 25 conos, 12 pelotas, 14 chalecos y 100 kilos de pesos", empezás a trabajar y hay 20 conos, diez pelotas, ocho chalecos, y 90 kilos. Entonces vas a hablar con los dirigentes y te dicen: "Ah.... pero qué son cinco conos, dos pelotas y 10 kilos de pesas menos, es lo mismo". Entonces, claro, te tildan de rompehuevos.  Tabárez sí es un rompehuevos, pero eso hizo que todo funcionara. Y una cabeza que va más allá de lo que uno habitualmente se encuentra.

 -¿Está bien que los jugadores de la selección hagan oír su voz reclamando que nadie venda los derechos de su imagen que les pertenecen?

-Sí, creo que sí. Eso pasó siempre. Históricamente, lo que pasaba era que los jugadores tenían a los dirigentes de la Mutual como su agente negociador. Cobraban premios, derechos de imagen, todo, a través de la Mutual. La Mutual lo reconoce en el primer comunicado, cuando dice: "Los jugadores sabían cómo se hacían las cosas". Dicen algo así como "más allá que los jugadores sabían cómo se hacían las cosas, reconocemos que no teníamos nada firmado". Evidentemente acá pasó algo, que no sé qué es, pero hubo una ruptura de un grupo de jugadores -los más notorios, y Lugano detrás de ellos- con Tenfield. No sé qué pasó que se alejaron de Tenfield, a punto tal de decirle: "No queremos más intermediarios". Yo creo que alguien los avivó y les hizo ver que en sus equipos por derechos de imagen cobran tanto y en la selección tanto menos... Forlán lo había dicho hace algunos años: "Yo no entiendo cómo acá pagan 260.000 dólares por todos y en Europa pagan un millón solo por mí". Algo no le cerraba. A mí me parece bien que los jugadores reclamen algo que, además, les pertenece. Las empresas quieren ganar plata, y utilizan todos los recursos que pueden para ganar plata. A veces, llegan al límite de la legalidad, empujan todo lo que pueden. Yo no le voy a echar la culpa si ofreció 50 millones de dólares y otra ofreció 80, y aceptaron la de 50. El problema es de los que aceptaron. Pero me queda claro que no se han hecho bien las cosas. Al punto tal que Uruguay podría ganar mucho más dinero que el que gana. Yo sé que es un mercado chico, pero vive del fútbol. El 50% de los avisos en TV están vinculados al fútbol. Y no hay que ser muy inteligente para darse cuenta que a partir de la venta de jugadores de fútbol y de los derechos de televisación del fútbol uruguayo, "Paco" Casal quiere comprar los derechos del fútbol continental. Es porque hizo una fortuna: él le dijo a Mario Bardanca que era el tipo más rico de Uruguay. En mi forma de pensar: yo no creo que un tipo que se haya enriquecido tanto, lo haya hecho pensando en el bien de los demás.

 -Cuando se discutía hace un mes y pico si Nike o Puma deberían vestir a la selección, Juan Carlos Scelza dijo que fue una intromisión de los jugadores y que cada vez que los futbolistas se metieron, nos fue mal.

-Cuando se dio el conflicto de los "repatriados" entre los jugadores que jugaban en Europa, Luis Cubilla y la AUF, la posición de Scelza era la misma que ahora. Él decía: "Que los jugadores jueguen, los entrenadores entrenen y los dirigentes dirijan". Esa es una concepción estática de la sociedad. Si las cosas fueran siempre así, no había cambios. ¿Qué producen los cambios? La ruptura del status quo. Si los burgueses que estaban en las ciudades no hubiesen derrocado a los reyes, seguiríamos en la edad feudal; si la mujer no se hubiese rebelado, hoy la mujer seguiría sin votar. Vuelvo al ejemplo del fútbol: Scelza tiene la misma posición que en los 90, pero ahora cambiaron los actores. Los que antes eran representados por Casal hoy son los que dirigen Tenfield. Hoy son otros actores. Es un problema dialéctico: aquellos que antes peleaban para que se produzcan cambios, hoy son los que no quieren que se produzcan cambios. (Henning) Mankell dice que una de las cosas más curiosas que pasan en la sociedad sueca es que aquellos obreros que se vieron beneficiados por la sociedad de bienestar creada por la socialdemocracia hoy son los principales opositores a todo tipo de medida social que beneficie a los inmigrantes. Acá pasa lo mismo: los jugadores de la selección llega un momento determinado que piensan, miran, toman una decisión y... se entrometen. Es verdad. Pero en cualquier aspecto de la vida, se entromete el que tiene fuerza para hacerlo: un sindicato cuando para y no levanta la basura, la Asociación Rural, es el ejercicio del lobby de presionar para conseguir determinadas cosas: pueden ser buenas o malas. Yo creo que está bien que reclamen esos derechos, pero además porque apuestan a usar esos derechos en beneficio no personal, sino de la formación del fútbol. Hay un gesto generoso.

"Las empresas quieren ganar plata y, a veces, llegan al límite de la legalidad. Yo no le voy a echar la culpa si ofreció 50 millones de dólares y otra ofreció 80, y aceptaron la de 50. El problema es de los que aceptaron".


 -¿Sos crítico de Tenfield?

-Sí, sí, soy crítico de Tenfield, porque creo que teniendo todas las herramientas para poder haberle hecho bien al fútbol, no lo hizo. Pero no estoy en contra de Tenfield. Yo estoy en contra de conceptos, no de personas o empresas. Tenfield es una empresa, que transmite fútbol. Yo estoy en contra de que haya tenido una injerencia tan grande en el fútbol y que haya sido tan negativa: ¿por qué tenemos 16 clubes en Primera División y es un disparate? Por culpa de Tenfield. ¿Por qué tuvimos aquel campeonato Clasificatorio, espantoso, y había un segundo campeonato, por el descenso, al que le decían Siberia? Porque se le ocurrió a (Atilio) Garrido, porque la hoja de Word de la AUF tenía impreso su nombre arriba, en el mail. O el sistema de saneamiento económico deportivo, que fue un fracaso. ¿Cuáles son los horarios del fútbol? Nadie sabe: un partido a las 15, otros a las 16, otros a las 19. Nadie sabe cuáles son los criterios para fijar horarios. Yo estoy en contra de que una empresa cuyo objetivo es ganar dinero a través del fútbol sea la que determine cómo se hace el espectáculo.

-Javier Máximo Goñi ha dicho varias veces en los últimos días que "no entiende" por qué la empresa es tan rechazada por la opinión pública. ¿Vos entendés?

-Creo entenderlo. Creo que el motivo fundamental sobre por qué la gente no quiere a Tenfield es porque siente que Tenfield se ha apropiado de lo que era de ellos: el fútbol es de la gente. Sienten que Tenfield se los sacó, y se los sacó medio de a prepo. Les pone horarios de fútbol a la hora que quieren, les venden jugadores a Peñarol cuando se les antoja y a Nacional cuando se les antoja...

-Bueno, ahí estás hablando del Grupo Casal, y de otra época, cuando Casal tenía más protagonismo como representante...

-Sí, lo que pasa es que para el imaginario colectivo no hay diferencia: el Grupo Casal y Tenfield son la misma cosa. Creo que se parte de esa base. ¡Y porque han hecho las cosas mal! Comunican mal, tienen una mala comunicación, cuando la tienen, porque a veces la empresa no habla, no sale a la prensa. Y son prepotentes. Edward Yern tenía una imagen terrible, hubo amenazas a periodistas (del propio Yern a Mariano López, y del "Tano" Gutiérrez a Diego Muñoz) ... A ver, la propia carta, el último comunicado de Tenfield hacia los jugadores de la selección, termina en una amenaza. Termina diciendo que "se reservan los derechos de iniciar acciones legales". No necesitás decirlo, el derecho ya lo tenés, ya se sabe. A la gente eso no le gusta.

-Hace unos días en Sin Límite de VTV, el mismo Goñi propuso realizar un debate televisivo donde, por un lado, estuvieran eventuales críticos de Tenfield y nombró a Diego Muñoz, Mario Bardanca y a vos, y del otro lado, periodistas de Tenfield, para que la gente saque sus propias conclusiones. ¿Irías a un debate así? 

-No, no. No sé si tiene sentido... yo estoy dispuesto a un debate no sobre Tenfield sí-Tenfield no, sino qué necesita el fútbol y cuáles deberían ser los caminos. Ponele que ahora sacamos un decreto y prohibimos a Tenfield, le sacamos todos sus poderes. Va a venir otra empresa que se va a hacer cargo de los derechos del fútbol, de los derechos del básquetbol. Entonces, no debe ser una discusión sobre una empresa y cómo actúa esa empresa, sino sobre qué necesita el fútbol. Yo tengo la convicción de que partimos de bases falsas. Una es: el fútbol uruguayo es pobre porque Uruguay es pobre. Error: Uruguay no es un país pobre, es un país chico. Uruguay perfectamente podría tener un fútbol de nivel, si lo planifica y toma decisiones en ese sentido. Pero si vos tenés en el fútbol gente que usa el fútbol para beneficio propio como el presidente del Tanque (Freddy Varela) u de otros equipos; o si Peñarol está dudando si la seguridad del club debe estar en manos de profesionales de la seguridad o de dirigentes de fútbol, bueno... ahí hay algo que no está bien. Esas son las cosas que tenemos que discutir. Yo sí puedo decir que no está bien que una sola empresa sea dueña de los derechos de las expresiones populares más importantes del país, y que decida porque los tiene: ya sea expulsar o sacar del lugar donde ensayaba una murga porque tenía una cuarteta que criticaba a Tenfield. Tiene el fútbol, el básquetbol, el ciclismo, el boxeo, el carnaval... No puede ser.

"¡Tenfield ha hecho las cosas mal! Comunican mal, tienen una mala comunicación, cuando la tienen, porque a veces la empresa no habla, no sale a la prensa. Y son prepotentes".


-¿La AUF es independiente?

-Eso no lo sé. Valdez me ha sorprendido. La forma en que llega a la Presidencia de la AUF hacía suponer cualquier cosa... Y al ver su gestión, ha sido más de lo esperado por la forma en que llegó. Se ha dedicado a eso, y lo hace con bastante seriedad. No lo veo como un tipo que hace todo lo que le dicen. Creo que pusieron a uno para que les hiciera todos los mandados, y él empezó a tomar decisiones propias. Creo que le importa el fútbol. Yo creo que termina reaccionando así, porque las condicionantes de afuera son tan fuertes... A ver: ¿cómo se puede dudar entre cuatro y 24? No hay ningún argumento de nada que pueda validar que cuatro es más que 24. Vos preguntabas por qué la gente no quiere a Tenfield. Bueno, por estas cosas.

-El viernes pasado falleció Hernán Fioritto, uno de los hinchas de Peñarol atacado a balazos en Santa Lucía por hinchas de Nacional. ¿Ves una solución del tema de la violencia en el fútbol a mediano plazo?

-El tema de la violencia en el fútbol es un tema sumamente complejo. Tengo la sensación de que hay mucha gente opinando y muy poca investigando por qué se está dando esta situación. Hay un montón de referencias de lo que pasa en otros países, pero en realidad mirás por TV y ves batallas campales de ultras de otros equipos. Creo que hay que separar cosas: por un lado, la violencia en los estadios; esa a mediano plazo tiene una solución: limitando la entrada a aquellos que se identifican como delincuentes, integrantes pesados de las barras. Por otro lado, me parece que dentro de las barras hay negocios, hay un sistema delictivo que incluye el tráfico de drogas, las presiones para conseguir entradas... Y después está el problema generalizado de la violencia en la sociedad: te pasa en el tránsito que te tocan bocina y te insultan porque vas despacio, por la calle vas caminando y te pechan... hay cada vez respuestas violentas a situaciones cotidianas, que quizás antes no se tenían, y ese es otro aspecto, pero hace al carácter de las personas, y a su respuesta. Estos chiquilines, de clase media, tenían cierta educación, y arrancaron a robarle los "trapos" a los de Peñarol, y alguno llevó un revólver, mataron a uno y ahora están en cana. Creo que nunca en su vida se imaginaron que iban a ir presos, y ahora están presos por homicidio. Me parece que hay que identificar las causas, y como ves, son cosas diferentes. Sobre la suspensión del fútbol: yo este fin de semana reflexioné, pero los peores, los más violentos, ¿reflexionaron? ¿O se juntaron a tomar vino y esperar el fin de semana que viene para ir de nuevo a la tribuna? No creo que resuelva el problema que no se juegue al fútbol.

-Pasemos de la política del fútbol a la política convencional: ¿con qué partido, sector político o candidato te sentís identificado?

-Soy votante del Frente Amplio, fui militante de la Juventud Comunista y después del Partido hasta el año 90. Después, cuando se empezó a dar la ruptura dentro del partido, me fui, y hoy soy un tipo independiente. Y agradezco haberme ido y ser independiente, porque cambió mi cabeza. Pude ver las cosas sin las ataduras de una visión partidaria, hoy me siento bastante lejos de las ideas que anteriormente tuve. No me identifico con ningún candidato. Me forjé en la era de Seregni, y creo que no ha habido ningún dirigente del Frente como Seregni, inclusive ninguno de los que ha sido presidente. De los de ahora me gusta el nuevo presidente del FA (Javier Miranda), me parece que tiene una clara postura democrática. No me banco una izquierda que apoye a Maduro o a los Kirchner, o que no se quiera investigar los negocios con Venezuela. Escuché al "Pacha" Sánchez y estuvo muy sólido con su argumentación, entonces, si no se hizo nada mal, ¿cuál es el problema con que se investigue? No tengamos miedo.

-De niño fuiste monaguillo. ¿Cuán religioso o creyente sos hoy?

-Religioso no soy, no voy a la iglesia, estoy muy lejos de la iglesia, no la soporto. Tengo como una cosa agnóstica... Fui monaguillo y mi madre era muy católica, mi hermana fue catequista toda la vida, mi padre era tremendamente ateo, mi hermano también ateo, y yo quedé ahí en el medio... Tengo una cosa ahí con la existencia de Dios. No soy católico, y ya te digo: la Iglesia me revienta. Me rompen las instituciones corruptas.

"Soy votante del FA, fui militante de la Juventud Comunista y después del Partido hasta el año 90. Después, cuando se empezó a dar la ruptura dentro del partido, me fui, y hoy soy un tipo independiente. Y agradezco serlo".


-Tuviste una banda de rock (The bad boys), que hasta logró grabar un disco... ¿Ser rockstar es un sueño trunco?

-Llegamos a grabar un disco con el dúo Sugestiones, con un gran amigo, Héctor Musto. Los dos cantábamos. Salvando las enormes distancias, queríamos ser algo parecido a Simon and Garfunkel, con dos voces, dos guitarras y hacíamos canciones. Pero sueño trunco de rockstar, sí me hubiera gustado haber estudiado piano, que me encanta. estudié guitarra por arriba, fui a la Escuela de Música cuando era niño. Me hubiera gustado tocar bien la guitarra y el piano, porque creo que es liberador.

-¿Sos tan familiero que tu película favorita es "La famiglia" (Ettore Scola, 1987)?

-No es casualidad. Yo nací en una casa en la calle Acevedo Díaz, y resulta que todos mis primos y yo nacimos en la misma cama, la cama de mi abuela, y todos atendidos por una partera. En esa casa grande llegamos a vivir mis padres y mis hermanos, también mi tía Delia con Roberto y sus dos hijas, mi tío Ideal con su esposa y dos hijos, a tres casas de por medio, mi tía Lira con Pedrito, su hijo, y sus dos hijas, y a la vuelta, Mario, otro tío, con sus hijos, todos en una manzana. Después que murió mi abuela, esa casa la compró una prima, y hasta el día que la vendió y se fue, era una casa donde todos entraban y nadie tocaba timbre. Estábamos acostumbrados a esa forma de vivir tan tana, donde todos gritábamos y se hablaba de temas distintos, todos a la vez. Por eso La famiglia me pegó tanto.

-¿En algún momento te sorprendió la popularidad de tu hijo, el Piñe? 

-Sorprenderme no, porque lo vi creciendo. Sí me sorprendió el carisma que tiene, cómo la gente lo quiere. Él es un personaje querido, hay otros que son tan o más famosos, pero no son tan queridos. Y, por otro lado, como lo conozco mucho, sé que le cuesta manejar esa popularidad, le gustaría a veces no ser tan requerido. Y también sé que tiene una capacidad mayor que la que el imaginario tiene de él. Ha construido una imagen de buen tipo, querido, simpático, pero en realidad... vuela. Tiene una productora de televisión, ahora va a ser director de una radio. Es un gran emprendedor.

-¿Cuál ha sido su gran mérito en la radio y la televisión?

-Ha tenido una gran capacidad para hacer de todo: desde el programa del Millón, haciendo preguntas y riéndote de sí mismo porque no sabe inglés o no sabe de quién está hablando, a hacer móviles en Punta del Este, a conducir Bendita o Yo y tres más. La imagen que muestra es lo que es. No ha leído tan poco como se dice: sé que ha leído libros periodísticos, de investigaciones periodísticas, como los libros de Leonardo Haberkorn como Milicos y tupas, por ejemplo. Sí te puedo decir que es un adicto a la televisión, él se crió como chiquilín en el período en que empezaba Marcelo Tinelli. A medianoche se acostaba a escuchar Fútbol Hora Cero y se mataba de la risa.

-¿Qué fue lo último que te enseñó un nieto?

-Tengo una relación tan constante e intensa con mis nietos, que no sé qué decirte... Tengo seis nietos (las dos chicas de Jorge, los dos mellizos grandes y uno de 15, hijo de Verónica, que quiere ser periodista deportivo). Te obligan a abrir tu cabeza, para ver cómo las cosas están cambiando. El de 15 se corta el pelo como los jugadores de fútbol, con el rapado a los costados, y está muy preocupado por la imagen. Y tenés que aceptar que forma parte de la vida actual, de cómo es hoy. Y te obliga a aggiornarte, para seguirles el ritmo.

-¿Sos feliz?

-Sí, creo que sí. Yo me siento bien. Tengo todo, no me puedo quejar de nada. Me gustaría trabajar menos o poder elegir más lo que quiero hacer. El fútbol me tiene un poco cansado, pero después... todo bien.

Montevideo Portal | César Bianchi
Fotos: Juan Mnauel López



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