Contenido creado por Inés Nogueiras
Seré curioso

“A mis jugadores les pido sentido de pertenencia”

Seré curioso: Jorge "Tito" Gonçalves

''Peñarol te come, te devora. Si no estás preparado para jugar en Peñarol, te tira afuera del estadio''

Lectura: 18'

2013-10-15T06:05:00
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Por CÉSAR BIANCHI

Al momento de agendar la entrevista, Jorge "Tito" Gonçalves lleva una semana como director técnico de Peñarol. En realidad ya lo era, pero dirigía a la Tercera división. Y para ser fiel a los hechos, no es que hace un ratito entró a la vida del club. Se puso la Aurinegra a los 12 años, en Pre-séptima división -todavía con dientes de leche- y ya no salió. Lo más curioso es que en ese fanatismo o en la llegada como aspirante a Los Aromos nada tuvo que ver su padre, la gloria del club Néstor "Tito" Gonçalves (77). El que lo llevó a practicar por primera vez fue su abuelo materno, y tarde se enteró que a su padre le decían "capitán de capitanes", por su ascendencia en la época de mayor auge del carbonero en la élite del fútbol mundial.

Gonçalves vive solo en un apartamento de unos 80 metros cuadrados, nunca se casó ni tuvo hijos. "No se dio", ensaya como explicación, mientras pide muy amablemente si es posible interrumpir la charla si en el informativo aparece la nota que le hicieron esa misma tarde en Los Aromos. Estuvo toda la vida entre esos dos colores y recién se da cuenta lo encantador y absorbente que puede ser el ser entrenador del primer equipo. "Igual a mí no me va a cambiar. Voy a seguir yendo a la misma pizzería todos los domingos con mis amigos", dice y parece una declaración de principios.



-¿Por qué un hombre de tu edad, en este país, no armó su propia familia?
-No se dio... la verdad, no se dio. Cuando me fui a México yo estaba con novia, y nos separamos, después ella fue para allá, pero se enfrió todo y volvió... y vivir lejos es complicado. Yo era joven cuando me fui al Cruz Azul, tenía 21 o 22 años. Y aparte, en mis prioridades está el fútbol y eso complica el amor. Después, tuve otras parejas y la cosa no se dio... y no se fue dando y no se fue dando. Después, una novia mía perdió un embarazo... y bueno, tampoco se dio esa relación. Y te vas acostumbrando a estar solo. Me acostumbré a vivir solo, pero me encanta. A mí me gusta estar solo, porque sé que no estoy solo. Una cosa es cuando no tenés más remedio, y otra cuando lo elegís porque te gusta. A mí me gusta estar solo, acá en casa viendo televisión, me quedo tranquilo acá. Sé que si quiero, me voy con un amigo por ahí, o salgo con mi novia.

-Ah, estás en pareja...
-Sí. Estoy solo en el sentido de que no estoy casado ni vivo con ella. Prefiero no convivir. Creo que es mejor.

"En mis prioridades está el fútbol y eso complica el amor"

-¿Te pesó la mochila de ser "hijo de"? ¿Tuviste que esforzarte más por demostrar que estabas ahí por peso propio?
-No, para nada, porque no llegué a Peñarol por mi padre. Cuando era chico no sabía lo que había hecho mi viejo. Me empecé a dar cuenta porque en la escuela me lo decía mi maestra y después, al llegar a Peñarol, me hablaban de él.

-¿Nunca porque él mismo te lo contara?
-¿Estás loco? Yo nací de Peñarol y ni sabía que mi viejo había jugado en Peñarol. Mis padres se divorciaron cuando yo tenía 4 años. Yo viví hasta esa edad con los dos, se divorciaron y me fui con mamá. Yo pedía el equipo de Peñarol enterito: camiseta, short, medias y pelota, todo de Peñarol. Pero ni sabía que mi viejo era "el campeón" y él no me lo dijo. Después me fui a vivir con mi madre, una abuela materna, mi tía abuela y un abuelo materno, que fueron los que me criaron. Y nunca nadie me habló de lo que había ganado mi viejo. Y el que me llevó al baby fútbol no fue mi viejo, fue mi abuelo. Fui a Peñarol porque jugaba en el Maeso y jugamos un amistoso contra la Pre-séptima de Peñarol, éramos niños. Y unos días después me llamaron para probarme en serio en Peñarol y desde ahí no salí más.

-En la final del '87 ante América de Cali hay una foto icónica cuando el gol de Aguirre: vos agarrándote la cabeza y llorando, mientras salís corriendo y detrás está el paraguayo Cabañas (América) que también se está agarrando la cabeza. ¿Qué sentiste en ese momento?



-Sentí tantas cosas que fue un cúmulo de cosas... Me levanté al otro día y pensé: "soy campeón de América" y no entendía nada... es como ahora que todavía no caigo que soy el técnico de Peñarol. No te das cuenta de lo logrado porque es demasiado. Nosotros estuvimos con Diego Aguirre, el gallego (Oscar) Ferro y Gustavo Matosas varias semanas después de haber salido campeones sin llegar a cenar a casa, porque nos invitaban familias que no conocíamos a comer a la casa y cuando llegábamos nos estaban esperando 50 personas, nos recibían con aplausos y nos agasajaban como reyes. Y nosotros íbamos y contábamos las anécdotas del campeonato.

-Era un plantel de pibes... ¿Ustedes iban porque no eran conscientes de la fama que tenían?
-Nos invitaban por allegados e íbamos. Y mirá que jugamos contra el campeón de América (River Plate), el finalista, América de Cali, el Independiente de Bochini y Marangoni. Me acuerdo que en el '82 yo estaba en sexta y nos llevaron al estadio para recibir y homenajear a Peñarol, que había salido campeón del mundo contra el Aston Villa. Teníamos que hacer un cortejo y los jugadores salían del túnel, con un traje beige, y esos fenómenos pasaban frente a nosotros... y yo, ¿qué me iba a imaginar que cinco años después uno de esos campeones de América iba a ser yo? Nosotros perdimos la final de la Intercontinental contra el Porto en la nieve de Tokio...

-Ni me digas: al otro día no fui a la escuela, de tan mal que estaba.

-¿Ves? Eso es lo que le digo ahora a los jugadores: con ese sentimiento del hincha no se puede jugar. Se los dije hace unos días: hay hinchas a los que le cuesta ir a trabajar o a estudiar al otro día, de tanto que les duele una derrota. Yo también, eh. Si perdía un clásico jugando en Peñarol, al otro día no quería ir al colegio. ¿Cómo no vamos a dejar todo en la cancha? Porque el hincha se da cuenta. Podés perder, pero si no dejás todo, se da cuenta.

-Retomo eso del sentimiento del hincha: ¿cómo hacés con esos jugadores que llegan a Peñarol pero es sabido que llegan siendo hinchas de otro cuadro? ¿Qué les decís?
-Y... si no sos hincha de Peñarol y Peñarol te da la chance de estar en el mejor equipo del mundo, si no te rompés todo, te queda poca vida. Peñarol te come, te devora, si no estás preparado para jugar en Peñarol, te tira afuera del estadio.

-En tu juventud, ¿cómo te llevabas con las tentaciones de la noche, con las botineras de los '80?
-No había... No teníamos un mango, todos andábamos en bondi. Lo único que teníamos era la camiseta de Peñarol. Nosotros éramos campeones uruguayos, cuando ganamos el 6 de enero del '86 y después íbamos en barra a tomar el ómnibus y si se bajaba Diego (Aguirre) primero, alguien le gritaba desde el fondo: "¡Ahí se va a bajar el goleador de Peñarol!" para dejarlo en ridículo, y la gente lo aplaudía... No teníamos el divismo que hay ahora. No había Internet, Twitter ni celular. Para salir con una mina había que ir a bailar en pareja porque no dejaban entrar hombres solos, y para llamar a una chica, tenías que tener el teléfono de la casa y esperar que atendiera ella. Ahora las botineras se meten a Facebook y ya está. Desde tu casa apretás un botón y elegís...

"Yo pedía el equipo de Peñarol enterito: camiseta, short, medias y pelota, todo de Peñarol. Pero ni sabía que mi viejo era ‘el campeón' y él no me lo dijo"

-Diego Alonso dijo que para ser director técnico se fue preparando durante muchos años, mientras todavía era jugador. ¿A vos te pasó algo similar?
-No, para nada. Yo no quería ser técnico, no me interesaba. Diego Aguirre me insistió para que hiciera el curso, porque yo no quería. Me retiré en el '98 y en el 2000 empecé a hacer el curso. Primero dirigí la tercera de River con "Tato" Ortiz, quien me había dirigido en Peñarol y en Santiago Morning de Chile. Terminé el curso, me recibí y después Diego (Aguirre) me llevó en 2003 a Peñarol y salimos campeones uruguayos.

-¿En algún momento te quedaste con ganas de estudiar algo?
-No, siempre quise ser futbolista. Desde gurí, yo tiraba mi carné de jugador de Sexta o Séptima, a los 14 o 15 años, desde la Ámsterdam para abajo. Lo agarraba un amigo y pasaba, como si fuera yo. Y si le hacían drama, entraba por otra puerta. Ojo, me salió bien, eh...

-Para el hincha de Peñarol que no tiene claro cómo juegan tus equipos, ¿qué les podés decir?
-Fútbol rápido, dinámico, de mucho toque, de presión en la salida de ellos, recuperar la pelota en la cancha rival, buscar el error y que los rivales estén siempre lejos de nuestro arco. Y cuando la recuperamos, estar constantemente atacándolos. Quiero inculcarles eso.

-¿Y el respeto a los referentes? Te lo pregunto porque vos venís de la escuela de Aguirre, y él sacó del equipo a Bengoechea en 2003 y al "Tony" Pacheco en 2011, que terminó yéndose a Wanderers... Ahora, algunos periodistas señalan que en los primeros entrenamientos tuyos, Pacheco es suplente.
-Respeto total a los referentes. Eso no significa que tengan la titularidad ganada. Respeto al Tony, a Darío, pero también a Jonathan Rodríguez... Hay roles y jerarquías. El Tony me dio muchas alegrías: como compañero en el '97 cuando él hizo el gol en la final del quinquenio, cuando Diego fue a dirigir en 2010, y ahora como hincha y yo trabajando en Tercera, decidió la final del año pasado. Los periodistas deportivos sacan conclusiones apresuradas... Yo sé lo que es el Tony. Tuve una charla espectacular con él y me encantó. Se está formando una cosa tan linda entre él y yo... no tengo nada que ver con Diego (Aguirre), no tenía injerencia sobre lo que él decidía cuando era técnico.

-¿Cuál fue tu primera reacción cuando te confirmaron que eras el técnico de Peñarol?
-Estaba acá en casa con unos amigos, con quienes siempre nos juntamos en la pizzería Venecia. Pero esa vez no fuimos a la pizzería porque suponía que podía llegar esa llamada, entonces no quería salir con olor a frito. Hicimos algo en casa. Y Carlos Sánchez me manda un mensaje que decía: "Venite para el Palacio". Así como estaba, les dije: "bueno, muchachos, me tengo que ir al Palacio". Me abrazaron y felicitaron, sí. Pero no quería festejar, porque sólo me habían dicho que fuera hasta ahí. No comparto eso de festejar que te hicieron un penal, festejá cuando hagas el gol. Me puse el saco, un pantalón y me fui volando.

-¿Tu viejo no te llamó?
-Mis viejos no me llamaron, no son de meterse. Los domingos casi siempre me voy a almorzar con mi madre y su marido, que viven en Atlántida. El domingo me llamó el marido de mi vieja para preguntarme si no iba a ir a comer... ¡no tenía ni idea que me habían llamado para ser el técnico de Peñarol!

"De la única forma que voy a sentir que cumplí con la gente es cuando salgamos campeones. No quiero ver que digo un chiste y se ríe todo el mundo"


-Cosa que vos venías buscando, por cierto...
-Puede ser, pero no me quitaba el sueño. Mirá que a veces cuando te nombran tanto y nunca sale, pensás: "siempre va a haber otro". Yo igual disfrutaba mucho lo que hacía en Tercera división, así no me ilusionaba al santo botón.

-Ahora que ya sos el técnico de Peñarol, en primera, ¿sentís más poder? ¿Te sentís más poderoso?
-Es un cargo de mucha exposición. Estoy mucho más expuesto, lo sé. Pero, por ahora, no me siento más poderoso. De la única forma que voy a sentir que cumplí con la gente es cuando salgamos campeones. No quiero ver que digo un chiste y se ríe todo el mundo. Eso no me gusta. Yo voy a seguir al lado de mis amigos y a seguir yendo a la misma pizzería a comer todos los domingos.

-¿Sos un técnico de mano dura?
-No, profesional. ¿Mano dura porque quiero ser profesional? Al que no quiere ser profesional, quizás le parezca de mano dura; al que quiera ser profesional, estará re contento porque le voy a exigir.

-El ex futbolista Diego Jaume me decía, hace unos días para este espacio, que él sentía que era el padre de 25 chicos, de los cuales muchos querían correr y entrenar lo menos posible... ¿Cómo creés que vas a reaccionar vos si ves esa actitud en tus jugadores?
-No sé. Veré... No es lo mismo tomar medidas con juveniles que con profesionales. A mí no me afectó tanto ir a Los Aromos para dirigir a Peñarol porque ya estaba en Tercera. Mirá que Los Aromos es un templo, y si no estás firme, te da contra las paredes.

-¿Es importante tener el estadio propio?
-A mí me encantaría. Yo quiero que vayan los rivales y vean el escudo de Peñarol por todos lados. Que vean fotos de decenas de planteles campeones. Quiero que vean amarillo y negro por todos lados: sentido de pertenencia. Eso es lo que quiero de mis jugadores: sentido de pertenencia. Eso te va a dar el plus para correr una pelota hasta el final, para perder un partido pero dejar la sangre en la cancha o ganar un partido y dejar todas las lágrimas de emoción en el vestuario.

-¿Pensás que algunos cánticos de la hinchada que aluden a matar a hinchas del otro cuadro o la gallina inflable de Peñarol, por ejemplo, fomentan la violencia?
-Lo de cantar alegrándose de los muertos se tiene que terminar ya. La gallina inflable es el color del fútbol, es espectacular. Pero un ataúd con el escudo del rival no. De la gallina tenés que matarte de risa, es ingenio popular. Buscá desde el ingenio algo para reírte del otro, sin ofender. Pero cantar que "vamos a matar a otro" es lamentable.

-¿No habría que hacer un boicot para dejarlos solos cantando eso a un puñado de la barra?
-Y... estaría bueno.

-Vos ahora tenés una voz con peso, una responsabilidad. Podés decírselo vos a la hinchada, de repente, como un gesto antes del clásico.
-¿Y por qué no? Me encantaría. Lo de la gallina, si no fuera por la sensibilidad que hay en el ambiente, deberíamos reírnos todos. Los de la hinchada de Nacional deberían inventar algo ingenioso. Las cargadas son la sal del fútbol. Eso es saber entender esto... pero está muy jodida la sociedad.

-¿Por qué?
-Porque está espantosamente mal. La verdad me calienta...

-¿Lo decís con un sentido político?
-No, no, soy apolítico, no me gusta la política. Me calienta que los políticos hagan todo por votos. No puedo creer la inseguridad que hay en este país... cae alguien y al otro día está libre. Matan a alguien y suponés que fue un crimen pasional aislado y resulta que tenía ocho entradas a la cárcel.

-¿Estás de acuerdo con la baja de la edad de imputabilidad?
-¿Sabés qué pasa? La podés poner a los 16, a los 14 o a los 12, que si no se cumple con las cosas que se tiene que hacer y meter preso al que tiene que ir preso, no cambia nada... ¿Entendés? Y no podés poner a todos juntos: a un asesino, con uno que robó una manzana o a otro que atropelló a alguien sin querer.

"Suponía que podía llegar esa llamada, entonces no quería salir con olor a frito. (...) Y Carlos Sánchez me manda un mensaje que decía: ‘Venite para el Palacio'"

-Bueno, están en módulos distintos...
-Sí, pero distintos, distintos, nunca deben cruzarse, porque si no la rehabilitación es imposible.

-¿Qué te indigna al ver el noticiero?
-Muchas cosas... y ojo, que es un país hermoso. Me decís de vivir en el exterior por más plata y no quiero. Quiero vivir acá. Pero me está dando miedo vivir acá, me está dando miedo andar en la calle y nunca antes me había pasado. Entonces dije: "pucha, está pasando algo...".

-¿Y decís que eso tiene que ver con estos gobiernos de izquierda y que antes no era así?
-No, no, no tiene nada que ver... lo digo por la sociedad, que involucionó. Involucionamos. Hoy cada uno hace la suya y se preocupa por lo suyo. Uruguay no era así antes. Y es una lástima porque estamos en la ciudad más linda del mundo: en 15 minutos estás en cualquier lado o en 30' en hora pico de una punta a otra, y si querés zafar de tu trabajo al mediodía para almorzar con tus hijos y volver, podés hacerlo. En otros países no. Eso es impagable. Pero hoy tenés que estar enrejado, o si hacés un asado con amigos llevate un guardia de seguridad porque si no, no tenés un auto sano. Ya no podés dejar la puerta abierta...

-Vuelvo al fútbol: el Dr. Julio María Sanguinetti me aseguró una vez que el hincha de Peñarol es más hincha de Peñarol que de la selección uruguaya...
-Sí. ¿Sabés por qué? Porque Peñarol es un sentimiento inexplicable.

-¿Y la selección que representa a tu país acaso no lo es?
-Pero yo soy hincha de Peñarol. Lo elegí. No me hice hincha de la selección, eso ya es natural porque uno nace acá, entonces como uruguayo, alienta a Uruguay. Pero uno se hace hincha de un cuadro.

-¿Dirigir a Peñarol es un paso previo a dirigir en Europa o dirigir a la selección?
-(Piensa un instante) No quiero que esto se malinterprete, pero... si es por mí, dirijo a Peñarol toda la vida. Si me das a elegir: dirigir a Uruguay toda la vida o dirigir a Peñarol toda la vida, elijo dirigir a Peñarol.

-¿Qué hacés en tu tiempo libre? ¿Vas al cine, al teatro, lees, te gusta cocinar?
-¡Me encanta ver televisión! No voy al cine ni al teatro, y cocinar... como afuera, no me cocino, algunos panchos a lo sumo. Soy muy vago. Cuando era chico mi abuela me hacía todo. Cuando fui a adolescente me cocinaban en Peñarol o mi abuela Violeta Aída, que era todo para mí. Y me acostumbré a que me hicieran todo; salí a mi vieja, que no sabe cocinar. Me gusta mucho ver televisión. Casi no voy al cine, y las poquitas veces que fui al teatro me gustó. Pero soy muy vago. ¿Y sabés por qué no leo? Porque soy ansioso... empecé a leer y ya quiero ir al final para ver cómo terminó. Es tanta la ansiedad que tengo, que no leo. Mejor me voy a la computadora. Pero en la tele veo documentales, cosas de los aztecas, o cosas egipcias, películas basadas en hechos de la vida real.

Me está dando miedo vivir acá, me está dando miedo andar en la calle y nunca antes me había pasado.


-¿Qué deuda pendiente tenés a los 46 años?
-Desde que era chico me encantaban los gurises, veía un gurí chico y me fascinaba... así que supongo que es tener un hijo. Me encantaría tener un hijo. No se dio... te comenté que una ex novia perdió un embarazo, hace unos 10 años.

-¿Y ya es tarde para ser padre?
-No, creo que no. Y si soy padre veterano, capaz que lo disfruto más, con otra madurez. Cuando sos joven tenés que laburar, tenés otras responsabilidades. A esta edad estás más maduro y tranquilo.

-¿Lo vas a buscar con tu pareja actual? ¿Sos un tipo romántico?
-No hablamos nunca de tener hijos, se verá. Soy medio frío... no me gusta regalar flores y esas cosas... Si voy con una novia caminando, no ando de la mano.

-¿Sos feliz?
-Sumamente: vivo de lo que me gusta, me apasiona y me dio lo más grande que es ser jugador de Peñarol.


Montevideo Portal / César Bianchi
Fotos: Juan Manuel López