Seré curioso
EL CEREBRO INVISIBLE

Seré Curioso con Miguel Brechner: "Programar un robot no es para genios, es para cualquiera"

A 11 años del comienzo del Plan Ceibal, su presidente y capitán del barco repasa los desafíos vencidos y las metas a vencer en el futuro más inmediato.
31.05.2018
2018-05-31T00:00:00

Por César Bianchi
@Chechobianchi
Fotos: Juan Manuel López

"Yo prefiero que los gurises programen robots a que en un futuro pierdan su laburo porque los robots predominan", dice Miguel Brechner (63) y, de repente, todo cierra.

Brechner es ingeniero en telecomunicaciones graduado en el Imperial College de Londres, a donde se fue a estudiar cuando en 1972 acá la cosa se estaba complicando. Es sabida la historia de cómo sólo con 14 minutos el entonces presidente del Latu convenció a Tabaré Vázquez (en su primera administración) para implementar el programa One Laptop Per Child, hoy concebido a la uruguaya como el Plan Ceibal. No le costó convencer al mandatario y ahí empezó todo, a fines de 2006, cuando Facebook recién gateaba, e Instagram, WhatsApp y el iPhone ni siquiera habían nacido. Ahí, en esa reunión de un cuarto de hora, Brechner y Vázquez asumieron el compromiso de que cada niño debería tener acceso a un dispositivo en forma de mini-computadora. Después vendría el acceso de liceales y estudiantes de UTU, y la aureola de país progresista y moderno a nivel mundial.

En su despacho del Plan Ceibal, en el parque Los Ceibos del Latu, entre fotos y cuadros de fotografías futboleras (sacadas por el propio Brechner, fotógrafo profesional los fines de semana en las canchas del fútbol uruguayo, y por el mundo), el entrevistado repasa con detalles los prejuicios que tuvo que vencer, los desafíos logrados que hoy se dan por sentados, y las metas que lo desvelan: cómo personalizar la educación haciendo que cada docente trabaje con cada alumno, en una enseñanza a medida, según sus necesidades, capacidades y gustos.

También hablamos de maratones de más de 50 kilómetros por el mundo y de los antisemitas que todavía se manifiestan, a veces de forma sutil. Todo, antes que se tuviera que ir de su oficina a una reunión de directorio en otro lado; siempre corriendo, literalmente. 

 

-Nació en Bolivia casi por casualidad. ¿Por qué? 

-Nací en Bolivia porque en el año 39, cuando mis padres emigraron de Europa escapando del nazismo, el único país al que se podía emigrar era a Bolivia. No fue casualidad. A Uruguay no se podía entrar, a Argentina tampoco, a Brasil tampoco, a Chile tampoco.

-Lo mismo le pasó al padre de Jorge Drexler... Por eso el músico le dedicó una canción, "Bolivia", porque fue el único país que albergó a su padre, Günter Drexler, cuando se escapó de la persecución nazi. "Todos decían que no, cuando dijo que sí Bolivia", canta Drexler en la canción. 

-Claro. Günter es boliviano y es más joven, debe haber sido un chiquilín cuando llegó a Bolivia. Pero a los abuelos de Jorge (Drexler) les pasó lo mismo que a mis abuelos. Y el único lugar era Bolivia. La historia es así: mi abuelo materno había peleado en la Primera Guerra Mundial por Alemania, y en la "Noche de los Cristales Rotos", cuando prendieron fuego las sinagogas, se lo llevaron preso a mi abuelo. Mis abuelos no se habían ido, estaban esperando ir a un campo de concentración; en aquella época eran campos de prisioneros, pero no eran campos de exterminio todavía. Y cuando lo liberaron, que fue por abril de 1939, ellos tenían dos opciones de a dónde ir: Bolivia o Shangai. Le pregunté una vez por qué eligieron Bolivia y me dio una respuesta mágica: "Porque era el primer barco que pasaba". Y después, en un viaje que hice a Shangai, fui a visitar a donde iban los refugiados alemanes. Se había generado una colonia de 40.000 personas de refugiados judíos de Alemania. Hablo de mis abuelos maternos y mi mamá, que fueron a Bolivia; mi papá, por otro lado, tenía 20 y pocos años, se fue de Polonia él solo en el 39 también, porque el antisemitismo era muy grande. Y después allá mataron a toda mi familia paterna: mis abuelos, mis tíos, sólo se salvó una hermana de mi papá, pero el resto de la familia murió en Auschwitz. Y en 1959 vinieron de vacaciones a Uruguay y se quedaron a vivir. 

-En 1972, un año antes del golpe de Estado, se fue a Londres. Era militante del 26 de Marzo en la Facultad de Ingeniería. ¿Fue un exilio netamente político? 

-Yo me fui. Mi papá me invitó a irme y me fui. Tenía que ver con el momento político, claro, y le agradezco a mi padre que me haya invitado a irme. Era militante del 26 en la Facultad de Ingeniería, lo que decís es correcto.

-¿Pero era un revoltoso? ¿Cómo protestaba como militante?

-Esa parte dejala... Ni off the record. Como dicen los jugadores: "lo que pasa en la cancha, queda en la cancha".

-Por aquella época usaba barba y melena. ¿Le ha costado ser más formal en vestimenta? ¿Qué tanto le cuesta ponerse una corbata? 

-Cuando viajo por el gobierno, siempre uso corbata; en Montevideo uso muy poco corbata. Me embola. Cuando voy a eventos oficiales, uso pantalón y camisa. Pero soy respetuoso, somos todos viejos, la formalidad implica que hay que ir vestido de determinada manera en determinadas ocasiones y bueno... me adapto. Cuando se casó mi hijo, mi nuera quería que usara un moñito y me puse un moñito. Nada de eso es tan grave. Pero de joven era como vos decís. Un día llegó mi viejo a visitarme a Londres y me vio barbudo y con melena. Me dijo que cómo podía andar con esa pinta, le dije: "Vení conmigo a la universidad". Le mostré la pinta de los profesores y nunca más me dijo nada. 

"Siempre me gustó trabajar con jóvenes, pero trabajar en una institución que manejan los jóvenes, donde no hay problemas de género y el 75% de los gerentes son mujeres, todo eso me rejuveneció. Me desafían y me parece bien"

-Le dijo a Galería que no le pegaron los 60, y que el Plan Ceibal lo rejuveneció 20 años. ¿Por qué? 

-Porque cuando dirigís una organización donde la edad promedio es de 34 años, donde los mayores de 60 somos solo tres... siempre me gustó trabajar con jóvenes, pero trabajar en una institución que manejan los jóvenes, donde no hay problemas de género y el 75% de los gerentes y el 57% de los funcionarios son mujeres, todo eso me rejuveneció. Tienen ideas, me desafían y me parece bien. Una idea como hacer el Plan Ceibal era un desafío intelectual, técnico,  político, entonces todas las cosas que te entusiasman te hacen más joven. A mí me rejuveneció 20 años. 

-La anécdota es conocida, pero el público se renueva. A 11 años del inicio del Plan Ceibal, recuérdeme cómo convenció al presidente Vázquez de su implementación. 

-Pedí una entrevista con el presidente, por temas de agenda me dieron 15 minutos. Y la preparé. Vázquez tiene una ventaja: tiene una visión y una claridad para entender las cosas. Preparé un speech de 14 minutos, dejando un minuto más para aclarar alguna duda, con slides para mostrarle cosas en Powerpoint. Y fui muy claro y conciso. Y el presidente Vázquez lo agarró al toque, y me dijo: "Miguel, dalo por hecho". Yo ya le había dicho cómo organizarnos, las ideas que estaban en la vuelta, cuánto costaría, cómo financiarlo, todo eso se lo expliqué en los 15 minutos. Pero él no dudó, se entusiasmó y me dijo: "lo hacemos". Sólo me planteó un par de reglas: ser muy equitativos en la distribución, podíamos empezar por el interior, pero no dejar en banda a ningún sector del país. Y después hicimos una reunión más para preparar cómo él lo iba a anunciar.

-¿Y dónde entra Nicholas Negroponte en todo esto?

-Yo había trabajado un año antes con Negroponte. Cuando escuché la idea de One Laptop Per Child, (Jorge) Lepra era el ministro de Industria -que en paz descanse-, yo estaba en el Latu, le pregunté a Jorge qué hacía y me dijo "dale para adelante". Después bueno, que Negroponte me diera bola me costó mucho porque fuera de Uruguay no existimos, después me llevó seis meses que el MIT (Massachusetts Institute of Technology) me diera corte, logré que Negroponte viniera a Uruguay, viera lo que estábamos haciendo en el Latu. Él quiso tener una relación con Vázquez pero no se dio. Entonces negociamos (Jorge) Brovetto, Lepra y yo con Negroponte y cuando más o menos estaba todo cerrado, ellos aceptaron y fuimos a licitación. Ahí Negroponte vino a Uruguay y quedó maravillado con lo que habíamos hecho. 

-¿Qué tan revolucionaria fue la llegada del Plan Ceibal? 

-¿Qué tan revolucionaria? En diciembre de 2006, cuando el presidente anuncia el Plan Ceibal, es increíble la osadía que tuvimos y que esto se hiciera: en ese 2006 no había nube (el concepto de la cloud), Facebook tenía solo 5 millones de usuarios, recién empezaba (no más de 1.500 millones como ahora), YouTube había sido comprado por nada por Google, Instagram no existía, WhatsApp no existía, no había streaming, Netflix ni nada de eso, no había IPhone. Entonces, decir "todo el mundo tiene que tener un dispositivo, porque ese es el derecho" es un salto gigantesco. Claro, ahora hay un problema: todo el mundo cree que por tener un celular vos tenés tecnología. Vos tenés un producto de consumo que es tecnológico, pero no es lo mismo que tener una laptop. Yo creo que fue increíble. Y después que resolvimos el tema infraestructura, que resolvimos el tema máquinas, que resolvimos fibra óptica, internet, videoconferencias, empezó la etapa de plataformas y ahí el desafío es más grande. Ayudás al sistema educativo con cosas nuevas, cómo resolvés problemas que de otra forma no podrías resolver. Nosotros hemos resuelto muchos problemas que eran latentes de Uruguay y ahora que están resueltos, a nadie le parece que esos problemas eran importantes. En Uruguay, los estudiantes no tenían libros durante años. Vos ibas al liceo o a UTU ¡y no tenías los libros! Tenías que conseguirlos vos en Tristán Narvaja o alguna librería de estudiantes. Hoy tienen los libros a su alcance, eso no significa que estudien. Pero resolvimos un problema, de dinero y equidad.

-De hecho, nace como un "plan de inclusión e igualdad" en 2007. 

-Absolutamente. Las gráficas de equidad son impresionantes. Pero, te decía, resolvimos el problema de los libros, y resolvimos el problema del inglés. Queremos ser un país bilingüe y no tenemos suficientes docentes de inglés. Ceibal en inglés, que en Primaria le enseña a más de 85.000 estudiantes y en Secundaria a otros miles, resolvió el problema. Que el docente participe, que las clases se den por videoconferencia, y que los chiquilines con un test externo demuestren que saben inglés, ¿cuánto vale eso? Resolvimos muchos problemas, pero además nos metimos en áreas nuevas como son la Red de Aprendizaje -estamos trabajando muy fuerte con los desconcentrados-, trabajar sobre proyectos, el pensamiento computacional, todo ese tipo de cosas que ahora se dan por sentado. Cuando ganan los pibes de (Las Toscas de) Caraguatá o los de Tala, o el pibe éste que ganó 35.000 dólares porque hackeó a Google y, por encontrar una falla técnica, Google le dio 35.000 dólares. Es un pibe generación Ceibal, aprendió a programar a los 11 años cuando le dieron su máquina. En vez de mirar para atrás, yo quiero mirar para adelante. Pero se viene un mundo cada vez más complejo y necesitamos gente cada vez más formada en áreas técnicas que puedan estar en la frontera de lo que hay que hacer para construir nuevos puestos de trabajo, y no perder puestos de trabajo repetitivos. Y ahí Ceibal tuvo, tiene y va a tener un rol muy importante. 

-Inicialmente, One Laptop Per Child buscaba que cada escolar tuviera su laptop. ¿Ya estaba pensado desde el inicio que después se repitiera la experiencia en Secundaria? 

-No, inicialmente no. Cuando terminamos esto, dijimos: "¿Qué hacemos ahora?" Los pibes van a entrar en Secundaria y en UTU, ¿qué hacemos con ellos? Y ahí decidimos replicar la experiencia. Eso fue por el 2010, 2011. Por razones presupuestarias quedamos en tercero de Media, pero sí instalamos internet para que puedan usar los dispositivos en el segundo ciclo de media (cuarto, quinto y sexto de bachillerato). Nosotros fuimos hasta tercero, por motivos presupuestales. 

"El pibe este que hackeó a Google y, por encontrar una falla técnica, Google le dio 35.000 dólares, es un pibe generación Ceibal, aprendió a programar a los 11 años cuando le dieron su máquina. Yo quiero mirar para adelante"

-Ya son 750.000 estudiantes de Primaria, Secundaria y UTU con sus laptop. Pero el Plan Ceibal fue más allá... ¿Qué más se ha logrado en estos años?  

-Bueno, como te decía, clases de inglés por videoconferencia, programas especiales de matemáticas, y talleres de robótica, sensores digitales e impresoras 3D, a partir de los cuales los estudiantes han competido con pares de otros países y han ganado... Cuando pensamos en el futuro en el siglo XXI, vos tenés que pensar en pensamiento crítico, en trabajo colaborativo, en buena ciudadanía. Son todos conceptos donde todos decimos "a eso tenemos que apuntar"; bueno, Ceibal con la Red de Aprendizaje está trabajando muy fuerte en eso. Ya tenemos 420 centros de Primaria, Secundaria, Formación Docente y UTU trabajando en eso. Y vos ves los lugares donde están haciendo cosas súper desafiantes, donde se juntan algunas materias para  resolver el problema. No está en asignaturismo (sic) puro, sino que se juntan para resolver cosas. Eso se venía haciendo desde antes, lo que pasa que desde ahora hay una metodología conjunta, que la tenemos en siete países -mirá qué socios tenemos: Finlandia, Holanda, Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda, y Australia- y toda esa forma de aprendizaje profundo (en inglés se llama deep learning), la trabajamos en conjunto con esos países. Y en ese sentido, el enriquecimiento es muy grande. Pero hay cosas que van desde el liceo de San Carlos que tiene una radio, hasta tecnología como la robótica o hasta clases de cocina. Te confieso que soy un gran defensor de hacer cocina, porque ahí los estudiantes tienen que trabajar en grupo, resolver la parte física de cuánto medir, cómo pesar, cómo se mezcla, cómo escribir la receta, hasta la parte creativa para cocinar. Y esas son las cosas fuertes de hacia dónde va el mundo. La otra cosa fuerte de hacia dónde va el mundo es que así como matemáticas, lecto-comprensión e idiomas eran básicos para el futuro, hoy pensamiento computacional es lo otro imprescindible.

-Lo que no significa que todos los estudiantes salgan siendo Sheldon de The Big Bang Theory...

-No, no significa que todos salgan siendo programadores. Claro, no todos por escribir van a ser escritores tampoco. Pero la capacidad de agarrar un problema, de abstraerse, de poder separarlo en partes, de ver cómo se resuelve cada parte tiene toda una metodología que es lo que llamamos pensamiento computacional. El año pasado hicimos 92 grupos de tiempo completo de quinto y sexto. Este año nos vamos a acercar a 500 grupos. Nosotros decimos y hacemos. Acá abajo está el laboratorio, que llamamos el espacio de hacer y hay de todo: hay drones, impresoras 3D, eso más que nada para pibes de Secundaria. Vamos a tener 20 laboratorios digitales este año, estamos trabajando muy fuerte con ellos, y cuando los estemos instalando, tendremos más demanda. Durante estos 10 años hemos trabajado muy fuerte en robótica, o con sensores. Toda la parte tecnológica, aplicada como acelerador de pedagogía. Yo te conté la parte tecnológica tanto en los libros como en inglés, dónde resolvimos problemas que no los teníamos resueltos. Acá no, acá la tecnología es un acelerador de pedagogía. Y después tenemos un tercer aspecto donde la tecnología es muy importante: si vos mirás el diseño institucional de los sistemas educativos en el mundo es un diseño típicamente de la revolución industrial segunda: todos los niños van a tal clase todos juntos, hay que trabajar en el verano durante las vacaciones, etcétera. Pero no todos los niños son iguales, a algunos les copa más algo, y a algunos les cuesta más que a otros.

-Por eso personalizar la educación es el gran desafío...

-Y en eso estamos. Personalizar la educación para que cada niño pueda rendir lo máximo es muy difícil si el docente tiene que acordarse de cada problema que tiene cada niño. Todo lo que la tecnología pueda liberar al docente para que el docente tenga ese trato humano que es insuperable. Y ahí te doy un ejemplo de lo que estamos haciendo con la plataforma de matemáticas: dos gurises están estudiando matemáticas, uno se tranca y el otro avanza, cada uno va a su ritmo, y al final del día el profe o el maestro sabe qué dificultad tuvo cada uno. A uno le dice: "Vos tal cosa, tendrías que repasar esto" y al otro le dice: "Vos tal otra, tendrías que enfocarte en resolver esto". Esa es la personalización de la educación. A eso estamos apostando muy fuerte.

-El premio internacional que ganaron los liceales de Las Toscas de Caraguatá (Tacuarembó) marca un camino. Ganaron el primer premio en Investigación de Proyecto en el Open First Lego League de California, Estados Unidos, compitiendo contra 100. El año pasado las Olimpíadas de Robótica la ganaron estudiantes del liceo de Tala. ¿Cómo colabora el Plan Ceibal en estas participaciones? ¿Cuál es el aporte?

-El Plan Ceibal les dio los kits de robótica, apoyó a los docentes que trabajaron en eso... Vamos a ser claros, el mérito es de los pibes y los docentes. Nosotros formamos a los docentes cuando fue necesario, les dimos kits de robótica, el apoyo necesario, incentivamos a participar en competencias... miles y miles de pibes hacen robótica en Uruguay y ganan tres. Lo más feliz de nuestro lado es ser invisibles en esto: motivarlos y que ellos lo hagan. El profe de Historia de este liceo de Caraguatá, que es el alma-pater de esto, lo tomó como propio y nosotros le dimos los kits, lo asesoramos, pero los actores principales son los docentes y los jóvenes. Vos no sabés la fiesta que es la Olimpíada de robótica, la cantidad de pibes haciendo cosas, y hay miles de ejemplos. Es bueno que haya una organización como el Ceibal en esto, si vos te especializás en estos temas, motivando, formando, capacitando y dando equipamiento, también le sacás un dolor de cabeza al sistema tradicional. Y esto aplica para Uruguay o cualquier país. Nuestro rol es que cada vez haya más gente haciendo robótica. Los chiquilines que este año empezaron la escuela, en 2030 terminarán sexto de liceo. Yo prefiero que esos gurises programen robots a que pierdan su laburo porque los robots predominan. Nosotros somos un país muy chico, tenemos que aprovechar a estar en la vanguardia.

-¿Pero por qué ganaron los chicos de Tala, por ejemplo? ¿Porque son buenos en robótica?

-Los chicos de Tala: ellos no ganaron por robótica. Ellos ganaron porque hicieron un proyecto que resolvía algo de su vida, que era la leptospirosis. Cuando terminaron de resolver el proyecto: primero, habían estudiado el problema de la leptospirosis, después estudiaron biología, química para entender que si le tiraban cal a la tierra húmeda mataban la leptospirosis, después que hicieron todo eso, decidieron hacer un autito que medía el PH con un sensor... resolvieron un problema con física, química y matemáticas a través del autito, un robot. ¡Resolvieron un problema que era importante para ellos! Los de (Las Toscas de) Caraguatá (en Tacuarembó) resolvieron cómo tener agua. Que en este país haya sequía es una vergüenza. ¿Cómo va a haber sequía con la cantidad de agua que tiene el país? Lo que tiene que haber son mecanismos por los cuales vos almacenás el agua y después la usás. Cuesta plata, hay que invertir y parte la que tienen pagar los privados y parte el Estado, todo bien. Pero lo que hicieron los pibes de Caraguatá fue mostrar cómo se hace eso: llueve, dónde se manda, detecta el agua, va a unos tanques, los tanques después van a un sistema de riego, todo un mecanismo de física. Pero el problema de ellos era: ¿qué hacemos si no hay agua? Y en ese sentido el Plan Ceibal es mucho más que la máquina: da una visión general sobre cómo resolver un problema y cómo la tecnología te puede ayudar a resolverlo.

"Así como matemáticas, lecto-comprensión e idiomas eran básicos para el futuro, hoy pensamiento computacional es lo otro imprescindible. Eso no significa que todos salgan siendo programadores"

-¿Cuáles son los principales logros del plan? 

-La equidad, que todos tengan acceso: no sólo la equidad en máquinas, sino en matemáticas, en acceso a los libros, que todos tengan las mismas oportunidades. Y después, haber implementado a través de distintos programas -hablamos de pensamiento computacional, de robótica, de sensores, red de aprendizaje- metodologías que empiezan con una cantidad de grupos y después se va haciendo masiva.

-Ya no se discute la tecnología para la educación, no se discute la fibra óptica o el internet en las escuelas... Pero esos fueron desafíos a vencer, ¿no? 

-Pero, obvio... Cuando vos recorrés el mundo y decís que todas tus escuelas urbanas tienen fibra óptica y videoconferencias no te pueden creer. Nosotros tenemos más de 1.500 aulas de videoconferencia para dar clases de inglés, pensamiento computacional, artistas en el aula. Vienen un escritor y le habla a 20 clases al mismo tiempo, 20 clases del interior del país a donde nunca hubiera llegado ese escritor. El otro día tocaba una orquesta y un director dirigía por videoconferencia. Esas cosas ya no se discuten, pero en el mundo te miran con dos ojos enormes. 

-¿Pero cómo hacer para que otros liceos se entusiasmen en promover la robótica? Porque hay prioridades antes del pensamiento computacional, como dominar las matemáticas, escribir sin faltas, aprender a razonar sin memorizar.  

-Hay muchísimos liceos trabajando, hay mucha gente trabajando. Hay un tercio de centros educativos de Secundaria y UTU que está haciendo cosas increíbles, y otro tercio que está haciendo cosas muy interesantes y un tercer tercio que es más flojo o nada. Yo prefiero trabajar primero con los dos tercios que ya están haciendo cosas. La gente tiene que entender que esto no es para ilustres y genios, sino que es para cualquiera. Programar un robot es para cualquiera. No es para nosotros los ingenieros informáticos, no. Cualquiera puede hacer cosas, resolver problemas y si le das un problema, lo usan y lo hacen. 

-Acá en el parque Los Ceibos del Latu -donde estamos- trabajan 300 personas, con un promedio de edad de 34 años, con una gran paridad de género. Todo un logro, porque la ingeniería y las ciencias son más bien masculinas; hay pocas mujeres en esos ámbitos. ¿Por qué pasa esto? 

-Es cierto que la ingeniería y la ciencia son ámbitos masculinos en Uruguay. El 55% de todos los funcionarios son mujeres y el 45% varones, pero el 75% de los cargos gerenciales son ocupados por mujeres, muchas de ellas ingenieras. Nosotros los veteranos que arrancamos con esto siempre defendimos la equidad, impulsamos la creatividad, la libertad, nunca se le puso una traba a nadie: acá tenemos sala de lactancia, hay una guardería acá a la vuelta en el parque...

-¿Y cuáles son los principales desafíos al día de hoy, de cara al futuro? 

-La red de aprendizaje, el pensamiento computacional, que crezca lo más posible, y la personalización de la educación. Son tres problemas difíciles de resolver, pero hay mucho entusiasmo y mucho eco en los desconcentrados: en Primaria, Secundaria y UTU. Estamos trabajando bien con ellos. 

-Me quedo en lo último: ¿Cómo se hace para satisfacer las necesidades en educación de cada alumno? ¿Y con qué plataformas? 

-Por ejemplo, con la plataforma Crea, que es una plataforma de gestión de aula, una especie de Facebook de cada grupo (de Secundaria y UTU), donde el docente les escribe e interactúa con ellos: escribe posts, lee sus comentarios... es como un grupo de Facebook curado, digamos, y ahí están los materiales, tus notas, los trabajos que hiciste, el profesor te puede corregir, tus padres puede acceder a eso y leer todo. Para el docente ahí tiene todos los materiales. Hay otras plataformas similares en las universidades. Cuando vos le facilitás la vida al docente, el docente tiene más tiempo para dedicarle a los estudiantes y una serie de temas quedan más resueltos. Si vos sos docente y querés ver la historia de un pibe: está todo ahí. Vos tenés una plataforma de matemáticas y ahí ves dónde se trancó y dónde avanzó. Hay otra plataforma que se llama Club de Lectura de Libros. El grupo tiene que leer un libro y comentarlo, y lo comenta ahí. Y el docente lee todo. Otra es la plataforma PAM (Plataforma Adaptativa de Matemáticas). Es todo adaptativo y es bueno para que el docente le diga un alumno "vos hacé tal cosa", y a otro "vos hacé tal otra", "vos seguí por acá que lo entendiste" o "vos repasá tal cosa".

"Los chicos de Tala: ellos no ganaron por robótica. Ganaron porque hicieron un proyecto que resolvía algo de su vida, que era la leptospirosis. ¡Resolvieron un problema que era importante para ellos!"

-¿Qué puede aportar el Plan Ceibal en el famoso cambio de ADN de la educación? 

-La red de aprendizaje es un cambio del ADN, el pensamiento computacional también. Nada se hace de un día para el otro. Que trabajen en proyectos es muy importante, pero se va a notar en muchos años. Y te aclaro algo: nadie está en contra de trabajar en proyectos. 

-¿Qué reflexión le merece el think tank de EdUy21 en procura de un reforma educativa? 

-Yo leí el resumen ejecutivo (del Libro Abierto de EdUy21), tiene muchas cosas interesantes, tiene cosas compartibles, otras que son para conversar con ellos y no voy a comentar en una nota... Tiene cosas realizables y otras que no son realizables.

-Hubo dirigentes del MPP que dijeron que "el 70% de las propuestas ya se está haciendo". ¿Es así?

-Hay una cantidad de cosas que ya se están haciendo, pero ellos lo reconocen en el documento. No es para discutir por la prensa cuál es la mejor estrategia de cambio de las cosas. Yo tengo diálogo directo con ellos, cada vez que quiero hablar con alguno de ellos, hablo. Muchos se han acercado al Plan Ceibal. Mientras más gente discuta profundamente el tema (educación), mejor. Después hay que despartidizarlo, que es difícil, y hay que sincerarse: qué cosas se pueden hacer y cuáles no. 

-Hablemos de usted: ¿Cómo nace el impulso de prepararse para correr maratones? 

-La primera maratón la corrí a los 48. Siempre corrí, siempre jugué al fútbol. La primera maratón la corrí en 2001, después corrí todos los años menos el 2005, porque para correr una maratón tenés que tener mucha paz y si estás nervioso, no podés. Yo ese año entré al Latu y estuvo complicado. Después, mis amigos empezaron a hacer iron-man y yo no sabía nadar. Y cuando iba a cumplir 60 pensé: "Voy a hacer media iron-man", aprendí a nadar, me tiré por primera vez a una piscina, mis amigos se reían. Uno escribió en un mail: "Brechner flota porque es de madera". Aprendí a nadar, andar en bici ya sabía, así que me dediqué a entrenar, y después hice varios media iron-man. Eso implica 1.900 metros nadando, salís de nadar y hacés 90 kilómetros en bicicleta, y después hacés 21 kilómetros corriendo. Eso me lleva 7 horas y 50 minutos. 

-¿Cuál fue la maratón más larga que corrió?  

-Una de 2007, una ultra-maratón de 56 kilómetros en Sudáfrica, donde ves los dos océanos: el Índico y el Atlántico. Después, como te digo, hice varias medio iron-man y maratones varias. Cuando alguien dice: "Vamos a hacer tal cosa", yo me prendo. 

"Hoy los desafíos son la red de aprendizaje, el pensamiento computacional, que crezca lo más posible, y la personalización de la educación. Hay mucho entusiasmo y eco en los consejos desconcentrados"

-¿Qué precauciones toma para correr durante tantas horas, a su edad? 

-Comer saludable nomás. Tengo una amiga que se ganó la Rifa Arquitectura un miércoles, esa noche se emborrachó, y el domingo corrió la maratón de Nueva York y la corrió como si nada, con 40 años. Solo alcanza con tener una dieta saludable, podés tomarte una copita la noche anterior. Y después, si el cuerpo te pide dormir, tenés que dormir. Una vez que te enganchás, no lo dejás. 

-La fotografía, sobre todo de fútbol, es otro de sus hobbies. Lo he visto varias veces con el chaleco de fotógrafo, al lado de la cancha... 

-Me fascina la fotografía en el fútbol, la tomo muy en serio. Saco fotos del Campeonato Uruguayo, fotos a la selección. El hincha lo tenés que dejar de lado, porque si no, molestás a los demás fotógrafos. He ido a lugares insólitos a sacar fotos de fútbol. Es un gran disfrute. En el 72 era fotógrafo de la FEUU, después tomé clases de fotografía, y tengo varios amigos fotógrafos que me han ayudado. Creeme que me tomo la fotografía muy en serio. 

-Es judío y sionista. ¿Cómo tomó el comunicado del gobierno uruguayo del 14 de mayo que condenó la violencia en la Franja de Gaza y expresó su preocupación por la "falta de proporcionalidad en la respuesta israelí" ante las protestas de los palestinos? Estamos hablando de ataques israelíes que le costaron la vida a 52 palestinos, y centenares de heridos, a los que se le suma los 41 muertos y más de 9.000 heridos de la segunda semana de mayo, todo motivado por la decisión de Estados Unidos de mudar su embajada de Tel Aviv a Jerusalén. 

-No voy a discutir los comunicados de Cancillería, porque además integro este gobierno. Personalmente, te digo algo: las condenas a Israel están siempre sobre la mesa. Cuando murieron 250 mil sirios en la guerra de Siria hubo menos condenas de todo el mundo a Siria de las que hubo en ese período a Israel. Esta Cancillería, de todos modos, condena casi todas las cosas. Yo creo que lo que pasó en Gaza es una tragedia, creo que se equivocó el gobierno de Israel, creo que Israel tiene el derecho a defenderse, pero también hay que tener cuidado, y cuando te están provocando, no caer en la provocación. Entiendo que es un conflicto muy complicado, me molesta cuando se simplifica...

-Muchas veces se simplifica por ignorancia...

-Y también porque es una forma sutil de hacer antisemitismo: decir que todo lo que hace Israel es todo malo, y todos los demás son buenos. Ahora estamos todos viviendo el terrorismo, pero los primeros actos terroristas eran todos contra organizaciones judías y no pasó nada. Ahora está todo el mundo preocupado, porque el terrorismo pega en todos lados. A 46 años del atentado de Munich '72 todavía no se ha podido hacer un minuto de silencio en ningunos Juegos Olímpicos, en memoria de aquellos muertos. La Operación Entebbe fue hace cuarenta y pico de años, cuando secuestraron el avión, separaron a todos los judíos de los demás pasajeros, liberaron a todos los que no eran judíos y dejaron a los israelíes... A ver, hay mucho antisemitismo en todo esto.

-¿En Uruguay también hay antisemitismo?

-Hay, hay menos que en otros países, pero hay. Cuando hubo lío en Gaza, las pintadas eran muy agresivas. Cuando pintan el memorial del Holocausto no son cuatro locos sueltos, cuando mataron al comerciante de Paysandú, David Fremd, no era un loco suelto. Era un antisemita. Pero también hay racismo: hay un sentimiento antiafro. Son minorías, pero existen.  

-Sé que es un gran lector, pero no me lo imagino leyendo libros en papel. Apuesto a que lee en Kindle... 

-Leo en papel, pero leo mucho en libro electrónico. Me resulta más cómodo cuando viajo. Te cuento qué libros tengo ahora: estoy leyendo algo sobre la Guerra Civil Española. Mirá, de los últimos libros que leí: "La sombra del viento" (de Carlos Ruiz Zafón), "El manual del mindfulness", que es otra cosa que estoy practicando, "El arte de la guerra" (de Sun Tzu), "Operación Thunderbolt" (de Saul David) sobre el secuestro de Entebbe que recién te comentaba, "Homo Deus" (de Yuval Noah Harari), "Cáscara de nuez" (de Ian McEwan) que me encantó, y "Utopía para realistas" (de Rutger Bregman). Todo eso leí en los últimos meses. Ahora tengo para terminar de leer "Herejes" (de Leonardo Padura), y dos libros de Amos Oz: "Queridos fanáticos" y "Tocar el agua, tocar el viento". 

-¿Es feliz?

-Soy feliz, por suerte.

 



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