Seré curioso

Artesano de la negociación

Seré Curioso con Fernando Pereira: "Los que dicen que no somos independientes deberían tratarse"

El presidente del Pit-Cnt está obsesionado con llegar a tener medio millón de afiliados. Y manda un mensaje: "¿Más lucha me piden? Difícil".

21.06.2018

Lectura: 34'

2018-06-21T06:30:00
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Por César Bianchi

@Chechobianchi

Fotos: Juan Manuel López

 

 Fernando Pereira, de 52 años, comenta que cuando él arrancaba en esta carrera de dirigente sindical y tras uno de sus primeros discursos, un veterano dirigente (hoy finado) le aconsejó que no apelara a hablar del amor y la ternura. Pecar de cursi le quitaba dureza, le dijo. Pereira sigue convencido que no se equivocó cuando hablaba de la importancia del amor, de las relaciones afectivas, o del compañerismo entre trabajadores. Cree que esa sensibilidad, ese discurso de fraternidad, nunca le quitó un ápice de liderazgo en la cuestión sindical.

Da la impresión que este hombre de izquierda, frenteamplista confeso, católico, coleccionista y pulidor de petates que compra en las ferias montevideanas, es la personificación de la clase media uruguaya. Y es en esas ferias donde charla con la gente, con el uruguayo de a pie, los escucha con atención: son su termómetro. Hay otros escenarios que visita con frecuencia: los teatros, las canchas donde juega Goes, alguna butaca para ver a Tabaré Cardozo o Malena Muyala. Eso sí, ya no va a ver a Peñarol, porque la violencia lo obligó a abandonar el fútbol en la cancha.

El presidente de la central sindical más representativa de Latinoamérica se muestra crítico con este gobierno de izquierda, igual de crítico con Maduro (pero más aún con el bloqueo al que es sometido), pero asegura que serían necios o tontos si el Pit-Cnt tuviera el mismo discurso ahora que cuando gobernaron blancos o colorados. Pereira demanda -exige- más compromiso de tacaños empresarios, y de gobernantes que se dejaron llevar por la influencia de la economía, en detrimento de la política.

Charla con un hombre que no quiere estar del otro lado del mostrador y llegar a un puesto de gobierno. Su sueño, cuando comenzaba a defender a los trabajadores de Saint Café y la FUM, era integrar el secretariado ejecutivo del Pit-Cnt. Todo lo demás, confiesa, es yapa.  

-De niño ¿qué quería ser cuando fuera grande?

 -Cuando niño tuve una vida difícil, yo vivía con mis abuelos y mis padres, teníamos una vida armónica pero perseguida por la dictadura también. Mi padre, que trabajaba en el Poder Judicial, fue destituido cuando yo tenía 10 años. Se tuvo que rebuscar. De chico soñé con ser jugador de fútbol, como todo niño uruguayo, y con ser abogado, no sé por qué. Teníamos una cantidad de problemas enormes, pero nunca faltó amor en mi casa.

 -Fue militante de la Vertiente Artiguista, pero ¿cuándo empezó su militancia política? 

-En la 99, yo admiraba lo que era (Hugo) Batalla en el mundo de la política, y lo que había significado Batalla y Zelmar Michelini... Ver a Michelini en mi casa, cuando yo era niño, era algo muy común, porque mi padre trabajó en la secretaría de Michelini previo a la dictadura. Papá abría la puerta de la casa y ponía un estandarte de la 99 y los vecinos venían. Y cuando volvió la democracia, yo ya estaba militando en el Frente Amplio y en la lista 99, en el comité de la zona que se llama 25 de agosto de 1825, en Jacinto Vera. Milité ahí hasta que la 99 tomó la decisión de alejarse del FA, una decisión que me dolió mucho pero nunca dejé de admirar a Hugo como persona, como referencia ética, como tipo reflexivo. Era una persona muy profunda, muy humana y muy compañera. Después tuve un paso por el 20 de Mayo, la parte escindida de la 99, donde estaban Pérez Pérez, Manuel Negro, Lucas Pittaluga, entre otros. Y por el 96 o 97 había un dirigente sindical que me parecía sobresaliente, el "Cholo" Juan José Bentancur, dirigente de Fancap, que razonaba la política con una mirada de construcción de sociedad, y me fue llevando a pensar que era compartible su visión con el humanismo que yo sentía. Él me llevó a la Vertiente. Voy a seguir votando a la Vertiente, pero no tengo militancia partidaria. Pueden incorporar mi nombre en la lista, pero no para resultar electo. Mi militancia es 100% sindical.

"Estuve en el acto del 83, que era mucho más que un acto sindical: fue el primer gran acto de masas contra la dictadura. Mi sueño era estar en el estrado, en ese grupo selecto de dirigentes sindicales que conducían al Pit"

-No mucha gente sabe que pertenece al gremio de la Federación Uruguaya de Magisterio. ¿Cómo empezó esa militancia sindical? ¿Qué lo movió?

-Yo estuve en el acto del 83, que era mucho más que un acto sindical: fue el primer gran acto de masas contra la dictadura. Mi sueño era estar en el estrado, en ese grupo selecto de dirigentes sindicales que conducían al Pït. Yo a ellos los conocía muy poco, después los conocí profundamente. Yo trabajaba desde el año 80, con 14 años, en una fábrica de cueritos de primus. Iba al liceo y después trabajaba cuatro o cinco horitas, con lo cual ayudaba a mi familia. Después pasé unos años a una fábrica de zapatos, que hacía tacos para Gallarate, el dueño era Haroldo Melillo, un fenómeno... Y a los 18 años empecé a trabajar en Primaria por un concurso interno, y en Saint Café, en la parte de café soluble. Ahí, con el sindicato de Saint Café empecé a ver lo que yo quería hacer, a lo que me quería dedicar. Era muy joven, pero quería luchar por los derechos laborales de mis compañeros. Y cuando entré a Primaria, el mismo día que entré, el 30 de setiembre del 85, Raúl Vega me afilió al gremio (la FUM) y ahí empezó mi trayectoria. En el 88 estuve en una de las listas sindicales, en el 89 asumí la secretaría general del gremio, y en el 90 la presidencia. Y ahí ingresé por los no docentes al secretariado ejecutivo de la FUM, donde todavía estoy. En Primaria yo trabajaba en Estadísticas de la Inspección Departamental de Montevideo.

 -Un gremio con un alto índice de mujeres y pocos hombres...

 -Muy alto. En maestros debe ser 90 mujeres y 10 hombres, y en funcionarios 70 a 30.

 -Usted ha declarado en más de una entrevista que se necesitaba una mayor paridad de género en el Pit-Cnt, y esto se está logrando recién ahora con la incorporación de cinco mujeres entre 15 integrantes al secretariado ejecutivo de la central sindical. ¿Por qué cree que se demoró tanto en sumar mujeres a la cúpula del Pit?

 -Había que cambiar la concepción de sociedad. Si subimos al secretariado ahora y te muestro las fotos del 83, son todos hombres; si te muestro una foto de las cámaras empresariales hoy, son todos hombres, si vas a la AUF, son todos hombres, si ves las gerencias de las empresas, también. ¿Por qué? Porque todavía se nota la cultura patriarcal y el machismo puro y duro. Todos lo somos: algunos somos autocríticos e intentamos cambiarlo y otros no.

-Hubo una ola de feminismo que ayudó.

-Por suerte. El feminismo empujó al cambio. Y ahí hay dos reacciones: o aceptar el empujón y contribuir, o quedarte rebelde y negarlo. Yo estoy en los primeros, creo que el empujón es formidable. Pero el empujón no es solo que haya más mujeres en la mesa del Pit-Cnt, el empujón es que haya igualdad de salarios ante la misma tarea, es que si hay mayor capacitación profesional en las mujeres que en los varones, eso se vea reflejado en los salarios, el empujón es que cuando se llega a los puestos de gerencia, el dueño de la empresa no elija un varón que está menos formado que la mujer. Estos empujones van a ir cambiando la sociedad. O incluso que todos los partidos piensen en una fórmula presidencial con una mujer. Ese camino ya es imposible de parar. Fijate que en el Pit-Cnt hay cinco mujeres titulares en el secretariado, dos mujeres que van a ingresar sin voto pero con voz, cinco de los siete suplentes son mujeres, con lo cual si sale una mujer, será suplida por otra mujer. Si los demás compañeros no hubieran entendido este proceso, no lo hubiéramos logrado. Hubiera terminado con mi renuncia, pero no hubiéramos logrado el objetivo.

-¿En serio estuvo dispuesto a renunciar si no llegaban las cinco mujeres al secretariado ejecutivo?

-Sí, absolutamente. Lo saben mis compañeros. Igual, iba a seguir militando, pero no en el secretariado ejecutivo.

-¿Se siente apoyado, querido, por la gente, por el uruguayo de a pie que no está sindicalizado?

-Pienso que sí. Yo voy todos los domingos a la feria hace 30 años. A veces voy a Tristán Narvaja, a veces a Larravide, a veces a La Teja, a la feria de La Unión, y yo hablo con la gente de tú a tú, y la gente me puede criticar alguna decisión, pero nunca me ha pasado que me falten el respeto. Y voy solo. Voy buscando libros viejos, antigüedades...

-¿Es coleccionista?

 

-Según mi mujer, junto porquerías, yo creo que junto joyas. Debo tener la colección más completa de libros sindicales, pero además busco medidas de whisky o de de distintos licores. Las limpio y las colecciono. Después de los trabajos que te conté estuve 20 años bañando en oro y en plata, y puliendo bijouterie, por lo que tengo el oficio de agarrar una pieza bastante gastada y dejarla nueva. Galvanotenia se llama el oficio. Pero yo hacía algo más que bañar en oro y plata, hacía soldaduras, matricería, en un momento fundí las piezas. Soy como una especie de artesano, con un poco más de tecnología, porque yo mismo bañaba las piezas.

 -Estábamos en que se siente respetado por los uruguayos. ¿Hace cuánto que no trabaja ocho horas diarias en Primaria?

 -Hace 13 años.

 -Para mucha gente, también para otras corrientes sindicales -basta leer las redes sociales- los dirigentes más visibles del Pit-Cnt: usted, Marcelo Abdala, Joselo López, son vistos como vagos o burócratas. Se los ve así porque están permanentemente dando notas a los medios, en su función como dirigentes sindicales. 

 -Yo pienso: "Perdónalos señor, no saben lo que dicen". Si yo estuviera en mi trabajo de origen, entraría a las 7 de la mañana y saldría 13.30. Acá entro a las 7 de la mañana, pero salgo con suerte 19.30, 20.30, hay días enteros que no llego a mi casa, hay días enteros o noches enteras que las paso en negociaciones, o noches enteras que paso estudiando para un debate al otro día, porque nadie va a debatir con otro sin prepararse, y todo en función de defender a los trabajadores. Entonces, a los que creen que no laburo, que me acompañen un día de mi vida. No precisa que me acompañe una semana; solo un día.

 

"A los que dicen que somos vagos les digo: 'Perdónalos señor, no saben lo que dicen'. Si yo estuviera en mi trabajo de origen, entraría a las 7 y saldría 13.30. Acá entro a las 7 pero salgo con suerte 20.30, hay días que no llego a mi casa"

-¿Cómo es un día suyo?

-A las 7 de la mañana estoy leyendo los diarios y los portales. A las 7.30 me empiezan a llamar las radios, todas al mismo tiempo, y tengo que decir prácticamente lo mismo, es venir acá y preparar la estrategia del movimiento sindical, es ver qué movilizaciones y qué conflictos hay y cómo puedo contribuir, es hablar con los dirigentes políticos, es hablar con los compañeros para ver cómo va cada una de sus circunstancias, es transitar por una serie de dificultades cotidianas todos los días de tu vida. Incluyendo el momento donde supuestamente estoy en recreación, porque yo me siento en la playa y si con todo el derecho del mundo alguien se acerca a preguntarme por un conflicto, los recibo a todos. Esta puerta está abierta siempre para cualquier trabajador. Sólo alguien que no conoce mi trabajo puede pensar que haraganeo.

 -¿No cree que hay una visión simplista y hasta ideologizada cuando ustedes, los dirigentes sindicales, hablan de "los trabajadores"? 

-Cuando yo digo "los trabajadores" son todos. En mi sindicato, los inspectores departamentales, o inspectores de zona que están afiliados también son trabajadores. Al que no está afiliado al Pit-Cnt lo respeto igual. Yo parto de la base que la única manera de que algún día todos los trabajadores estemos afiliados es que tus puertas estén abiertas y tus muros no estén levantados. Para empezar: no todos los trabajadores son del Frente Amplio, y acá hay lugar para frenteamplistas, para independientes, para blancos, para colorados, para todos. No todos los trabajadores son ateos o cristianos. Nosotros levantamos una bandera de justicia social y desarrollo democrático que creo que es compartible por cualquier demócrata.

 -Hay trabajadores que no son de izquierda, que no están sindicalizados y no se sienten representados por el Pit-Cnt. O sienten que ustedes no hablan de ellos cuando dicen "los trabajadores". ¿No le parece?

-Debe haber gente que tampoco se sienta representada por la selección uruguaya. ¿El 100% de los trabajadores uruguayos se sienten representados por el Pit-Cnt? No. Yo tengo que trabajar para que sí, pero en el medio hay muchas influencias: gente que da manija diciendo "estos son unos vagos que no trabajan", aunque vos me veas a las 7 de la mañana acá o me llamen a las 20 horas a mi casa. Pero bueno, si no logré llegarle a todos, es porque tengo un problema. Ahora, para poner las cosas en su lugar: esta es la mayor afiliación sindical de América Latina en relación a su población económicamente activa. Tenemos 420.000 afiliados sobre 1.200.000 posibles, y esto implica el 33% de la afiliación sindical, en un lugar donde la gente se afilia libre y voluntariamente. Está entre las primeras del mundo, pero es el más representativo de América Latina, no tengas dudas. No tenemos que conformarnos con eso. Yo pretendo llegar al Congreso que viene con 500.000 afiliados, y eso supone llegar a los sectores de las nuevas tecnologías, los trabajadores del software, investigar el teletrabajo y afiliar a más trabajadores rurales, mayor afiliación en el sector doméstico, en el sector gastronómico y hotelero. Pasar de 100.000 a 420.000 fue una hazaña, pasar de 420.000 a 500.000 sería un salto gigante. Es una apuesta posible, pero supone que la gente nos comprenda. Esto es: tomar acciones correctas y explicarlas correctamente.

-Hablemos de la educación, su área gremial de origen. Ustedes procuran un aumento salarial de los docentes...

-Bueno, a eso me refería con explicar correctamente nuestras intenciones. Si queda en el imaginario que nuestra lucha es sólo por salarios, perdimos el conflicto aunque ganemos el aumento salarial. Nuestra pelea es porque haya más auxiliares de servicio en las escuelas que hoy no tienen auxiliar. Hay 100 escuelas que no tienen ninguna auxiliar, ergo: la maestra cocina, enseña, limpia, le quita tiempo pedagógico a sus niños. O escuelas de tiempo completo que no tienen la cantidad de docentes especiales.

-¿Qué les asegura que el 6% del PBI sean la solución para los problemas en la educación?

-La cifra puede ser antojadiza, pero hay que preguntarse cuál es el presupuesto educativo que nuestra nación necesita para tener educación de calidad en todos los contextos. Si usted lee los planes para la educación de todos los partidos políticos, e incluyo a EdUy21, todos piensan en más del 6% del PBI. Pero pretenden que los rendimientos se logren con menos del 5%. Entonces, si se pueden hacer (cosas) con 5%, ¿por qué no hacen un proyecto político partidario con 5%? Porque no se pueden cubrir los cargos suficientes, porque no va a haber inversión en investigación y desarrollo. EdUy 21 no dice 6%, pero hacé la cuenta. Yo la hice, es más del 6%, ellos lo saben. La pregunta sería: cuántos niños por clase debe haber, cuánto gasto por alumno, cuántos auxiliares por escuela, en las escuelas de educación especial qué especialización se necesita, qué políticas instrumentar en las escuelas de tiempo completo en contexto crítico, cuántos liceos más se precisan, todo eso hay que preguntarse. Si esas cuentas dan 6, 7 u 8%, ese debería ser el objetivo de la nación.

 -El presidente Vázquez me dijo -en entrevista para la revista Noticias- que cuando se le reclama el 6% para la educación les piden, entre otras cosas, arreglo de centros educativos en mal estado, y para eso y para la construcción de nuevos edificios el gobierno tiene previsto una fuerte inversión por la vía de las PPP educativas: jardínes de infantes, Caifs, escuelas y liceos. Pero a ustedes eso no les conforma.

 -¿Qué docentes vas a colocar en esos centros educativos nuevos? Las escuelas y los jardines que se están construyendo no tienen personal y no está previsto en el presupuesto la contratación de ese personal. O sea, se tendrán locales muy lindos, pero sin los maestros adentro. Y esto supone tener los recursos imprescindibles para que la educación pública sea el motor del desarrollo del Uruguay. No hablo de formación docente, hablo de creación de cargos. Tenés los locales nuevos, pero no tenés cargos para nuevos docentes si en esta Rendición de Cuentas no previste un llamado para nuevos cargos. No lo previeron. Va a estar el edificio y ahí hay dos posibilidades, a cuál de ellas más nefasta: o que el edificio quede vacío hasta el 2021 cuando se vote un nuevo presupuesto, o que por el contrario se agranden las clases para dejar algún cargo de maestro liberado. Y esto sería retroceder: aumentar la cantidad de niños por clase. Y además: las PPP; ¿es la mejor herramienta para la educación pública?

 

-¿Los trabajadores de la salud son su otra prioridad en los reclamos al gobierno?

 

-Llevan cinco años consecutivos sin ningún ajuste salarial. Al no tener en un quinquenio ningún ajuste salarial la competencia que se da entre el sector privado y el sector público por la captación de los recursos humanos, ya sabemos quién la gana. Entonces, si queremos tener salud pública de calidad tenemos que tener salarios iguales en el sector público que en el privado; de lo contrario, no va a haber salud pública de calidad, donde están los usuarios más débiles. Son 900 centros hospitalarios y policlínicas y se crean 100 puestos de trabajo como enfermeros. Todos coinciden en que no es suficiente. Es obvio que han habido grandes avances en la salud: tenemos un Sistema Nacional Integrado de Salud que permite que nuestros hijos menores de 18 años tengan cobertura, tanto en la salud pública como en la privada. Ya no asistimos al cierre de mutualistas como en la década del 2000. Pero seguimos teniendo dificultades, por eso a veces cuando frenás el impulso, lo que hacés es retroceder.

-¿Nunca le interesó dedicarse a la política y llegar al Parlamento o a un cargo de gobierno? 

 -Por ahora no. Mi sueño principal era ser parte del secretariado (ejecutivo del Pit-Cnt), ni siquiera pensé que iba a ser presidente de la central. Todo lo que vino después de integrar el secretariado es de yapa, y se lo agradezco a la generación del 90, que vieron que estaba preparado para serlo: estaban Héctor Florit, Luis Garibaldi, Teresita Capurro, Robert Alonso, Gustavo Macedo, que decidieron que yo representara a la FUM siendo bastante joven. Llegué al secretariado, me parecía que era lo máximo que podía aspirar. No tengo aspiraciones políticas.

 -¿Qué piensa de los exsindicalistas que sí se pasaron al otro lado de la mesa: Juan Castillo, Ernesto Murro, Héctor Florit, Oscar Andrade que llegó al Parlamento, entre otros? 

 -Y hay muchos más: Juan José Bentancur, Luis Puig, Víctor Rossi fue miembro del secretariado del Pit-Cnt, Daniel Martínez también, a la salida de la dictadura, tenía el área de ciencia y tecnología... Pienso lo mejor de ellos. Prefiero que estén compañeros en el gobierno con esa sensibilidad con el tema de los trabajadores, con la escuela sindical, que no tenerlos. Que yo no me sienta para estar en esos lugares no significa que no acepte que otros compañeros estén. Yo soy amigo de Castillo, no dejó de ser mi amigo por haber sido director nacional de Trabajo. Tendremos nuestras diferencias porque nos toca estar en lados diferentes del mostrador: representamos distintas sensibilidades, yo la sindical, él la del gobierno. Pero no dejo de quererlo. A Florit le vi nacer todos sus hijos, es mi amigo, lo mismo con Garibaldi o Juan Castillo.

 -Los productores rurales del movimiento Un Solo Uruguay, ¿son considerados "trabajadores"? ¿Los ve como compañeros?

 -Bueno, la mayoría de sus objetivos son contrarios a lo que yo defiendo. Pero no todos. Cuando dicen "bajar el costo del Estado" o "disminuir políticas sociales" se ubican en un lugar que es: "el más pobre que se arregle como pueda". Es obvio que no está el sector más débil de la sociedad entre ellos. Y no por la simplificación de las camionetas 4x4. Es porque están en un sector de la sociedad que tienen mayores privilegios que aquel sector que no tiene nada. ¿Resulta que un trabajador rural es "una mochila" para el sector agropecuario? Gana 16.000 pesos, no ha logrado firmar un convenio colectivo. ¿Esa puede ser una mochila? O "aumentemos el precio del dólar a 36 pesos". ¿Y la gente que debe en dólares? ¿Y los que compramos productos importados en dólares? Por otro lado, ¿están defendiendo aspectos centrales de los trabajadores? ¿Colocan en su demanda el salario del trabajador, no sólo el del agro? Tenemos puntos de vista muy diferentes. Pero claro que podemos convivir en la misma sociedad. De hecho, acá estuvimos conversando sobre aquellos temas que podían ser parte de una agenda común.

-¿Por qué les cayó tan mal el proyecto presupuestal que envió el Poder Ejecutivo de cara a la Rendición de Cuentas?

 -Porque le puso un freno a la distribución de la riqueza. Se dice: "la promesa electoral de la fuerza de gobierno es que no se van a aumentar los impuestos". Espere un momento: usted ya tocó el IRPF en este período de gobierno, y eso afectó a los trabajadores. Se podrá decir que fueron los trabajadores de mayores ingresos, pero a esos trabajadores se les tocó su carga tributaria. Entonces, ¿por qué los sectores más pudientes de la sociedad no pueden tener un tratamiento similar a esto? ¿Por qué no se puede aumentar el Impuesto al Patrimonio? Capaz que no la tasa que plantea el Pit-Cnt, pero ¿cómo se podría generar mayor espacio fiscal para que efectivamente la educación llegue al 6% (del PBI) o para que la salud pueda cubrir la totalidad de las vacantes que precisa? La pregunta es: ¿cuál de las dos promesas debe cumplir el gobierno? ¿La que hizo con la base social que sustenta al cambio o la que hice de no modificar los impuestos? Porque en todo caso proponemos una modificación tributaria tan parecida a la de modificar el IRPF que se podría hacer con el mismo argumento con que se hizo la ley de consolidación fiscal.  O sea, tenemos que cubrir demandas para una sociedad más justa, más integrada. Nosotros no podemos asumir que el 20% más rico de la sociedad se quede con el 43% de la riqueza (que debe estar subdeclarada según algunos compañeros que han estudiado el tema) y el 20% más pobre con el 8%. 

"¿Qué docentes van a colocar en esos centros educativos nuevos? No está previsto en el presupuesto la contratación de personal. O sea, se tendrán locales muy lindos, pero sin los maestros adentro. No lo previeron"

-Usted cree, como Seregni, que la política debe conducir a la economía. ¿Pasa eso en este gobierno o es al revés?

-Por momentos sí y por momentos no. Estamos ante un equipo económico serio. Hubo momentos en que se dejó que la política pudiera conducir parte de la economía. Por ejemplo, los consejos de salarios son parte de una política económica, es una decisión económica pero también política. La libertad sindical es una decisión política y económica. El aumento del gasto social es una decisión política. Hoy pienso que congelaron la política y manda la economía. Consideran que se pudo llegar hasta ahí y dar algún paso más pondría en riesgo el proyecto, y yo creo que no dar pasos superiores es lo que coloca en riesgo el proyecto.

 -¿Los empresarios en este país tienen cocodrilos en los bolsillos?

 -Cocodrilos y algunas fieras más grandes. Yo no sé cómo alguien puede sostener que no hay espacio para aumentar los sueldos del sector hotelero vinculado al turismo. ¿Con qué cara se para un empresario del sector hotelero con dos años consecutivos de aumento de ingresos por el turismo para no dar aumento salarial? Me tocó ir a negociaciones donde sectores que no tienen nada que ver con el campo decían: "No podemos dar aumento porque hay sequía". ¿Y qué tiene que ver la sequía con tu sector, que está en amplio crecimiento? No todos los empresarios piensan igual, decir eso sería injusto. Sí creo que una parte del empresariado es demasiado conservadora y cree que el mejor sindicato es aquel que no existe, y que la mejor negociación es persona con persona, y no empresa con colectivos. Y esto es dañino para la construcción democrática. Considerar que solos nos salvamos es una batalla cultural que perdimos en los 90 y todavía no pudimos resolver. Solo no se salva nadie.

-Usted dijo que las diferencias con el gobierno no son reivindicativas, sino que es "una diferencia política profunda". Sin embargo, desde la oposición -y algunos analistas políticos- ven una central sindical afín al gobierno. Y siguen sosteniendo con no es una central sindical independiente.

-Los que dicen que no somos independientes deberían tratarse, es para tratamiento. Es una obsesión... Este es el movimiento sindical de América Latina que más paros le ha hecho a un gobierno, ya sea de centro, de izquierda o de derecha. Entonces, cuando alguien me dice que no somos independientes, le digo: "¿Cómo lo podés demostrar?".

-Por ejemplo, comparando los discursos del 1° de mayo en gobiernos de izquierda, con los discursos en la misma fecha durante gobiernos de derecha...

-Veamos si tendrían que ser diferentes o no. Gobierno de derecha, Lacalle: no hay negociación colectiva, sólo el 8% de los trabajadores logran una negociación colectiva, el PBI crece a una tasa del 40% y los salarios al 9% (del 89 al 99), ¿y yo tengo que tener el mismo discurso que si en 10 años hago crecer el salario un 54%? Eso no es independencia, eso es necedad. No tenían libertad sindical y echaron una trabajadora de un supermercado de Solymar por hablar en un 1° de mayo, en su día libre. Hoy tengo una ley de libertad sindical. ¿Se puede decir que es lo mismo la derecha que el progresismo? O la ley de tercerizaciones. Cualquiera hacía lo que quería con las tercerizaciones; hoy si hace una macana la tercerizada, lo tiene que cubrir la empresa madre. La ley de responsabilidad penal empresarial: se dijo que iba a haber una cola en cada juzgado de empresarios presos, y no hubo ni uno preso, pero la accidentalidad bajó 11.000 casos en tres años. Y no hubo ni un solo muerto en la construcción en el último año. ¿Puede ser lo mismo ésto que no tener norma laboral? Entonces, cuando me dicen eso, les digo que  hay 50 normas votadas por el Ejecutivo que antes no estaban. Si yo hiciera el mismo discurso no sería independiente, sería tonto.

 -El Pit-Cnt resolvió dos paros nacionales para el 28 de junio y 25 de julio, éste de 24 horas. ¿Por qué insistir con la medida del paro o huelga como medida de protesta?

 -Es la mejor herramienta. Es excelente. Si esta herramienta no se hubiera usado a principios del 1900, hoy no tendríamos ocho horas de jornada laboral. ¡Había 16 horas de trabajo en Uruguay! Fuimos el primer país en el mundo que consiguió un acuerdo entre el presidente Batlle (y Ordóñez) y los trabajadores anarco-sindicalistas lograron un acuerdo para ir a una jornada de ocho horas. Si vos lee los diarios de la época, el Uruguay se iba a fundir, se iba a quebrar, igualito que 100 después, cuando se votó las ocho horas en el sector rural. ¿Y por qué hoy seguimos haciendo huelga? Porque la lucha paga. ¿El movimiento sindical logró solo el 54% de ingreso salarial en una década? No, pero no se hubiera logrado si no hubiera existido el movimiento sindical. Hay otras economías de América Latina que han crecido a ritmos similares que Uruguay, pero ninguna ha logrado los resultados laborales que ha logrado Uruguay. Un paro solo no resuelve nada, pero es una respuesta política a una decisión política.

 -¿No son conscientes de lo antipática que es esta medida para el pueblo? Por ejemplo, en los paros en el transporte, es muy claro.

 -La mayor parte de los paros del transporte hoy son porque matan a un compañero. Mi pregunta es: si ahora matan a tu compañero fotógrafo, ¿no parás? Sí, parás. Si ahora entra alguien y mata a un compañero acá adentro del Pit-Cnt, yo paro. ¿Y por qué no van a parar los trabajadores del transporte cuando le matan un trabajador en un ómnibus o en un taxi? Y los paros sorpresivos, que eran los que más embromaban a la sociedad, no hay uno hace 15 años. Ya no hay más paros sorpresivos, por lo que la gente ya sabe que no habrá transporte, sabe el motivo, y tendrá que buscar una alternativa. Es antipática sí, pero cuando hay lucha de clases, hay una clase a la que le parecerá antipática. Si nadie pudiera hacer medidas porque afecta a otro, imaginate cuál sería la situación de nosotros como trabajadores. Tenemos que lograr explicarle al afectado que no es a él a quien queremos afectar, y tenemos que saber que no está ganado un conflicto hasta que la sociedad no lo comprensa.

 -El desempleo se sitúa en un 8,5%, con una baja en la tasa de empleo, lo que significa que hay menos gente buscando trabajo. ¿Qué políticas habría que aplicar para que más gente tenga trabajo?

 -Nosotros le propusimos al Ejecutivo y a las cámaras empresariales en 2016 la construcción de un Consejo Superior de Trabajo. Esto consistía en que dirigentes sindicales, empresariales y gobierno, más técnicos de cada parte, trabajaran sobre políticas activas de empleo, estudiando las inversiones nacionales e internacionales que iban a llegar a Uruguay, la formación profesional que esas nuevas inversiones iban a demandar, tener el personal capacitado para nuevos puestos de trabajo, y además ver qué cambios de matriz productiva se podía procesar en Uruguay con valor agregado que permita generar trabajo en aquellos sectores que son dinámicos en materia de generación de empleo. Entiendo que el Consejo Superior de Trabajo es un ámbito ideal para discutir la mayor parte de los vínculos laborales: salud laboral, derechos laborales, convenios de formación profesional, de productividad, pero este tema tiene una importancia tan cardinal como nación que deberíamos tratarlo fuera de los lugares de tensión. Hasta ahora hemos tenido una respuesta afirmativa del gobierno, y todavía no han contestado las cámaras empresariales. Yo creo que este es el tema número 1 del Uruguay. Porque para quienes no tienen trabajo ese es el tema prioritario por lejos. Hay que analizar los cambios en el mundo del trabajo, y prepararnos desde lo legislativo, pero también desde el punto de vista social para enfrentar estas circunstancias supone un diálogo aceitado entre empresarios, trabajadores y gobierno.

 -Joselo López, de COFE, y Richard Read, del Foebb, anunciaron una nueva corriente sindical, alternativa a la que le permitió a usted la reelección. "Nos agrupamos para luchar por más unidad, por más independencia de clase y por más lucha", escribió López en Twitter. Le doy la palabra por haber sido aludido, como en el Parlamento. 

"El paro o la huelga es la mejor herramienta. Es excelente. Si esta herramienta no se hubiera usado a principios del 1900, hoy no tendríamos ocho horas de jornada laboral. ¡Había 16 horas de trabajo en Uruguay!"

 -Soy de los que cree que la unidad se construye en la diversidad. Lo peor que le podría pasar al movimiento sindical es tener una sola corriente. Los cinco sindicatos que tienen más lucha pertenecen a mi corriente. En todo caso, cuando la Universidad Católica hace los estudios de conflictividad laboral, ellos se tendrían que preguntar por qué no aparecen en los primeros cinco lugares con más medidas de más lucha. No se le puede pedir más lucha a quien ya lucha mucho. Hablo de la construcción, la industria y la educación, todos gremios que están en mi corriente. En todo caso que me pidan que coordinemos mejor, o que expliquemos mejor. Pero más lucha, difícil. Respecto a más unidad, cuando todos los titulares de los diarios los días previos vaticinaban que no iba a haber acuerdo, que no se iba a llegar a una lista única, yo vi votar un documento por el congreso más grande del Pit-Cnt por el 60% de los trabajadores que estaban ahí. Vi aprobar el plan de acción, el plan de autoconstrucción, por más del 90% de los congresales. Vi votar la dirección con cuatro abstenciones del congreso y un voto negativo, y vi votar el secretariado, la presidencia y la secretaría general por unanimidad. Más nociones de unidad que ésta, difícil. No es la acción más fuerte la que más fuerte suena, es la que más gente convoca. Pero yo quiero que haya otra corriente.

 -¿Por qué no apoya un TLC con Chile?

 -Parto de la base de que el TLC con Chile es un tema poco importante. No es verdad que vaya a cambiar drásticamente la situación de Uruguay si se firma o no el TLC con Chile. Lo que está arriba de la mesa es el formato del TLC, no sólo con Chile, puede ser con China o Estados Unidos. En principio, los países que tienen muchos tratados de libre comercio firmados, no les ha significado una mejora en la calidad de vida de su gente. México, por ejemplo, tiene de todo, Chile también. Andá a preguntar cómo son las relaciones laborales en Chile. Me dicen que Paraguay produce más barato, y sí, si no hay derechos. Si vos quitás todos los derechos de los trabajadores podés llegar a producir por casi nada. El problema es si querés tener una sociedad democrática, igualitaria, con igualdad social. La discusión debería ser: un TLC con el tratado actual que se propone, ¿es positivo o negativo para Uruguay? Nosotros creemos que para algunas industrias uruguayas generadoras de empleo es muy negativo. Creo que la mejor manera que tiene Uruguay de insertarse internacionalmente es a través del Mercosur. Hoy tiene una crisis política, pero hay que tratar de salir de esa crisis lo más rápidamente posible y tener un bloque regional fuerte. Uruguay solo no puede. Esto lo enseñó Alberto Methol Ferré, un historiador nacionalista, quien decía por qué era importante Uruguay inserto en un Mercosur fuerte, incluyendo a una Venezuela potente.

 -A propósito de Venezuela, usted se ha declarado chavista. ¿Le gusta el gobierno de Maduro? ¿Le parece un gobierno democrático?

 -Si me gusta el gobierno de Maduro: no. Con honestidad intelectual no podría decir que sí. Fue electo democráticamente...

-Puede ser electo democráticamente y no gobernar de forma democrática.

 

-A mí no me gusta el mecanismo de gobierno de Venezuela, pero te voy a decir algo: nosotros no entendemos Venezuela. Estudiamos Venezuela con la cabeza uruguaya (los partidos estructurados, listas que se presentan). Y acá nadie sabe cuáles son los partidos políticos de allá. Son fusiones, alianzas, grupos que se juntan. Y Maduro tiene un enorme bloqueo en su contra. Cuando los gobiernos toman decisiones contra Maduro, no afectan a Maduro, afectan a los venezolanos. Entonces, plantearse que alguien gobierne bien en medio de un bloqueo de ese tamaño, también es surrealista. Muchas de las decisiones que toma Maduro yo no las comparto. Pero muchos de los que se dicen presos políticos, acá serían presos comunes. Si usted y yo salimos a la calle armados, vamos presos. Pero ahora que pasó la elección y ganó con holgura Maduro, este es el momento de llamar a todos y dialogar. Y también voy a decir algo más: no es lo mismo Maduro que Chávez.

 -Es asiduo asistente al teatro, me consta. De hecho, una vez nos cruzamos al salir del Teatro Circular. ¿Qué le suma como persona?

"Una parte del empresariado es demasiado conservadora y cree que el mejor sindicato es aquel que no existe, y que la mejor negociación es persona con persona, y no empresa con colectivos. Esto es dañino para la construcción democrática"

 -Mi madre me llevaba de muy niño, y se lo agradezco. Me llevaba a ver ballet. Tengo un amor por el teatro increíble, ¿sabés por qué? Porque nunca salís del teatro igual que como entrás. Hace poco fui a ver Labio de liebre en la Zavala Muniz, una obra sobre la situación colombiana con la guerrilla y la posguerra, y salí conmovido. Pensaba decirle a un amigo mío: ¿querés entender sobre la verdad y la memoria? Andá a ver esa obra al teatro. Debo llevar más de 300 obras encima, algunas me gustaron más y otras menos, pero siempre salí distinto. Acá decimos que no hubo otra generación más importante que la del 45, pero: ¿no están viendo a Sergio Blanco? ¿y a (Gabriel) Calderón? ¿O a Angie Oña o (Marianella) Morena?

 -Se levanta muy temprano para leer los diarios y los portales y escuchar la radio. ¿Le gusta el periodismo uruguayo?

 -Me encanta, creo que es excelente y está subestimado. Si uno sale del país empieza a valorar el periodismo uruguayo. Aún el periodista que te resulte más duro, más soberbio, vos lo llamás y podés hablar con él. Una vez yo estaba en Ginebra y El Observador publicó algo que estaba mal, hablaba de un acuerdo al que en realidad no se había llegado. Y yo le escribí al periodista, con respeto, y le dije que esa información estaba equivocada. Me contestó unas horas después diciéndome que yo tenía razón, y que él se había equivocado, y por supuesto modificó la noticia en el portal. Eso en el mundo no pasa. ¡Las cosas cambian todo el tiempo! Yo hoy no pienso lo mismo que en el 84. ¿Cómo no voy a cambiar con el tiempo, con la mirada enriquecida de mis compañeros? Vos hoy me hacés esta nota porque soy presidente del Pit-Cnt, pero cuando mañana deje de serlo, no me vas a entrevistar. Por eso no hay que marearse.

 -Es católico. ¿Va a misa? ¿Se confiesa con frecuencia?

 -Voy seguido a la iglesia, me gustaría ir más. Rezo poco. Me siento muy identificado con el papa Francisco. Creo que es el único líder mundial que está colocando sus preocupaciones en los más débiles.  De hecho, un documento que se hizo después de la encíclica Laudato si' dirigido a unos 350 dirigentes sindicales coloca referencias éticas ineludibles para el accionar de cualquier dirigente sindical. Nos dice: "usted no sólo tiene la responsabilidad de representar a los trabajadores, tiene la responsabilidad de hacerse cargo de los descartables", los que acá llamamos los excluidos. "Y responsabilizarse en los más pobres es también construir políticas públicas para que esos pobres dejen de ser pobres". Eso me identifica desde mi concepción humanista cristiana. Podré haber dejado la iglesia, pero no los valores que me enseñaron en la parroquia de Jacinto Vera.

 -¿Es feliz?

 -Soy feliz, soy feliz. Y esa es la ética mínima: la búsqueda de la felicidad.