Contenido creado por Inés Nogueiras
Seré curioso

La eterna joven

Seré Curioso: Noelia Campo

Por César Bianchi
@Chechobianchi

Todos vimos crecer a Noelia Campo como comunicadora: desde la notera de un programa de verano a la conductora que se tiraba de un tobogán para comenzar Aventujuegos, y de ahí a su consolidación en un programa de rock en canal 10 que se mantuvo una década y media en el aire.

27.10.2015

Lectura: 18'

2015-10-27T00:06:00
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Pero Noelia no tiene vocación de curiosa: lo que ella siempre quiso fue interpretar personajes. Y como actriz es codiciada para integrar elencos de comedia y drama, ha participado en 21 obras desde el año 2000 y se alzó con un premio Florencio por Perdidos en Yonkers.

Por estos días se luce en la obra
Toc Toc, pero no deja de leer guiones de futuras obras. Egresada de Alambique en 1999, sólo paró entre 2007 y 2008 para dar a luz y criar a Valentín.

Hoy, lejos de los rockeros, oficia de notera en Subrayado, donde cubre noticias de interés general. Pero no extraña el periodismo musical porque conduce
Suena+ por Vera+ de Antel, un repaso por el ranking musical del portal Yamp, con una entrevista a algún músico bien calificado.

Con 39 años, Noelia confiesa que le hubiese gustado que
Va x Vos siguiera en el aire (con un formato más aggiornado), que no se siente del todo cómoda entrevistando a políticos y que la eterna joven usa cremas antiedad y se tiñe las canas.


-Estudiaste licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Católica y de inmediato comenzaste a estudiar actuación en Alambique...
-Fue paralelo. Cuando estaba en segundo de facultad, ya hacía Alambique.

-¿Tu vocación era ser actriz?
-Totalmente, desde chiquita. Lo de la televisión surgió de adolescente. De chica uno quiere ser actriz, cantante, todo lo que fuera de mostrarse y que me vieran... En la tele empecé de casualidad. Fui a la casa de una amiga, Marina Núñez, y me dijo: "Me voy a sacar fotos con un asesor publicitario, vení conmigo y nos sacamos fotos". El fotógrafo era Luis Pereiro, que ahora trabaja en RBS. Me fui a sacar fotos y empecé a hacer gráficas y castings para publicidades...

-Ahí hiciste el recordado aviso de las curitas...
-Así es. Y como que ahí descubrí el mundo de la publicidad y las productoras, era una época super linda, donde se hacía todo a pulmón, más artesanal. Eso fue por el 94. Ahí me di cuenta de que quería seguir publicidad y al año siguiente entré en facultad de Comunicación. En casa había que hacer alguna carrera que pasara por la universidad. Empecé la carrera pensando en la publicidad, pero en tercero opté por narración creativa, queriendo conjugar la actuación y lo audiovisual.

"En casa había que pasar por la Universidad. Empecé pensando en la publicidad, pero en tercero opté por narración creativa, por la actuación y lo audiovisual"

-Ya en segundo año de facultad comenzás a trabajar en televisión.
-Sí, primero como movilera en Todo Punta en el 4 y después en En Órbita en el 10, con Maxi Angelieri y Alejandra Wolff. Y desde entonces no dejé más la tele.

-Y se da tu pasaje como conductora de Aventujuegos. ¿Buscaste conducir tu programa propio a los 20 años?
-No... Tengo la suerte o la desgracia que las cosas me han llegado. Está bueno porque siempre tuve trabajo, pero nunca termino de aprender, de gestionar yo lo que quiero hacer, porque tengo la seguridad de tener un trabajo que me gusta y lo disfruto. Capaz que algún día tengo que salir a buscar un trabajo... En Órbita había pegado mucho, yo gusté como comunicadora y justo el canal (10) quería hacer un programa para niños. Tenía 20 años, estaba estudiando en la Católica, había empezado a estudiar teatro en Alambique, y grababa sólo martes y jueves los programas para toda la semana, ¡y me pagaban 1.500 dólares! Para una tipa que vivía con los padres, a los 20, era buenísimo...

-¿Te imaginaste en ese momento el comienzo de una larga carrera en televisión? ¿O lo veías como algo de momento, mientras te consolidabas como actriz?
-No me lo imaginaba... Me imaginaba un comienzo en los medios, sí, porque el cine no es fácil, el ambiente de las productoras publicitarias, que ya no me gustaba tanto. Y en la tele empecé de casualidad. Valeria Tanco era compañera de clase y estaba haciendo un piloto con Alejandro Escuder, que iba a ser el director de En Órbita, y me invitó a hacer el casting. Y ahí quedé. Ese piloto pasó por Hugo Brugnini, que buscaba una movilera para Todo Punta. Eso duró un verano, y en agosto del 97 salió En Órbita en el 10.

-¿Volverías a trabajar en un programa de verano como Todo Punta o Verano del...?
-Nunca digas nunca... Si algún día me lo ofrecen y estoy sin trabajo o ganando poco, por supuesto que voy a decir que sí. Pero como proyecto, no me encantaría hacerlo. Los veranos me gusta disfrutarlos y tomarme vacaciones.

-Voy a Aventujuegos: ¿Cuán riesgoso es conducir un programa para niños? Riesgoso en el sentido de que trabajás con un público que no tiene filtro, que es auténtico y si no la están pasando bien, no van a disimular...
-Eso es lo maravilloso de trabajar con los niños. Hice obras de teatro para niños también. El año pasado iba a estar en una obra infantil y no pude por horarios. Me llevo bien con los niños, me siento cómoda con ellos. El feedback con ellos lo sentís al toque, y si no la están pasando bien es porque vos no estás haciendo las cosas bien.

"La obra se completa con el público. Puedo ir en la 19.ª función y hay una reacción en la platea que me puede hacer entender algo del personaje que yo no había entendido"

-¿Cómo construís un personaje? ¿Tenés más de una técnica para desarrollarlo?
-Lo que me dio Alambique es un montón de herramientas para desarrollar personajes. No solo fue la escuela de teatro, también trabajar con directores muy diversos y con actores muy distintos a la hora de enfrentarse a un personaje, y de todo eso vas aprendiendo. Yo, dependiendo del personaje y la obra, veo por dónde le puedo llegar.

-¿La memoria emotiva sirve? Ponerte a pensar en algo que te pasó para provocar una reacción...
-Claro, sirve. Te ponés a pensar en cosas de tu vida, recurrís a un hecho que te haya sucedido en el que sientas que el sentimiento que tenés que darle al personaje es el mismo. No te tiene por qué haber ocurrido lo mismo que al personaje. Pero no armo personajes sólo con la memoria emotiva. Ahora, en Toc Toc no la usé, armé el personaje desde otro lugar.

-¿Qué personas o celebridades que sepas que están en el público mirándote pueden llegar a intimidarte? O que te esmeres más porque te está viendo Fulano...
-En el escenario no me pasa eso. Sí puede haber gente que me motive a actuar mejor. Siempre saber quién está en la platea te genera algo distinto. Hay actores que le piden a sus seres queridos que no les digan que van a ir... La obra se completa con el público. Hay obras que voy en la 19.ª función y hay una reacción de una persona en la platea que me puede hacer entender algo del personaje que yo todavía no había entendido... No es "siempre lo mismo".

-¿Te llega una risa, una carcajada o alguien tosiendo o estornudando en el público?
-Claro, te llega. Tenés que tener la suficiente energía y concentración como para que no te descoloque. En Toc Toc pasa que nos terminamos tentando, pero en la comedia está permitido, al público le gusta. Es alucinante la devolución del público. Que el público se ría nos estimula, nos genera una energía especial. O en obras dramáticas, cuando hay un silencio fuerte, de esos que no vuela una mosca, es super motivante porque sentís que te están prestando atención y los tenés en un puño.

-¿Te ha pasado la Gran Jones (que te irrites mucho porque suena un celular en la platea)?
-¡Sí! Siempre pasa... Una vez, cuando estábamos haciendo Delmira en La Candela, sonó un celular. Es una obra hiper poética, Delmira desgarrada y suena un celular... La señora se paró, se fue contra la pared y allá atendió: "Ay disculpame, estoy en teatro viendo la obra Delmira. Yo te llamo en un rato, cuando salga". O cuando cae un mensaje y la luz del celular ilumina... ¡Eso lo notamos! Haciendo un monólogo como el de Jones, con lo que se entrega en el escenario... no te puede sonar el celular.

-¿Te has quedado sin letra?
-Sí.

-¿Y cómo zafás?
-Te vas a otra parte del texto, te adelantás un poquito, o te salva un compañero que te contesta como puede sin el pie que le tenías que dar... Queda un blanco que sobrellevás con actitud, y de repente aparece en tu mente el texto que te tocaba y retomás.

"No soy muy pudorosa. En mi primera obra, Mein Kampf (farsa), me tocó salir sólo en bombacha. En Los Elegidos mostraba los pechos. En La Peli tuve escenas de sexo"

-¿Cómo te llevás con los desnudos en el teatro y el cine?
-Bárbaro, hice varios. No soy muy pudorosa. En mi primera obra, Mein Kampf (farsa), me tocó salir sólo en bombacha. En Los Elegidos mostraba los pechos. En La Peli tuve escenas de sexo. Nunca tuve mucho rollo con eso.

-Cuando arrancaste en teatro, ¿sentiste que se te miraba con prejuicio por venir de la tele?
-Sí. Yo arranqué haciendo una obra de teatro para niños dirigida por Verónica Perrotta y Pablo Albertoni y trabajando con los de L'Arcaza, con tremendo grupo de actores, L'Arcaza trabaja la improvisación de una forma fenomenal. Entonces empecé allá arriba. Ellos sabían que yo había estudiado en Alambique, pero también sabían que en la tele estaba en un programa para niños, entonces les servía tenerme. Quizás la mirada prejuiciosa venía de quienes no me conocían y no sabían que yo había estudiado teatro. La primera obra de teatro para adultos la dirigió el Coco Rivero. Era Mein Kampf (farsa) de Tabori, y el protagonista era Nacho Cardozo. Y ahí tenés: Nacho me confesó después que cuando el Coco le dijo que el personaje de Margarita iba a ser yo, él le dijo: "Pah, esa de la tele, ¿te parece?". Y Coco le dijo: "Mirá que acaba de egresar de Alambique". Y ahí tuve la fortuna de trabajar con Nacho Cardozo, Jenny Galván, Daniel Bérgolo, con Tito Prieto, Sergio Mautone. Tuve la fortuna de arrancar con gente muy poderosa.

-Con Perdidos en Yonkers ganaste el Florencio. ¿Sentiste que te respetaron más desde ese premio?
-Un poquito, sí. Sobre todo por los del entorno, por los de mi ambiente. Igual, yo ya había pagado el derecho de piso.

-¿Qué te parece Victoria Rodríguez como actriz? Ella también llega a las tablas desde la tele...
-Ella tiene mucho talento, es muy estudiosa. Quizás si ella hubiese pasado por una escuela o se pusiera a estudiar actuación, tendría más herramientas, más recursos para distintos tipos de personajes, pero es una actriz nata. Tiene talento. Nació con esa estrella.

-Fueron 14 años en la conducción de Va x Vos. Ahí viste crecer desde el nacimiento bandas de rock que hoy son populares y convocan masas...
-No Te Va a Gustar o La Vela Puerca, por ejemplo... Estuve en los concursos de bandas del Pepsi Bandplugged donde ganó Bufón o Vinilo. La mejor época fue la de la crisis de 2001, ponele... Y después tipo 2002 y 2003 cuando explotaban los Pilsen Rock. Después ya no fue lo mismo.

-Sé que te pongo en un aprieto, pero ¿con qué banda te quedás de esos 14 años?
-Ay, es que son un montón, y yo tengo vínculos afectivos con sus miembros. No sabría decirte una banda o un artista.

-Lo que está claro es que se te identifica con el rock.
-Sí, obvio. Me identifico con el rock porque vengo de una generación que vivió su adolescencia a fines de los 80, cuando estaban Los Estómagos, Zero (que era mi banda favorita cuando empezaba el liceo), Los Tontos, Los Traidores, La Tabaré. Después, mi espectro musical se amplió.

-¿Qué otra cosa escuchás?
-Tuve mi época de escuchar voces femeninas, después mujeres en el folklore latinoamericano, me colgué por ahí, escucho flamenco, porque lo estudié y lo bailé, tuve una época de música de comunidad, música más de raíces... Soy bastante amplia para la música. En todos los géneros hay cosas que me gustan y cosas que no.

"Nuestros auspiciantes en Va x Vos eran Pepsi y Pilsen; en FNC hubo conflictos con las distribuidoras, y ahí cayó la publicidad. Me hubiese encantado que buscaran la forma de seguir haciéndolo"

-Bueno, el ambiente del rock te llevó a Nico Ibarburu, el padre de tu hijo...
-Sí, es verdad, por el ambiente en el que me movía. Igual, a Nico lo conocí antes de empezar Va x Vos. Estaba en mi época teatral, "alambiqueña" y me gustaba codearme con esa gente... Justo el jueves fui a verlo tocar en un living que hay en Libertad y Viejo Pancho. Hacía pila que no lo iba a ver. Y noté ahí el ambiente en el que yo me movía hace unos cuantos años, donde yo curtía fiestas under donde había música en vivo.

-Si lo fuiste a ver, significa que la separación fue en buenos términos y se llevan bien...
-Sí, sí, aparte me separé hace como siete años. Soy bastante pacífica, jaja.

-¿Por qué dieron de baja Va x Vos?
-Porque nuestros auspiciantes eran Pepsi y Pilsen y Fábrica Nacional de Cervezas tenía las dos marcas y hubo conflictos con la distribuidoras, y empezaron a recortar gastos, y cayó la publicidad.

-¿Te hubiese gustado que el canal te hubiera apoyado en conseguir otros auspiciantes?
-Ah, obvio. Sí, claro, me hubiese encantado que buscaran la forma de seguir haciéndolo.

-Entonces, vos querías seguir con él. ¿Estabas cómoda con el programa?
-Yo quería seguir haciéndolo, si me dejaban hacerle cambio en el formato. Yo propuse cambios, pero no había presupuesto. Quería hacer entrevistas largas, con música en vivo, mezclar músicos... Yo quería menos videoclips, que los ves en YouTube.

-Ahora hay un nuevo programa de videoclips (Mejor con Música, con Ana Laura Romano).
-Sí, y le va mejor que Va x Vos. Pero es otra música: Ricky Martin, Chayanne, Shakira... Nosotros teníamos otro perfil, y teníamos a Daniel Prosdócimo, un tipo que hace años que trabaja en la música nacional, que es muy respetado por los músicos uruguayos, que ha difundido la música uruguaya... Yo habría seguido en Va x Vos, si me hubiesen dejado darle otro formato.

-Ahora, después de tantos años haciendo periodismo musical, recién este año se te vio en Subrayado haciendo periodismo general, como notera del informativo. Terminaste una nota comiendo una pizza, en otro móvil te tocó entrevistar a la ministra María Julia Muñoz. ¿Te gusta hacer otra cosa que no tenga que ver con la música?
-Por supuesto que me gusta, lo que pasa es que lo que me gusta hacer son cosas que tengan que ver con lo social o lo cultural. Yo entrevisté a María Julia Muñoz, como decís, en una visita que ella hizo al Espacio de Arte Contemporáneo (EAC), pero mi director no quería que le preguntara por el EAC sino por la educación, porque era el comienzo de las huelgas por el decreto de esencialidad. ¡Y yo fui temblando y con el corazón en la boca a entrevistarla! No me siento tan preparada para ese encare. Entonces, antes de ir, entro a la computadora y reviso mucho, chequeo todo, y pienso bien cómo decirlo en cámaras para no equivocarme. Me defiendo bien, pero lo sufro mucho. Es que yo no me siento periodista, me siento comunicadora.

-Te sentís más a gusto en notas de carácter social, como la que le hiciste a la cuidacoches de la Ciudad Vieja que ganó una fortuna con una raspadita...
-Claro, ahí me siento cómoda. Siento que tengo una empatía con la persona, siento que la comprendo, que puedo ir por un lado más interesante. La otra vez fui a una nota en el Museo de Historia Natural, que hace 16 años no pueden exponer, no tienen un edificio acorde, yo ahí me copo y trabajo mejor.

-Has dicho que tu madre te mandaba a hacer mil actividades desde pequeña...
-Mirá, hice: gimnasia olímpica, piano, canto, ballet (estuve en la Escuela Nacional de Danza), patín, pintura, manualidades, inglés, francés, taekwondo, computación, cine para niños, flamenco ya más de grande... Hubo un sábado que nevó en Montevideo, yo vivía en Pocitos, y querían ponerse a hacer un muñeco de nieve. Y yo no pude, porque tenía que ir a clase de computación, ¡a aprender Logo, el de la tortuguita!

-Antes me dijiste que para tus padres, vos tenías que pasar por la universidad para "llegar a ser alguien", también me aclaraste que no querías salir tomando mate en las fotos de esta nota, porque tu madre te mataba... ¿Venís de una familia conservadora y vos serías la rupturista?
-Es una familia tradicional, de clase media uruguaya. Mi madre fue empleada judicial toda la vida, mi padre tenía un comercio, mi abuelo materno era español, mis abuelos paternos españoles, que se vinieron desde España después de la Guerra Civil. Para ellos, el esfuerzo y el trabajo eran la clave del éxito y la superación. Siempre fue una meta clara. Mi padre siempre ahorró para que estudiáramos y viajáramos. Mi madre es una tipa que para el afuera es abierta, pero con nosotras (mi hermana y yo) era conservadora. Yo tengo raíces en Cantabria, mis abuelos vienen de un pueblo que se llama Los Carabeos, cerca de Reinosa, tenían terreno cerca de Santander, y el papá de mi mamá es de Guadalajara, un pueblo muy chiquito que se llama Bustares, donde viven 22 personas, entre ellos dos tíos y un primo.

"Antes de entrevistar a un político, entro a la compu y chequeo todo. Pienso bien cómo decirlo en cámaras para no equivocarme. Me defiendo bien, pero lo sufro mucho"

-¿Qué aprendiste de tu hijo Valentín?
-Mmm... Que los ejemplos se los das haciendo y no diciendo, que como actuás es lo que él va a tomar para copiar. Aprendés de los niños que se lo toman todo con naturalidad, sin vueltas. Y la importancia de la palabra: de sostener lo que uno prometió.

-Da la impresión que sos una eterna joven. ¿Cómo te llevás con el hecho de envejecer? ¿Usás cremas anti-age?
-¡Sí! Me pongo cremas, claro. Sobre todo, cremas faciales, para el cuerpo soy re vaga. Espero envejecer con dignidad. Me tiño las canas. Hoy te puedo asegurar que no me haría una cirugía estética, ni me estiraría la cara. Uno ve con la familia, mis viejos tienen 70 y pico... No es fácil envejecer, pero no te lo digo por la estética, sino por la salud: artrosis, problemas de cadera. Yo tengo una vida activa, me gusta tenerla. Yo veo a Cristina Morán, que la amo con toda mi alma, que tiene 84 y la veo con una vitalidad envidiable. Y ella me dice: "El dolor no va a poder conmigo".

-¿Te interesa la política? ¿Sos militante de algún sector?
-No.

-¿Pero te considerás de izquierda?
-Sí.

-Estás en pareja con otro músico, Fernando Santullo, pero él vive en España. ¿Cómo se hace para mantener una relación a distancia?
-(Se ríe) Fácil no es, pero si el amor es grande, se puede. Va en eso. Él viene bastante y yo puedo ir una vez al año. Pero se basa en el sentir.

-A los 37 volviste a interpretar a Delmira Agustini, a quien habías interpretado a los 22, cuando egresaste de Alambique. ¿Qué conservás hoy de aquella muchacha de 22?
-Un montón de cosas, por suerte: la alegría, el idealismo también lo conservo, el tesón (soy perseverante), siempre fui muy trabajadora...

-¿Y en qué sentís que evolucionaste? ¿En qué creciste?
-Capaz que te lo puedo explicar desde el teatro: cuando volví a leer el texto, a los 37 dije: "¡Pero yo estaba pintada al óleo a los 22!". Mi primera Delmira era etérea, romántica, y ¡no! Delmira... tenía un power esa mujer... era tierra, fuego, digamos que a los 37 la humanicé. Humanicé el personaje.

-¿Sos feliz?
-Sí.


Montevideo Portal | César Bianchi
Fotos: Juan Manuel López