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Contenido creado por Inés Nogueiras
Seré curioso

"Hago política y bajo línea cuando hago humor"

Seré Curioso: Marcel Keoroglian

Marcel Keoroglian tiene 43 años y ningún complejo. Humorista multitask, se destaca con sus imitaciones a José Mujica, Tabaré Vázquez, Jorge Lanata y Diego Lugano, entre otros, pero sin embargo, aclara de entrada: "No soy un imitador". Por César Bianchi

19.08.2014 10:03

Lectura: 14'

2014-08-19T10:03:00
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@Chechobianchi

Sentados en un cordoncito poco amigable del patio de canal 12, Marcel dice que se siente cupletero de murgas, pero "que ta...", que para conservar un empleo empezó con lo de las imitaciones y luego le pidieron una canción y la hizo, un sketch y lo hizo, un guión, y lo hizo. Es el uruguayo promedio pero reivindica la identidad armenia (que evidencia su apellido) y dice que ser armenio va más allá de recordar que su pueblo fue víctima de un genocidio infame. Ah, y también es barrabrava de Rampla, en vías de apaciguarse.

-Te agarro un sábado entrenando futuros imitadores. ¿En tu caso como nació esto?
-Surgió sin saber que lo podía hacer, pero con el desafío planteado, aquí en el canal (12) se precisaba... Yo no entré al 12 siendo imitador. Bah, te lo aclaro de una: yo no soy imitador.

-¿No sos imitador?
-No, me hice imitador. Yo considero imitador a los que son exclusivamente imitadores. Gastón Da Cruz, por ejemplo. Yo soy un cupletero, un murguista, un actor, alguien que, entre otras cosas, imita.

-¿Te considerás actor?
-Ahora sí. A partir de que los demás me consideraron actor, y yo agarraba lo que me plantearan, dije: "bueno ta, soy actor". Lo que pasa es que a veces uno cree que es tal cosa si estudió tal cosa y muchas veces no es así. Y más en el caso de los músicos, de los periodistas, hay cosas que ya las trae uno, pero lo que pasa es que uno por respeto al que sí es de esa carrera, uno trata de no ponerse todos esos títulos porque si no es músico, actor, guionista, de todo un poco... Entonces, lo que sí te puedo decir es que soy cupletero de murga.

"Me llaman para que imite a Lanata yo les dije: '¿Qué? Yo no imito a nadie', y entonces me dieron un mes hasta que empezara el programa. Y ahí me puse a laburar, era 24 horas escuchando a Lanata"

-¿Pero cómo fue tu primer actuación? ¿Se dio natural o lo provocaste?
-En 2003 a mí se me encargó junto a la murga Contrafarsa, con la que estaba en ese momento, la cortina del programa de Jorge Lanata, que llegaba a TV libre. Se me encargó que escribiera la cortina del programa. Ahí conozco al tipo, porque cuando me pongo a escribir, el loco también se ofrece a escribir conmigo, (muy buena onda el Lanata). Escribimos la cortina de su programa y le fuimos a grabar imágenes en la peatonal Sarandí con Contrafarsa. Íbamos en un ómnibus, en el que nos iban maquillando para el rodaje ese, y el loco hablaba y yo lo empecé a imitar y él se cagaba de la risa. Dos años después, en 2005, lo traen a Lanata a canal 12. Un día en una reunión de producción de El Show del Mediodía dicen que quieren hacer un sketch con alguien que imite a Lanata, y Rosario Vignoly, la maquilladora, dice: "Marcel de Contrafarsa imita perfecto a Lanata". Me llamaron y yo dije: "¿Qué? Yo no imito a nadie", entonces me dicen que me dan un mes hasta que inicie el programa y ahí me puse a laburar. Estuve casi dos meses donde todo lo que hacía -por el cagazo que tenía- era escuchar a Lanata, y reproducirlo, ensayarlo, hablaba como él, me encerraba en la cocina, me la pasaba mirando a Lanata. Y no te miento: cuando fui a hacer el sketch, la verdad, yo era Lanata, me salió maravillosamente bien, y todo el mundo quedó contento. Yo también quedé recontento porque no sabía que podía imitar.

-No sabías que tenías ese don oculto... ¿Cómo empezaron a darse otros personajes?
-Siempre surge de la necesidad. Estuve mes y medio ensayando a Lanata, lo hice dos veces y lo echaron, pero yo seguía haciendo el sketch, pero acá estaban en juicio con el canal y no querían verlo ni en fotos. Entonces ahí saqué a (Sergio) Puglia.... Porque pensé: "¿quién puede ser?". Y si podía, porque capaz que Lanata me había salido porque tenía facilidad para ese tono de voz, y no para otros, yo no lo sabía. Me puse a elaborar Puglia, y salió... también para El Show del Mediodía. Lo hice para conservar el laburo. Y ahí empecé los que me iban surgiendo, a estudiarlos.

-¿Cómo empieza la preparación de una imitación?
-Con referencias de videos. No ensayo los gestos de nadie, yo saco la voz, sacando la voz los gestos vienen solos. Vos si sacas la voz de Mujica, seguro te vas a quedar encorvado como él, ni siquiera lo vas a pensar, ¡te vas a poner encorvado! Yo le presto atención a la voz y a las expresiones, no reparo tanto en otros detalles.

-Con Mujica pasa que desde que es presidente está de moda imitarlo. Sin embargo, hay un abismo entre tu imitación y otras de Mujica (me hago cargo). ¿Crees que sos el que mejor imita a Mujica?
-No sé. Eso lo tiene que decir la gente. Lo que sí creo es que quizás es una imitación que todo el mundo ensaya porque es más fácil, porque es un personaje muy folclórico y te va a dar más jugo que Tabaré Vázquez por ejemplo. Mujica es fácilmente imitable.

"Mujica es un personaje muy folclórico y te da más jugo que Tabaré Vázquez por ejemplo. Mujica es fácilmente imitable".

-Vázquez es más complicado...
-Sí, sí. Igual nunca llega a Mujica, Mujica te da mucho juego, Vázquez trata de cuidarse y Mujica no, y ahí está la diferencia que te da pila de juego.

-Jorge Larrañaga te manda las botas de potro de regalo, Vázquez te imita a vos. ¿Esos son reconocimientos al trabajo?
-Creo que sí. Es reconocimiento y se nota que se lo toman con humor. ¡Se lo tienen que tomar con humor, porque si se calienten pierden ellos! Un amigo me dijo: "ellos salen jugando", y sí, siempre salen, y si no, deberían salir así. Pero creo que es un reconocimiento, sí. Ojo, que a veces la imitación es cruel sin querer serlo.

-¿Aprovechás para bajar línea?
-Yo bajo línea cuando hago humor siempre. Bajo línea, mi ética, mi forma de pensar está. No es un humor que pase alegremente. Siempre es crítico. Además tengo eso también del carnaval, pero sea quien sea. Hago política con el humor, no hago política partidaria porque en realidad no soy de un partido definido y recontra claro. Soy medio anarco, así que me viene bárbaro.

-Como sos anarco, ¿cómo se entiende que digas que hacés política?
-Hacés política, quieras o no criticás, pero trato de criticar parejo para todos. Pero a veces hay que criticar desparejo. Porque emparejar a veces no es justo. Si ese día amanecimos con que Tabaré Vázquez se mandó tremenda macana, pues ese día se le va a pegar a él, se le va a tomar el pelo. Pero tampoco emparejar porque sí, porque ahí estás haciendo otra política.

-¿Para hacer tus imitaciones de políticos estás informado o alguien te guiona?
-Yo soy mi propio guionista en la radio y la tele. En la radio, cuando hacemos la historia juntos con Gustaf, él hace la base de la historia, y yo retoco mi parte.

-Me quedé pensando en que hacés un poco de todo lo que te pidan, te tenés fe... ¿Sos un buscavidas?
-Sí, claro. Eso empezó más de músico que por otra cosa. Toco algunos instrumentos de percusión, pero lo digo más por la "cantada". Toda la vida canté, compuse canciones... Estudié música, canté con todo el mundo. Es otra veta, siempre iban en paralelo.

-¿Y cómo es esto de ser actor de película?
-La película argentina-uruguaya se llama Una noche sin luna, se grabó el año pasado con (el argentino y cantante de tangos) Daniel Melingo y con Roberto Suárez. Se estrena en setiembre en el Festival de San Sebastián.

-¿Cómo llegaron a vos?
-Yo en un momento fui muy elegido por los nuevos directores como actor. Me pasó mucho en la época de Contrafarsa. Después que entré a la tele, concretamente a hacer televisión diariamente, ya no me llamaron más.

"Bajo línea cuando hago humor . Bajo mi ética, mi forma de pensar. No es un humor que pase alegremente. Siempre es crítico. Además tengo eso también del carnaval, pero sea quien sea"

-¿Bastardea un poco la tele?
-Bastardea cuando hacés esos personajes del diario vivir, como el kioskero, entonces te sacan eso "de culto". Porque además se dio, que de repente me llamaban para hacer cortos más raros, más cine, una cosa más intelectual, y una vez que empecé diariamente en televisión, me dejaron de lado... Ahora con este director (Germán Tejeira) yo hice varios cortos antes, en su época más experimental. Este es su primer largometraje. Siempre la dupla era Suárez y yo, y en este caso se sumó Melingo porque la canción está inspirada en él.

-Pero me decías que te sentís cupletero. ¿Cómo empezó lo de la murga?
-A los 8 o 9 años. A esa edad caí perdidamente enamorado de la murga, en una casa que era oposición a que hiciera carnaval. Yo iba a los tablados con vecinas, veteranas del barrio. A los 8 o 9 años ya llegaba con un redoblante colgado, tocando por la calle, cantando y agarrando a los guachos y haciendo una murga y ensayando. En Sayago, mi barrio, me subí a un escenario con esa murga de gurises que yo había armado, con un bombo prestado, enorme y antiguo. Y luego fui a tocar en una murguita del Centro de Choferes, que está en mi barrio, y yo tocaba. Yo no empecé ni actuando ni cantando, nunca sabés donde terminás. Y después me incorporé a El Firulete, que es la antecesora de Contrafarse, en el año 82, 84, que era como una murga de niños, pero muy famosa, porque era muy buena. Me incorporé a esa, que luego se volvió Contrafarsa. En un carnaval profesional debuté a los 15 con permiso de menor, muy peleado.

-El hombre, el veterano uruguayo promedio, dice que el humorista de hoy apela a la chabacanería, a lo burdo, a las ordinarieces, y reivindica a Decalegrón, Telecataplum o Hiperhumor... Hace unos días Eduardo D'angelo dijo que aquella fue una época de oro. ¿A esta cómo la podemos definir?
-Estamos buscando la vida y el espacio, porque si bien hay lugar para picotear humor, no hay programas de humor (excepto "Sé lo que viste" con Alvarito Navia en el 4), pero bueno... se están animando cada vez más al humor en los canales, y cada programa se anima a un espacio de humor, pero lo hacen como los conductores, y tratan de ser cómicos todos.

-¿Es una época de vacas flacas o de gordas?
-Desde el lado personal es la mejor época, porque para mí lo está siendo. Trabajo más, tengo mucho reconocimiento y puedo vivir bien de lo que hago.

-¿Pero hay una camada buena de humoristas?
-Fuerte no. Yo creo que en esa época tenías la oportunidad, vos me hablás de Telecataplum y ellos tenían la posibilidad de un programa semanal, hoy por hoy no se apuesta a eso en los canales, no se animan a jugársela por un programa de humor tal cual, porque tampoco apareció nada nuevo.

-¿Y Showmatch? ¿La aparición de Tinelli en Uruguay no termina entorpeciendo la llegada de un humor más nuestro?
-Un poco sí, pero muchas veces los canales tienen como esa referencia argentina y se confía poco en algo uruguayo, que pueda proponer yo, o algún otro. Capaz que falta proponer... ahora que pienso, la única vez que propuse algo, me dieron bolilla. Propuse Los Comediantes. Tiene que ser algo bueno, bonito y barato, porque la variable costos está presente.

-¿Qué te hace reír a vos?
-Me río con Benny Hill, con Charles Chaplin.... Con Espalter, un gran referente. También con situaciones cotidianas, con eso es con lo que más me río porque muchas veces con el humor, a veces sabés por dónde viene el chiste. Y vos decís: "¿pero cómo la gente no se imagina que va a rematar así y se matan de risa?" No lo ven venir, y yo lo vi venir hace media hora.

-¿Pero qué situaciones te hacen reír?
-Mis hijas me hacen reír, mi mujer me hace reír. Es muy graciosa y dice muchas pavadas. Cada vez estoy más eliminando a tus amigos, porque me río con mi mujer, que siempre está diciendo pavadas. Ella es de Racing, pobre.

-Y vos de Rampla, ¿por tradición familiar?
-Sí, por mi viejo, que vivía para Rampla. Nos transmitió eso... Como inmigrante, cuando vinieron, se afincaron en el Cerro. Mi viejo es nacido en Palestina, de pasada, cuando era una colonia inglesa todavía. Los armenios en realidad somos armenios en todos lados.

"Para cine fui muy elegido por los nuevos directores. Me pasó mucho en la época de Contrafarsa. Después que entré a la tele, a hacer televisión diariamente, ya no me llamaron más".


-Te he oído reivindicar la causa armenia y recordar el genocidio armenio. ¿Eso lo abrazaste vos por iniciativa propia?
-Sí, no sólo el genocidio armenio, también recuerdo las tradiciones que tienen que ver con la nacionalidad y con la raza. Muchos creen que estamos marcados por el genocidio y no somos sólo eso, hay una identidad detrás. Y una cosa de dualidad, porque en un tiempo las primeras generaciones que vinieron, necesitaban, por lógica, aferrarse a esa identidad, porque nos habían querido exterminar. Eso llevaba a que nuestros antecesores se cerraran. Yo soy bien uruguayo y un buen armenio, y una cosa no quita la otra. Yo no vivo en la burbuja armenia, nací acá y soy más uruguayo que el mate, soy murguista, no te olvides. No tienen por qué ser excluyentes.

-Vuelvo a Rampla: ¿sos simpatizante o fanático?
-Soy fanático, hasta me he agarrado a roscazos, he ido preso.

-¿En serio? ¡Sos un barrabrava!
-Sí, y fui más barrabrava. Yo no me la banco en la cancha... y ojo que a veces tampoco en la calle. A veces pierdo la referencia de ser un tipo público y conocido. Y me dicen: "vos no podés hacer tal cosa", y yo les digo: "¿Por qué no puedo? Soy un tipo como cualquiera". Me he bajado re caliente del auto en algún semáforo, encaro a otro conductor para romperle la cabeza y el tipo me recibe a las risas, mira a la mujer y le dice: "¡Faaa, mirá quién es! Jajaja", y ya me frenó la calentura, porque él me ve y se empieza a reír. ¿Qué voy a hacer?

-Pero a veces no lo podés controlar...
-No, en la cancha termino en el alambrado. El otro día cuando subimos a Primera señalaba a los de Tenfield -con quienes trabajo todo el año-, me agarré los testículos y les decía: "Para ustedes, esto es para ustedes". Y mirá que sabían que yo se los dedicaba en serio. Vieron que era en serio porque los putee de arriba a abajo. Ahí (en Tenfield) hay varios directores de cámaras y de programas que son hinchas de Cerro. Entonces es así: sale Rampla, plano abierto y primeros planos a dos viejitos de Rampla; sale Cerro: plano cerrado, papelitos en el aire para el recibimiento. Vamos perdiendo 5 a 0 y me ponchan a mí caliente como un chivo y puteando... Me parece que no se debe mezclar el fanatismo de tu cuadro con el laburo. Siempre contra Rampla. Y mis amigos me dicen: "¡Marcel, vos no podés!", y puedo sí, cómo no voy a poder.

-Si pensás que Rampla siempre es perjudicado, me imagino tu postura cuando se juega contra los grandes...
-Vos vas al estadio a jugar contra los grandes y es lógico que vas a perder, porque ellos tienen más plata, mejores jugadores, no les deben o si les deben no se nota, sale uno en Racing bueno y se lo llevan, y encima van al estadio y saltan en un corner con los codos bien arriba. El juez no se da cuenta de eso, pero si es el delantero de Rampla el que salta en el córner, ¡sabés cómo se da cuenta! Y ojo, que los hinchas de cuadro grande ni cuenta se dan de ese favoritismo.

-¿Sos feliz?
-Sí, sí... hay momentos que no.


Montevideo Portal / César Bianchi
Fotos: Juan Manuel López