En la tele hizo cámaras ocultas para Tinelli, "descubrió" a Mónica Farro y Claudia Fernández -cuando eran compañeras en "Dale con Todo"-, y hoy vende herramientas Goldex y te invita a que pidas un préstamo de dinero pasándote al verde. Pero hace dos años encontró, por fin, su lugar en el medio vernáculo.

En 2013 ganó un Iris a mejor conductor de Televisión y su programa, Algo Contigo, también fue el mejor en su rubro. Después de haber sido un buscavidas polirubro en la comunicación, Carballo se consolidó como conductor de TV en el estilo que siempre deseó adquirir.

Y ahora que venció, nos dice que ninguno que haya intentado ningunearlo ha podido.



-¿Por qué Algo Contigo es el programa que siempre quisiste conducir? Hace 15 años, ¿de veras querías conducir un programa de chimentos?
-No. Quería hacer un programa divertido como los que hacia Cacho de la Cruz. Yo le decía a mi padre: "cuando sea grande quiero ser como ese hombre". Pero después, cuando la televisión empezó a mutar, empecé a encontrarme yo. Es el programa que siempre quise hacer desde el lado de la conducción, que sea un programa de chimentos, de espectáculos, se fue dando. A mí se me metió en la cabeza hacer una conducción tratando de poner humor a cada rato, ese tipo de cosas. Después, lo de los chimentos se me ocurrió en la cabeza desde el 2004, 2005.

-¿Fue idea tuya?
-Sí, pero en principio no era un programa de chimentos. Algo Contigo era un "De Igual a Igual" moderno (con las diferencias abismales que tengo con Omar Gutiérrez). Era una suerte de "De igual a igual" aggiornado. Nos dimos cuenta de que el público cambió, la televisión cambió. Un día salimos del programa -no nos miraba nadie, te confieso- y le digo a Ariel Téllez, el productor en ese momento: "Mirá yo no soy así, no hablo así, no me visto así, y no me gusta lo que estoy haciendo. Si querés, en una buena, yo doy un paso al costado". Y él me dijo, con muy buen onda: "Hacé lo que quieras".

-Te dio carta libre para hacer el programa que querías.
-Exacto. Ya al otro día me vestí como yo quería, hice el programa como yo quería.

"Le dije al productor: 'Mirá, yo no soy así, no hablo así, no me visto así, y no me gusta lo que estoy haciendo. Si querés, doy un paso al costado'. Y él me dijo: 'Hacé lo que quieras'".


-¿Y empezaste a comentar cosas de farándula?
-Sí, rompí las estructuras de lo que era el programa y aquí me vino a la cabeza lo que venía pensando en el 2004. Al principio seguíamos siendo Natalie (Yoffe) y yo. Entonces me acordé de un programa que quería hacer, que se llamaba "Asuntos Internos", y se lo había presentado a un par de canales. Y habían tenido miedo, me habían dicho que acá eso no funcionaría.

-¿Era algo muy similar a lo que es ahora?
-Es lo que es ahora. No descubrí la pólvora, pero más o menos tenía un poco de idea. Tenía un poco la idea de cómo hacerlo aquí en Uruguay, que no es lo mismo que en Argentina.

-A eso quería llegar: muchos cuestionan que haya farándula aquí en Uruguay. Sin embargo, hay dos programas bastante similares, que van por el mismo palo, y compiten duramente en el mismo horario ¿Cómo es esto?
-Farándula siempre hubo, lo que pasa es que nunca hubo un lugar donde se hablara de la farándula. La farándula iba a programas de la mañana, o se iba a promocionar alguna obra de teatro o un libro. Pero algo como Fulano se separó o Mengano se casa, o Perengano se va de un canal al otro, ¿por qué no hablar de esas cosas? No tiene nada de malo. Mientras vos no te metas en la cama de nadie... En los primeros programas me llegaba información que te morías: el tachero que me decía "acabo de dejar en un telo a Fulana y a Mengano", pero no se trataba de eso el programa. Después la gente se dio cuenta que no se trataba de eso y no me mandó nunca más información de ese tipo.

-Está bien, pero, ¿las estrellas uruguayas son realmente estrellas? Porque acá todos nos cruzamos en 18. Varios comunicadores, empresarios y políticos andamos en ómnibus.
-No, no hay estrellas. Hay figuras. Yo creo que la mayoría tienen una falsa modestia muy grande. La mayoría. Vos ves algunos dicen: "Si yo ando en ómnibus", ponele. Está bien que andes en ómnibus, pero vas en ómnibus porque querés. Si sos una figura pública, de repente ir en ómnibus es la imagen que vos querés mostrar.

-Como parte de una estrategia...
-Obvio. No voy a darte nombres, pero hay gente que va a cumplir 50 años y quiere seguir siendo el "guacho pistola", como si tuviera 20. Hay gente que es todo lo contrario. Hay gente que tiene la última camioneta que salió porque le gusta que lo vean en la calle con esa camioneta.

-¿Pero hay muchas figuras en nuestro medio?
-No, hay muchas porque somos pocos. En Argentina vos tenés 500 mil figuras, hay 250 mil figuras que no las vas a ver nunca ni en Rial ni en Canosa, ni en ningún programa de espectáculo. Es gente de teatro, que no quieren, y los programas se lo respetan y ni siquiera los van a buscar. Te quedan 250 mil más para laburar. Bueno, en este país hay 100. Y hay 50 que no quieren pertenecer a este circuito, y se respetan, entonces me quedan 50.

"Acá no hay estrellas; hay figuras. Yo creo que la mayoría tienen una falsa modestia muy grande, como parte de una estrategia".


-Hiciste teatro y TV con la sexóloga Carolina Villalba. ¿Por qué tu relación con ella terminó en la Justicia?
-Habría que preguntárselo a ella. Es la gran pregunta que me encantaría hacerle. Creo que pasa porque sucedieron algunas cosas en el programa, donde varias mujeres hablaban mal de ella, porque tuvo malas experiencias.

-¿Y ella qué culpa te endilgaba a vos?
-Me hizo una demanda por daños y perjuicios. Alegaba que yo estaba haciendo una campaña en contra de ella.

-Pudiste haber terminado preso, porque fue una demanda penal.
-Sí. Creo que si nosotros seguíamos con eso yo no iba a ir preso y ella tenía que hacerse cargo de todo, porque no tenía pruebas. El abogado de ella en un momento dice: "porque Carballo le dice a los entrevistados lo que tienen que decir". Calculo que es un tipo que no sabe nada de televisión. Pero bueno... me llamó mucho la atención, porque yo trabajé muchos años con ella y teníamos una hermosa relación. Otra persona levantaba el teléfono y decía: "che, ¿qué estás haciendo, boludo?", porque teníamos confianza. Después de seis años de trabajar juntos, ¿no hubieras hecho eso? Yo sí.

-En mayo del año pasado, en Algo Contigo, trataron el tema de la baja de la grilla de canal 5 de Poder Ciudadano. En tu programa dejaron inconclusa una entrevista con el periodista Miguel Nogueira, que finalmente no salió emitida. Y vos reconociste en una nota con El Observador que hubo una llamada de la dirección del canal 4 que sugirió que dejaran por ahí el tema. También se dijo que hubo una llamada del Ministerio de Educación y Cultura al canal. ¿Qué lectura hacés hoy de aquel episodio?
-El programa estaba siendo grabado. Entonces, no hubo un trabajo de espionaje de alguien de acá del canal, que llamó a canal 5 y dijo: "Miren que le están haciendo una nota a Nogueira". Yo le estaba haciendo una nota a Nogueira, pero a la vez Giannina (Silva) estaba entrando en canal 5; Giannina pidió para hablar con Virginia Martínez, la directora del canal. Y ella se metió adentro del canal para grabar con una cámara. Por ese tema llamaron por teléfono, de canal 5 al 4. No por la nota con Nogueira.

-¿Qué autocrítica hacés de tu reacción en ese episodio?
-Ahí hubo una desinteligencia, primero de mi producción y después mía. Bajó mi productora y me dice: "Llamaron de tal lado, hay que cortar esto, porque si no, vamos a tener un lío". Entonces yo le digo: "¿por qué? ¿Qué pasó?". Todos apuntamos a la nota con Nogueira, y esa nota pudimos haberla seguido grabando, y después cuando el programa salía al aire, editábamos la entrada de Giannina a canal 5 y listo. Yo tendría que haber seguido la nota con Nogueira, terminar el programa, y después sacábamos la entrada de Giannina al 5, que fue lo que le molestó al canal estatal, y no había ningún problema. Giannina (y yo, apoyándola) cruzamos una línea que no teníamos que cruzar.

-¿Ahora creés que fue innecesario?
-Que entre Giannina al canal, sí. Y también me parece que no tendríamos que haber levantado el programa. Tendríamos que haber sacado esa parte nomás.

-Cuando la dirección del canal 4 se comunicó contigo y tu producción, ¿te molestó o te parece que es parte de las reglas de juego?
-No me molesta porque yo trabajo en el canal, son mis empleadores. El programa es parte del canal, no es una coproducción. No es que el canal está mirando desde las alturas y dice: "esto no me gusta, sacalo". Yo hablo todos los días con el canal, y hablamos del contenido, pero a mí el canal nunca me censuró nada. Me han sugerido cosas, que me han parecido bien. Está por empezar Marcelo Tinelli, y no está bien que yo fogonee a Tinelli desde acá, que es de otro programa, de otro canal. Sabemos la repercusión que tiene Tinelli en la televisión.

"El programa es parte de canal 4, no es una coproducción. No es que el canal está mirando desde las alturas y dice: 'esto no me gusta, sacalo'. Yo hablo todos los días con el canal".


-Te referís a no hablar de Tinelli...
-Sí, ni bien ni mal. Mirá: Algo Contigo es el único programa que promociona programas de otro canal. Entonces si a mí el canal me censurara, eso -por ejemplo- no podría ir. Vas a hacer un programa en tal canal, y nosotros lo decimos. O Fulano va para otro canal, y lo decimos. Algunos hablaron de censura, ¿dónde está la censura? Tengo la libertad necesaria como para manejar eso.

-Has reconocido que callás muchas más cosas que las que decís. ¿Por qué? ¿Tiene que ver con la idiosincrasia uruguaya?
-Seguro. Esa es la diferencia que hay con (Jorge) Rial, con (Viviana) Canosa o Ángel De Brito. Ahí está la diferencia.

-No solo en lo que se dice si no en lo que no se dice...
-Claro. Algunas personas le dicen "códigos", para mí no son códigos, son límites. Códigos no tenemos más; hay límites. Hasta acá llego. Más de ahí no porque no me parece bien. Yo me muero si algún día le arruino la vida a alguien. Renuncio, no hago más al programa.

-Hay quienes entienden que Algo Contigo no es periodismo. ¿Qué les contestás?
-Es periodismo. ¿Quién es esa gente para decir "esto es periodismo, esto no es periodismo"?. Yo una vez estaba en una reunión en la puerta del canal y alguien dijo: "...porque el periodismo de ustedes no es tan noble". Acá hay catedráticos por todos lados. Hay decanos recorriendo los canales. ¿Quiénes son ellos? Yo no soy periodista, soy parodista, y siempre lo dije, pero tengo tres periodistas en el panel, que son periodistas de raza, y que hacen un periodismo que de repente te puede gustar o no. Pero es periodismo.

-Recién mencionaste a Rial. ¿De veras no te molesta que digan que querés imitarlo, y que le copiás cosas?
-No, para nada. No me molesta. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Me hago cargo de que lo he visto para ver cómo se maneja un programa de este tipo, obvio. ¿Cómo no? Me gusta el estilo de él. Me gusta cuando él hace humor, cómo maneja la ironía.

-De repente no tiene los límites que tenés vos... va mucho más allá.
-Ah, por supuesto. Yo tengo que hacer un filtro para no caer en lo mismo que hace él.

"¡Tengo bien claro que me quieren ningunear con lo de Charoná! ¡Pero cómo! Mucha gente, y mucha gente que me palmeaba la espalda, con la que éramos amigos".


-¿Y cómo tomás que quieran subestimarte recordándote que alguna vez interpretaste a Charoná?
-Yo me siento orgulloso de haberme vestido de Charoná. ¡Tengo bien claro que me quieren ningunear con eso! ¡Pero cómo! Mucha gente, y mucha gente que me palmeaba la espalda, con la que éramos amigos. Hay gente que tiene un programa hace 10 años y está ahí porque yo lo recomendé. Si creen que me van a herir o a ningunear diciéndome que imito a Rial o que en algún momento fui Charoná están errándole de palo a palo.

-Ahora que han pasado algunos meses, ¿con qué sensaciones te quedás de tu regreso al carnaval?
-Me cansé demasiado. Ya no soy el mismo pibe de antes. Lo disfruté mucho. Viví todo lo que se vive en carnaval: me amargué, me indigné, me cansé, me divertí. Pero rescato lo positivo: haber estado en un conjunto divino y haberme divertido como loco.

-Muchos decían que Los Muchachos debieron haber ganado en su categoría. ¿Creés que pudo haber pasado algo raro ahí?
-No tengo dudas que pasó algo. Mucha gente cree que en carnaval voy y le doy dos mangos al jurado y arreglo. El carnaval es otra cosa: la influencia que hay sobre el jurado es de otra manera. El jurado es muy vulnerable, son seres humanos, nunca van a ser totalmente objetivos. La noche de fallos no es más noche de fallos desde el 86 u 87. Los fallos de cuando el jurado se sentaba a deliberar y fallaba ya no son; acá son puntajes, números fríos, y el tipo después de escuchar a 500 personas alrededor que le dejan la cabeza como un bombo, pone los puntajes que su entorno quiere. Me lo van a discutir y me lo van a negar, pero es así, es totalmente así.

-¿Te sentís identificado con algún sector político?
-Sí, con el Partido Nacional. En este momento estoy con Jorge Larrañaga. No milito. Me han invitado muchas veces, hasta me han invitado a conducir eventos, pero no he ido porque acá somos muy pocos... Lo que hablo de política es cuando surge algún tema y lo hablo desde afuera. Cuando Tabaré Vázquez asumió como presidente, en mi casa dije: "puta, este loco va a mandar", y a mí me gusta la gente que manda. Me gusta la gente que tiene el sartén por el mango.

"El jurado del carnaval es muy vulnerable, son seres humanos, nunca van a ser totalmente objetivos. La noche del fallos no es más noche de fallos desde el 86 u 87".


-¿Estás enamorado?
-Sí obvio, sino no estaría en pareja.

-¿Sos feliz?
-A veces... Hay un cuento de Bucay que habla de una persona que llega a un pueblo y lo primero que hace es entrar por el lado del cementerio y las lápidas dicen, por ejemplo, 1974-1985. Todas las fechas eran así, chicos de 10, 12, 15 años. Y se encuentra con un paisano del lugar y le pregunta por qué muere la gente tan joven en esa ciudad y la persona le contesta: "No, no, nosotros somos longevos, lo que pasa es que nosotros anotamos los minutos y las horas por día que somos felices y en las lápidas está el tiempo que fuimos felices durante nuestra vida". Nadie es feliz eternamente.


Montevideo Portal / César Bianchi
Fotos: Juan Manuel López