Contenido creado por Inés Nogueiras
Seré curioso

La pelota está manchada

Seré Curioso: Luciano Wernicke

En "Seré Curioso", César Bianchi entrevista al argentino Luciano Wernicke, que presentó en Montevideo "Historias insólitas de la Copa Libertadores", un libro que recopila gestas épicas, partidos amañados, hinchadas iracundas y desenlaces gloriosos y trágicos de esta competencia futbolística.

13.03.2015

Lectura: 20'

2015-03-13T06:03:00
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En la agencia de noticias Diarios y Noticias (DyN) el argentino Luciano Wernicke cubre información política y de economía. Llega a su casa de barrio Belgrano al anochecer, cena en familia con su esposa y su hija y duerme algunas horas. Pocas, porque está habituado a levantarse a las 4 de la mañana para dedicarse a su pasión: escribir libros de curiosidades deportivas, especialmente de fútbol. En miles de madrugadas recopiló información curiosa o bizarra para publicar "Historias insólitas del fútbol", "Historias insólitas de los Juegos Olímpicos" e "Historias insólitas de los mundiales de fútbol", todos con editorial Planeta.

Esta semana estuvo en Montevideo para presentar "Historias insólitas de la Copa Libertadores", un libro que recopila gestas épicas, partidos amañados por dirigentes, jueces y futbolistas, hinchadas iracundas, trifulcas y combates más parecidos a la lucha grecorromana, ediciones de la Copa que terminaron con la gloria, con jugadores en prisión durante un mes o, incluso, en la muerte.

Y en medio de eso que amamos y llamamos fútbol, dos elementos constantes, año a año: la pasión y el dinero.

Por César Bianchi
@Chechobianchi

-¿Qué hace un periodista de economía y política escribiendo libros de "historias insólitas" de Copa Libertadores, mundiales de fútbol y Juegos Olímpicos?
-Escribir de lo que realmente me gusta.

-¿Y no podrías dedicarte a eso todo el año?
-De a poquito. Después de que me publicaran libros en México, Colombia, Uruguay, Chile y Paraguay, en la medida en que a la gente le gustan estos libros de deportes y de fútbol, yo me desprendí de otros trabajos que no me gustaban tanto, pero me servían para mantener a mi familia y me permitían tener un nivel de vida digno. La ventaja de esto es que yo trabajo en mi casa. A mí me gusta escribir de madrugada, así que me levanto a las 4 para escribir y lo disfruto. No tengo que irme hasta el microcentro porteño -yo vivo en Belgrano-, donde trabajo en una agencia de noticias. Esto me da la ventaja de trabajar en los tiempos en los que yo quiero y en el lugar en el que quiero.

-¿Qué tiene la Copa Libertadores de América que no tengan otras competiciones de fútbol?
-Está comprobado que la pasión depende más del club que de la nacionalidad. La gente es realmente hincha de su equipo, no de la selección.

"¿Maniobras corruptas hoy? Tengo que entender que sí, claro que sí. Sería lindo poner una cámara oculta o un micrófono en los bares de los hoteles donde se hospedan los árbitros..."


-El ex presidente Julio M.ª Sanguinetti me dijo que es más hincha de Peñarol que de la selección, y fue dos veces presidente del país. Esto, estimo, le pasa al grueso de la hinchada aurinegra.
-En Argentina hay encuestas que lo avalan: los hinchas de Boca prefieren que Boca salga campeón de la Libertadores a que Argentina salga campeón del mundo. ¿Por qué pasa esto? Porque uno tiene la competencia propia del futbolero con alguien próximo. Ponele que salgo campeón del mundo, ¿y a dónde hay un alemán para gritarle en la cara? ¡No encuentro ninguno! Pero si yo fuera hincha de Boca, al otro día tengo a tres o cuatro hinchas de River en la oficina a los que voy a gastar. Yo soy de Chacarita, así que muchos campeonatos no festejo... Yo digo en el prólogo que el fútbol es una guerra moderna o "la guerra por otros medios", como dijo George Orwell. Pero de cualquier manera, la Copa Libertadores tiene eso que no tienen otras competencias internacionales que son menos sanguíneas.

-Precisamente, en el prólogo decís que muchos triunfos de la Libertadores fueron cimentados fuera de la cancha, en operaciones oscuras, mediante coacción o soborno a los árbitros. Este tipo de maniobras corruptas, ¿sigue vigente en nuestros días?
-Yo no podría afirmarlo, porque no estoy en el día a día futbolero. Pero si me dejo llevar por lo que leo y lo que me cuentan off the record los protagonistas -yo escribí la biografía de Carlos Bilardo, Doctor y campeón-, al estar en contacto con gente que conoce bien el ambiente tengo que entender que eso todavía es así, claro que sí. Sería lindo poner una cámara oculta o un micrófono en los bares de los hoteles donde se hospedan los árbitros...

-En el libro hablás de un "clima de guerra" en la disputa de la Copa, recordás épicos partidos terminados en bataholas y generalas en las que más de una decena de futbolistas y cuerpo técnico fueron expulsados y enviados a prisión (y algunos no fueron encarcelados porque debieron ser internados). ¿Esto es atribuible a la pasión sudamericana o hay otras causas?
-Hay otras causas. Una cosa es lo que dice el dirigente, el futbolista, pero la verdad es que quieren ganar para ganar plata. Pasó en los 70 y sigue pasando hoy que como jugador o dirigente podés ganar mucho más dinero si jugás la Copa, si vas pasando de fase y si salís campeón que si no la jugás. Todos querían ganar a cualquier precio y a cualquier costa. El futbolista no juega por el prestigio; la verdad es que va a cobrar un muy buen dinero y va por él. Lo mismo los técnicos.

-No te olvides que te preguntaba por qué terminan a los piñazos y en batallas campales...
-Por eso: se te está yendo el resultado y en lugar de 5000 dólares voy a cobrar 1000, y estoy tan caliente que me la agarro con vos, que sos mi rival. No creo que tenga que ver con una cuestión nacionalista. El partido más violento de la historia de la Libertadores fue Sporting Cristal-Boca, en 1971. ¿Qué problema diplomático hay entre Perú y Argentina? ¿Qué conflicto hay entre esos países, que ni siquiera son limítrofes? Ninguno. Y terminó con 19 expulsados. Simplemente no quieren perder dinero. Yo creo que es por la plata.

-¿Y por qué esto mismo no pasa en las Eliminatorias?
-Porque el jugador que juega por la selección no juega por el dinero, ahí sí juega por el prestigio. Claro que el prestigio con tu selección implica que te cotices, que te compre un mejor equipo y vos valgas más, entonces vas a tener un mejor sueldo. Pero en sí no hay premios efectivos buenos para los jugadores en la selección. Si Argentina hubiera ganado el Mundial, el premio económico que le hubiera correspondido a Messi, ¿le hubiera cambiado algo? Cero. En ese mes de Mundial él perdió plata, porque en Barcelona gana mucho más. Todos quieren ganar: todos quieren prestigio y todos quieren ganar más dinero, como cualquier ser humano, en definitiva.

-Nombrás algunos ardides como cuando el América de Cali le envió prostitutas a los futbolistas rivales para cansarlos antes de una final de Copa, o cuando el mismo equipo le prestó un conjunto de shorts a El Nacional de Ecuador que se había olvidado de la indumentaria. En un supuesto gesto gentil, le dio shorts más chicos y con polvo "pica-pica" adentro... La Libertadores, ¿es el "vale todo" del fútbol?
-Lo de los shorts ajustados y con polvo "pica-pica" fue en 1985; lo de las prostitutas pasó con América de Cali contra River en 1986 y contra Peñarol un año después. Yo creo que se van perdiendo esas cosas, pero no porque ya no quieran ponerlas en práctica, sino porque hay más televisión, hay redes sociales, más celulares que filman, y se conoce más todo eso... Pero también los tipos están avivados: si no te llega el micro que quedaron en mandarte, ¡te tomás un taxi! Hay un montón de historias en la Copa en las que el chofer del micro que debía llevar a un plantel al estadio estaba confabulado con el rival y le daban mil vueltas por la ciudad para que llegaran tarde y sin calentar. En un caso lo sufrió Colo Colo, pero uno de los jugadores chilenos recordaba que no era el camino, sabía orientarse, porque unos meses antes había ido a esa ciudad de Brasil para jugar por Eliminatorias. Si es un vale todo... cada vez menos, pero históricamente sí.

"El futbolista no juega por el prestigio, la verdad es que va cobrar un muy buen dinero y va por él. Se te está yendo el resultado y en lugar de 5.000 dólares voy a cobrar 1.000, y estoy tan caliente que me la agarro con vos"


-Afirmás que aunque los jugadores hablen de amor a los colores y devolverle el cariño a la gente, "a la gran mayoría sólo le importa el resultado en función de su cuenta bancaria". Yo crecí escuchando historias de que en los años 40 y 50 se jugaba por la camiseta... ¿Desde cuándo esto es así?
-Yo creo que desde que el fútbol es profesional. Mirá que si a algún jugador le ofrecían un mejor contrato en otro lado, se iba, también en las épocas que decís. No tengas dudas.

-Néstor "Tito" Goncalves era capitán de Peñarol y de la selección y se quedó añares en el club, o Ricardo Bochini en Independiente, lo mismo...
-Hay excepciones también, claro. Boca le ofreció a Bochini un mejor contrato y no quiso agarrar. Hay que ver si esos jugadores ya tienen unos buenos ahorros y no necesitan más. Tampoco son todos iguales. Pero desde cuándo los jugadores deciden un pase en función de un mejor dinero: desde que el fútbol es profesional, desde 1889 en Inglaterra. Eso le pasa a la mayoría y cada vez es peor, claro. Los jugadores ya no son hinchas del cuadro que defienden. Esos valores se han evaporado. El único que no necesita contrato para ir a la cancha es el hincha. Un jugador, por más fanático hincha que sea del cuadro en el que juega, si no tiene contrato, no juega.

-¿El dinero corrompió, entonces, al más famoso de los deportes?
-No más que a la sociedad. Es un hecho social el fútbol. Creo que no lo corrompió del todo, porque en el fútbol amateur no lo corrompió, y ahí sí se juega por la camiseta. En fútbol profesional sí, está modificado por el dinero, pero también el periodismo profesional y lo mismo le pasa al taxista. Hay excepciones. ¿Por qué se dan? Porque hay gente desinteresada o hay gente que ya hizo dinero, entonces juega por placer. El mundo está pervertido por el dinero. Como decía Marx: todas las guerras se hacen por dinero. Y el fútbol es una guerra en pantalones cortos.

-En 1962, en uno de los tantos duelos Peñarol-Santos de la época, los aurinegros ganaron un partido en Brasil, pero el árbitro continuó el encuentro pour la gallerie para calmar los ánimos de la hinchada santista que se lo quería comer crudo al juez chileno Carlos Robles. Santos "empató", pero el partido oficialmente ya había terminado...
-¡Es que le habían partido la cabeza de un botellazo! Y mirá que al otro día los diarios publicaron "Santos campeón". ¿Qué sabían los tipos? Para todo el mundo, menos para el árbitro y los jugadores de Peñarol, el partido seguía, y se dejaron empatar por Santos para salir vivos. Pero el juez les había avisado que el partido ya había terminado 2-1 a favor de los uruguayos. El juez tenía el aval de la Conmebol, el aval del veedor, antes de reiniciar el partido después de estar inconsciente en el camarín. Santos lo aceptó y fue a jugar el tercer partido. ¡Santos pudo haber sido descalificado por el botellazo! Casi lo matan... Terminaron aceptando que habían perdido, jugaron un tercer partido y ganó Santos, que salió campeón.

-En otras instancias, como sucedió en Cochabamba, Bolivia, la hinchada de Jorge Wilstermann bajó a la cancha para agredir a un árbitro, que terminó escapándose del estadio ¡vestido de mujer para no ser identificado! Hoy eso no podría pasar, con tantos celulares espías...
-No fue el único. El técnico de Brasil en la final del 50 también se fue del Maracaná disfrazado de mujer para que no lo mataran... Hace poquito en Italia un árbitro se fue disfrazado de policía, y otro de médico en una ambulancia. Te hablo de hace unos años. Hoy estamos más vigilados, sí, pero también se hacen mejores pelucas y maquillajes.

-Hablás de varios árbitros permeables a hechos de corrupción o soborno: entre ellos, los brasileños Wright y Sebastiao Rufino, pero también mencionás al uruguayo Ramón Barreto, un referente del arbitraje de acá. Participaron de episodios de dudosa moral y terminaron con hinchadas iracundas que los querían linchar. ¿Eso pasa por dinero o por temor?
-Creo que hay temor, básicamente. Miedo. Algunos son pícaros, sí, todavía hoy se arreglan los partidos con los árbitros. El periodista argentino Dante Panzeri decía: "El fútbol se juega de lunes a viernes en la AFA, los fines de semana es para la gilada". Hay un café pegado a la AFA donde se dice que ahí se arreglaban partidos. Sigue habiendo "incentivación". Hace unos años, el hoy jefe de Gabinete, Aníbal Fernández -en ese entonces era senador y dirigente de Quilmes- dijo a propósito de un caso de incentivación para favorecer a un tercero: "Si es para ir para adelante, estoy de acuerdo". ¿Sabés qué? Incentivar a un jugador para que gane es como pagarle a un árbitro para que sea honesto. Es lo mismo.

-Muchos futbolistas han dicho que si es para ganar, lo aceptan; para ir "para atrás", no.
-¡Por supuesto que dicen eso! ¡Quieren ganar plata! No es válido, porque implícitamente estás diciendo que si no hay incentivación no vas a poner todo, no vas a dar el 100 %. Insisto: es lo mismo que sobornar a un juez para que sea honesto. ¿Va a ser más honesto si le pagan? ¿Te das cuenta que la plata pervierte todo? Y así y todo somos unos boludos que gritamos los goles y nos amargamos si pierde nuestro equipo...

"Los jugadores ya no son hinchas del cuadro que defienden. Esos valores se han evaporado. El único que no necesita contrato para ir a la cancha es el hincha"


-¿Por qué en 1970 Estudiantes de la Plata menospreció la obtención de la Copa y la agarraron a patadas, a tal punto que debieron mandarla rehacer?
-No despreciaron haber ganado la Copa. Me contó Carlos [Bilardo] que ellos quisieron desquitarse o sacarse un mal sabor de un episodio muy feo que les tocó vivir de cuando el año anterior habían jugado la Intercontinental contra el AC Milan en cancha de Boca. Había una normativa del gobierno militar de Juan Carlos Onganía que decía que si un jugador en un "espectáculo" era expulsado por conducta violenta en una cancha de fútbol, tenía que ir preso. ¡Y el fútbol no es un espectáculo! Un espectáculo es la ópera, el teatro, donde uno aplaude sobriamente. Uno va a otra cosa a la cancha. Uno quiere que el equipo gane medio a cero y colgados del travesaño. ¿Qué espectáculo? Eso es el fútbol. Bueno: un juez chileno había expulsado en 1969 a Aguirre Suárez, Alberto Poletti y Eduardo Luján Manera. Fueron presos y estuvieron ¡un mes en prisión! Cuando Estudiantes vuelve a salir campeón, los tipos hicieron una suerte de desquite y se sacaron la bronca contenida por sus compañeros, que habían estado encarcelados un mes porque habían dado alguna patadas y codazos durante un partido.

-Un año después, se juega el partido Sporting Cristal-Boca, que tuvo 17 expulsados y en el que se salvaron dos que fueron al hospital. Salieron rápidamente de la cárcel por esfuerzos diplomáticos, pero con la incidencia de los presidentes de Perú, Juan Velasco Alvarado, y de Argentina, el mencionado Onganía. Vos decís con sorna: "Lo que son las coincidencias... ambos militares que habían encabezado un golpe de Estado en sus países". ¿Cuántas veces la política se metió en el fútbol en la historia de esta copa?
-Muchísimas. Voy a ser más amplio: en la historia, la política siempre se metió en el fútbol. Lo hizo [Adolph] Hitler, aunque no le gustaba el fútbol. Hitler fue solo una vez a la cancha, a ver un Alemania-Noruega en los Juegos Olímpicos de Berlín. [Joseph] Goebbels le recomendó que fuera, porque era el deporte favorito de los alemanes, y Alemania perdió 2-1. Esto es: no le gustaba, pero fue a la cancha porque le convenía. [Benito] Mussolini ni que hablar, los jugadores le temían. Henry Kissinger estaba metido en la FIFA y a Estados Unidos no le interesaba tanto el fútbol... Pero el tipo estaba metido ahí por política. ¿Cómo no van a estar metidos los políticos en la Copa Libertadores?

-Bueno, el Mundial de Argentina 1978, durante la dictadura de Videla, está sospechado...
-Sospechado no, no hay ninguna duda de eso. Tengo certezas de que estuvo arregladísimo ese Mundial. No sólo el partido contra Perú, que Argentina gana 6-0, sino [lo digo también por] arbitrajes espantosos que favorecieron a Argentina, que fueron notables.

-Otra implicancia política: en 1973, la campaña de Colo Colo en la Copa fue tan buena que retrasó el golpe de Estado de Augusto Pinochet. Y cuando finalmente resulta vicecampeón de América y a la noche se hace una cena para celebrar el vicecampeonato, Salvador Allende, que había acompañado toda la campaña del equipo, dijo: "Colo Colo es Chile, pero hoy Chile no es Colo Colo porque el país no está unido". ¿Las camisetas de los cuadros grandes influyen en los gobiernos? ¿O es al revés: los gobiernos influyen en lo que pasa en la cancha?
-No se puede influir en la pasión. El gobierno queda aprisionado por la pasión de la masa. Los gobiernos cambian, pero los clubes no. La gente no cambia de equipo de fútbol.

-Como afirma el personaje de Francella en El secreto de sus ojos...
-Sí, y como dijo Eduardo Galeano antes. Lo cierto es que el gobierno se doblega ante la pasión: acá es fútbol, en Estados Unidos será básquetbol o béisbol, en Sudáfrica o Nueva Zelanda será rugby. Pero la pasión es aprovechada por el gobierno de turno para manejar o tratar de controlar a la gente. ¿Qué pasó con Colo Colo? La gente estaba feliz, contenta, y así no se puede dar un golpe.

-El juez argentino Juan Bava contó en 2011 que previo a un partido entre Danubio y Atlético Nacional de Medellín, en la ciudad colombiana, los árbitros dormían cuando en plena madrugada un grupo de personas entró con metralletas al dormitorio, al grito de: "¡Acá está la plata, tiene que ganar Nacional!". Al año siguiente, el árbitro Álvaro Ortega fue asesinado a balazos luego de haber "perjudicado" a Atlético Nacional. ¿Hasta dónde llegó la mano larga de Pablo Escobar en la Copa?
-Cuando a Bava le preguntan, en Pura Química de ESPN, cómo terminó ese partido tras las amenazas de los tipos con metralletas en el cuarto, hace una pausa y dice: "Ganaron 6 a 0". Dice que esa noche, cuando los tipos se fueron, uno de los líneas le dijo: "Juancito, si faltando cinco minutos estos flacos van 0 a 0, yo entro y la meto en un ángulo". Yo creo que no fue por la plata la cosa, fue por el terror que vivieron... Pensaron en sus familias y tuvieron miedo. Hay un testimonio de un mucamo de Escobar que cuando él estaba mirando un partido lo escuchó comentar: "Pah, a este tipo hay que matarlo", y el sicario, obediente, fue y lo mató.

-A eso se le suma el arreglo de partidos para beneficiar a Atlético Nacional...
-Sí, pero había otros cárteles. El América de Cali llegó a cuatro finales de Copa Libertadores, y ahí estaban los hermanos Rodríguez Orejuela. En Bogotá con Millonarios también, ahí también ponían guita. Bilardo fue técnico de Deportivo Cali y me contó un montón de historias de esas...


"No se puede influir en la pasión. El gobierno queda aprisionado por la pasión de la masa. Los gobiernos cambian, pero los clubes no. La gente no cambia de equipo de fútbol, como dijo Eduardo Galeano"


-En 1991 hubo un pacto dentro de la cancha entre Boca y Oriente Petrolero para dejar fuera de la Copa a River Plate. Tocaban para los costados y no pisaban las áreas. Nada muy distinto a lo que hicieron Uruguay y Argentina en los minutos finales del partido por Eliminatorias a fines de 2001 en el Centenario. ¿Eso se arregla en la cancha o se planifica antes en los escritorios?
-¡Eso lo arregló la barrabrava de Boca! Entraron los barras a los vestuarios de los dos equipos y les dijeron que tenían que terminar empatados para eliminar a River. Apretaron a los dos. Es lo mismo que lo del árbitro Bava: hubo temor, tenían miedo que les rompieran las piernas, no fue por plata.

-¿Qué cambió con la llegada de los equipos mexicanos a la competición?
-A mí me hubiera gustado que la llegada de los mexicanos fuera una puerta de entrada para que entraran equipos de todo el continente americano: de Estados Unidos, de Costa Rica, de Guatemala, de Panamá... Pero México es el más futbolero de Centro y Norteamérica en cuestión de población, y eso, para todos los patrocinadores del fútbol, es muy importante. La entrada de los mexicanos es eso: ¡aumenta muchísimo el público cautivo para los auspiciantes! No creo que falte mucho para que entren equipos estadounidenses.

-En charlas de bar, en Montevideo, suele decirse que para la Conmebol y los auspiciantes de la Copa no es negocio que un cuadro uruguayo salga campeón, porque somos un país de tres millones de habitantes. ¿Hay algo de cierto en esto o es mito?
-[Piensa]. No creo en eso, porque en Argentina, salvo este año que hay cuatro equipos grandes, estaban jugando Godoy Cruz, Lanús, Arsenal, que son equipos que no tienen grandes hinchadas. ¿Por qué les tiene que interesar más un partido de Arsenal-Once Caldas que Nacional-Once Caldas? Y Peñarol llegó a la final en 2011... ¿Y si hubiera ganado el Nacional de Paraguay, que fue finalista con San Lorenzo? Este año, ¿quiénes juegan por Uruguay? Nacional y Peñarol no están, son Wanderers y Danubio, y los transmiten igual, sin ningún problema. No se puede arreglar todo en el fútbol.

-Con tantas manchas en el historial de la Copa Libertadores que vos contás en tu libro pormenorizadamente, ¿le queda algo de pureza al certamen?
-Sí, los hinchas. Hay hinchas violentos, sí, pero el hincha sano va honestamente a la cancha. Están los barrabravas que ganan plata y tienen negocios, pero esos no son hinchas, porque algunos barras son hinchas de otros equipos (está comprobado en Argentina). Esos "hinchas" van a trabajar a la cancha. Pero hablo del hincha puro, el que va a llevar a sus hijos.

-El muñequito que emula un futbolista que está arriba del trofeo de la Copa, bañado en plata, ¿es feliz con el fútbol que ve en la Libertadores?
-¡Nunca hablé con él! Pero estimo que sí... Creo que es feliz, que hay buen fútbol en la Copa. Puede haber mejor o peor nivel, pero hay partidos emocionantes. Buen fútbol implica garra, talento, entrega, por lo que creo que hay buen fútbol en la Copa Libertadores.

Montevideo Portal | César Bianchi
Fotos: Juan Manuel López