"No hay nada más de izquierda que articular una transformación educativa real. Pero estamos muy lejos", dijo el entonces director nacional de Educación, Juan Pedro Mir. Lo dijo el 17 de octubre de 2015, en un Plenario del Frente Líber Seregni, en la misma oportunidad que con honestidad brutal agregó que no estaban dadas las condiciones para transformar ningún ADN educativo. Se sabe: el sincericidio le costó el puesto y en solidaridad con él, se fue el sociólogo Fernando Filgueira, mentor de la ambiciosa pretensión de un cambio drástico de modelo.

Cinco meses después, el maestro Mir se sigue reivindicando de izquierda, aunque también dice que este Frente Amplio -al que se adhirió a los 14 años- ya no lo representa. Es más: asegura que no votará en las próximas elecciones internas. Lejos de echarle la culpa a la derecha o los medios, Mir en un Seré Curioso confesional, dice fuerte y claro: "Después de 10 años de gobierno, hay un solo responsable. Hay que empezarlo a asumir: somos nosotros, es el gobierno del Frente Amplio".

De educación, de Vázquez, Muñoz, Filgueira, Rama, izquierda, derecha y cuánto ha aprendido en la escuela su pequeña hija Irina, hablamos con Juan Pedro Mir, el frustrado reformador. Mir está a un tris de licenciarse en Educación, dado que ya está gestionando su título (uno de verdad).

Por César Bianchi
@Chechobianchi


-¿A qué se está dedicando hoy? ¿Está ejerciendo como maestro?
-Retomé mi actividad en Primaria. Yo tengo mi oficio de maestro y editor de libros. Participé en la preparación de los libros de primero, segundo y tercero que ahora se repartieron para las escuelas. Este año tomé mi cargo de maestro de sexto año de la escuela 121 de Punta Carretas, donde tengo 25 alumnos. También estoy trabajando en el Instituto de Formación Docente del Elbio Fernández, dando clase de "Historia de la educación" y de "Análisis pedagógico de la práctica docente". Aproveché este tiempo para terminar mi licenciatura en Educación, terminé la monografía, que aprobé con muy buena nota. Y estoy en proyectos de escribir libros de educación, libros de textos para niños, es la continuación de libros sobre "Pepe Artigas", la segunda parte que ya había publicado con Santillana. Es una crónica de la revolución oriental, tratando de ser riguroso, pero con un enfoque didáctico. Y estoy concursando para director de escuela de práctica, en Primaria. Un poco de todo.

-¿En qué quedó el "cambio del ADN" de la educación que Vázquez propuso en campaña electoral?
-En nada. En absoluto: quedó en nada. No va a cambiar nada. Ganó el statu quo de una forma de ver, de gestionar el cambio. Era lógico que sucediera así después de la estructuración de autoridades de la Anep, entonces ahí hay una clara alianza entre el poder sindical (sobre todo de Fenapes y de Ades) con el MPP, el Partido Comunista y sectores vinculados al Partido Socialista... No va a cambiar nada.

"No va a cambiar nada. Ganó el statu quo de una forma de ver, de gestionar el cambio. Era lógico que sucediera así después de la estructuración de autoridades de la Anep"


-Para ser claros: ¿a qué se refería la metáfora?
-Fue una metáfora de Fernando Filgueira (NdeR: sociólogo, exsubsecretario del MEC, quien renunció cuando Vázquez cesó a Mir). Se refería a la necesidad de una transformación estructural en Secundaria, donde se pasara de una lógica disciplinaria "asignaturista" a una lógica del conocimiento de los muchachos, de acuerdo a problemas, a competencias, a contenidos culturales válidos, a continuar el espíritu de Primaria de generalización, continuarlo en Secundaria, ante el fracaso estrepitoso de una lógica de Secundaria que es el mero desarrollo "contenidista" en tres asignaturas. Ese era el corazón de la propuesta que tratamos de impulsar, y que la lógica política llevó a que no se discuta.

-¿Sigue pensando que no era viable?
-No, no están dadas las condiciones políticas. Tanto sea para el FA o las fuerzas de la oposición, como para los sindicatos: no está en la agenda del país pensar el sistema educativo en su complejidad, y creo que no es viable.

-Precisamente, esa fue la expresión que usó en el mentado Plenario del Frente Líber Seregni (FLS) aquel 17 de octubre del año pasado: que "no estaban dadas las condiciones políticas en el gobierno de la educación" para semejante transformación. ¿Advirtió en algún momento que esa declaración podía llegar a costarle el puesto?
-Eso fue un comentario en un plenario de discusión política. No me imaginé el revuelo que iba a causar, pero no me preocupa que haya trascendido. De última, es lo que pienso. Quizás el error mío fue no haber sabido manejar las reglas políticas del cargo, cuyo poder es más simbólico que real. Quizás el error fue no haber comprado el rol político de un director de educación, que tiene que tener cintura para ver de qué manera lograr microscópicos cambios. No me arrepiento de lo que dije, no me arrepiento de lo que pasó. Fue un cambio radical en mi propuesta laboral, en mi horizonte laboral inmediato y hoy por hoy le agradezco a Vázquez que me haya destituido de mi cargo. Me ayudó a cerrar algunas cosas y encarar otros proyectos de vida, porque indudablemente lo que está sucediendo está lejos de lo que uno abonó dentro de la comisión de programa del FA. Está bien que Fernando (Filgueira) y yo nos hayamos ido de la conducción de la educación.

-A propósito de esa expresión, usted dijo que se sintió dolido porque ni Vázquez ni Muñoz lo llamaron para escucharlo, antes de cesarlo. A usted le pareció más grave el motivo del cese, que el cese en sí mismo: entender que una opinión disonante era un problema.
-A mí se me escapan las razones... las razones reales, íntimas, se me escapan. Porque gente disonante con la postura oficial ha habido: Pablo Álvarez salió a atacar la esencialidad en la educación del gobierno del FA, otros salieron a pedir casi que cayera el presidente cuando declaró la esencialidad. Posturas disonantes en el gobierno hubo, hay y habrá. La izquierda se ha nutrido de esa disonancia para hacer nuevas síntesis. Creo que acá, más allá de eso, nosotros éramos desde el MEC los únicos que podíamos generar un contradiscurso a la hegemonía hoy del statu quo educativo. Y creo que atrás de la postura del presidente -legítima- hubo y hay otra visión de sectores vinculados a él que no querían que estuviéramos.

-Muñoz lo tildó de "subalterno" no imprescindible... ¿Le molestó?
-No... creo que es parte del estilo de María Julia, con ella tuve un muy buen vínculo en los ocho meses de trabajo, en lo personal y lo laboral. Es una mujer sumamente inteligente, una frenteamplista convencida, creo que le toca ocupar un lugar malo, está ocupando un rol complicado para la fuerza política. Creo que es parte del personaje que tiene, María Julia Muñoz recibe de mi parte respeto y afecto.

"Quizás el error fue no haber comprado el rol político de un director de educación, que tiene que tener cintura para ver de qué manera lograr microscópicos cambios. No me arrepiento de lo que dije, no me arrepiento de lo que pasó"


-Filgueira, quien renunció cuando lo cesaron a usted, ¿también era imprescindible? Porque parecía ser el cerebro de la reforma...
-No hay nadie imprescindible. ¡Era el cerebro de la reforma! Fernando tiene una estatura impresionante... yo al lado de él, soy un enano. Fernando es uno de los 10 tipos a los que llama la Unesco para hablar de educación. En Uruguay hay dos referencias para hablar de educación: uno es Renato Opertti y el otro es Fernando Filgueira. Y Uruguay hoy tiene a Renato en Ginebra, en el ostracismo, y a Fernando en su casa. Nosotros tratamos de poner (con Fernando) con fórceps algunas propuestas, pero eran secundarias en función de la hegemonía global.

-¿No hubo esfuerzos del gobierno por evitar que se fuera Filgueira?
-No, no... Creo que el hecho de que se fuera Fernando -en primer término- y yo, en segundo término, fue tremendamente celebrado por el status quo del gobierno de la educación.

-¿Los sindicatos le están ganando la cuereada al gobierno?
-Los sindicatos participan. Las direcciones sindicales nacionales participan en esto. No le ganan la cuereada, porque eso significaría pensar que hay dos visiones distintas. Pero tienen la misma visión, el mismo discurso: en lo curricular, en la tesitura del gobierno, en las alianzas político-partidarias. No le ganan la cuereada, son cómplices.

-Bueno, a ver: cuando Vázquez decretó la esencialidad, los sindicatos le hicieron paros y movilizaciones...
-Ahí se dio una postura totalmente destemplada del presidente, que estuvo mal asesorado. En ese sentido, puede ser que lo hayan enfrentado. Pero si uno va a la forma de gobierno educativo: desarrollo curricular, estatuto del funcionario docente, asignación de recursos, si uno va a eso, hay una lógica común entre la dirigencia de Fenapes, de la FUM, gremios nacionales, y la alianza de MPP, PCU y en cierta forma el PS, que son los que sostienen lo que es una forma de concebir la educación por parte del gobierno. Hoy no puede controlar el control del cambio en función de las necesidades que el país tiene.

-Usted dijo, tras asistir a la Expo Educa de la IMM, que los chicos le habían pedido "no aburrirse en clase" y "que los profesores no falten". ¿Estamos lejos de eso?
-Sí, totalmente. Hoy ser docente y las condiciones del trabajo del docente son un problema para la profesión docente. Hoy, ser docente es un problema para el docente. Y eso se ve en las bajísimas tasas de inscripción en Formación Docente. Y está claro también que el formato de conocimiento que plantea la educación formal -ya sea en Primaria o Secundaria- hace que la cabeza de los chiquilines está por fuera de lo que pasa en el aula. Van a la escuela o al liceo como una instancia obligatoria para saltar una valla. El 50n% de los que abandonan Secundaria lo hacen por no encontrarle el sentido a estar ahí adentro.

"Hay un hiato entre Primaria y Secundaria, sobre todo para los más pobres. Estamos haciendo una Secundaria para un 30% de los uruguayos. Secundaria sigue pensándose como una selección por exclusión"


-¿Qué cambios curriculares habría que ejecutar de forma urgente para que los chicos no emigren del sistema educativo?
-Son varios cambios. Son cambios urgentes, pero tienen que ir atados a una visión estratégica de aquí a 10, 15 o 20 años. Y para eso se precisan grandes acuerdos nacionales, políticos, sociales, profesionales. Algunos de esos cambios están plasmados en el programa del FA: la construcción de un marco curricular común de 7 a 14 años, que atienda ese abismo que hay entre Primaria y Secundaria, y que no es sólo una cuestión de profesores, sino que la lógica epistémica es distinta. En febrero de este año vos tenías 30.000 muchachos que tenían el pase de Primaria, y el 30 % de los niños de sexto año no se anotaron en Secundaria. ¿Qué significa eso? Son familias que no le encuentran el sentido a Secundaria. Hablamos de 10.000 de los 30.000. Entonces, hay un hiato entre Primaria y Secundaria, sobre todo para los más pobres. Estamos haciendo una Secundaria para un 30 % de los uruguayos. Secundaria sigue pensándose como los especialistas denominan una selección por exclusión: que hay una lógica de calidad cerrada y el que no cumple, no llega. Hoy por hoy, tiene que pensarse de forma universal, como se piensa Primaria. En un mundo donde ya no se procesa el conocimiento como hace 40 o 50 años, no podemos seguir pensando que el eje del conocimiento son las disciplinas segmentadas con una serie de contenidos descoordinados en los libros de texto, ¡que ojalá leyeran! Si lográramos que aprendieran lo que está en los libros de texto, estaríamos muy avanzados. Hoy pasan muchísimas horas vacías en Primaria y Secundaria porque no hay un sentido de hacia dónde enseñar. ¿Cuáles son los cambios básicos? Definir la lengua (también una segunda lengua) y las matemáticas como ejes centrales, como herramientas de conocimientos centrales.

-¿No hay una vinculación entre Primaria y Secundaria?
-No la hay. Para que haya una vinculación tiene que haber perfiles de salida comunes, una formación docente que tenga continuidad entre la formación del maestro y el IPA, una continuidad global de pensar el tema. Hoy queda todo reducido a que el liceo coordine (o no) con el maestro de sexto de escuela.

-¿Cómo se hace para llevar los mejores docentes a las zonas de contexto más crítico, que es donde más desertan?
-Puede ser ofreciéndole un sueldo más generoso, tienen que cambiar las condiciones de trabajo de los maestros y profesores en las condiciones de pobreza. Hoy no se concibe en el mundo un centro educativo sin un gabinete psicológico, hoy los docentes estamos solos frente a 25 o 30 realidades diferentes. El caso del joven de 16 años en primero de liceo que empujó una profesora -¡16 años en primero!- demuestra que la profesora está sola y hace lo que puede. Después de 10 años de gobierno, hay un solo responsable. Hay que empezarlo a asumir: somos nosotros, es el gobierno del Frente Amplio. No se le puede echar la culpa a la reforma de (Germán) Rama. En 10 años no hemos podido logar una política educativa inclusiva, que permita responder a un clima institucional básico en cuestiones de pobreza.

"Hoy este Frente Amplio no me representa, y no me pasa por la cabeza votar a otros partidos. Yo me formé con Líber Seregni, con Rodney Arismendi, con Germán Araújo y hoy no encuentro esos espacios en el FA"


-¿La repetición es una buena herramienta o está obsoleta?
-Es una pregunta complicada. La repetición es una herramienta obsoleta que evidencia una lógica curricular obsoleta.

-Las pruebas PISA, donde tan mal les ha ido a nuestros estudiantes quinceañeros, ¿son un termómetro válido? Porque hay quienes minimizan su valor...
-Está en la tapa del libro de la pedagogía comparada que tienen que existir insumos de comparación mundial. Es un insumo más, no puede ser el único y hay que ir más allá del ranking. Pero sirve.

-La violencia en los centros educativos pasó a ser una noticia repetida en los noticieros, o por lo menos ya no asombra. Sin ir más lejos, 230.000 liceales se quedaron sin clase hace 10 días por una docente que fue empujada a la que aludió recién. Hubo un paro y para el MEC la medida fue desproporcionada. ¿Pero cómo se frena esto?
-Los centros educativos sin violencia son los centros que convocan a los muchachos para que aprendan y para que tengan relaciones sociales interesantes. El cambio curricular per se no cambia solo. Pero aboga en el sentido de evitar conflictos en el centro educativo. Antes de la piña pasan un montón de cosas que un equipo de docentes e instituciones deberían advertir. Pero mientras tengamos instituciones educativas donde los maestros y profesores somos los únicos presentes, ahí se complica. Tiene que haber un gabinete de psicólogos y asistentes sociales trabajando.

-Paso a preguntas políticas: usted se considera de izquierda, pero ha reconocido que muchas veces se siente más representado por gente que no es de izquierda. ¿Por quién, por ejemplo?
-En esta etapa histórica es importante empezar a ver una nueva realidad. El ser de izquierda implica una idea de distribución social, de democracia, pero hay discursos tradicionales que establecen paradigmas de izquierda que yo reviso. Me considero de izquierda, pero la clave es ser cada día más republicano, cada día más pegado a la legalidad, a la transparencia, que el fin no justifica los medios. Va por ahí. Políticamente, soy adherente del FA desde los 14 años, y no voy a votar en las elecciones internas. Hoy este Frente Amplio no me representa, y no me pasa por la cabeza votar a otros partidos. Yo me formé con Líber Seregni, con Rodney Arismendi, con Germán Araújo y hoy no encuentro esos espacios en el FA.

-¿Coincide con ideas en educación de Luis Lacalle Pou y Pablo Da Silveira?
-Hay puntos en común. Hoy es más fácil compartir cosas con personas del espectro político. Creo que la diferencia es el peso que se le da por parte del Partido Nacional al mercado y la oferta privada, y quienes entendemos que el eje sigue siendo la educación pública, estatal.

-¿Y Graciela Bianchi? ¿Ha escuchado sus aportes y observaciones?
-Sacando su estilo, que es un estilo con el que no estoy de acuerdo (es un estilo complicado), creo que hay un marco para ponernos de acuerdo. Y ojo: no dice disparates Bianchi. Si uno agarra los programas del FA, del PN, del PI y del PC, hay un amplio abanico de acuerdos. El tema es que lo que se está ejecutando es el no-cambio, que inhibe lo que está escrito en el programa del FA.

-Da Silveira propuso, cuando se cumplió un año de gobierno de Vázquez, resolver la elección de horas de los docentes de enseñanza media antes de las vacaciones de julio y que quede más claro que la elección será por dos años y no por uno. Y que haya un sistema de becas (a quienes estudien la carrera docente) a cambio de que permanezcan equis años en la enseñanza. Muñoz dijo que el gobierno ya hizo todo esto y los blancos llegan tarde... ¿Es cierto?
-No sé, pero yo no entiendo la lógica de Secundaria. Yo soy maestro, elegí mi efectividad en la escuela. En un país donde es posible prever la cantidad de muchachos que va a haber en 20 años, yo me puedo trasladar después de dos años y me anoto en una lista donde se premia a quienes estuvieron más tiempo en un local escolar. Por qué no se hace lo mismo en Secundaria no lo termino de entender. Es imposible construir política educativa al tener que elegir un centro educativo todos los años. Y tampoco creo que haya que elegir por dos años. A no ser que cometas un grave error o no estés funcionando, ¡te quedás ahí a dar clase! Eso pasa en Primaria y funciona bien, no entiendo por qué no se hace así en Secundaria.

"La escuela sigue estando lejos de mi hija, y eso me duele. Irina ama a sus maestras, pero da la sensación que la escuela es del siglo XX y mi hija está en el siglo XXI"


-¿Pero ya todo se está haciendo, como dijo la ministra de Educación?
-Yo no sé qué quiso decir María Julia con esta discusión. Si no se quieren perder estos cuatro años que quedan, es necesario que haya un acuerdo político entre todos, con alguno de los puntos que plantea el Partido Nacional...

-O incluso Robert Silva, del Partido Colorado, ha tirado ideas atendibles...
-Sí, claro, y también han tirado ideas el batllismo, el Partido Independiente, y el propio FA. Por favor: que se cumpla el programa del FA, cuando se habla de un marco curricular común, de los campos educativos. En ningún punto del programa del FA se habla de políticas de trabajo socio-territorial que impulsa hoy la Anep en coordinación con el Mides. Eso no está en el programa, que sí habla de los campos socioeducativos.

-Usted dijo en el recordado Plenario del FLS que hacía falta un gran debate sobre qué es ser de izquierda. ¿Qué es para usted?
-Primera cosa: hoy no se puede pensar en izquierda sin democracia, que no es un atributo sólo de la izquierda. La izquierda implica la redistribución de la riqueza, discutir la propiedad privada, pero desde el 85 para acá -lo planteó Jaime Pérez, ante la caída del socialismo real- no se puede pensar en izquierda sin democracia y transparencia.

-Dígaselo a los Castro en Cuba...
-Y bueno, es parte de la discusión que se tiene que dar en la izquierda. Hoy ser de izquierda implica fidelidad democrática, la habilitación de una agenda de derechos, transparencia, desarrollo de la laicidad, esa es mi interpretación. Y respecto a Cuba: no sostengo un partido único, no sostengo los medios monopolizados por el Estado, no lo quiero para mí, no lo quiero para la sociedad de mis hijos ni para otros.

-Como adherente del FLS, ¿qué opina de las duras opiniones, autocríticas dentro de la izquierda, de Esteban Valenti?
-Me siento muy en sintonía con Esteban. Creo que su voz ha sido mi voz también. Me siento muy identificado con su postura y con la visión que él plantea de la necesidad de transparencia y de volver a determinadas fuentes.

-¿Fue tan mala la reforma de Germán Rama durante el segundo gobierno de Sanguinetti? Porque a veces da la impresión que fue demonizada por los sindicatos, pero el gobierno quiere copiar muchas cosas de ella...
-En perspectiva, la reforma de Rama fue un intento, fue el último intento de Uruguay de pensar una política sistémica en educación. Hay que retrotraerse al primer batllismo para pensar algo similar. Era una lógica que no era neoliberal, sí de fuerte contenido tecnocrático, y de una educación centrada en contenidos, meramente. El principal enemigo de Rama fue el propio Partido Colorado, que la desarmó.

-¿Tiene hijos?
-Una hija, Irina, de 10 años.

-¿Qué educación tiene?
-Mi hija va a la escuela pública, la del barrio. Me acabo de mudar para estar cerca de su escuela. Como hija de trabajadores que es, podemos con la madre ofrecerle un circuito educativo: va a un club, aprende una segunda lengua, tiene otras ofertas de educación formal.

-¿Nota que aprende?
-Aprende mucho menos... A ver: la escuela sigue estando lejos de Irina, y eso me duele. La oferta cultural de la escuela sigue estando a años luz de lo que mi hija podría disfrutar ese espacio. Ama a sus maestras, pero da la sensación que la escuela es del siglo XX y mi hija está en el siglo XXI.

-¿Se la imagina culminando sus estudios secundarios, a los 18 años? ¿Va a haber aprendido lo suficiente al egresar de Secundaria?
-Si la Secundaria sigue como hasta ahora, llegará, aprovechará un 30 % y el resto le va a competer a la familia, a sus padres, ofrecerle otras posibilidades. El problema es que Irina, hija de dos trabajadores integrados socialmente, con un capital social medio, va a tener oportunidades. El problema es que el 70 % de los jóvenes va a estar fuera de una sociedad integrada.

-¿Volvería a aceptar un cargo en este gobierno?
-No.

-¿Sus estudiantes son felices?
-¿Los míos? Yo soy un muy buen maestro y fui un muy mal director de Educación. Hago lo posible para que sean felices, para que encuentren en la educación un espacio de vida, de aprendizaje, de convocatoria a la cultura y a la integración social.


Montevideo Portal | César Bianchi
Fotos: Juan Manuel López