Contenido creado por Inés Nogueiras
Seré curioso

"Nunca fui tribunero"

Seré Curioso: Fabián Carini

En una nueva entrega de Seré Curioso, César Bianchi entrevista al arquero Fabián Carini, actual capitán de Juventud de Las Piedras.

15.09.2015

Lectura: 21'

2015-09-15T06:00:00
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Tiene 35 años y su rostro no evidencia más, pero estamos tan acostumbrados a verlo atajar que tienta tildarlo de "veterano arquero". Fabián Carini despuntó en las juveniles Sub-20, fue golero de Danubio, Peñarol, la selección uruguaya, pero también atajó en equipos de Italia, España, Bélgica y Ecuador. Hoy capitanea a Juventud de Las Piedras, el conjunto canario que este jueves tiene a su alcance un eslabón significativo en la cadena de su historia.

Tiene 74 partidos internacionales en su palmarés, ya pasó la fecha que él mismo se había fijado para el retiro, pero ahora quiere regalarse un par de años más con los guantes. Se confiesa algo hastiado del ambiente del fútbol, pero todo sea para que su hijo Alessandro lo vea con los guantes en una cancha. El bebé sano y su esposa curada, tras un aneurisma cerebral padecido el año pasado, simbolizan lo que los periodistas deportivos darían en llamar "el partido más importante de su vida".

César Bianchi
@Chechobianchi


-A dos días de la revancha contra Emelec (0-0 allá en Ecuador), ¿cómo la ves? Sería histórico para Juventud este paso en una copa internacional...

-Sería histórico, totalmente... Es la primera vez que Juventud está en una Copa Sudamericana. Tuvimos la posibilidad de sortear el Real Potosí con lo difícil que fue por la altura, por las dificultades de llegar hasta allá. Y después pudimos dejar la serie abierta con Emelec para definir acá. Y es un rival muy bueno, acostumbrado a jugar este tipo de partidos. Vamos a dar batalla, le tengo fe a mis compañeros.

-A pesar de haber empatado 0 a 0 allá, no es tarea sencilla porque es un grande de Ecuador.

-El 0 a 0 nos lleva a penales, pero es el resultado que no nos tiene que confiar. Tenemos que ganar. Cualquier otro empate los clasifica a ellos, por el gol de visitante. Vos decías que sería histórico: el otro día escuché que Danubio jugó seis o siete veces la Sudamericana y nunca pasó la primera fase, nosotros la pasamos y estamos ahí para pasar la segunda. Y fijate que para viajar a jugar contra Emelec, cuatro o cinco compañeros se tuvieron que sacar por primera vez el pasaporte y se subieron por primera vez a un avión. Contra Emelec hubo compañeros que era su tercer partido internacional, y jugamos contra otros que tenían 80, 90 o 100 partidos internacionales arriba. No va a ser una hazaña pasar, pero histórico sin dudas. Histórico para la institución. Emelec tiene un presupuesto de un millón y medio de dólares... Tiene más presupuesto que Peñarol y Nacional... Miller Bolaños cobra lo que unos cuántos jugadores nuestros.

"La donación (de Carámbula) la pudo haber hecho antes, o haber donado ese dinero a la ciudad... En la interna no se comentó porque es un grupo muy sano. Pero en el fútbol no sabés si es verdad o mentira"

-¿Qué tiene este grupo que logró clasificar por primera vez a una copa internacional, pelea arriba en el Uruguayo y está en perfectas condiciones de avanzar en la Sudamericana? ¿Cuál es el secreto de Juventud?

-El trabajo y la unión del grupo. Del año pasado a éste quedamos seis o siete jugadores, los demás se fueron: se fue el goleador Cristian Palacios, (Jaime) Báez, (Cristian) Latorre, (Rodrigo) Cabrera, Matías Pérez, unos cuántos jugadores importantísimos. Pero el grupo que tenemos es muy unido, el cuerpo técnico trabaja muy bien, la dirigencia nos brinda todas las comodidades que un club de Primera División debe tener, pero destacaría la unión y el sacrificio.

-¿Es uno de esos clubes pobres, de barrio, que llegan porque todos reman unidos y reman a pulmón, o hay inversionistas que pusieron dinero para que todo sea más cómodo y sólo tengan que ir a entrenar y jugar?

-Las comodidades están: hay buenas instalaciones y estamos al día, que no es menor. Está bien organizado, se logró entrar a la Copa (Sudamericana), se logró pasar la primera fase. Y en el día a día, en lo institucional, están haciendo vestuarios nuevos, vestuarios nuevos para los técnicos, para las inferiores, poniéndole sistema de riego a las canchas, un buen lugar de fisioterapia. Se invirtió, pero no un gerenciador, está Yamandú (Costa) de presidente, Marcos Méndez de vicepresidente y Julio Rabino.

-Seguramente te enteraste que el último día de su mandato como intendente de Canelones, Marcos Carámbula, le donó 100.000 dólares (de las arcas de la comuna) a Juventud, cuadro del cual es hincha y fue presidente. ¿Te parece ético? Más allá de lo legal o constitucional, ¿correspondía?

-Me enteré, sí. Yo de política no tengo la más pálida idea... y no sé si esa plata llegó al club o no.

-No te pregunto de política, te pregunto por el gesto de una donación... polémica, por lo menos.

-Te entiendo... como que lo podía haber hecho antes, o haber donado ese dinero a la ciudad (Las Piedras), y sí... es una realidad. Lo vi en los diarios esto, en la interna no se comentó porque es un grupo muy sano. Si bien hay jugadores de Las Piedras, La Paz y zonas cercanas, no se comentó nada. Pero mirá que en el fútbol no sabés si eso es verdad o mentira. Se dijo 100.000, y capaz que fueron 20.000...

-Te pido franqueza: venías de atajar en Deportivo Quito, antes en Peñarol y antes jugaste en Italia y España... Cuando te proponen llegar a Juventud de Las Piedras, ¿lo viste en ese momento como un paso atrás en tu carrera, como el declive lógico después de una extensa trayectoria?

-Yo terminé en 2013 en el Deportivo Quito, me vine con una lesión de rodilla, y estuve tres o cuatro meses entrenando con molestias. No quise engancharme con ningún equipo...

-Por esos días tuviste que afrontar la convalecencia de tu esposa, que sufrió un ACV cuando estaba embarazada de tu hijo...

-Sí, eso fue el 20 de abril de 2014, en Pascuas. Le detectaron un aneurisma cerebral, la atendió el neurocirujano Roberto Crossa -ustedes tocaron su caso en Santo y Seña, porque ella les mandó un mail- y estuvo 21 días en el CTI. Estaba embarazada de 20 semanas de nuestro primer hijo, al que buscamos durante ocho años. Después estuvo una semana más en el hospital. Y mi cabeza no estaba en el fútbol... Hasta pensé en dejar el fútbol, era en lo que menos pensaba. Fue una venita que le explotó en la cabeza, por una malformación.

-¿Cómo te comunicó lo que estaba sufriendo?

-Estábamos de vacaciones en Punta del Este y entró al baño, y al salir me dice: "Me duele la cabeza". Estaba embarazada. La llevé a la cama, llamamos a una ambulancia. Todos pensaban que le había bajado la presión, por el embarazo. Vino la ambulancia, le dieron una pastilla y le dijeron: "Si no se te va el dolor en tres horas, llamanos, por las dudas". No bajó el dolor. Y me dice: "Fabián, llevame al hospital, porque este dolor de cabeza no lo tuve nunca en mi vida". La llevé al sanatorio Cantegril para hacerle una tomografía. No había para hacerle una resonancia magnética y hubo que trasladarla al Británico. Ya era la una de la madrugada. Pero en el Cantegril empezó a hacer convulsiones (porque le había explotado la venita). Y en el Británico me dijeron que Virginia había tenido un derrame cerebral. Yo nunca había escuchado la palabra aneurisma. Ahí vino el neurocirujano Roberto Crossa, su colega Álvaro Córdoba y su ginecólogo Gerardo Bossano, la operaron a las 2 de la mañana, y me encararon a las 3: "Bueno Fabián, mirá, la vamos a tener que operar, le vamos a poner un catéter por acá (NdeR: se señala un costado de la cabeza), esto demora 40 minutos. Si no tiene mucha sangre, le vamos a tener que hacer una cirugía más grande, abrirle todo con todo el riesgo que conlleva... Y me dicen: "Y lo más importante acá es Virginia", como diciendo que mi hijo quizás no se salvara. Y yo, medio lagrimeando, les dije: "Estoy en las mejores manos... no les puedo decir nada". Por suerte, me dijeron para tranquilizarme que ella era joven y sana, no fumaba y no tomaba, y eso iba a ayudar, porque en el 50 % de los casos, se mueren, me dijeron, y el otro 50% queda con secuelas y les cuesta mucho recuperarse.

"A mi esposa le detectaron un aneurisma cerebral. Estaba embarazada de 20 semanas de nuestro hijo, al que buscamos durante ocho años. Mi cabeza no estaba en el fútbol... Pensé en dejarlo"

-¿Cómo está ella hoy?

-Impecable, 10 puntos, tanto ella como mi hijo. Se recuperó del todo, terminó todo el tratamiento, fijate que hace un año y pico que salió de la operación. Vos si ves hoy a mi señora y yo no te cuento todo esto, no te imaginás por todo lo que pasó. Durante esos 21 días hubo vaivenes en su salud: tuvo espasmos cerebrales, se le cayó un poco el ojito, a veces no reconocía, pero pasó todo eso... Yo sólo pensaba en ella y en Alessandro, que estaba en la panza. Cuando pasó, me llamó Eduardo Pereira, gerente deportivo de Juventud, y Jorge Giordano (el DT), para comentarme que estaba esa chance. Y ni lo dudé. No pensaba en volver a emigrar. Y si bien mi señora había salido, había que seguir haciéndole estudios y ver cómo reaccionaba. Los médicos me dijeron que lo de Virginia fue "milagroso", porque suelen quedar mal. Ahí me llamó Giordano y empecé en Juventud, que fue el único equipo que me llamó. Tampoco te voy a mentir... pensé: "Ahora llegó a Juventud y andá a saber con lo que me encuentro". Igual, yo me había informado y sabía que estaban al día, que estaban muy bien las instalaciones, que el club quería crecer. Pero una cosa es que te lo digan y otra es verlo por dentro. Y cuando llegué, me sorprendió gratamente al ver que era todo así como me habían contado. Un club con gente muy sana, que no está contaminado, y en la cancha todos se rompen el lomo, porque mis compañeros saben que si no corremos, no podemos ganar.

-No sos el único experimentado y con pasado en la "Juve", la Vecchia Signora. También está Jorge "Malaka" Martínez en el grupo. ¿Qué crees que le aportan al grupo?

-Uno por edad es referente, por los años que jugó... y le aportamos nuestras vivencias. No soy de aconsejar mucho, más afuera, en predicar con el ejemplo, pero sobre todo marcar una línea de profesionalismo. Ponele que si entrenamos a las 9, tenés que estar 8.30.

-Si te enterás que alguno salió de noche a bolichear, ¿le llamás la atención?

-Se habla bien... si es soltero, no le podés decir nada. A ver... se habla. Se le dice: "Me parece que no es así", después cada uno sabe cómo actuar. Yo lo viví en carne propia cuando llegué a Danubio en el 97 tenía al "Zorro" Revelez, Roberto Roo, el "Pollo" Madrid, "Pelé" De Souza, y en la selección también: el Gaby Cedrés, Paolo Montero, el "Negro" Méndez. Siempre tuve la posibilidad de jugar con generaciones más grandes, entonces yo los veía y sacaba mis propias conclusiones: "esto sí, esto no". Y veía sus personalidades, cómo hablaban con los jóvenes. Hoy han cambiado los tiempos. Cuando yo era juvenil y entraba al vestuario de Danubio, decía "buen día" mirando para abajo y no los podías mirar a los ojos. Y te decían: "Gurí, andá a buscarme un par de zapatos" y allá iba yo. Ahora son ellos los que te hablan a vos. No sé si está bien o mal, pero digo que cambiaron los tiempos.

-¿En Peñarol no te fue todo lo bien que hubieses querido? ¿Te fuiste mal?

-Fue lindo porque tuve la posibilidad de jugar en el equipo del que soy hincha de toda la vida. No fue todo lo bueno que me hubiese gustado, porque al mes de estar en Peñarol me agarré pubalgia, que la arrastré hasta que me fui. Cuando llegué en 2011 estaba Diego Aguirre y me dijo: "Fabián, acá va a empezar Sebastián Sosa, pero esto es a rendimiento y te podés ganar el puesto". Jugué la Copa de Verano de 2011, perdimos 3 a 0 por la Copa Bimbo y empecé a atajar, me agarré la pubalgia y tuve que salir... atajó Sosa y ahí nos mandamos terrible campaña, que llegamos a la final de la Copa contra el Santos.

-Fuiste capitán de tu equipo en cinco oportunidades: en Danubio, Standard de Lieja, Deportivo Quito, ahora en Juventud y también en la selección. ¿Qué pensás que veían en vos los técnicos para darte el honor de llevar la cinta con la C en el brazo? ¿Voz de mando, liderazgo, aplomo para hablarle al árbitro?

-Yo diría profesionalismo. Creo que va por ahí. Yo no soy de hablar mucho, de gesticular, no soy tribunero. Nunca lo fui de chico, y ahora de grande, menos.

"Creo que me han dado el capitanato por profesionalismo. Yo no soy de gesticular, no soy tribunero. No lo fui de chico, y ahora de grande, menos. Ahora con Facebook y Twitter..."

-¿Hay muchos que juegan para la tribuna?

-Sí, hay... y ahora bastante más que antes. Creo que ante todo hay que atajar. Hay muchos que se manejan con el tema Facebook y Twitter también... yo no me vería con 20 años sacándome una selfie... y ahora lo hacen. Está todo bien, son otros tiempos.

-Fuiste parte del proceso del maestro Tabárez en la selección. Jugaste la Copa América de Venezuela 2007 y participaste del comienzo de las Eliminatorias para el Mundial del 2010. ¿Crees que tenías nivel para seguir siendo citado o te pareció sensato que probara con otros arqueros?

-Tabárez me saca de la selección no por rendimiento, sino por no tener continuidad en mi equipo. En ese momento estaba en el Real Murcia de España y no atajaba, y lo habíamos hablado varias veces con el Maestro. Otras veces me fui de equipos, para tener continuidad en otros. Me fui de la Juventus al Standard de Bélgica para tener continuidad. Ahí pasaba por un gran momento en el Standard, estaba (Juan Ramón) Carrasco y no me citaba. Obviamente cuando jugué, me equivoqué en algunos partidos, pero es parte del fútbol... pero, claro, cuando se equivoca un arquero, si te equivocás, capaz que un compañero te salva y tu error se olvida, pero ni eso tuve.

-¿Y cómo ves el momento actual de la selección? Da la impresión tener una crisis de identidad y todavía no se ven los frutos del recambio generacional...

-Creo que el proceso de Tabárez es muy bueno, eso no tiene discusión. Está costando el recambio, es cierto, y todavía no están los jugadores que uno espera. Y sumale que no tenemos a Suárez ni a Cavani ahora. Pero es tiempo... cuando arrancó el proceso, Tabárez era muy criticado y también había jugadores jóvenes que debieron adaptarse, como el propio Suárez. Todavía se puede ganar o perder con cualquiera, porque eso es de siempre en Uruguay. Ahora tienen todas las comodidades. A esta selección hay que darle tiempo, que muchas veces es lo que no hay: tiempo.

-¿Nos mal acostumbramos a definir contra los grandes y poderosos? ¿Fue un espejismo lo que pasó en Sudáfrica 2010 y Argentina 2011?

-No creo que haya sido un espejismo... Uruguay está tratando de encontrar un estilo con jugadores nuevos, jóvenes, que están haciendo sus primeras armas en la selección mayor, con otros que tienen mucha experiencia. Capaz que me decís que se podría arriesgar un poco más, y sí... pero al técnico ya lo conocen. Ya era así el Maestro, y por los jugadores que tenía, igual sacaba los partidos adelante.

-¿Qué diferencia tiene atajar en Juventus y en el Inter?

-En mi época, la Juventus era Peñarol: no importa cómo juegues, hay que ganar. Ahora parece que están más finos, con mejor pie. Había grandes jugadores en la Juve, pero no importaba cómo, había que ganar. Al Inter lo veo más familiero, con más extranjeros, más sudamericanos, y a Milán como ciudad la veo con más glamour. Ahí había que jugar un poco mejor. El que tenía más hinchas en toda Italia era la Juventus, pero no era profeta en su tierra, porque en Turín, en la ciudad de la Juve, el Torino tiene más hinchas.

-¿Y cómo son los hinchas belgas? No me imagino a la hinchada del Standard de Lieja...

-Me llevé una gran sorpresa... Cuando llegué, al equipo le había ido muy mal en la primera rueda, estábamos casi últimos, y tuvimos varios problemas con la hinchada... nos esperaban afuera, era una hinchada pesada. Cantaban todo el partido, amagaban con querer pelear con nosotros cuando las cosas no andaban bien. Los grandes son el Anderlecht y el Brujas, el Standard de Lieja era un Defensor o un Danubio... pero me sorprendió porque tenía una hinchada pasional. Y te hablo del año 2002.

-Jugaste en tu carrera con grandes estrellas del fútbol mundial. ¿Quiénes te sorprendieron por su don de gentes y su sencillez?

-Te puedo decir dos: Del Piero y el "Pupi" Zanetti. Los dos muy positivos, de bajo perfil, estaban en todos los detalles. Eran los primeros en llegar y los últimos en irse, los primeros en la fila para entrenar, siempre de buena cara, con buen humor, cero divos. Se mataban entrenando... Y lo mismo otros fenómenos: Zidane, Nedved, Figo, a la par. Unos fenómenos en todo sentido. Con Zanetti quedó una amistad, con Cambiasso. Con Del Piero tengo una anécdota: estuve un año y medio en la Juve, fui al Standard de Lieja, después al Inter y después al Cagliari. Mi señora hizo amistad con la señora de Del Piero, y yo con él tenía buena onda, pero al irme, perdimos contacto. Un día que jugábamos Cagliari-Juventus en Cerdeña me dice mi mujer que la había llamado la mujer de Del Piero, porque él quería pasar el domingo de Pascuas con nosotros, las dos parejas. Me sorprendió porque tampoco era que nos contábamos nuestras cosas, y hacía tres años que no nos veíamos, pero el tipo quiso pasar un fin de semana conmigo y mi esposa, y pasamos el fin de semana juntos.

-¿Y cuál fue el delantero que más te complicó en tu carrera?

-Lo enfrenté poco, pero la vez que lo enfrenté me hizo dos goles: Ronaldo. Y al que enfrenté un poco más y le gané, fue a Ronaldinho. Le gané en la Sub-20, en las Eliminatorias... Ronaldo, el gordo, en el área te mataba. Me hizo dos goles en la Copa América de Paraguay 99.

-Me consta que sos solidario y apoyás causas benéficas, sin hacer alarde y discretamente. ¿Para eso sirve la fama y el dinero?

-Traté de comportarme siempre de la misma forma, porque me lo inculcaron mis padres. Siempre que puedo doy una mano, ya sea en lo económico, o llevarle la comida a los padres que se quedan en la garita del guardia de seguridad en Carrasco, donde vivo, o darle ropa a alguien que te viene a pedir a la puerta. Pero para dar una mano no llamo a un periodista o a un fotógrafo para que lo muestre. Nunca actué así, nunca me gustó y nunca lo busqué.

-¿Y para qué más sirven la fama y el dinero?

-Para esto que le pasó a mi señora no, por ejemplo. Podés tener mucha plata, pero te viene un problema jodido de salud y marchaste. Contra eso no hay nada. Y la fama... no sé, yo nunca me la creí, me sigo manejando de la misma forma, sigo teniendo los mismos amigos de siempre.

"Del Piero y Zanetti me sorprendieron: positivos, de bajo perfil, estaban en todos los detalles. Eran los primeros en llegar y los últimos en irse. Y lo mismo otros fenómenos: Zidane, Nedved, Figo, eran cero divos"

-En 2003 saliste en la portada de Galería con tu pareja, ella con un bóxer tuyo y vos tapándole los senos. Una tapa similar protagonizó otro arquero hace poco, Sebastián Sosa y su pareja. ¿No fue un riesgo en ese momento acceder a esa producción fotográfica, pensando en el machista ambiente del fútbol?

-Mirá, yo conocí a mi mujer en el año 2000, ella trabajaba en Chile como modelo. Nos conocimos en el aeropuerto de Carrasco, se fue a vivir a Chile por trabajo, después se fue conmigo a Europa, por el tema del fútbol. Un día me dice: "¿por qué no hacemos unas fotos para nosotros?". Yo accedí, y después me dijo que algunas fotos iban para Galería. Ella tenía 23, yo 22. Yo pensé: "sale alguna fotito en Galería, no pasa nada". Lo que no me imaginé es que en programas de televisión iban a mostrar las fotos. Y claro, ahí la exposición se iba a multiplicar... Y en el fútbol, recuerdo que en algún partido me gritaron alguna cosa... Me acuerdo clarito un amistoso de Uruguay a puertas abiertas. Yo estaba sentado en el banco y uno gritaba: "¡Carini, tengo la foto de tu mujer en el taller!". Y yo me levanté y le dije: "Ta bien, vos la tenés ahí, yo la tengo conmigo todos los días".

-De joven te decía "El Facha". ¿Cómo te fue con las botineras? ¿Te acosaban?

-Hace 15 años que estoy con mi esposa. Me buscaban sí... no hay que olvidarse que yo arranqué en la Sub-15 y después estuve en la Sub-20 que fuimos subcampeones del Mundo en Malasia... soltero, no hay problema, el tema es cuando estás en pareja. Para ellas es como si fuera más lindo buscarte, por lo prohibido. Pero no era tan evidente, tan zarpado, hoy el ambiente ha cambiado. Antes era más reservado y no había programas de farándula en televisión.

-Sos papá de Alessandro desde hace 13 meses. Con todo lo que te costó serlo, ¿cuánto te cambió la vida?

-Me cambió 100 %. Primero me lo cambió el episodio que le tocó vivir a mi señora y después el nacimiento de él. Pasé a hacer todo por él y para él. Primero Alessandro, después mi señora y después recién estoy yo. El otro día yo le preguntaba a mi señora: "¿De qué hablábamos nosotros antes que naciera Alessandro?", porque ahora sólo hablamos de él.

-Ponele que te sale futbolista y tuvieras que elegir, ¿te gustaría que sea arquero o goleador?

-Me gustaría que sea derecho en la vida. Si quiere ser arquero, seguro lo voy a ayudar para que sea el mejor arquero del mundo. Pero no se lo voy a inculcar. A los 8 años tiene que agarrar la técnica... Hay que ver el físico que tiene, depende de muchas cosas. Yo quiero que lo que haga sea porque le guste. No necesariamente jugador de fútbol. Pero si se dedica a esto, no me importa de qué juegue. Se dice que cuando el padre es arquero, el hijo sale arquero también. Pero intento ni pensar en el fútbol... llega un momento en que uno se cansa, estoy intentando aislarme del fútbol. Cada vez miro menos fútbol...

-Me interesa eso. ¿Por qué?

-Y... lo que pasa es que el ambiente del fútbol es muy complicado. Ya sea por los empresarios, por los dirigentes, periodistas, jugadores, es un ambiente difícil. Tengo claro igual que son muchos más los buenos que los malos. Pero los malos hacen ruido. Y será también que ya son muchos años de fútbol... Desde los 7 años jugando, desde los 17 en Primera. A los 28 o 29 recién te das cuenta de muchas cosas...

-¿Estás pensando en el retiro? ¿Tenés una fecha pensada?

-Siempre tomé como fecha dejar a los 35 años. Ahora en diciembre voy a cumplir 36. Pero con el nacimiento de Alessandro, me dieron ganas de jugar un par de añitos más para que él me pueda ver. Ya ha entrado conmigo a la cancha, y obvio que le voy a mostrar videos y notas, pero quiero que él tenga en su memoria el recuerdo de haberme visto jugar.

-¿Sos feliz?
-Recontra feliz. Después de lo que le pasó a mi señora y haberlo superado, del nacimiento de Alessandro y lo agradecido por todo lo que me ha dado el fútbol, puedo decir que soy recontra feliz.

Montevideo Portal | César Bianchi
Fotos: Juan Manuel López