Contenido creado por Inés Nogueiras
Seré curioso

''No la veo a Lucía trabajando''

Seré Curioso: Edgardo Novick

En ''Seré Curioso'', Edgardo Novick, candidato a la Intendencia de Montevideo, habló de sus proyectos, de los oponentes a vencer en las elecciones departamentales y de Peñarol, club donde militan dos de sus hijos y que quiso presidir pero lo descartó tras recibir amenazas. Por César Bianchi.

03.02.2015

Lectura: 20'

2015-02-03T06:51:00
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El nombre de Edgardo Novick -un connotado empresario de 58 años- surgió como el tercero bajo el ala del Partido de la Concertación, una coalición blanquicolorada que ya tenía dos nombres en cada una de las insignias tradicionales (Álvaro Garcé por el Partido Nacional y Ney Castillo por el Partido Colorado). Novick, como candidato independiente, obtuvo el aval de ambas colectividades el martes 27 de enero, el mismo día que realizamos esta entrevista en su hotel After, en Pocitos.

Lo que no sabía Novick en ese momento era que, un par de días después, Castillo se bajaría de la candidatura, por entender que ya no contaba con el apoyo del coloradismo.

Novick no devolvió innumerables llamadas y mensajes para complementar esta entrevista, cuando se lo quiso consultar por el alejamiento de Castillo de la contienda electoral y cómo podía repercutir en sus aspiraciones hacia el Palacio Municipal. Sobre todo luego de que se dijera por lo bajo que el peso de su billetera tuvo mucho que ver para que algunos dirigentes colorados adhirieran a su postulación, en vez de apoyar al reconocido pediatra.

En este "Seré Curioso", Novick confesó que en las últimas elecciones votó a Luis Lacalle Pou, pero no se siente identificado con ningún partido en particular. Sí se sabe un administrador exitoso de empresas y como tal pretende liderar la gestión de la Intendencia de Montevideo.

El jovencito que comenzó ayudando a su padre a vender frutas y verduras hoy es socio de Juan Salgado en el shopping Nuevocentro, y va todos los fines de semana al estadio a ver jugar a dos de sus hijos en el primero de Peñarol, club que hace seis años anheló presidir y se alejó después de recibir amenazas.

Mano a mano con el candidato que no es político: el tercero en discordia.

Por César Bianchi
@Chechobianchi

-Empezó como feriante...
-De los 14 a los 22 años. Ya a los 14 estaba en el liceo, y en esa época era normal que el varón se pusiera a laburar con los padres para ayudar a la familia. Mi padre tenía un puesto de frutas y yo iba a la feria con él. Nos levantábamos a las cuatro de la mañana, íbamos al Mercado, comprábamos, y a las cinco arrancábamos para la feria y hacía lo que hacían los otros empleados: descargar, armar el puesto y empezar a vender.

-¿Pero vislumbra que ese fue el germen del empresario?

-Ah, sí, ahí enseguida me di cuenta que me era innato un don de comerciante. Primero empecé por el gusto de arreglar la mercadería. Cuando empecé a trabajar con mi padre éramos tres empleados. Ponele que venían 10 cajones de naranjas. Seleccionábamos grandes, medianas y chicas, y hacíamos tres pilas diferentes, con tres precios diferentes. Hasta ahí estaba aquello de ponerte la naranja linda adelante, la fea atrás y te atiendo de atrás, era lo normal. Yo dije: "Te pongo la linda, la mediana y la fea, todas a la vista, con tres precios diferentes". O la gente venía y decía: "¿No tiene palta, repollito, mango?", y yo anotaba. A la semana siguiente preguntaba en el Mercado y traía lo que habían pedido. Llegó un momento que en frutas y verduras teníamos lo que pidieras.

-¿A qué ferias iba?
-Íbamos a distintas ferias: una en Uruguayana y Asencio, otra en Agraciada y Valentín Gómez en el Paso Molino, otra en la Caja de Jubilaciones, otra en Goes y Bulevar Artigas, donde 20 años después puse La Mostaza, y hoy está en el shopping Tres Cruces. Cuando mi padre me vio, enseguida me dejó empezar a manejar el puesto. Y yo de mañana hacía estudio de mercado: "Hoy vamos a comprar tomates, porque está lindo y la gente lo está pidiendo pila". Después, el sentido del marketing: arreglaba el puesto, que todo estuviera lindo, llamativo. Llegamos a tener 17 empleados. Y dábamos número en la feria. A las siete de la mañana terminábamos de armar el puesto y me recorría los demás, para ver los precios de los que competían conmigo.

-Como los espías en el fútbol, que van a ver cómo juegan sus rivales...
-¡Claro! Hoy se habla de marketing o visual merchandising, pero yo lo hacía todos los días en la feria. Y hoy es renatural para mí; sé cuándo tengo que bajar y cuándo tengo que subir. Esa etapa me dio la visión de mercado, la intuición.

"De mañana hacía estudio de mercado en la feria: 'Hoy vamos a comprar tomates, porque la gente lo está pidiendo'. Después, el sentido del marketing: arreglaba el puesto, que todo estuviera lindo, llamativo"

-¿Cuándo da el salto de un simple comerciante a empresario?
-No hubo un clic. Por ahí por el 79 empiezan a aparecer los supermercados. Yo le dije a mi padre: "Viejo, este negocio de la feria se está terminando". En esto le erré, pero pensé que las ferias iban a desaparecer. A mí ya me gustaba mucho el diseño de ropa, me preocupaba por las pilchas y asesoraba a mis amigos en comprar ropa. Empecé a diseñar buzos, se los llevaba a las tejedoras, lo hacían y esos buzos se los llevaba a las galerías comerciales y los vendía. Tomaba pedidos y vendía. Me empezó a ir bien y de a poquito eso se empezó a hacer industrial. Ahí le dije a mi padre: "La feria no es lo mío, me voy". Por esos días yo estudiaba, hacía Preparatorios, después empecé Facultad de Ciencias Económicas, hasta que entré en segundo y como quería ser economista, dejé la feria... Cuando empecé a hacer buzos en serie puse mi primer local, en la galería Cristal, era un local de seis metros. Empecé a vender mis buzos y otras prendas. Compré la marca Little Stone. Llegué a tener 14 locales y a vender al por mayor. Entonces, empecé a viajar por el mundo... En esa época no había internet, entonces, para innovar y estar a la vanguardia, me iba a Nueva York o a Europa, con una valijita y una máquina de fotos, volvía y copiaba. Ya vi que estaba todo inventado, lo que tenía que hacer era copiar y adaptarlo a Uruguay. Pero sabía un año y medio antes lo que se iba a venir. Y ahí, en esos viajes por el mundo, me empecé a dar cuenta que se venía la moda de las tiendas deportivas, que solo vendieran ropa deportiva.

-Y ahí nace La Cancha...
-Sí. Hasta ahí no había nada... no había casas de deportes o ropa deportiva. En la década del 90 compartí la ropa Little Stone y las casas de ropa deportiva. Hasta que en el 2000 empieza a crecer mucho la parte deportiva y a bajar lo de confección, ya venía la importación. Entonces dejé Little Stone.

-También se dedicó al negocio de la gastronomía. Pero ya vendió su parte en la sociedad de Don Peperone, ¿no es cierto?
-Yo tenía La Mostaza y Don Peperone, con un socio. Él quería ampliar Don Peperone, yo en ese momento tenía mucho trabajo, y la gastronomía exige una dedicación especial. Le dije que si quería ampliar, yo me abría y quedábamos en buenos términos. Cuando me abrí teníamos cinco casas, y hoy él tiene muchas más. Yo me quise dedicar fuertemente a la parte de ropa deportiva.

-Usted decía que en los inicios de confección de ropa iba a ofrecerle sus diseños a galerías comerciales. Lo curioso del asunto es que hoy es dueño de un shopping center (Nuevocentro) y, de alguna forma, los shopping fueron matando a las viejas galerías y tiendas comerciales de 18 de Julio...
-Bueno, yo vislumbré que con el supermercado iban a desaparecer las ferias vecinales y no desaparecieron. Cuando en 1985 abre Montevideo Shopping como primer shopping, yo fui el tercero en firmar, porque creía en los shopping. Igual, los dos primeros años la gente no iba a los shopping, y se fue acostumbrando. ¿Por qué? Hay más seguridad, se puede trabajar sábados y domingos, cuando hace frío o llueve no te mojás ni pasás frío, tenés estacionamiento, hay variedad de comercios, plaza de comidas... El consumo aumentó, por eso los centros comerciales siguen existiendo.

"Cuando empecé a hacer buzos, puse mi primer local en la galería Cristal, era un local de seis metros. Compré la marca Little Stone. Llegué a tener 14 locales y a vender al por mayor"

-Pero usted sabe que el advenimiento de los shopping center fue la estocada mortal para las galerías y tiendas comerciales céntricas...
-Sí, pero eso es en Montevideo y en el mundo. Es una tendencia mundial.

-¿Es adaptarse al progreso?
-Es progreso o es moda... Capaz que mañana la gente quiere todo un barrio comercial y comprar en la calle. Creo que hay que adaptarse a la moda, a lo que quiere la gente...

-Y al sistema capitalista...
-¿El sistema capitalista qué es? ¿Darle la comodidad para que consuma? Puede ser. Pero el capitalismo también estaba en el Centro, no es un tema de shopping. Antes de los shopping estaban las grandes tiendas: Angensheit era la previa de las galerías Cristal, el London París... Mi primer local, donde vendía ropa Little Stone en la galería Cristal, tenía seis metros. Hoy un local de La Cancha puede tener 430 metros. La gente antes iba a mirar vidrieras a 18 de Julio. Eso no existe más. Antes se ponía todo en la vidriera; ahora la gente entra, recorre el local y si le gusta algo, lo toma y lo compra. Entonces, no sabemos hasta cuándo tendrá vida el shopping... Ahora la gente empezó a comprar por internet. ¿Dónde terminará esto?

-¿Por qué no tiene secretaria ni oficina?
-Es un poco por lo mismo que aprendí en la feria: yo estaba en contacto directo con el cliente. Entonces, yo sabía lo que la gente quería. Si cuando empecé a abrir locales yo me hubiera puesto una oficina y una secretaria, me perdía el contacto con la gente. Y si pierdo eso, pierdo saber lo que la gente quiere. Mi oficina es la calle. Yo voy por los locales, converso con los encargados y voy viendo qué es lo que quiere la gente. Mirá: el primer día que abrió Movicom [lo que hoy es Movistar], el 9 de noviembre de 1991, yo estaba parado en la puerta, primero en la cola. Compré el primer Movicom de Uruguay. El vendedor se llamaba Daniel Benedetti, después fue gerente y hasta hoy se acuerda que me vendió el primer celular. Y yo con el celular me liberé. Ahora, que hace 20 y pico de años que tenemos celular, me ubicás en todos lados. Me llamás y voy a donde sea. ¿Para qué quiero quedarme en una oficina?

-Vayamos al grano: ¿por qué quiere ser intendente de Montevideo?
-Me siento joven y con fuerzas. Soy un agradecido a esta ciudad, todos mis negocios los hice en Montevideo. Yo quiero devolverle a la ciudad todo lo que me ha dado. No me siento con ganas de donar algo, quiero devolverle cosas con esfuerzo, trabajo y dedicación. Tengo tiempo, ganas y fuerzas. Además, creo que en mi condición hay miles de montevideanos que por encima de sus ideas políticas queremos cambiar esto, añoramos el Montevideo de antes... Yo vivía en La Comercial, y jugábamos a la pelota y a la bolita en la calle, nuestros padres nos dejaban y no era inconsciencia. ¡Era seguro! ¡Era limpio, era tranquilo! Y no existe más todo eso...

-Usted se presenta como candidato independiente por el Partido de la Concertación. ¿Se puede saber a quién votó en las elecciones nacionales pasadas?
-En junio [en las internas] voté a la Concertación, y en octubre y noviembre, voté a Lacalle Pou.

"Salgado, que es mi amigo, se siente vazquista; él, como yo, apuesta a las personas y creyó que era la mejor opción de gobierno. Si alguno me resistió por mi amistad con Salgado, creo que no tiene mucho sentido"

-¿Es de filiación partidaria nacionalista, entonces?
-No, no... Yo he votado blancos y colorados, pero siempre voté a la persona, nunca me sentí identificado con un partido político en concreto. Voté siempre al que entendí que iba a gestionar mejor el país.

-Usted dice que no tiene un partido definido, pero nunca votó a la izquierda...
-No, nunca me pareció que el mejor candidato fuera uno de izquierda, no me siento identificado [con el Frente Amplio].

-Ya tuvo el aval de blancos y colorados, pero usted sabe que tuvo resistencia en algunos sectores. Ope Pasquet, por ejemplo, en Vamos Uruguay, lo resistió. Se dijo públicamente que las dudas eran porque usted no se identificaba con ningún partido específico, pero hasta donde sé, le ha jugado una mala pasada su amistad con Juan Salgado, el titular de Cutcsa. ¿Lo sabía?
-Mire, yo acepto que haya discrepancias, me parece que es natural en política. Es cierto lo que dicen que no me siento de un partido, no estoy mandatado por ningún partido político. Soy muy amigo de Salgado, pero él tiene sus ideales y yo los míos.

-Salgado se ha mostrado muy cercano a Vázquez...
-Sí, sí. Pero esto se relaciona con lo del barrio... en La Comercial, cuando yo era joven, íbamos hinchas de Peñarol y Nacional juntos, y nos sentábamos juntos, gritábamos los goles juntos y con mayor respeto, volvíamos del estadio todos juntos, por Nueva Palmira para abajo. Yo tengo amigos blancos, colorados y frentistas, tengo parientes frentistas, pero tengo el mayor respeto por todos. Salgado, que es mi amigo, se siente vazquista; él, como yo, apuesta a las personas y creyó que era la mejor opción de gobierno. Si alguno me resistió por mi amistad con Salgado, creo que no tiene mucho sentido.

-¿Cómo convence a los que dicen que no lo van a votar porque usted no se identifica con ningún partido? ¿Cuál es la ventaja de ser independiente?
-Creo que los uruguayos en octubre ya votaron la ideología que querían (izquierda, derecha o centro); Montevideo es otra cosa. En Montevideo se vota por una gestión, por una administración. Yo voy a tratar de decirle a los montevideanos que lo que necesita la ciudad es gestión, y no política, no ideología. Ahí me siento capacitado, porque es lo que he hecho toda mi vida: administrar y gestionar. No he sido un empresario espectacular, pero he cuidado el peso a peso, he administrado bien.

-¿Cuáles son las prioridades en Montevideo? ¿Qué es lo urgente?
-Creo que la primera cosa es cuidar la economía. Si hoy las cifras son que la Intendencia tiene ingresos por 450 millones de dólares y egresos por casi 600 [millones de dólares], y tiene un déficit todos los años de más de 100 millones, yo no puedo pretender hacer grandes cosas. Es como si usted en su casa tiene ingresos por 45.000 pesos y tiene gastos de 60.000; lo primero que tiene que hacer es no gastar más de lo que le ingresa y no endeudarse más, porque lo que está haciendo es endeudarse. Esto es lo mismo. No se van a cobrar más impuestos -no se puede-, así que vamos a cuidar el peso a peso, y ver dónde está la fuga de dinero. Lo que es necesario lo vamos a seguir haciendo, pero pienso que se hace mucha cosa que no es tan necesaria. Esas las vamos a dejar de hacer. Entonces, lo primero es cuidar las cuentas.

-Ahora, más allá de las cuentas y los números, hay cuestiones con las que va a tener que lidiar: la limpieza de la ciudad, por ejemplo, o la relación con Adeom. ¿Se ve conciliador para intentar no tener enfrentamientos con el gremio de municipales?
-Entre mis empresas tengo casi 500 empleados. Hay gente que hace 25 años que trabaja conmigo. Y ellos pueden dar fe de mi relación como patrón con ellos. Yo estoy encima de ellos: qué precisan, cómo vienen a trabajar, en qué condiciones trabajan. Me esfuerzo mucho para que el empleado venga feliz a trabajar, no que venga como una carga. Que trabaje con comodidad. Después que logro eso, soy firme y exigente en mi negocio. Y así voy a hacer con el gremio.

"Yo también soy combativo, porque soy un luchador, como Adeom. Creo que va a llegar un punto en que no me van a pedir lo que no merecen, y yo no les voy a dejar de dar lo que se merecen"

-Vio que es un sindicato combativo...
-Yo también soy combativo, porque soy un luchador como ellos. Son combativos, pero son montevideanos también, y son trabajadores. Creo que va a llegar un punto en que no me van a pedir lo que no merecen, y yo no les voy a dejar de dar lo que se merecen.

-¿Por qué dijo que Lucía Topolansky no ha demostrado querer ser intendenta?
-En Código País le preguntaron: "¿Usted va a ser candidata a intendenta?", y ella contestó: "No, yo no quiero ser intendenta". El periodista repreguntó: "¿Y si los compañeros se lo piden?", y ella dijo: "Mis compañeros me conocen bien y saben lo que doy. No me lo van a pedir".

-Mujica, su marido, dijo antes de candidatearse a presidente que "la barra le había pedido una changa" y tuvo que agarrar...
-¡Tenemos que terminar con acceder a cargos por [tener] poder! Dicen que les "insisten", pero quieren tener poder. No, ¡hay que venir a laburar! Yo me veo trabajando, yo no la veo a Lucía trabajando. Yo, por ejemplo, no me sentiría cómodo sentado en el Senado y defendiendo una ideología. Ella sí. Yo me veo trabajando, me veo en los barrios, trabajando con los vecinos, a ella no la veo... Me veo joven, con fuerza, con tiempo para dedicarle a Montevideo. A ella no la veo, y lo digo con respeto. Ella cuestionó la designación de Vázquez de María Julia Muñoz como ministra de Educación y Cultura, dijo que estaba "sorprendida" porque a Muñoz la veía en Salud Pública, no en Educación. Y María Julia Muñoz trabajó 10 años al más alto nivel en la Intendencia, y después fue ministra. También cuestionó a Nin Novoa, cuando Nin fue 10 años Intendente y cinco años vicepresidente. Y yo la cuestiono a ella: la señora Topolansky, ¿qué capacidad tiene para gestionar? ¿Qué antecedentes tiene de haber gestionado algo? Ella no quiere ser intendenta, no tiene ganas, no está preparada.

-¿Y por qué cree que la candidata a vencer es ella y no Daniel Martínez?
-Porque la sensación es que ella va a ganar y que va a tener mucho más popularidad.

-¿Y usted se tiene fe, como independiente, para ganarle a la senadora más votada del país, que integra el sector político más votado del país?
-Yo tengo fe para que [el Partido de] la Concertación le gane a la señora Topolansky.

-¿Por qué cree que plantear la vuelta del tranvía o la implementación del subte es venderle espejitos de colores a los montevideanos?
- Hoy por hoy es una utopía. Tal vez valdría la pena hacer un gran plan a futuro y pensar en el tranvía o el subte, pero primero tenemos que ordenar la casa. Si la casa no está en orden, ¿cómo nos van a decir que quieren poner un tranvía eléctrico por toda la ciudad? Vamos a sincerarnos: a Montevideo le falta gestión, le falta trabajo.

"Me veo trabajando, yo no la veo a Lucía trabajando. Yo no me sentiría cómodo sentado en el Senado y defendiendo una ideología. Yo me veo trabajando, en los barrios, con los vecinos. A ella no la veo..."

-Si no resulta electo intendente, ¿piensa seguir metido en la política?
-Si sale electo alguno de la Concertación, me gustaría apoyar con algunas ideas, como mejorar las canchas del fútbol infantil. Uruguay es un gran exportador de futbolistas, pero hay que ver en qué condiciones juegan los niños... Las canchas son de tierra y piedra, y así y todo salen buenos jugadores. ¿No podemos acondicionar mejor las canchas del fútbol infantil? Estoy estudiando la forma de mejorar todas las canchas de baby fútbol de Montevideo, que la mayoría son de propiedad municipal. Empecé a estudiar para poner un buen césped y algunos asesores me dijeron que se juegan muchos partidos y se iban a estropear enseguida. Estoy evaluando cuánto costaría poner canchas de césped sintético. Tiene que apoyar la Intendencia, organismos del Estado y empresas privadas. ¿Se imagina lo que seríamos como exportadores de futbolistas si los chicos puedan jugar en buenas canchas? Voy a pedir la volada para ayudar. Si es desde un lugar para hacer cosas, sí [seguiría en política]. Pero no me interesa tener un cargo, ni me veo como legislador... me veo gestionando.

-Usted fue candidato a la presidencia de Peñarol en 2008. ¿Por qué no se volvió a presentar en 2011 y 2014? ¿Por las amenazas sufridas en aquella campaña electoral?
-Hubo episodios de amenazas, sí... La sede nuestra fue agredida en varias oportunidades, tuvimos llamadas telefónicas con amenazas...

-¿No se enteró de qué grupo provenían?
-No, no. Nunca pude detectar de dónde provenían. Lo único que me di cuenta es que a alguien molestábamos.

-¿Y por qué no se volvió a presentar? Porque si en algún momento se sintió útil para ocupar la presidencia de Peñarol, lo lógico sería que volviera a intentarlo.
-Las épocas fueron cambiando. Si en algún momento Peñarol me necesita, yo voy a ayudar. En 2008 no había tantos candidatos, el año pasado sí, había como cinco listas. Y además, dos hijos míos juegan en el club... eso también me condicionó.

-Pocos padres pueden jactarse en Uruguay y el mundo de tener dos hijos [Marcel y Hernán Novick] en uno de los dos clubes más grandes de un país. ¿Qué se siente?
-Un orgullo tremendo, es un sueño. Me hacés recordar que yo casi nunca me perdí un partido de ellos desde que juegan al fútbol. Yo conozco mucho los barrios de Montevideo por la feria, pero también por los clubes de baby fútbol donde ellos jugaban y yo los iba a ver.

"Marcel jugaba de lateral en Danubio, ¡y era muy técnico! ¡Le pedían más garra, le pedían que metiera! Y se mentalizó tanto que se pasó para el otro lado. Hernán tenía más olfato goleador"

-Usted, como hablamos, hizo campaña política por Peñarol. ¿En algún momento hizo alguna gestión o trámite para que Marcel o Hernán jugaran en el club?
-No. Tengo buena relación con [Gerardo] Rabajda, que es su representante. Hablé algunas veces con él, pero él se encargó de sus transferencias. Él los representa.

-¿Cómo eran Hernán y Marcel de chicos, jugando? ¿Marcel ya era metedor y Hernán talentoso desde pequeños?
-No, no, nada que ver. Marcel jugaba de lateral en Danubio, en las inferiores, ¡y era muy técnico! Ahora falleció uno de los que lo llevó a Marcel a Danubio, el Cholo Trueba... él podría dar fe de lo que digo. Marcel era técnico con la pelota, ¡y le pedían más garra, le pedían que metiera! Y se mentalizó tanto que se pasó para el otro lado. Y Hernán siempre jugó ahí, pero de chico tenía más olfato goleador, siempre hacía muchos goles. Jugaba de 10 o media punta. De chicos ambos hinchas de Peñarol.

-¿Es feliz?
-Sí. Tengo 34 años de casado, una familia maravillosa, 4 hijos, 4 nietos y uno por venir, muchos amigos. Y la vida que hago yo es la que hace cualquier uruguayo: es una vida muy simple y soy feliz con ella.

Montevideo Portal / César Bianchi
Fotos. Juan Manuel López