Contenido creado por Inés Nogueiras
Seré curioso

''Con lo de Pablo le erré, debí cuidarlo''

Seré Curioso: Diego Aguirre

En Seré Curioso, Diego Aguirre habla sobre su frustrada llegada a Peñarol en 2014, sus cuentas pendientes, pérdidas nunca asimiladas y sueños concretados y rotos. Por César Bianchi, desde Porto Alegre.

28.04.2015

Lectura: 17'

2015-04-28T06:00:00
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Diego Vicente Aguirre me recibe en el lobby del hotel Sheraton del adinerado barrio Moinhos do Vento de Porto Alegre, unas horas después de haber llegado de Rio Grande, donde le había ganado con Internacional al Brasil de Pelotas. Primero en el Campeonato Gaúcho y clasificado a una nueva fase de la Copa Libertadores, donde deberá medirse con el Atlético Mineiro, la gestión de Aguirre al frente de Inter no consigue unanimidades de simpatías. Un taxista me dijo esa mañana de domingo que el uruguayo "no convence, porque gana, pero sin jugar bien, y tiene un plantel caro". "Tiene suerte", me dijo, y sonreí.

Enviado por la revista colombiana SoHo para recordar la épica finalísima de la Libertadores de 1987 contra el América de Cali, aproveché la oportunidad para hablar con Aguirre de su frustrada llegada a Peñarol en diciembre de 2014, sus anhelos profesionales, la selección como deuda pendiente (como jugador y como DT), vivir lejos de casa, pérdidas nunca asimiladas, sueños concretados y rotos.

Y claro: hablamos de aquel gol a Julio Falcioni, en el mismo arco donde había convertido Fernando Morena su gol agónico al Cobreloa. "Ese gol al América me cambió la vida. Todavía escucho los relatos del gol y me erizo", me dijo.

@Chechobianchi

-¿Cómo estás acá en Porto Alegre? ¿A gusto?
-Estoy bien, estoy a gusto. Yo jugué acá y eso me ayudó a llegar.

-¿Te recordaban de tu época como jugador?
-Bueno, no marqué una época... pero jugué, tuve partidos importantes y algún clásico importante contra Gremio en el que ganamos y anduve bien. Me ayudó aquello de haberme puesto la camiseta a fines de los ochenta.

-Llegaste a Inter, después de estar a un tris de volver a Peñarol.
-Yo estaba casi adentro, prácticamente había arreglado con Peñarol.

-¿Y entonces qué pasó?
-(Piensa) Una semana antes de las elecciones (en Peñarol) le dije a Juan Pedro (Damiani) que está bien, que yo volvía, pero con determinadas condiciones.

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"Yo les dije (a Ruglio y Betingo): 'ok, pero si no arreglo, ¿saben el lío que tienen?'. 'Pero vas a arreglar', me dijeron. ¿Y sabés qué? Yo quería arreglar con Peñarol, para quedarme en Uruguay"

-Querías ser director deportivo...
-Claro, porque yo quería ayudar en todas las áreas, me parecía que podía aportar. Pero sin ningún cargo, no es que quería ser "director deportivo". Quería tener más injerencia en divisiones inferiores, por ejemplo, para que todas jueguen iguales, poder recomendar a un técnico para las juveniles, que haya un trabajo más unificado, poder tener preparadores físicos de la misma escuela... No era algo inventado, es algo que se hace en otros equipos. Me parecía que era el momento de volver a Peñarol, pero para poder hacer algo más. Se lo plantee a Juan Pedro como condición, a lo que me dijo que sí.

-Pero, ¿por qué a Damiani, a pocos días de elecciones en el club?
-Porque era el presidente e iba a seguir siéndolo. Además, es mi amigo, habíamos vivido el 2011 juntos, él me había llevado en 2003, vivía frente a casa y comía un asado con él todos los lunes... Él resultó electo pero no con mayorías. Si él hubiera ganado con mayorías, yo el lunes estaba en Peñarol. Si Juan Pedro ganaba por mayoría -cosa que no pasó por 40 votos- yo estaría ahora en Peñarol.

-Pero los otros dirigentes estaban afines a tu llegada. ¿Qué pasó?
-Sí, claro, no podían decir otra cosa. Me parecía que mi llegada tenía que ser valorada. El sábado fueron las elecciones, al otro día fueron dos dirigentes electos a casa para decirme que no me iban a votar para que yo tuviera todos los poderes. Fueron Nacho Ruglio y "Betingo" (Sanguinetti). No era algo personal, era que me querían como técnico, pero no avalaban mi llegada con todas las injerencias en inferiores y demás. Querían poner un director deportivo y él me tenía que poner a mí, que si no era así, ellos no avalaban mi llegada. Yo les dije: "ok, pero si no arreglo, ¿saben el lío que tienen?". "Pero vas a arreglar", me dijeron. ¿Y sabés qué? Yo quería arreglar, para quedarme en Uruguay. Había estado tres años afuera y quería quedarme en el país por motivos familiares. Yo estoy solo acá (en Porto Alegre), tengo a mis hijos en el colegio en Montevideo, acá no sé si voy a estar un mes, dos meses... Y había hablado de tres años de proyecto en Peñarol, todo me cerraba. El lunes hubo reunión en Peñarol y se habló de que se iban a formar comisiones para hablar del técnico y otros temas. Vino una comisión a casa formada por (Ricardo) Rachetti, Marcelo Areco y Walter Pereyra. Ya habían cambiado las condiciones. Vinieron a preguntarme si aceptaba a otro como director deportivo... y yo les dije que no era lo que había hablado con Juan Pedro, y que capaz que era alguien con quien yo no tenía onda. Y además, ¿cómo voy a opinar sobre alguien que después iba a ser mi jefe? Surgió el nombre de (Juan) Verzeri, me pareció bien, di mi voto. También mencionaron a Gonzalo de los Santos, que no es mi amigo, pero no tenía problema.

-¿Ahí te llega la oferta del Inter?
-La oferta del Inter ya la había tenido una semana antes y había dicho que no podía, que iba a arreglar con Peñarol. Fue un pedido de reunión oficial, en realidad. En la reunión con Peñarol sale otro tema, que es lo económico. Yo les aclaré que no iba a ser un problema, pero les pedí encarecidamente que no se hablara públicamente de lo económico, porque iban a empezar a decir cualquier cosa.

"Quiero ver quién no iría (a Qatar). Yo estaba re tranquilo con todo lo que le había dado al club desde siempre. El 2003, en el 2010 que agarro cuando todos me decían 'no agarres', ganamos el Uruguayo y llegamos a la final de la Copa"

-Tenías un mal antecedente, de tu alejamiento anterior de Peñarol en plena competencia, para dirigir en Qatar...
-Claro. Yo no quería hablar de lo económico, porque uno más o tres menos no es problema. Yo ya sé hasta dónde puede llegar Peñarol, corrés un poco más para arriba, porque después se va a bajar la cifra, como en toda negociación. Pero les pedí por favor que no se hablara de lo económico con los periodistas porque iban a empezar a decir que era un escollo... Salió publicado, y se filtró de ahí. Se empezaron a manejar cifras que son violentas.

-¿Cercanas a la realidad o alejadas?
-Eran por encima, pero es que no podés hablar de eso... Nosotros en la negociación éramos cinco personas (en el cuerpo técnico). Se dijo "Diego Aguirre quiere ganar 100.000 dólares", y yo quedaba mal.

-¿Te pesó, en ese momento, la decisión de haberte ido antes a Qatar en pleno Campeonato Uruguayo?
-No, para nada. Eso lo hice convencido. Era lo que tenía que hacer y lo que hubiera hecho cualquiera en mi lugar. Yo le había dado mucho a Peñarol, me surgió la oportunidad de mi vida y me fui.

-¿Sos consciente que el hincha, que es pasional, te "mató" -sobre todo en redes sociales- y te trataron de pesero y traidor?
-Sí... Ahora, quiero ver quién no iría. Y yo estaba re tranquilo con todo lo que le había dado al club desde siempre. El 2003, en el 2010 que agarro el club cuando todos me decían "no agarres", ganamos el Uruguayo y llegamos a la final de la Libertadores del año siguiente. El club, a raíz de esa campaña de la Libertadores, hizo 30.000 o 40.000 socios más. Yo estaba recontra tranquilo por todo lo dado a Peñarol. A todo esto pasaron nueve días, y se entró a hablar de cosas y no se definía el técnico para ponerse a trabajar urgente. Yo estaba molesto por todo esto y me llama el empresario del Inter a decirme que el presidente del club estaba yendo a Montevideo para buscar a (Giorgian) De Arrascaeta -que terminó yendo a Cruzeiro- y quería reunirse conmigo. Y yo ahí dije "bueno, nos reunimos", porque ya tenía otra postura. Pensé: "capaz que no es mi momento para volver a Peñarol". Y otra cosa: que yo haya tomado una postura política previo a las elecciones, no gustó en los otros candidatos.

-Entonces reconocés que te involucraste en la campaña...
-Sí, yo me metí, yo quería que Juan Pedro fuera el presidente. Él no me lo pidió nunca. Fue por iniciativa mía. El presidente del Inter vino con una oferta concreta, me dio 24 horas y acepté.

"Pablo tenía 37 años en ese momento. Un jugador extraordinario... Y... capaz que con lo de Pablo yo fui inmaduro y le erré. Debí cuidarlo un poco más. Lo de Tony fue distinto, pero 100% por motivos futbolísticos"

-¿Qué hubiera pasado con Antonio Pacheco si agarrabas Peñarol en vez de Inter?
-Y... era otro tema. Pero yo siempre dije que el club está por encima de cualquier jugador y cualquier técnico. Si yo arreglaba, iba a hacer lo que me parecía mejor, pero no lo iba a llevar a nada personal. Era un tema delicado, pero con mucho respeto de mi parte, y cero quilombo.

-¿Y qué pasó en 2011? Era ídolo del equipo pero contigo no jugaba, era suplente.
-No era titular por razones deportivas. Porque había una opción mejor, que era Martinuccio, en ese momento. Y arriba estaba (Juan Manuel) Olivera. Por razones futbolísticas nomás. No había nada personal. Y estaba Aguiar, Nico Freitas, es un sistema, no es acomodar a todos. En Uruguay todo lo llevan a lo personal. La gente decía: "Hay lío entre Aguirre y Pacheco", ¡y yo no tuve ningún lío! Era una decisión futbolística.

-Tenías antecedentes de "perchar" ídolos: en 2003 pusiste a Bengoechea como suplente.
-Sí, coincidentemente... También entendí que había otras opciones mejores. Pablo tenía 37 años en ese momento. Un jugador extraordinario... (piensa)... Y... capaz que con lo de Pablo yo fui inmaduro y le erré. Debí cuidarlo un poco más.

-¿Y al Tony no?
-Fueron casos distintos... Creeme que en ambos casos fue 100% deportivo. ¿Cómo voy a perjudicar al equipo por una situación personal? A no ser una falta grave, que no existió para nada. Y el Tony, al igual que Pablo, respetuosos totalmente.

-¿Estás convencido hoy de que tomaste la decisión correcta?
-(Piensa varios segundos). Hice lo que me pareció mejor en el momento. Y no soy de mirar para atrás y arrepentirme. Pero no soy de piedra y me duelen un montón de cosas.

-¿Te jode lo que se comenta en redes sociales o lo que pueda decir un periodista deportivo?
-No escuché periodistas deportivos que me criticaran... y soy cero redes sociales, pero cero cero. Jamás leí una red social. ¿Cómo sabés si el que opina es un loco bien o un enfermito?

-¿Pensás que vas a tener una revancha en Peñarol?
-Pienso que sí... y va a ser contra viento y marea, y vamos a ser campeones, y va a estar complicado... Mi historia ha estado ligada a cosas históricas. Y ojo: tampoco es que me fui a dirigir a Nacional, ¿no? Eso para el hincha sería imperdonable. Por diferentes circunstancias no se dio de volver a dirigir a Peñarol. Me salió este desafío que está buenísimo, es un equipo bárbaro y acepté.

-Se te asocia, no sin cierta dosis de sorna, con la suerte. Se habla del "culo" de Aguirre.
-Es verdad. Hace dos días íbamos perdiendo 0-2 por el torneo gaúcho, un partido eliminatorio, contra Cruzeiro de acá cerca de Porto Alegre. El que ganaba pasaba a semifinales. Íbamos perdiendo 0-2, penal para el Inter y lo erramos, hago un cambio, el que entra hace dos goles, empatamos y terminamos ganando por penales (risas). Y me decían "qué culo que tuviste". Y yo que sé... ¿cómo lo medís? Para mí la suerte tenés que buscarla, tenés que trabajar, tenés que entrenarla.

-En la final del 87 no se puede hablar de suerte.
-¡Pero me dicen también que fue suerte! Porque fue en el minuto 120, y el partido se estaba yendo... ¡Pero hay que hacerlo el gol!

-¿Ese gol, el 31 de octubre de 1987, te cambió la vida?
-Absolutamente. Es el gol más importante de mi carrera... es que no puede haber otro. Es una fecha inolvidable, que me cambió la vida totalmente. Me cotizó como futbolista, me hizo cumplir un sueño, ese gol fue la emoción más grande que viví en una cancha. Hoy me sigue dando mucho ese gol, me sigue llenando de orgullo. Tengo una paz con ese gol... haberle dado eso a Peñarol.

"El gol de la final del 87 me hizo cumplir un sueño, fue la emoción más grande que viví en una cancha. Hoy me sigue dando mucho ese gol, me sigue llenando de orgullo. Tengo una paz con ese gol"

-¿Qué sensaciones recordás de ese partido?
-Recuerdo que un rato antes, una hora antes del partido, cuando entramos a la cancha para hacer el reconocimiento del campo de juego, fui hasta el área donde después hice el gol, porque ahí había hecho el gol el Nando (Morena) cinco años antes, en el último minuto ante Cobreloa, en el 82. Y pensé: "faa... qué historia, qué golazo en el último minuto hizo acá, qué lindo sería que yo hiciera un gol así". Y así fue.

-En ese momento, con 22 años recién cumplidos, ¿pudiste aquilatar lo que habían conseguido?
-No, para nada. Yo era un chiquilín. En ese momento no te das cuenta, te sentís un hombre. Era: "vamo' arriba, vamo' a salir campeones de América" y ta... pero era lo que nos estaba tocando y chau. Con el tiempo fuimos midiendo la magnitud de lo que habíamos logrado. Nos teníamos una fe bárbara, el América tenía un equipazo, pero veníamos de ganarle a River Plate e Independiente, así que veníamos con viento en la camiseta.

-¿Eras consciente que el partido se les iba y ya había empezado la cuenta regresiva para el pitazo del juez?
-Yo estaba muy concentrado en el juego. Creo que todos lo estábamos. No me sacaba del partido que tiraran pelotas a la cancha. Sentía que todavía había tiempo, que todavía se podía ganar. Ese gol al América me cambió la vida. Todavía escucho los relatos del gol y me erizo.

-Cuando fuiste jugador no tuviste protagonismo en la selección uruguaya.
-No. Pero en mi auge agarré a una generación que eran todos mejores que yo: estaba Ruben Sosa, Ruben Paz, Venancio Ramos, "El Polilla" Da Silva, el "Pato" Aguilera, Antonio Alzamendi, Daniel Fonseca. Y estaba bien que estuvieran antes que yo, porque eran mejores.

-¿Cuáles son tus aspiraciones profesionales hoy?
-Mi aspiración hoy es dirigir un equipo en Europa. Y no he tenido la chance.

-¿Tenés representante?
-Tengo varios representantes, mi representante es el que me traiga la mejor oferta. Me gustaría dirigir en Italia o España. Si me das a elegir, elijo Italia.

-¿La selección es un objetivo deseado?
-Sí, sí, sí, la verdad que sí. Y no creo que haya un solo técnico en Uruguay que no quiera. Si un técnico te dice que no, para mí es mentira. Respetando los procesos y sin ocupar el lugar de nadie, cuando llegue el momento, me encantaría.

-¿Admirás a algún entrenador? ¿Guardiola, Bielsa, Mourinho?
-Guardiola es un crack, pero no puede ser un espejo, porque no puedo hacer lo que hace él. No me da la capacidad para hacer jugar un equipo como él. No me da la cabeza. Bielsa es un fenómeno. A Guardiola lo conocí personalmente, un tipo de primera, un fenómeno... son humildes, sencillos, podés charlar con ellos como estamos charlando vos y yo ahora.

-¿Considerarías reconvertirte en periodista deportivo, como Diego Latorre?
-A algunos les salió muy bien, y saben comunicar muy bien. Latorre tiene mucho nivel. Hubiera sido otro camino, pero elegí ser entrenador.

-¿Sos de ver mucho fútbol?
-A ver... veo fútbol, pero tampoco mucho. No te veo cinco partidos por día. Pero trato de ver fútbol, sí.

-¿Y qué hacés en tu tiempo libre?
-Voy al cine, leo, salgo a cenar.

"Guardiola es un crack, pero no puede ser un espejo, porque no puedo hacer lo que hace él. No me da la capacidad para hacer jugar un equipo como él. No me da la cabeza. Bielsa es un fenómeno. Son humildes, sencillos"

-¿Qué lees?
-Leo mucho de fútbol. De tres libros, dos son de fútbol. Eso me ayuda. Leo libros de liderazgo, del manejo de grupos, cosas motivacionales. Ayer leía un libro de uno de los sobrevivientes de los Andes, "Regreso a la montaña" (de Daniel Fernández Strauch), que me está encantando... Me gusta cómo lo plantea él, habla de la superación espiritual. Son tipos de libros que creo que me aportan a la hora de tomar de decisiones. Eso de ser fuerte y creer, y aunque muchos te digan que no, tenés que morir con tus convicciones. Es como un apoyo, para después hacer lo que sientas, convencido.

-Tu hermano Rodrigo falleció en 2007, a los 23 años, tras un caso de mala praxis médica. Llegó a la Asociación Española para sacarse un lunar, le pusieron mal la anestesia y falleció. ¿Hiciste el duelo? ¿Superaste su injusta muerte?
-No lo superás nunca. Yo le llevaba muchos años, somos siete hermanos, y él era el más chico. Fue un golpe durísimo para toda la familia. Todos éramos muy apegados a él, por ser el benjamín. Era un deportista, un gurí sano, era sacarse un lunar y media hora después se iba para su casa. Eso no lo superás nunca...

-¿Qué extrañás de Uruguay?
-La familia y los amigos. Básicamente eso. Y como lugar físico: la rambla. Tenemos un país divino... salís para afuera y ves que tenemos un país hermoso.

-Tu esposa vive en Montevideo con tus hijos. ¿Se ven con frecuencia?
-Sí, sí. Viene ella o voy yo... Llevamos 22 años de casados, tengo una familia preciosa. Cuando estaba en Qatar, iban y venían. Es lo que te toca y tenés que fortalecerte con eso. Ella es contadora y labura en Montevideo. Tenemos tres hijos divinos y los amamos. En algún momento me voy a radicar en Uruguay, pero me veo muchos años más lejos... como te dije, me gustaría ir a Europa.

-Capaz que ahí tu familia se va contigo.
-Capaz que sí. Pero el trabajo de los entrenadores es tan inestable, que si no ando, me echan a los tres partidos, ¿y qué les digo? Ellos tienen su colegio, sus amigos, sus cosas. Porto Alegre es una locura, cada partido tenés que dar un examen...

-¿La política te interesa? ¿Sos militante de algún partido?
-No. Y al ser una figura pública, donde podés incidir con las cosas que decís, aprendí a mantenerme por fuera. Nunca digo a quién voto. Y he cambiado, creo que he votado a los tres partidos más importantes, y al Partido Independiente lo voté también. No soy de derecha ni de izquierda. Yo tengo buenos amigos en todos los partidos. El hijo de Tabaré Vázquez, Álvaro, era mi compañero de clase, lo quiero pila.

-¿Sos feliz?
-Sí. Hago muchas cosas para serlo. Hay que buscarlo, y soy agradecido al 100%.

Montevideo Portal | César Bianchi
Fotos: Jean Pierre Cruze