Contenido creado por Inés Nogueiras
Seré curioso

"Ahora un murguista parece Julio Bocca"

Seré Curioso: Claudio Rojo

En una nueva entrega de "Seré curioso", César Bianchi entrevista a Claudio "Negro" Rojo, murguista de extensa trayectoria que anunció que este será su último carnaval arriba del escenario.

Lectura: 11'

2014-03-04T06:19:00
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Por CÉSAR BIANCHI

Recaló en Montevideo con apenas 18 años desde "afuera", dice. Afuera es Canelones ciudad. Dejó inconcluso primer año de liceo porque había que laburar para seguir viviendo. Se fue a la aduana, al puerto, y consiguió changas limpiando calderas, así como en carga y descarga. Su madre, empleada doméstica, y su padre, empleado del frigorífico canario Ameglio, no podían mantener a los cinco hermanos y con el recibo de la adultez en la cédula, se fue a construir su propia historia.

Llegó ennoviado y en la capital se casó. Entonces, se dedicó al carnaval, por gusto nomás. Cargaba con un par de antecedentes bien interesantes. En 1981 debutó en la murga Doña Fulana de Tal, la primera murga de Canelones, y salió en la comparsa Sueños Lubolos. "¡Me consagré mejor bailarín!", se asombra al recordarlo. Ese mismo año desfiló en las Llamadas y demostró que lo suyo era talento y no casualidad: fue elegido, nuevamente, mejor bailarín. "Tenía 18, era una mantequita", dice.

Desde 1981 al 85 se alejó momentáneamente del carnaval. Ese año fue convocado por los humoristas Los Jardineros de Harlem. Desde entonces, nunca paró.

Claudio "Negro" Rojo -53 años, 35 carnavales encima- los enumera año a año sin que se los pida. Como si fuera un ejercicio útil para reverdecer la pasión en su última aventura murguera, recita: "Salí en el 85 y 86, hacía personajes en una humorada, en ese tiempo personifiqué al negro Amaranto, un delincuente muy peligroso. En el 87 me fui para Nos Obligan a Salir, que fue mi primer murga. En el 88 y 89 también estuve con ellos. En el 90 me fui para La Bohemia, murga, y en el 91 también. En el 92 salí con la murga Los Patos Cabreros, del 93 al 96 en Los Arlequines, 97 La Nueva Milonga, 98 Saltimbanquis, 99 al 2003 Colombina, en 2004 volví a La Bohemia, en 2005 salí con La Soñada, 2006 volví a Colombina, en 2007 La Tito Pastrana, en 2008 parodistas Zíngaros, en 2009 La Margarita, 2010 El Tuleque, 2011 Momolandia, 2012 Los Diablos Verdes, y en 2013 y 2014 Garufa, la murga en la que salgo ahora".

Con ocho años en la histórica Colombina, y pasajes por Saltimbanquis y Los Patos Cabreros, el negro Rojo anunció que éste que está terminando será su último carnaval arriba del escenario. En una charla -de parados- frente a la distribuidora de fiambres de la Aguada en la que trabaja, dijo que cuelga el disfraz y la pintura porque "el nuevo carnaval" le fue sacando las ganas de salir.


-¿Cuáles son las grandes diferencias del carnaval actual con los carnavales de antes?
-Ahora hay mucho teatro... Antes era más murga, ahora no tiene mucho sentido de murga.

-Se ha profesionalizado la murga, está claro. ¿Te gustaba más lo de antes?
-Me gustaba más aquello de transpirar la camiseta y no tanta puesta en escena. Antes salías a cantar y bailar murga, ahora un murguista parece Julio Bocca. Entonces... cambió un montón. Y veo que a nivel de plata lo cambió mucho.

-¿Eso hace que el carnaval se haya prostituido?
-No sé si prostituido, pero se desvirtuó todo. Ahora ya no es que querés salir con tal murga, por la camiseta. Ahora es: "¿me querés? ¿Y cuánto me pagás?"... "Tanto"... "Ah no, me voy con aquella otra porque me paga más". Ahora subís al escenario y puteás si llueve. Antes, si llovía nos quedábamos todos a comer un asado. ¡Mejor si llovía! Ahora piensan "perdí tanta plata". Te van sacando las ganas... Es más shows y mucho más ambición.

-Sos el sobreviviente de los cupleteros de murga. Sos algo así como los 10 en el fútbol: una especie en extinción. ¿Es así?
-Es así sí, ya no quedan más cupleteros de murgas. ¡Soy el Messi del carnaval! Viste que ahora al 10 lo llaman "enganche". Yo hago todo en la murga, pero no porque se me antoja, me dan ese rol y ta.

-¿Qué es lo que te pide el director de la murga? Vendría a ser el DT...
-Salí a cubrir esta parte acá, cantá esta parte vos, agitame en esta parte a la gente para que no se quede quieta. Soy como el capitán.

"Ya no quedan más cupleteros de murgas. ¡Soy el Messi del carnaval! Viste que ahora al 10 lo llaman "enganche". Yo hago todo en la murga"


-¿Cómo llegás a ese rol? ¿Por la experiencia?
-Porque siempre fui rompebolas. Yo no lo pido. Se me dio desde el inicio, cuando empecé a salir en murga, en Nos Obligan a Salir. Yo estaba tomando unas copitas en la aduana, sentí cantar a un grupo de gente y me arrimé para cantar yo también. Primero me decían "alejate negro, ¿no ves que estamos ensayando?". Yo estaba medio tomado, entonces igual seguí cantando... Al final, me ofrecieron para salir con ellos y fue mi primera murga.

-¿Por qué pensás que ya no hay cupleteros de murgas?
-Porque cupletear es subirse al escenario e inventar cosas, improvisar, como los payadores en la Rural. Pero no libretarse algo rígido, como un teatrero famoso. Es "voy a decir esto como me salga y si me equivoco, voy a inventar algo para salir del paso". Eso es cupletear. Y si me equivoco, la gente me va a acompañar y se va a reír conmigo, porque sabe que lo estoy haciendo a todo sudor.

-Pasaste por todos los géneros: comparsa, humorista, parodistas y murga. ¿Con qué te quedás?
-Me quedo con la murga, por lo callejero. Y a mí me gusta la calle.

-¿Te gusta Lacalle?
-¡No! La calle... jeje. Me gusta ver las cosas de la calle. Aprender de eso. Puedo aprender de una persona que está ayudando a cruzar otra la calle. Puedo aprender de un ladrón...

-¿Qué podés aprender de un ladrón?
-Aprender que no debo pasar por ese lado, a cruzar a la otra vereda.

-¿Qué te ha dado la calle?
-Hasta ahora satisfacciones. El carnaval tiene sus códigos... pero a veces no se respetan.

-¿Qué códigos no se respetan?
-Que a veces un integrante de una murga va al ensayo de otra murga a robarle una idea. Eso es no tener códigos. Y eso pasa.

"La murga es de hombres. Y no es machista. La revista es para las mujeres y algún hombre que sea bailarín profesional, pero las murgas son para hombres".


-¿Por qué la mujer tiene tan poca cabida en las murgas?
-Porque la murga es de hombres. Y no es machista. La revista es para las mujeres y algún hombre que sea bailarín profesional, pero las murgas son para hombres.

-Una mujer puede cantar tan bien como un hombre...
-Sí, pero... no da, no da.

-¿No se va a sentir cómoda esa mujer en ese ambiente?
-No se va a sentir cómodo el hombre. El timbre te cambia todo. Los hombres se van a cohibir si hay minas... Las bañaderas de murgas son terroríficas... Por respeto a esa mujer -que puede ser tu hermana o tu esposa- se van a decir la mitad de las cosas y no va a pasar ni la mitad.

-¿Qué pasa en una bañadera de murga?
-Qué no pasa... Y yo soy el peor. Soy el peor porque soy el diablo negro... Soy muy jodón. Imaginate lo peor que te puedas imaginar, más con los guachos jóvenes. Pero volviendo: la murga es de hombres, es como un vestuario de fútbol. Yo no he visto a mujeres jugar rugby, es un juego de hombres.

-Durante muchos años se te vio en Rumbo a la Cancha en VTV. ¿Por qué te fuiste de ahí?
-Me hicieron un problema cuando dije algo sobre el maestro Tabárez. No sabía que estaba saliendo al aire y dije, como chiste, que me tenía los huevos como pan de a kilo. Pensé que estábamos en el corte. Y después cuando volvió al aire, Baíllo vino y me dijo "Claudio, cómo vas a decir eso, estábamos al aire" y yo, de caliente, dije que era verdad. Me decía "¡es el técnico de la selección!". ¿Y? Yo soy panadero. Bah, en realidad trabajo en el reparto de la distribuidora.

-Ahí entra Walter Brilka, Cucuzú...
-Sí. Y se portó muy bien conmigo. Me llamó para decirme que le habían ofrecido mi puesto y yo le dije que agarrara, que no dudara, porque es un trabajo.


"En realidad se podría salir al exterior, como hacen Agarrate Catalina o La Falta, que viajan todo el año. No tenés que invertir mucho, al contrario: tenés todo para ganar".


-¿La gente te reconoce en la calle?
-Mucho. Me piden que me cante una o les haga un chiste. Se sacan fotos conmigo. ¡Y todos quieren sacar su propia murga! Está de moda... porque gusta todo el año.

-Pero vos no vivís del carnaval todo el año, sólo te dedicás en febrero. ¿Es una manifestación cultural ninguneada el resto del año?
-No se hace mucha plata como para estar viviendo de eso. Aunque en realidad se podría salir al exterior, como hacen Agarrate Catalina o La Falta, que viajan todo el año. No tenés que invertir mucho, al contrario: tenés todo para ganar.

-¿Entonces por qué no lo hacen? ¿No han querido copiar ese modelo de negocios exitoso de la Catalina?
-Exactamente. La Falta y Araca en su tiempo también salían...

-¿Qué pensás sobre la murga joven? ¿Agregó algo nuevo?
-Han tomado cosas viejas que nosotros habíamos dejado abandonadas. Hablo del estilo, hablo de hablar a dos por hora, las cadencias, se visten igual que las murgas viejas. Y son más graciosas, más ingeniosas, eso sí. Tienen una calidad tremenda, escriben mejor que nosotros. La Catalina es el mejor ejemplo. Con el cuplé de imitación de Mujica la rompieron... Igual a Martín (Cardozo) yo le gané. Le gané con un personaje de hermano gemelo de los famosos: tipo, yo era el hermano gemelo de Ronaldinho y jugaba mejor que él, pero no llegué porque me lesioné joven, después era el hermano gemelo del negro Rada, yo era mejor pero no llegué porque me gustaba mucho tomar. Eso fue con La Soñada.

-¿Hay racismo en Montevideo? ¿Lo notás en familiares o amigos?
-Mirá, a mí no me gusta que me digan morocho, moreno o pardo. Yo soy negro, el negro Claudio. ¿Afrodescendiente? ¿Nací en una macumba yo? Yo soy negro.

-¿Pero has notado discriminación en algún sitio?
-Yo creo que hay discriminación entre blancos también, y entre negros, negro con blanco y al revés... Lo notás en miradas de desprecio de un blanco a un negro o al revés. Te dicen "muerto de hambre" o "mugriento".

-Cuando eras jovencito y recién llegado a Montevideo, ¿en algún momento estuviste cerca de tomar el mal camino y delinquir?
-No, de robar nunca. Si no tenía para comer, pedía. Y pasé frío. Dormí en la calle. Dormía en la Plaza Zabala, en un banquito. Antes que aclarara, iba a un boliche a lavarme la cara, me levantaba el cuello de la camisa y salía lo más orgulloso. Tenía 20 años.

"Dormí en la calle. Dormía en la Plaza Zabala, en un banquito. Antes que aclarara, iba a un boliche a lavarme la cara, me levantaba el cuello de la camisa y salía lo más orgulloso"


-¿El uruguayo no valora en su justa medida al carnaval como manifestación cultural bien nuestra?
-Deberían darle más importancia. Terminó el carnaval hoy, pensemos en el que viene. Y si vamos a buscar un componente, primero le preguntemos si está bien y precisa algo.

-¿Cuánta plata hacés en un carnaval?
-No te da para tirar para arriba, pero... de repente tres sueldos de acá, de la distribuidora.

-¿Los ahorrás o pagás cuentas?
-Quedo al día, porque estamos siempre en la calesita.

-¿Tenés hijos? ¿Les interesa el carnaval?
-La mayor, Valeria Rojo, con 32 años, salió en Demimurga. Lourdes es enfermera, tiene 26. Y Martín tiene 30, ya salió en Mi Morena. Pero lo ven como hobby.

-Este es tu último carnaval. ¿Te ves con síndrome de abstinencia? ¿Vas a extrañar?
-No, no... Estoy cansado. Estoy seguro de no volver porque es mucho sacrificio y dejás de lado de tomarte vacaciones con la familia, de tomarte la licencia. Quiero dejar paso a las nuevas generaciones. Pero es un modo de vida, ¿sabés?

-¿Sos feliz?
-Soy.


Montevideo Portal / César Bianchi
Fotos: Juan Manuel López