Cuando tenía 11 años a Brian no le gustaba el fútbol, como a los demás niños de su edad.
Por ese entonces, el "Huevo" vivía en una humilde casa de bloques en el barrio Lavalleja, en un sitio del mapa montevideano que los cronistas policiales califican "zona roja". El papá, Víctor Lozano, hacía changas de lo que podía cuando podía, y la mamá, Gladys Aparicio, atendía los quehaceres de la casa. Brian alternaba la escuela con largos partidos de ping pong en el club de baby fútbol Tacurú.

Diez años después, el joven Brian no se imagina haciendo otra cosa en su vida que no sea jugar a la pelota. Sigue prefiriendo el ping pong a la Play Station, los mates en familia y su querido barrio Lavalleja, pegado al 40 Semanas, dos vecindarios malhadados por noticias de inseguridad.

Aquel Brian de 11 y éste de 21 tienen otra diferencia: hoy es el talentoso de Defensor Sporting y chatea con Luis Suárez, Edinson Cavani y Diego Lugano en el grupo de Whatsapp de la selección uruguaya. Y esto porque desde hace algunos meses, el maestro Tabárez confió en su habilidad y lo hizo parte del plantel celeste que compite en las Eliminatorias para Rusia 2018.

Por todo lo demás es el mismo.

En la casa de Brian Lozano son 17: diez hermanos, los padres y cinco sobrinos. Y en la casa de al lado viven sus abuelos. Las paredes del living están pintadas de verde furioso y en vez de cuadros tiene camisetas de fútbol que el quinto de los diez hijos, el famoso, ha ido coleccionando.

Este muchachito tímido, con menos palabras que un tuit, sería incapaz de dárselas de estrella. Y eso que excusas para creérsela le sobran. En marzo de 2015 el diario El País tituló "Nace un crack". Cuatro meses después, El Observador tituló: "Lleva el potrero en los genes: Lozano fue la revelación".

Entre aquel escolar de conducta inquieta que no le gustaba el fútbol y éste adolescente que ya sueña con jugar en Boca o el Barcelona hubo una tarde. Fue un partido que lo cambió todo para siempre. En esa práctica en el Tacurú se puso a correr atrás de la pelota y vio que a él le salían cosas que a los demás no. El director técnico del equipo también lo notó y sus compañeros cayeron en la cuenta de que "el Huevo" era de los buenos: dominaba el balón con ambas piernas, corría con ella pegada al pie, regateaba y tenía buen remate.

De no gustarle pasó a ser su obsesión. La determinación y sus malos rendimientos en el sistema educativo le allanaron el camino. No había dilema: la repetición de primer año de Secundaria cuando tenía 15 y su talento con el balón significaban lo obvio. Se dedicó a eso con la responsabilidad de un adulto. Se tomaba dos ómnibus para llegar a entrenar y madrugaba a las 6.30 de la mañana como cualquier obrero con tal de acceder, algún día, al profesionalismo.

Hoy el fútbol le ha permitido tener fans, cobrar un sueldo y escuchar cómo su representante le ofrece mudarse a un apartamento en Pocitos para salir del contexto social de la pobreza. Entonces, el fútbol le permitió decirle a su contratista: "Muchas gracias, pero no. Me quedo donde estoy, con mi familia".

El fútbol le dio la chance de dejar el ómnibus colectivo para poder comprarse un auto. Y de nuevo: le dio la posibilidad de elegir. Y eligió seguir yendo en ómnibus a entrenar -para ir al Complejo Pichincha debe tomarse dos- y así no cambiar ni un ápice sus costumbres.

Excepto, claro, que chatea con Suárez y Cavani en el grupo de jugadores de la selección y que dejó atrás aquella idea de anotarse en el plan barrido de Tacurú para aportar a la economía familiar. Ahora puede ayudar a sus padres con parte de su salario en el equipo violeta.

@Chechobianchi


-Leí en algunas notas que acá viven 17.
-Sí, somos 17: diez hermanos y cinco sobrinos, y mis abuelos viven al lado.

-¿Estudiaste?
-Hice la escuela y dejé en primero de liceo. Me tiré para el fútbol. En determinado momento hablé con mis padres, les dije que quería dejar el estudio porque quería jugar al fútbol. Tenía unos 15 o 16 años. Estaba en primero porque había repetido en la escuela y también primero de liceo. Repetí primero y cuando lo hice de nuevo, dejé.

-¿Por qué te iba mal en los estudios?
-Porque me gustaba el fútbol y me distraía bastante. Quería dedicarme al fútbol.

-¿Cuándo te empezó a gustar el fútbol?
-La primera vez que fui a una práctica a Tacurú, con un compañero. Me dijo que lo acompañara y fui. Yo lo acompañé pero no quería jugar. Y le dijo al técnico: "Él quiere entrenar" y yo le dije que no, que no quería. Porque no me gustaba el fútbol. Pero al final me insistió y jugué esa práctica. Tenía 10 años. Y ahí me empezó a gustar. Llegué a mi casa y le dije a mi padre que me quería dedicar a eso.

"No tenía para el boleto y me iba en bicicleta. Había momentos en que no había para la olla. Entonces comía lo que me daban allá en Bella Vista: algún cereal o yogur, algún jugo"

-En esa práctica cambió tu vida...
-Sí, empezó ahí y ya no lo dejé. Siempre con el apoyo de la familia.

-¿Cuándo te diste cuenta de que tenías condiciones?
-No sé si me di cuenta que tenía condiciones, pero sí sé que me gustó, y le puse esfuerzo y sacrificio. No faltaba nunca a los entrenamientos. Eso era fundamental para llegar a Primera División, que es lo que quería.

-¿Cómo pasás de baby fútbol en Tacurú a las inferiores en Bella Vista?
-Yo estaba en la escuela, pero le dije a mi padre que quería acompañar a un amigo a entrenar en preséptima de Bella Vista. Se me complicaba porque iba en horario completo a la escuela. Una vez mi padre me sacó en el recreo y me llevó a una práctica, después fui a otra, y cuando terminé la escuela y pasé al liceo se me arreglaron los horarios y empecé a entrenar firme en Bella Vista.

-¿Comías en la escuela?
-Te daban desayuno y almuerzo, sí.

-¿Tenías para comer en tu casa?
-A veces no. Muchas veces fui a entrenar con hambre. O no tenía para el boleto y me iba en bicicleta. Había momentos en que no había para la olla. Entonces comía lo que me daban allá en Bella Vista: algún cereal o yogur, algún jugo. Era por el convenio de Gol al Futuro. Yo aprovechaba. Trataba de alimentarme con lo que me daban ahí. Obviamente que a veces algo había en casa.

-¿Y frío pasaste?
-Sí, muchas veces pasé frío.

-¿A qué se dedicaban tus padres?
-Mi madre es ama de casa y mi padre hacía changas. Pero tuvo un infarto cerebral y una enfermedad por el tema del cigarro... Mamá tenía su máquina de coser, cosía, hacía costuras.

-¿En algún momento pensaste en largar el fútbol y dedicarte a las 8 horas para ayudar a tus padres?
-Cuando estaba en Cuarta División y alternaba en Tercera, no jugaba mucho, no tenía muchos minutos. Yo le pedí a mi entrenador poder firmar un contrato de menor, pero no se daba y estaba jugando muy poco. Me quería ir de Defensor, quería irme a otro cuadro... o hasta pensé en laburar en barrido, en el Movimiento Tacurú.

-¿Pasaste de casi no jugar en Cuarta a que te convoquen para la Primera?
-Es que justo me llaman para jugar en Tercera, anduve bien dos o tres partidos seguidos y me llamaron para la Primera. Yo me tenía mucha confianza... pero llegó un momento que tenía 18 años, no me daban la oportunidad y quería salir a buscar la chance en otro lado. Pero nunca pensé en dejar de jugar.

-Noto que sos muy apegado a tu familia.
-Yo a mi familia le debo todo. Es la base para donde estoy ahora. Cuando no tenía para el boleto, trataban de conseguirme para el boleto. O me apoyaban, me daban aliento, para que yo vaya en bicicleta, porque sabían que estaba construyendo mi futuro.

"No se daba y estaba jugando muy poco. Me quería ir de Defensor, quería irme a otro cuadro... o hasta pensé en laburar en barrido, en el Movimiento Tacurú"

-Estás hablando de tu familia y se te llenaron los ojos de lágrimas...
-Pah, la verdad que sí.

-Decís que te ayudaron para estar "donde estás ahora". ¿Dónde estás ahora?
-Ahora logré mi primer objetivo, mi primer sueño era jugar en Primera División en cualquier club. Me tocó en Defensor Sporting, y llegué a donde todo jugador quiere: a la selección uruguaya. No es poca cosa. A veces pienso todo lo que me ha tocado en muy poco tiempo y no lo puedo creer, porque yo debuté el 6 de setiembre de 2014 en Defensor, contra Peñarol, y el 6 de setiembre de 2015 debuté en la selección mayor. Y la verdad que estar con todos estos monstruos es increíble...

-¿Conocés personalmente a Luis Suárez?
-No, todavía no. Él escribe en el grupo de Whatsapp de la selección antes de cada partido.

-¿Cómo es chatear con Suárez o Cavani para vos?
-Pah, la verdad es increíble... Suárez nos daba aliento en el grupo antes de cada partido, al no poder estar y eso es grandioso. Nos daba una motivación tremenda. A Cavani lo conocí ahora en estos últimos dos partidos y la verdad que es una excelente persona. Me ha hablado mucho... es muy buen loco, vale la pena escucharlo.

-¿Qué aprendés de codearte con algunos de ellos, jugadores de élite mundial?
-Te da experiencia. Por algo están jugando donde están, la mayoría está en el fútbol europeo. Por algo están ahí. Intento aprender para poder llegar ahí. De los referentes saco muchas cosas: me enseñan a ir por el buen camino.

-¿Cómo ha sido Tabárez contigo?
-Hace poco tuvimos una charla. Él no es mucho de hablar mano a mano... pero se dio. Es buena gente. Es muy respetado ahí adentro.

-¿Sintieron la comunión con la gente en el partido contra Chile? Porque había una euforia notoria, lo que se evidenció en que se agotaran las entradas varios días antes.
-Sí, ya desde que salimos del Complejo Celeste estaba lleno de gente... y después en todo el camino apoyándonos al lado del ómnibus. Eso fue muy bueno, porque era un partido especial por la situación que se había dado en la Copa América.

-¿Se hablaba del episodio con Jara o de qué podía pasar con él en éste?
-No, no, ni en broma. Estábamos todos muy concentrados, todo muy serio.

-¿Te acordás cómo te citaron por primera vez a la selección, y cómo reaccionaste?
-Estaba durmiendo y cuando me despierto tenía un mensaje de Mario Rebollo que decía: "Brian, cuando puedas, escribime, así te llamo". Medio dormido le escribí y me comentó que estaba citado para dos amistosos con la selección, y me acuerdo que quedé callado... no hablé. Y a lo último le dije: "Muchísimas gracias". Y al llegar a la práctica de Defensor se me acerca (Andrés) Scotti y me dice: "Bo, Huevo, me llamó Rebollo y me dijo que te citó para la selección y quedaste callado".

"A mí me gusta quedarme después de hora. Cuando estoy en el fútbol, me concentro. Si fuera por mí me quedaría todos los días, pero algunos días el profe nos dice que no nos cansemos"

-¿Y acá en tu casa cuál fue la reacción?
-Salí de mi cuarto y estaba mi mejor amigo (Federico) y mi familia acá. Quedaron todos contentos. Casi me pongo a llorar. Ya había sido citado antes para los Juegos Panamericanos, sub-22. Había quedado en una primera lista con 84 nombres. Yo pensaba: "Ojalá me toque estar en la selección, después si juego o no juego no me interesa". Me tenía fe. Quedé en el plantel final que viajó a Canadá y por suerte jugué todos los partidos de titular y no salí ni un minuto.

-¿Qué te hubiera gustado hacer, si no hubieses sido futbolista?
-Pah... no tenía en mente nada. Era chico cuando elegí mi camino. A los 12 años ya me gustaba muchísimo el fútbol.

-Pero, ¿qué niño en Uruguay no quiere ser futbolista? Fuiste tocado con una varita mágica...
-Yo me lo puse en la cabeza ni bien pasé a juveniles. Yo hablaba con mi familia y les decía que me tenía confianza para jugar en Primera. Me tocó en Defensor, que es un muy buen club, y no me olvido de Bella Vista, que me brindó todo.

-¿De chico eras hincha de un cuadro grande?
-Sí (se ríe).

-Tuviste una oportunidad de ir a Nacional, y decidiste seguir en inferiores de Bella Vista...
-Sí. En ese momento pensé que en Bella Vista iba a tener más minutos, iba a poder jugar más. Yo lo que quería era jugar.

-Acá atrás tuyo tenés colgadas algunas camisetas en la pared. Decime cuáles son y de qué partidos.
-La 24 (blanca) con la que debuté en la selección, con la mayor. La que usé en los Panamericanos firmada por todos los jugadores. Una de Defensor. La del Tigre, que se la cambié al "Cacha" (Arévalo Ríos), la de mi mejor amigo, que jugó en la selección (como juvenil), la de Arrascaeta en Cruzeiro, la de Forlán en Peñarol y la de Hugo Silveira de Cerro.

-De Nacional no tenés...
-No.

-¿Cuáles son tus virtudes como futbolista?
-Aprovecho mucho la resistencia en la cancha, soy de correr mucho. También tengo remate de afuera del área. Entreno mucho, los mano a mano con el rival, también. Para mejorar me quedo después de la práctica entrenando remates al arco.

-¿Es usual eso o está en desuso entre los jugadores? Me refiero a quedarse después de los entrenamientos a practicar jugadas puntuales o tiros libres... Porque he notado que muchos jóvenes desean que termine el entrenamiento -que es corto- para salir corriendo al auto y agarrar el celular...
-Sí, eso pasa, sí. A mí me gusta quedarme a practicar. Cuando estoy en el fútbol, me concentro mucho. Si fuera por mí me quedaría todos los días, pero algunos días el profe nos dice que no nos cansemos y no nos deja quedarnos. Pero es verdad que fuera del fútbol ando muy pendiente del celular y mi amigo se enoja.

"Lo primero que quiero es regalarle una casa a mi familia. Desde hace un tiempo el barrio viene medio complicado... me gustaría poder sacar a mi familia de acá. Pero tampoco tan lejos"

-¿Y tus debes como futbolista? ¿Qué tenés que mejorar?
-Tengo que controlar la ansiedad antes de los partidos. Y controlar la pelota, que a veces quiero hacer todo al mango, controlo muy apurado. Pero eso lo voy a lograr con la experiencia.

-¿El jugador se da cuenta cuando no anda bien?
-Sí, nos damos cuenta. Yo hace un par de semanas tuve un par de partidos donde no anduve bien. Mucha gente se me acercó a preguntarme si tenía algún problema personal, si andaba mal por algo, pero no... sólo anduve mal, pero ya voy a volver a mi nivel. Son cosas de la edad, supongo.

-¿Te has dejado deslumbrar por alguna figura del equipo rival? Ponele, enfrentar a Forlán o a Iván Alonso.
-No, no... Les juego como a cualquiera, no me deslumbro. Cuando debuté contra Peñarol estaba Pacheco, y en ningún momento pensé en que terminara el partido para intercambiarle la camiseta. Si les tengo que ir fuerte, voy fuerte. Y a mí me han pegado, y es cuestión de levantarse y seguir.

-¿Pensás en lo económico, en pegar el salto?
-Eso se va a ir dando con el tiempo. Yo trabajo para progresar, para pasar al fútbol del exterior.

-¿Qué es lo primero que harías con el dinero de un gran pase al exterior?
-Lo primero que quiero es regalarle una casa a mi familia. Desde hace un tiempo el barrio viene medio complicado... me gustaría poder sacar a mi familia de acá. Pero tampoco tan lejos, porque están acostumbrados a vivir acá.

-¿A vos te respetan más en el barrio, desde que sos un futbolista conocido?
-No, me siguen tratando de la misma manera. Yo paso y me saludan. Capaz que hay alguno que no me mira de la misma forma, pero por lo general, bien. Me felicitan por lo que estoy viviendo.

-¿Te compraste un auto?
-No.

-¿Y cómo vas a entrenar?
-Me pasa a buscar un compañero, Martín Rabuñal. Y si él no puede, voy en el ómnibus. Me tomo el 149 para el Franzini, y para ir a Pichincha me tomo dos bondis: el 195 y el 109.

-¿Eso es porque no tenés la plata para comprarte un auto o por convicción personal?
-Las dos cosas: no tengo la plata para comprarme un auto, pero tampoco me interesa.

-¿Y la noche, las mujeres? ¿Cómo lidiás con las tentaciones que da el fútbol profesional?
-Eso pasa... ahora me escriben muchas mujeres. Por Facebook, ponele. Y el tema de la noche, cuando puedo salgo a divertirme, pero no soy muy de los bailes. Tampoco te voy a decir que no he ido, porque sí.

-En los últimos días se viralizaron unas fotos con jugadores de la selección y algunas chicas, y vos estás en ellas. También se conocieron algunos audios de chicas y taxistas.
-Esa foto no fue ahora, fue después que le ganamos a Colombia, en Jackson Bar. No tiene nada de malo esa foto. Fuimos a comer a un boliche nomás. Nada de lo que dicen es verdad.

-¿Has probado drogas?
-No, nunca. Ni marihuana. No me interesa. Siempre me enseñaron que están las cosas buenas y las cosas malas. Y uno tiene que tener un poco de cabeza para lograr lo que quiere.

-¿Y qué querés?
-La carrera que elegí: el fútbol. Quiero llegar lejos y para eso necesito trabajar muchísimo. Cualquier cosa que consumo me puede perjudicar la carrera.

-¿Acá en el barrio en algún momento intentaron llevarte por el mal camino?
-Me he juntado con gente de acá del barrio, que fuman o se drogan, pero cada uno elige su camino, lo que quiere hacer. Yo tengo cabeza.

-¿Tenés pareja?
-No, no tengo. Me siento bien como estoy ahora.

-Volvamos al fútbol: ¿Cómo te llevás con tu representante?
-Bien, tengo al "Pocho" (Rubens) Navarro desde que tenía 13 años. Me ha ayudado muchísimo en todo sentido, tanto a mí como a mi familia. En algún momento me ofreció prestarme un apartamento en Pocitos para sacarme de acá por el tema de la inseguridad, pero yo no quise. Por ahora estoy bien acá, y no me gusta vivir solo.

-¿En qué liga te gustaría jugar?
-Me gusta el fútbol español, el argentino, el brasilero y el mexicano también. En Argentina me gustaría jugar en Boca, en Brasil me gusta el Santos, Cruzeiro, Corinthians. Y en España me gusta más el Barça.

-Si hoy o mañana se te da el pase al exterior, ¿pensás que tu amigo Fede pueda llegar a llamarte la atención para que no te agrandes?
-Estaría bueno que si me ven haciendo las cosas mal, me lo hagan saber. Pero no creo que eso pase. Tengo claro quién soy, y lo que pasé para estar donde estoy. Si llego a pasar al exterior y acomodarme económicamente, no me va a cambiar nada. Nunca tuve y en ese momento tampoco voy a tener... A ver, no voy a andar diciendo "tengo esto, tengo lo otro".

"Me he juntado con gente de acá del barrio, que fuman o se drogan, pero cada uno elige su camino, lo que quiere hacer. Yo tengo cabeza"

-Si te interpreto bien, decís que no vas a ostentar...
-Ahí va.

-"Tengo claro lo que pasé" dijiste. ¿Por qué tuviste que pasar?
-Como te dije, hubo momentos en que no había para pagar la olla o no tenía para el boleto, y con mucho sacrificio agarraba la bicicleta para ir a entrenar. Me tocó ir en bicicleta a un partido, por haber llegado tarde a la bañadera. Esas son cosas buenas para recordarlas, ahora que estoy en Primera.

-¿Es cierto que no sos del Play Station, y preferís el ping pong?
-Sí, es verdad. No me gusta mucho el Play Station. Pero con la paleta ando bien. Vamos a jugar a dos cuadras de acá, al baby fútbol de Tacurú, que hay mesa.

-¿Qué tatuajes tenés?
-Una virgen. Tengo a mi mamá, el nombre de mi hermana, Natasha, en la pierna. Natasha falleció de una infección intestinal, cuando tenía tres meses. Yo tenía 11 años. La recuerdo siempre.

-¿Quién es tu ídolo?
-Riquelme.

-¿Y fuera del fútbol?
-Mi familia.

-¿Sos feliz?
-Sí, soy.


Montevideo Portal | César Bianchi
Fotos: Juan Manuel López