En una sesión tensa y con votaciones ajustadas, el Senado de Estados Unidos aprobó este viernes el voto de procedimiento necesario para avanzar hacia un proyecto de ley que permitiría reabrir el gobierno federal, luego de 40 días de parálisis presupuestal, el cierre más prolongado desde 2019.
Con 60 votos a favor, incluyendo el apoyo de siete senadores demócratas y el independiente Angus King, se desbloqueó el trámite legislativo de una propuesta que extendería el financiamiento federal hasta el 30 de enero de 2026, permitiendo así el pago retroactivo a más de 650.000 funcionarios y el restablecimiento de servicios clave.
El acuerdo incluye recursos para departamentos críticos como Agricultura —encargado de programas alimentarios— y Asuntos de Veteranos, además de una promesa republicana de votar en diciembre la extensión de subsidios de la Ley de Cuidado Asequible (Obamacare), lo que ayudó a destrabar las negociaciones.
División en el Partido Demócrata
A pesar del avance, la fractura dentro del Partido Demócrata quedó en evidencia. El líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, votó en contra y acusó al presidente Donald Trump de utilizar a los estadounidenses más vulnerables como “rehenes políticos”, al mantener cerrados programas esenciales como la asistencia alimentaria para familias, ancianos y veteranos.
“La crisis de salud es tan urgente que no puedo respaldar una simple extensión presupuestaria”, sostuvo Schumer. En la misma línea, la senadora Elizabeth Warren calificó el acuerdo de “gran error”, señalando que no aborda las causas estructurales del problema.
En contraste, legisladoras como Jeanne Shaheen, una de las negociadoras del acuerdo, defendieron la decisión: “Esperar más tiempo no iba a cambiar el resultado. Este paso garantiza que millones de estadounidenses no pierdan cobertura médica”, explicó.
Riesgos económicos y tensión social
El cierre, que paralizó agencias, provocó largos retrasos en aeropuertos, suspensión de programas sociales y funcionarios sin salario, tuvo efectos visibles sobre la economía y el ánimo social. Trabajadores federales se vieron forzados a pedir comida donada o préstamos de emergencia, incluso mientras seguían prestando servicios esenciales sin remuneración.
Analistas advertían sobre posibles consecuencias estructurales si el impasse persistía: desde pérdidas en el crecimiento económico hasta daños en la credibilidad institucional del Estado.
Cámara baja: incertidumbre sobre la votación final
La medida deberá ser aprobada ahora en la Cámara de Representantes, en la cual también existe división interna entre los demócratas. El líder de la minoría demócrata, Hakeem Jeffries, ya anunció su voto negativo, mientras que Pete Aguilar, presidente del caucus Demócrata, se sumó al rechazo, al argumentar que “el proyecto no soluciona la crisis sanitaria ni mejora la calidad de vida de los estadounidenses”.
Con información de Agencias.