El chalet puntaesteño Alos es, para los locatarios, sinónimo de misterio. Y este fin de semana el mito cumplió 39 años. Allí sucedió, un domingo 13 de setiembre, el triple homicidio que terminó con una familia.
Las víctimas eran Roberto Swift Ros Ignace de Olano, su hija Inés Gabriela de Olano y el novio de la joven, Luis Eduardo Martínez. La casa está ubicada en la parada 9 de la Mansa y hasta el momento la Policía no ha podido dar con los responsables, así como tampoco con el móvil del hecho.
De Olano era un abogado francés que no ejercía y que fue asesinado de un disparo en la cabeza mientras dormía. Su hija y su yerno estaban en el living cuando los acribillaron a balazos con una pistola de 6.35 milímetros.
En la escena no se encontraron signos de robo o de que las puertas hubieran sido forzadas. El arma, en tanto, fue silenciada con una almohada que estaba en la vivienda. El principal sospechoso del triple crimen es Marcelo Franca Paz, un joven brasileño que en ese entonces tenía 20 años.
El hombre era chofer del abogado y huyó en el auto de la familia para cruzar a Brasil. Allí prendió fuego el vehículo y, amparado en la Constitución, logró que el país norteño nunca ordenara su extradición.
Años después del crimen, apareció una prima de De Olano, quien aseguró que el hombre había tenido conversaciones con personal de la CIA en la embajada de Estados Unidos en Argentina.