En el centro histórico de Sao Paulo, un contador digital registra en tiempo real la cantidad de personas detenidas por el sistema de vigilancia Smart Sampa, una red de más de 40.000 cámaras con reconocimiento facial que ya se posiciona como la mayor de su tipo en América Latina.
El programa, impulsado por la alcaldía de la mayor ciudad de Brasil, combina inteligencia artificial y bases de datos judiciales para identificar sospechosos en tiempo real, en un intento por responder a la creciente preocupación por la inseguridad urbana.
Resultados: miles de detenciones
Desde su implementación a fines de 2024, el sistema ha permitido:
- la captura de cerca de 3.000 prófugos
- casi 4.000 detenciones en flagrancia
Las autoridades destacan su impacto como herramienta de seguridad. “Hoy ya no puedo imaginar a Sao Paulo sin Smart Sampa”, afirmó el secretario municipal de Seguridad, Orlando Morando.
Errores y detenciones indebidas
Sin embargo, los datos oficiales muestran márgenes de error relevantes:
- más del 8% de los detenidos por reconocimiento facial fueron liberados
- al menos 59 personas fueron arrestadas por confusión de identidad
- otras 141 detenciones respondían a órdenes judiciales desactualizadas
Casos como el de un hombre de 80 años confundido con un sospechoso o la detención errónea de un paciente psiquiátrico han alimentado el debate público.
Seguridad vs. derechos civiles
El sistema también genera preocupación por su alcance. Smart Sampa no solo utiliza cámaras en la vía pública, sino también en:
- edificios estatales
- centros de salud
- espacios privados adheridos
Para organizaciones como la red Liberdade, el programa puede derivar en control social más que en seguridad pública, especialmente cuando una parte significativa de los detenidos corresponde a infracciones civiles, como deudas alimentarias.
Debate sobre sesgos y transparencia
Otro punto crítico es la falta de datos completos sobre las personas detenidas, lo que dificulta evaluar posibles sesgos, en particular en un país con fuerte diversidad racial.
Diversos estudios internacionales han advertido que los sistemas de reconocimiento facial pueden presentar mayores tasas de error en personas negras, un aspecto que aún no ha sido plenamente evaluado en el caso brasileño.
Las autoridades rechazan estas críticas. “No hay prejuicio en el sistema”, sostienen desde el gobierno del alcalde Ricardo Nunes.
Con información de AFP