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Judiciales

Su versión

Santiago Moratorio reveló cuándo se iba a entregar Sebastián Marset y por qué no sucedió

El penalista también habló sobre la salud de su hermano, Gonzalo, y reflexionó: “Es como un padre para mí, mi ídolo desde chico”.

11.04.2026 08:00

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2026-04-11T08:00:00-03:00
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Por Joaquín Symonds

El perfil público del abogado Santiago Moratorio no solo se explica en que asumió, hace ya algún tiempo, la defensa de Sebastián Marset, quien fue detenido en marzo en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). También en que ha asumido otras causas de alto perfil mediático, además de ser un factor de consulta en proceso de otros colegas. 

Moratorio reconoce que termina siendo inevitable que la opinión pública asocie al defendido con el defensor. Sin embargo, en cada oportunidad que tiene, el penalista busca enaltecer su profesión en tiempos a los que a su entender está “menoscabada”.

Asumiendo un proceso en Estados Unidos, Moratorio dice que es necesario estar preparado, estudiar la carpeta fiscal y siempre buscar que las garantías del proceso estén dadas. 

En entrevista con Montevideo Portal, el abogado habla del rol del Tatiana Marset Alba, de cuándo su cliente pensó en entregarse y todo lo que implica para su familia que el científico Gonzalo Moratorio —su hermano— volviera a tener un tumor en el cerebro. 

“Es mi hermano mayor, es como un padre para mí, mi ídolo desde chico”, indicó, y destacó “la polenta” que tiene.

¿Cómo vienen con el proceso de Marset en Estados Unidos?

Primero y principal, estoy muy sorprendido por cómo se dio. Algo [de eso] mencioné cuando vinieron los colegas americanos acá. La vulnerabilidad, la violación al debido proceso; la manera en que se manejó el proceso en Bolivia fue ilegal. Ellos hacen mención a una expulsión exprés, que está amparada en un artículo de la ley migratoria boliviana, el artículo 37, pero viola hasta la propia norma a la que hacen referencia. Fueron unas seis horas, de tres de la mañana a nueve, en las que lo pusieron en un avión y lo expulsaron a Estados Unidos.

No se respetaron los plazos mínimos que la misma normativa boliviana establece, no se respetó el mínimo derecho de defensa, no se le leyeron los cargos, no se le dijo ni cómo, ni dónde, ni por qué lo estaban deteniendo. Y esto se agrava porque además Bolivia había sido uno de los dos países que había presentado, por ejemplo, una demanda extradicional en España contra la señora García Troche. Entonces Bolivia tenía un montón de elementos para comenzar un proceso de la manera en que se tiene que llevar adelante, respetando las garantías constitucionales y legales del propio país.

Entonces nace como un proceso llevado adelante de manera ilegal, donde no lo pudieron explicar y donde hoy se están viendo propiamente en Bolivia los conflictos de intereses que hay entre la Policía de Narcóticos, los de Inteligencia, todas las cosas que están ocurriendo en los allanamientos, que son de una gravedad importante y que los dejan sumamente expuestos.

Algunos medios bolivianos afirman que Marset se entregó. ¿Es así?

No. Lo que tengo para comentar al respecto es que no fue una entrega. No hubo una negociación previa. Haciendo un trabajo de inteligencia, como el que hicieron los policías que venían de La Paz, sin comunicación a la Fiscalía ni a la Policía de Santa Cruz, fue que llegaron a su paradero. Bajo ningún concepto fue una entrega.

¿Qué rol jugó la DEA, si es que lo hizo?

No tengo los elementos para contestarte, pero sí te puedo decir que el operativo fue llevado adelante por la Policía de Bolivia. Con más razón, con la requisitoria internacional, la alerta roja y lo que supuestamente ellos tienen de evidencia, llamó poderosamente la atención esa expulsión exprés, sin respetar ningún tipo de plazo ni dar ningún tipo de explicación.

¿Qué rol jugó Tatiana Marset en todo esto?

Lo que puedo decir al respecto es que está atravesando en este momento el proceso penal, que está en prisión preventiva en Santa Cruz, y que luego de analizar la carpeta investigativa con la que cuenta la Fiscalía, los hechos y cómo fue su detención, cómo la agarraron y en qué circunstancias, nos permite ser optimistas —sin dejar de tener los pies sobre la tierra— con que va a ser un proceso corto en el que entiendo que se va a decretar el sobreseimiento. No hay absolutamente ninguna evidencia en su contra que la ubique como autora, cómplice o responsable de algún tipo de delito.

¿Cómo sigue el proceso en Estados Unidos con respecto a Marset?

Hay aspectos clave y, por el momento procesal en el que estamos en Estados Unidos, es estratégico para nuestra defensa no salir a decir o aclarar cuál es nuestra estrategia. Lo que sí te puedo decir es que, luego de tres audiencias en el Distrito Este de Virginia, en Alexandria, ya tuvimos una reunión con el fiscal. Entonces se va a fijar un cronograma procesal. Se solicitó una prórroga. ¿Por qué? Porque constitucionalmente en Estados Unidos hay un plazo de 70 días para iniciar el juicio.

Más precisamente, Virginia es un estado que se caracteriza por la celeridad de los procesos, el “rocket docket”, que es como un cohete que hace que los procesos sean muy ágiles.

Estamos esperando que nos entreguen el disco duro con la evidencia con la que cuenta la Fiscalía para su acusación. Hay una posibilidad de ampliar la acusación para otro delito que se está evaluando; por ahora no está. Por ahora solo se le imputa el delito de lavado de activos proveniente del enrutamiento de un dinero que habría pasado por un banco en la localidad de Richmond, en Virginia, y están evaluando eso.

Hay un montón de aspectos jurídicos a tener en cuenta: qué tipo de delitos se le buscaría imputar adicionalmente, qué rol juega la extraterritorialidad de la ley en determinados delitos. Y bueno, estamos en esas conversaciones, negociaciones, análisis y estudio pormenorizado de la carpeta, reuniendo nuestras evidencias, nuestra teoría del caso, qué es lo que se le busca imputar.

También se evalúa si vamos a realizar un acuerdo global para nuestro defendido. Eso implicaría que, luego de eventualmente una condena en Estados Unidos, no se solicite la extradición por otros países, pero eso está por verse.

¿La de Marset es una situación diferente a la de García Troche?

Es una situación diferente porque, con García Troche, lo que nosotros entendemos es que se está presionando para otra cosa, que no hay evidencia y que hay un uso abusivo de la prisión preventiva.

¿Marset pensaba entregarse?

Yo mantuve una reunión con el fiscal general de Paraguay con la posibilidad de planificar una entrega pacífica. Si bien fue una reunión con muchísimo respeto, donde hubo ida y vuelta y un diálogo cordial, lamentablemente lo único que solicitábamos nosotros —que era que se sometiera a un proceso penal donde se respeten las garantías del debido proceso, el principio de inocencia y las garantías constitucionales— no prosperó.

Además, pedíamos que la presión sobre la familia y las causas que consideramos inventadas, sin fundamento y sin evidencia, quedaran por fuera.

Les llevamos los argumentos, los nombres, los apellidos y las imputaciones. Y le dijimos al fiscal general: “Con respecto a esta persona, esta imputación no tiene ninguna evidencia. Es irrisoria, porque por haber manejado un auto de un lugar a otro no pueden pretender imponer una alerta roja de Interpol e imputarla como parte de una organización”.

Lamentablemente, no llegamos a un acuerdo. Lo que nos planteaban era que se entregara toda la familia y que quedara en prisión preventiva mientras comenzaban los juicios. Y nosotros entendemos que hay que jugar con las cartas que hay: si cuentan con evidencia para iniciar un proceso, adelante. Pero no con procesos inventados por el solo hecho de ser la hermana, el cuñado o la madre de los hijos.

¿Hace cuánto fue esto?

Hace dos años.

¿Marset manifestó la voluntad de entregarse?

En la etapa en la que estaba el proceso, fue un indicio de querer acercarse e intentar solucionar la situación.

¿Qué desafíos implica, profesionalmente, encarar procesos fuera de Uruguay?

Implica estar a la altura. Y estar a la altura quiere decir estar preparado, tener muy estudiada la carpeta investigativa del fiscal, armar buenos equipos de trabajo con colegas en los diferentes países, así como estudiar y conocer la normativa del país en cuestión.

Es un desafío sumamente apasionante y, sobre todo, implica cumplir con el rol del abogado defensor, que muchas veces está muy pisoteado y estigmatizado. Hoy se está confundiendo el ejercicio de la defensa —exigir evidencia, proponer pruebas, controlar el avance del poder punitivo— con justificar las conductas de los defendidos.

Este tipo de casos complejos, que involucran derechos extranjeros y coordinación con equipos legales, requieren mucha preparación. Es un desafío que asumo con muchísima responsabilidad.

¿Le ha pasado que el abogado termina pegado a lo que hizo su cliente?

Eso inevitablemente pasa. Pero lo bueno es que, cuando se da una oportunidad como esta, se puede marcar la diferencia. Nosotros somos profesionales: el abogado defensor, el fiscal, el juez.

En un proceso podés defender al imputado y en otro a la víctima, o asesorar en distintos casos. La estigmatización es inevitable en casos de mucha resonancia, pero uno tiene que estar tranquilo si actúa con profesionalismo, buscando siempre que se respeten las garantías y el debido proceso.

¿Hay evidencia que vincule a Marset con el atentado a la casa de Mónica Ferrero?

No. Yo no estoy en ninguna de esas defensas, pero, por lo que pude averiguar, no hay absolutamente ninguna evidencia que lo vincule directamente con ese hecho.

¿Cómo vienen llevando a nivel familiar la situación de su hermano?

La venimos llevando bien, acompañándolo en todo momento. Evidentemente ha sido un golpe durísimo, el más duro que hemos tenido como familia, pero lo importante es verlo a él luchando, ver cómo contagia esas ganas de vivir, esa actitud.

Luego de dos operaciones cerebrales, ahora está comenzando una tercera etapa de radioterapia, quimioterapia e inmunoterapia. Lo importante es estar a su lado. Es mi hermano mayor, es como un padre para mí, mi ídolo desde chico.

Como familia, estamos muy unidos, apoyándolo. Sabemos que es una lucha muy difícil, contra uno de los cánceres más complicados, pero también creemos que las peleas más difíciles son para los grandes guerreros. Y él transmite eso: confianza, esperanza y optimismo.

Por Joaquín Symonds