El expresidente nacionalista Luis Lacalle Herrera y el exmandatario colorado Julio María Sanguinetti participaron este miércoles del Panel Presidenciable de Uruguay, en el marco de la Cumbre Mundial de Comunicación Política celebrada en Montevideo. Ambos recordaron los desafíos de sus períodos presidenciales, se refirieron a la Ley de Caducidad, la presencia en Uruguay de acusados de pertenecer a la ETA y las campañas políticas que encabezaron; además, evaluaron las situaciones actuales de países del continente. 

“Creo que la prudencia es la primera virtud que uno tendría que pedirles y exigirles a los presidentes. Lo de Trump y el señor Milei a veces excede un poco lo que puede hacer la prudencia”, sostuvo Lacalle.

Por su parte, Sanguinetti describió lo que ocurre en Argentina como un “fenómeno típico de los momentos de vacío político y respuestas dramáticas”. “Argentina estaba en un momento absolutamente crítico. Apareció un salvador y allí se lanzaron todos con un discurso drástico de liberalismo económico”, señaló. 

El colorado opinó que el problema es la actitud de Milei e hizo referencia a “Don Chatarrín”, el apodo con el que el presidente argentino criticó a Paolo Rocca, CEO del Grupo Techint. “Si soy un empresario norteamericano, veo eso y digo: ‘De invertir, ni hablamos’”, sostuvo. Además, al reconocerse como “periodista de oficio”, afirmó que no puede aceptar que “esté todo el día insultando a los colegas”. 

Al ser consultados por el impacto de las redes sociales en política, Lacalle definió que el problema principal es el anonimato en las herramientas digitales, ya que fomenta “la cobardía, el insulto, la falta de responsabilidad”. 

Después, Sanguinetti volvió a mencionar a Milei. “Ahora tenemos presidentes que gobiernan con Twitter y que gobiernan en la noche, lo vimos esta última semana. El presidente de Estados Unidos y el de Argentina publicando tuits a las tres de la mañana. Uno dice: ¿qué es esto? ¿Calmando el insomnio quienes ejercen el poder? ¿Cómo no va a impactar esto en la democracia?”, apuntó.

El expresidente blanco agregó que otra consecuencia es que no hay pausas para la reflexión. “Los pobres de la bolsa andan como perros sin dueño. O ponen los aranceles o los sacan, o bombardean o no”, dijo, y agregó que “en caliente no se gobierna”.  

Sobre las campañas presidenciales 

Según el colorado, “si no hay sustancia ni contenido, no hay marketing que logre una consolidación de la democracia que tenga futuro”. Recordó que, para las elecciones del 1985, le plantearon una campaña de “cambio fuerte contra la dictadura, contra el militarismo y sus sombras”. Pero Sanguinetti quería hablar de “hacer un cambio en paz, salir sin rencores y de reconciliación nacional”.  

Lacalle dijo que no contó con una agencia de publicidad en el 89 y que el eslogan “Creer para crecer” fue ideado por él. “Yo dije: vamos a dar respuestas porque interrogantes sobran”, explicó.  

Desafíos en sus presidencias  

Sanguinetti afirmó que, al momento de su asunción en 1985, el 60% de la banca estaba quebrada: “Si el lunes teníamos una corrida se nos caía la estantería, se nos iba el discurso democrático. Lo evitamos. Se logró evitar”. Agregó que, a pesar de que se habla de la partidocracia de manera despectiva, festeja que Uruguay sea una partidocracia, ya que “hay partidos que gobiernan y no estamos librados a la casualidad de un presidente”.

Lacalle, en tanto, recordó la polémica por el Hospital Filtro. “Hubo un momento difícil en el tiempo de los periodistas vascos, hubo muchas manifestaciones y una huelga policial. Fueron momentos en los que uno sintió que la cosa estaba forzándose. Por suerte el país lo vivió con la prudencia de las partes políticas, no de quienes agitaban, sino de la estructura política”, dijo el expresidente.