San Ysidro: el cruce fronterizo más transitado del mundo y epicentro del narcotráfico
Con 100.000 personas y hasta 45.000 vehículos diarios, uno de cada seis viajeros que entran a Estados Unidos pasa por allí.
Por María Noel Domínguez
manoeldominguez
El cruce fronterizo de San Ysidro, ubicado entre San Diego (California) y Tijuana (México), registra entre uno y cinco casos diarios de personas que intentan ingresar a Estados Unidos con documentos que no les pertenecen.
Así lo confirmaron a Montevideo Portal funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en una recorrida por la zona.
“A diario yo creo que vemos uno o dos. A veces hay días que vemos cuatro o cinco eventos”, afirmó uno de los funcionarios consultados. Los documentos detectados incluyen actas de nacimiento, pasaportes y otros documentos de identidad que no corresponden a quienes los presentan. La variedad de documentación fraudulenta refleja la sofisticación de las redes que facilitan el ingreso irregular, ya que en muchos casos los documentos son auténticos, pero pertenecen a terceras personas con rasgos físicos similares a quienes los utilizan. “Todavía lo seguimos viendo en departamentos, o gente, indocumentados, usando actas de nacimiento, pasaportes, documentos falsos que no les pertenecen. Eso también lo vemos muy seguido en los puertos”, precisó el funcionario.
San Ysidro es uno de los puntos terrestres más transitados de la región. Cada día cruzan entre 42.000 y 45.000 vehículos y más de 100.000 personas, lo que equivale a aproximadamente uno de cada seis viajeros que ingresan diariamente a Estados Unidos por cualquier vía, incluyendo aeropuertos y otros pasos terrestres.
Montevideo Portal
El corredor opera las 24 horas del día, los 365 días del año, sin interrupciones por feriados ni condiciones climáticas. El volumen de flujo legítimo es, al mismo tiempo, el mayor activo comercial de la región y el principal desafío para las autoridades: filtrar irregularidades dentro de un tránsito masivo sin generar cuellos de botella que afecten la economía binacional. La presión operativa que implica revisar ese volumen de personas en tiempo real, con márgenes de segundos por interacción, define la naturaleza del trabajo de los agentes destacados en el puesto. Moisés Castillo, agente de la CBP, indicó que San Ysidro “encabeza los registros de decomisos de narcóticos en la región”. “San Ysidro es el puerto que tiene más eventos decomisados. Es muy seguido que veamos narcóticos y personas escondidas en las cajuelas de los vehículos o compartimentos que están especialmente hechos, droga en las llantas, en compartimientos ocultos”, declaró Castillo.
En lo que va del año fiscal, el total de narcóticos incautados en la región de San Diego supera las 97.000 libras —equivalentes a más de 44 toneladas métricas—, y San Ysidro concentra aproximadamente el 50% de todos los ilícitos detectados en las garitas de esa región, lo que representa alrededor de 22 toneladas de sustancias incautadas en el período.
Esa proporción convierte al cruce en el punto de mayor actividad de decomiso de toda la frontera suroeste de Estados Unidos. Entre las drogas más frecuentemente decomisadas, los funcionarios identificaron la metanfetamina como la predominante, seguida por la cocaína y el fentanilo. La presencia de este último en los decomisos preocupa de manera particular a las autoridades, tanto por su volumen creciente como por las consecuencias sanitarias que su ingreso al territorio implica. Esa sustancia sintética es entre 50 y 100 veces más potente que la morfina y una dosis de apenas dos miligramos puede resultar letal, lo que significa que cantidades relativamente pequeñas decomisadas representan un riesgo potencial para miles de personas.
En casos concretos documentados, agentes de la CBP descubrieron en un Volkswagen Jetta 70,33 libras de fentanilo, 29,85 libras de cocaína y 24,52 libras de metanfetamina distribuidas en la llantas, los paneles laterales traseros, el tanque de combustible, el asiento trasero, el área del muro de fuego y la consola central. Las sustancias estaban fraccionadas de forma tal que ningún compartimento concentrara una cantidad suficiente para activar de inmediato las alertas del equipo canino, lo que revela un grado de planificación técnica específicamente orientado a eludir los sistemas de detección disponibles.
Esa modalidad de distribución del cargamento, denominada fraccionamiento estratégico, exige a los agentes revisar la totalidad del vehículo y no solo los espacios más habituales de ocultamiento. En otro operativo, un Volkswagen Atlas transportaba 74,91 libras de metanfetamina y 23,63 libras de fentanilo ocultas en el piso del lado del conductor, el asiento delantero, el respaldo y la zona trasera del vehículo. El ingreso de personas ocultas en vehículos también es un fenómeno habitual en San Ysidro. Un funcionario confirmó que se trata de algo “muy frecuente”, con “varios casos al día”.
Las personas transportadas de esta forma suelen ir ocultas en baúles, compartimentos construidos bajo los asientos o espacios huecos en la carrocería, en condiciones que representan un riesgo directo para su integridad física.
Un agente de la Patrulla Fronteriza en San Diego describió la diversidad de nacionalidades interceptadas: “En San Diego vemos de todo: de Rusia, de Armenia, obviamente mexicanos, guatemaltecos, de China vemos muchos, de cualquier país”, indicaron los voceros.
Esa variedad indica que San Ysidro no funciona únicamente como punto de cruce para poblaciones de América Central o México, sino como destino de rutas migratorias originadas en distintas regiones del mundo que utilizan el corredor Tijuana-San Diego como último tramo de trayectos de miles de kilómetros. La presencia de ciudadanos de países sin frontera común con México sugiere la existencia de redes organizadas de traslado que operan a escala intercontinental.
Respecto a las amenazas a la seguridad nacional, el agente reconoció que el cruce de personas de interés para las autoridades antiterroristas es una realidad cotidiana. “Sí vemos a gente que nos interesa”, dijo, y aclaró que en esos casos el procedimiento se modifica: “Las entrevistas son un poquito más intensas ya cuando encontramos una persona que tenemos que ver más por ciertas cosas”. El mismo funcionario señaló que los niveles de cruce irregular han bajado respecto al período anterior. “Ahorita, los cruces están bajos de personas. No lo estamos viendo mucho, como antes lo veíamos en la última administración”, indicó, en una referencia implícita al gobierno de Joe Biden, bajo cuya gestión se registraron cifras históricas de encuentros en la frontera sur, con más de dos millones de casos en algunos años fiscales.
Dos etapas
El sistema de control en San Ysidro opera en dos etapas claramente diferenciadas. En la revisión primaria, todos los viajeros deben hablar con un oficial, quien verifica que la persona coincida con su documento de identidad y consulta lugar de origen, ruta recorrida y destino declarado. Los agentes reciben entrenamiento específico en análisis de comportamiento y detección de inconsistencias, que son habilidades determinantes, dado que la interacción con cada viajero dura apenas unos segundos. Identificar señales de nerviosismo, contradicciones en el relato o incongruencias entre el documento y los rasgos físicos del portador forma parte del repertorio de habilidades que los agentes desarrollan a lo largo de su carrera. Quienes generan dudas pasan a una revisión secundaria que incluye el escaneo completo del vehículo con tecnología de rayos X de alta resolución. Esa segunda instancia abarca aproximadamente al 3% de quienes cruzan cada día, lo que en términos absolutos representa entre 1.200 y 1.350 vehículos diarios sometidos a revisión profunda. “Aquí, en secundaria, es donde entra el vehículo y los oficiales tienen más tiempo para revisarlo, revisar a las personas y revisar datos biográficos, para ver qué es la información que cierta agencia o nuestros propios oficiales de inteligencia están diciendo para ver qué podemos decomisar en los vehículos”, explicó uno de los funcionarios presentes.
Cedida a Montevideo Portal
La revisión secundaria incorpora también el cruce de información con bases de datos federales que incluyen antecedentes penales, alertas de agencias de inteligencia y registros migratorios previos. La CBP opera en San Ysidro con tecnología de rayos X —equipos tipo portal Z—, un programa canino de más de 50 perros y coordinación con agencias federales como la DEA y la Guardia Costera.
El equipo canino cuenta con 53 perros entrenados para detectar drogas, cuatro especializados en productos agrícolas prohibidos y cuatro orientados a la detección de armas y municiones, lo que suma un total de 61 animales en servicio activo. Capacitar a un agente canino para que patrulle de forma autónoma demanda un año completo de formación conjunta entre el perro y su guía, con entrenamiento en distintos entornos y condiciones para mantener el rendimiento tanto en operativos diurnos como nocturnos y en situaciones de alta distracción. Ese período de formación implica una inversión significativa de tiempo y recursos institucionales, lo que convierte a cada binomio canino-guía en un activo operativo de alto valor para el puesto. Los perros detectores permiten identificar el 45% de las drogas que los equipos de escaneo no logran captar, según indicó un responsable del área de seguridad.
Montevideo Portal
El funcionario señaló que los equipos de rayos X “en ocasiones no pueden captar todos los ángulos”, ante lo cual el perro entrenado puede señalar con exactitud el origen del olor, incluso cuando la sustancia está distribuida en múltiples compartimentos o encapsulada para reducir su emisión olfativa. La detección canina no se limita a narcóticos: también se aplica para localizar personas ocultas. “Narcóticos y personas”, precisó el funcionario al enumerar los usos operativos del recurso. La nariz del perro es diez veces más sensible que la humana, lo que la convierte en una herramienta capaz de detectar concentraciones que los dispositivos electrónicos no registran, incluso a través de capas de materiales diseñados para enmascarar los olores. Un video difundido en redes sociales muestra el momento en que un perro identifica droga escondida dentro del faro de un vehículo: cuando el animal localiza la fuente del narcótico, su manejador le entrega un trozo de manguera de goma como recompensa. “Es un trozo de manguera, es algo que pueda masticar, nada más”, se explica en la grabación. Luego, el animal juega con su manejador, lo que refuerza el vínculo entre ambos y sostiene la motivación durante el servicio activo. El perro no trabaja por comprensión del objetivo, sino por la expectativa de obtener ese estímulo positivo al identificar correctamente el olor objetivo, un principio de condicionamiento operante que los entrenadores aplican desde las primeras etapas de la formación del animal.
Por María Noel Domínguez
manoeldominguez
Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla [email protected], para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]