El mercado inmobiliario de San Francisco atraviesa un momento de auge, impulsado por una demanda creciente en el segmento de lujo, que está llevando los precios a niveles inéditos y generando operaciones muy por encima de los valores de publicación.

Según un análisis publicado por TechCrunch, las recientes ventas en la ciudad reflejan un escenario que, incluso en uno de los mercados más caros de Estados Unidos, resulta excepcional. 

Uno de los casos más ilustrativos es el de una vivienda en el exclusivo barrio de Cow Hollow. Una propiedad de seis dormitorios fue publicada a US$ 7,95 millones y terminó vendiéndose por US$ 15 millones en apenas dos semanas. La operación implicó que sus propietarios prácticamente duplicaran su inversión en menos de seis años, tras haberla adquirido en 2020 por US$ 7,8 millones.

La tendencia no se limita a casos aislados. En Presidio Heights, otra de las zonas más cotizadas de la ciudad, una casa salió al mercado por US$ 4 millones y se vendió por US$ 8,2 millones en solo una semana, casi el doble del precio pedido.

Este tipo de operaciones refleja un clima de competencia intensa entre compradores, incluso por propiedades que algunos consideran promedio.

Detrás de este auge se encuentra, en gran medida, la fuerte generación de riqueza vinculada a la industria tecnológica. San Francisco concentra algunas de las empresas privadas más valiosas del mundo, cuyos empleados han acumulado importantes ganancias —muchas convertidas recientemente en liquidez— que están siendo canalizadas hacia la compra de propiedades.

El fenómeno también alcanza a segmentos fuera del ultra lujo. En Bernal Heights, una vivienda de menor tamaño se vendió por US$ 4 millones, aproximadamente un millón por encima del precio de lista, tras haber fracasado en un intento de venta dos años antes por US$ 2,95 millones.

Datos de la firma Redfin señalan que las ventas de viviendas de lujo en San Francisco crecieron un 22% interanual en marzo, mientras que el tiempo promedio para concretar una operación cayó a 12 días, menos de la mitad del registro del año anterior. Además, cerca de dos tercios de las propiedades de alta gama se vendieron en menos de dos semanas.