Por Tomás Gebelin
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Jaime Saavedra no habla con palabras difíciles ni hace anuncios grandilocuentes. Ha estado en las instituciones más importantes vinculadas a la privación de libertad (Ministerio del Interior, Instituto Nacional de Rehabilitación, Dirección Nacional del Liberado) y tiene claro el gran desafío que eso supone. Hoy tiene la responsabilidad de dirigir un Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa) que tiene el objetivo de acompañar a los gurises y aportar para “salir de los problemas de convivencia que tenemos”.
En tiempos en los que se debate el Presupuesto y la inmensa mayoría de las reparticiones del Estado piden más dinero, el Inisa parece ser una de las excepciones. “Nosotros tenemos recursos y una cantidad de funcionarios suficiente. Las normas que incorporamos al Presupuesto son artículos sin costo y tienen que ver con ciertas habilitaciones jurídicas y organizacionales, que son importantes para poder concretar las aspiraciones del programa”, dijo Saavedra en entrevista con Montevideo Portal.
No pedir más recursos no quiere decir que no existan deficiencias. Una de ellas es terminar con la “estructura discrecional” que tiene el Inisa hoy y “ubicar a los funcionarios de acuerdo a criterios transparentes”, mientras que también urge solucionar las “condiciones inaceptables” en las que algunos “chiquilines” viven y otros adultos trabajan en los centros de reclusión.
“No vamos a hacer construcciones nuevas: vamos a acondicionar los tres centros de detención que tenemos, y la sede donde trabajamos. Y después de eso, todo el mundo a cuidar. Tenemos este salón: hay que arreglar la puerta y poner los vidrios; después portarnos bien y cuidar. Así con todo”, recalcó.
Sin embargo, el aspecto más importante a atender —según él— es el “seguimiento personalizado”. “Tenemos que conocer a los chiquilines con los que trabajamos. Sale Jaimito del Inisa, pero luego intervienen el Mides, el MSP o el Ministerio del Interior y nadie sabe lo que hizo el otro. De repente, sobre Jaimito hay cinco equipos de psicólogos interviniendo; está muy mal”, señaló.
Seguir con la curva descendente
Las autoridades actuales del Inisa son defensoras de las medidas alternativas. Desde 2014 a la fecha, Uruguay entró en un proceso —que Saavedra definió como “silencioso pero muy virtuoso”— en el que la cantidad de adolescentes privados de su libertad pasó de cerca de 800 a los casi 350 que hay hoy. Según el jerarca, “está bien que sea así”.
“La privación de libertad es un bicho complicado. Todo el mundo dice, y con razón, que hay que tenerla reducida a su mínima expresión. Algunos gurises han hecho cosas que no tienen perdón de Dios, y con ellos hay que ser cuidadosos porque dañaron mucho, pero el resto, si puede cumplir su pena con cierta dosis de libertad, mejor”, argumentó.
En esa línea, entiende que las instituciones deben hacer un “esfuerzo” para que la reclusión esté “concentrada en los casos más complicados” y mantener las penas comunitarias para los demás. “Las tasas de reincidencia en adolescentes son mucho menores que las que tenemos en adultos, y algo de esto me imagino que tiene que ver”, afirmó.
Los desafíos de trabajar con privados de libertad
Saavedra supo decir en otra entrevista que trabajar en privación de libertad era “más difícil que trabajar en la NASA”. Y en esta instancia lo reafirmó. “No tengo la menor duda. Yo tengo que cambiar tu cabecita y tu corazón a través de la palabra, de ciertas actividades educativas, de cierto espíritu y de cierta conexión espiritual para que vos dejes el mundo del delito. Eso es complicadísimo; es casi un trabajo de mago”, comentó.
En ese marco, valoró el “compromiso” de la gente que trabaja en el Inisa y del “sentido de pertenencia” que tienen hacia la institución. “Me encontré con gente muy comprometida y muy calificada. El Inisa es hijo del Inau; los funcionarios y las funcionarias que hoy están podrían haberse quedado en el Inau y eligieron estar en el Inisa”, remarcó.
Para “valorar” la labor que realizan día tras día, Saavedra reafirma la necesidad de otorgarles “condiciones dignas” de trabajo. “Si vinieras a trabajar acá y tuvieras el piso inundado, llegarías a tu casa frustrado y enojado, y de repente te pelearías con la persona que más querés. Tenemos que ser muy cuidadosos y muy respetuosos”, afirmó.
Y el mensaje de las autoridades es claro: “Violencia sobre los gurises no”. “Si alguien se equivoca, este directorio va a tomar las decisiones que tenga que tomar sin que se nos mueva un pelo. A nosotros nos tocó que la Institución Nacional de Derechos Humanos nos presentara un informe sobre algunos hechos que habían acaecido en años anteriores y al día siguiente el directorio tomó las decisiones que tenía que tomar”, ejemplificó.
“Hay que conversar”, esa es la premisa. “Yo lo voy a entender perfectamente, si yo también me canso y no vivo ni la mitad de las calamidades que vos vivís todos los días. ¿Cómo no lo voy a entender? Vení a decirme: ‘Mirá, estoy cansado, si sigo en este lugar voy a hacer una macana’. Y encontramos una solución; conversando todo tiene solución”, añadió.
Las complicaciones del contexto
Lamentablemente, el crimen organizado y el narcotráfico permea cada vez más la sociedad y, por lo tanto, la vida de los niños y adolescentes uruguayos, sobre todo la de aquellos más vulnerables. Niños que conviven desde muy temprano con el peligro y con la muerte, y también con tener la oportunidad de obtener lo que quieran cuando quieran.
Está claro que al narco no se le compite con dinero. Pero, entonces, ¿cómo se le compite? El presidente del Inisa entiende que la clave está en ofrecer “otra cosa” y “reconstruir el sentido de comunidad”.
“La vida del adolescente es perseguir novia o novio, estudiar, la delicia de perder el tiempo y de imaginar un futuro, no estar en cana. Yo compito desde ahí y lo ofrezco desde la piedad, el amor y el convencimiento de que es mucho mejor vivir en comunidad —aún cuando esa vida en comunidad tenga ‘las siete plagas de Egipto’—”, dijo.
“Son cosas tan sencillas como: ‘¿qué vas a ir a hacer de campana? Andá a jugar al fútbol, andá a estudiar, andá a trabajar. Yo te lo aconsejo. ¿Querés seguir por este camino? Vas a terminar aquí’”, agregó.
Dos franjas etarias en un mismo lugar
A pesar de que el Inisa es una institución pensada para alojar a aquellos adolescentes en conflicto con la ley, hoy en día el 40% ya son mayores de edad. Este es otro de los campos en los que hay un “desafío”, según Saavedra, ya que confluyen dos factores: el aumento de la extensión de algunas penas y la “modalidad” de que los jóvenes permanecen en centros del Inisa durante toda su estadía, a pesar de haber cumplido la mayoría de edad.
Con este panorama, el jerarca considera que hay “situaciones que son absurdas”. Sobre esto, puso dos ejemplos: un interno que cumplirá su pena a los 31 años y otro que, habiendo pasado por la cárcel de Santiago Vázquez y ya estando en libertad, fue condenado por un delito cometido durante su adolescencia, por lo que fue a parar a un centro del Inisa.
Saavedra entiende que el tema “hay que verlo” y asegura que “es aconsejable encontrar una solución distinta desde el punto de vista legal y de la institucionalidad”. “No parece razonable para nadie: no le sirve al Inisa y tampoco le sirve a un chiquilín de pelo y barba estar en una institución que está pensada para adolescentes”, enfatizó.
Las metas para el quinquenio
Así las cosas, Jaime Saavedra tiene un “sueño” para el término de su gestión en 2030: tener “el mejor Inisa del mundo” y ejecutar el “100% del programa”.
“Quiero que la gente venga de todos lados del mundo a ver cómo se trabaja acá. Quiero que vengan a ver que nosotros lo podemos hacer como uruguayos. Por debajo de eso, fracasé”, afirmó, además de recalcar que no le tiene temor a la palabra “fracaso”, porque “todos fracasamos todos los días”.
“Además, otra cosa que yo veo, y no me canso de decirlo, es que todas las instituciones que trabajan con este tema —que es bien complicado— tienen problemas de ineficiencia o de falta de funcionarios, y miro a los bancos de nuestros países y son instituciones perfectas. ¿Podremos algún día tener una institución perfecta en estos asuntos? Ese es mi sueño”, finalizó.
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