El médico Jorge Romero, quien salvó la vida del futbolista Diego Armando Maradona en Punta del Este en el año 2000, respondió a los polémicos dichos del empresario argentino Alberto Samid sobre el sistema de salud uruguayo. 

El nefrólogo, en declaraciones al medio fernandino FM Gente, comentó que las expresiones de Samid tienen tres niveles de impacto: turístico, institucional y gremial. 

“En un primer nivel, esto es un ataque turístico”, afirmó, y agregó que el mensaje que se instala es que “no vayan a veranear a Punta del Este porque si les pasa algo no hay respuesta”, lo que consideró gravísimo. Señaló que, si se analizara de esa manera, debería haber una reacción del Ministerio de Turismo y del alcalde, quien —según dijo— hoy “brilla por su ausencia”.

En un segundo plano, mencionó que existe un impacto institucional, ya que “se ataca al sanatorio Cantegril y, a través de él, a Asistencial Médica”. Sostuvo que una institución médica debe ampararse en el secreto médico-paciente y no rebajarse a contestar a alguien que, según afirmó, “dice sandeces sin fundamento”. Añadió que ese tipo de cuestionamientos “no está a la altura” de una institución de ese nivel.

Finalmente, indicó que también hay que considerar el nivel gremial. Felicitó al sindicato por emitir una respuesta condenatoria, pero dijo que varios colegas le señalaron que fue “tardía y tímida”. Sostuvo que debería haberse realizado una defensa más firme de los profesionales y advirtió que, cuando se guarda silencio, “el que calla otorga”, lo que —según afirmó— deja espacio para que “un chanta diga cualquier cosa y convenza a algunos desprevenidos”.

Además, Romero describe a Samid como un actor “dañino”, con condena firme por corrupción e historial de violencia, y enumera casos de figuras argentinas atendidas en Cantegril (Pampita, Pocho Lavezzi, Chano, Moria Casán, Susana Giménez, Pico Mónaco, Diego Maradona, entre otros) para reforzar la reputación del centro.

Cierra diciendo que, con “datos objetivos” y un análisis sistemático, se puede desmentir a Samid y “taparle la boca” a quien presenta como corrupto, destructivo y violento.