Robert Silva: el gobierno ha tenido un “récord de mamarrachos” y “viene en picada limpia”
El senador colorado habló del vínculo con el FA en la Cámara alta, la Biblioteca Nacional y del rol de la Lista 600 en el partido.
Por Tomás Gebelin
TGebelin
El senador del Partido Colorado Robert Silva habló con Montevideo Portal para repasar los temas que marcan la agenda política del momento. Líder de la Lista 600 y en su primera vez como legislador, Silva combinó la mirada desde la oposición sobre el gobierno del Frente Amplio con una visión de largo plazo sobre el futuro de su partido y de la Coalición Republicana.
La entrevista arrancó con el episodio que más ruido ha generado en las últimas semanas: la camioneta adquirida por el presidente Yamandú Orsi con un descuento de US$ 25.000 y su posterior donación a la ANEP. Silva, que presidió ese organismo durante el gobierno de coalición, calificó la maniobra de “solución poco feliz” y advirtió que, lejos de cerrar el tema, abre un nuevo capítulo.
También habló de las encuestas que muestran al gobierno, según sostuvo, “en picada limpia”, de la interna colorada, del futuro de Cabildo Abierto en la oposición y de dos proyectos de ley que impulsó a partir de su convocatoria al INAU a comisión general.
Quería empezar hablando de la polémica que se generó en torno a la camioneta del presidente Yamandú Orsi y su posterior donación a la ANEP. ¿Cómo ves el episodio en términos generales, teniendo en cuenta que la Jutep se tiene que pronunciar en breve?
Creo que hay un tema —como lo dijo el Comité Ejecutivo del Partido Colorado— grave, de entidad, que afecta la institucionalidad del país. Por lo tanto, lo que nosotros pedimos y exigimos al gobierno es transparencia: que se ponga sobre la mesa toda la información que corresponde para dilucidar la verdad en las circunstancias de los hechos, a partir de esa concatenación de situaciones que se han venido generando desde la investigación periodística. Lo que me preocupa son los dimes y diretes: se dice una cosa, después sale otra, se reconoce algo más. Estoy convencido de que la pelota está en la cancha del gobierno y que debe responder, porque el tema, lejos de estar cerrado, va generando capítulos nuevos.
Hubo como dos tipos de críticas en las últimas horas: dirigentes que trataron el asunto como algo muy grave y otros que pedían no ser tan duros para cuidar la investidura presidencial. ¿Vos dónde te parás?
Yo me paro preservando la institucionalidad y al gobierno como institución, más allá del partido político que circunstancialmente esté en el poder, pero con la firmeza que hay que tener cuando uno comete un error y no lo reconoce: ese es un doble error, como creo que ha pasado en este caso. El gobierno se ha equivocado una y otra vez, y nosotros tenemos que marcarlo, pero sobre todo pedirle que sea transparente. Yo me pregunto qué estarían haciendo algunos integrantes del Frente Amplio si esto hubiera pasado en un gobierno de coalición. Estarían actuando de manera absolutamente distinta, y lo demostraron durante el período anterior, pandemia de por medio. Sin perjuicio de ello: firmeza, exigirle que aclare lo que tiene que aclarar, pero sin dinamitar los puentes, en la medida en que hay que preservar la institucionalidad.
Orsi intentó bajarle el perfil al tema con la donación de la camioneta a la ANEP. Teniendo en cuenta que fuiste presidente de ese organismo, ¿cómo tomás ese gesto?
Realmente creo que es una manera poco feliz de salir del tema. Primero porque involucra a la educación en una disputa política: ¿qué hace la educación metida en esto? Y además, ¿qué hace con una camioneta valuada en 80.000 dólares que, según dice la prensa, va a ser destinada al transporte de seis estudiantes rurales? Vas a poner una camioneta cuyo valor supera probablemente al de la propia escuela rural, y el mantenimiento y el seguro anuales van a costar más que lo que se invierte en alimentación y cuidado de esos pocos niños. Es desproporcionado. Creo que es una solución poco feliz, con un propósito que el propio presidente reconoció: cerrar el tema. Y lamentablemente no lo logra; al contrario, abre un capítulo nuevo.
También se divulgaron encuestas de opinión pública en los últimos días. Una de la semana pasada no tomaba en cuenta este episodio, pero ya marcaba porcentajes bajos de aprobación del gobierno. ¿Cómo tomás esas mediciones?
No tengo duda, porque recorro el país, voy a ferias, que el gobierno viene en picada limpia. Y esas encuestas ni siquiera contemplan el episodio de la camioneta de lujo con 25.000 dólares de descuento extraordinario. Dicho esto, respecto a la evaluación de la oposición, la gente que sabe con la que he conversado tiene algunas dudas metodológicas sobre algunos de esos estudios, y es bueno decirlo. Lo que sí veo claramente es que a mayor edad hay más descontento y más pedido de dureza. Yo creo que hay que ser firme, como lo somos, hay que ser duro en muchas cosas, sin faltar el respeto, sin agraviar, marcando lo que uno no comparte, pero también proponiendo y procurando acuerdos, como el que logramos para nombrar un nuevo ministro de la Suprema Corte de Justicia. Ni tan tan, ni muy muy.
Muchos analistas señalan que se ha roto el récord de interpelaciones, llamados a sala y llamados a comisión. ¿Hay una correlación entre eso y el pedido de los votantes de la coalición de ser más duros?
Yo creo que hay una correlación directa entre el récord de mamarrachos, descoordinaciones e improvisaciones que el gobierno ha cometido y la necesidad de convocar. Hagamos memoria: en el velorio de Mujica, el secretario de la Presidencia gritando que "en honor a Pepe" habían comprado y gastado 32 millones de dólares, y después no se sabía bien de qué se trataba. Eran 16 productoras, ahora son 6. Tantas hectáreas para esto, toda una improvisación.
El último episodio de la Biblioteca Nacional: anunciaron 30 millones, después 20, después 6, y nadie sabe bien cuánto es. Cierran la Biblioteca, no la cierran, le hacen un proyecto que nadie entiende. El propio Arim, que estaba sentado en la mesa del anuncio, salió 24 horas después a decir que las cosas no eran así. ¿Cómo puede pasar eso en un gobierno? Hay una relación directa entre todo esto y la necesidad de pedir que vengan a explicar.
Con el tema de la Biblioteca Nacional, además de presentar un pedido de informes, ¿tuviste alguna respuesta sobre lo que pasó con ese anuncio de inversión de US$ 30 millones que después no fue tal?
No, la verdad que no. Sí estuve en contacto con personas de la biblioteca, en particular con el sindicato, que ha hecho expresiones públicas en sus redes sociales sobre la falta de criterio organizativo, la falta de provisión de cargos, el aislamiento de los trabajadores. A veces llama la atención: yo fui gobernante y una de las acusaciones que me hacían era que gobernaba sin escuchar a los funcionarios. Y hay quienes llegan al gobierno y lo que menos hacen es practicar lo que pregonaron durante tanto tiempo como reivindicación.
En cuanto a las negociaciones parlamentarias, lo que más estado público ha tomado es el tema de la Fiscalía de Corte. ¿En qué está ese tema? ¿Se ha avanzado en nombres o no están dadas las condiciones para nombrar a otra persona o ratificar a Mónica Ferrero?
Nosotros ya nos pronunciamos como oposición —Partido Colorado, Partido Nacional, Partido Independiente, con Cabildo Abierto también— y manifestamos nuestro respaldo a la fiscal actual por un conjunto de circunstancias propias del momento. El propio Jorge Díaz dijo que el nombre de Ferrero no estaba sobre la mesa del Poder Ejecutivo. Entonces el panorama es seguir con Mónica Ferrero. Nosotros ya hemos manifestado nuestro apoyo a su gestión y a su profesionalismo, y hay que seguir trabajando para fortalecer al sistema de justicia. Desde la comisión que está tratando el Código del Proceso Penal ha quedado claro, además, que la Fiscalía requiere apoyo presupuestal.
Fuiste presidente del Consejo Directivo Central de la ANEP. ¿Tenés vínculo con las autoridades actuales? ¿Cómo analizás en rasgos generales la gestión de Caggiani?
Tengo vínculo porque los conozco desde distintos roles, en particular a muchos de ellos desde su rol sindical, porque este gobierno los sacó de los sindicatos y los puso a conducir la educación. Ese es para mí el primer error del gobierno: tomaste gente que legítimamente representa intereses corporativos de un sector y la pusiste a velar por el interés general de todo un organismo que trasciende esos intereses. Los conozco, tengo buen vínculo, conversamos. Pero no comparto muchas de las cosas que están haciendo, y por eso no participamos del Congreso de Educación.
El gobierno ha dado marcha atrás de manera significativa e infundada con la transformación educativa: paralizó la construcción de los Centros María Espínola, los liceos de tiempo completo y las UTU de tiempo completo; quitó los talleres optativos; disminuyó la inversión en tecnología; cambió lo curricular. Hablar de competencias para la vida pasó a ser mala palabra. Volvieron a los programas asignaturistas con cierta manía persecutoria hacia lo hecho anteriormente. Al Frente Amplio le está pasando en educación lo mismo que en 2005 y 2006, cuando llegó al gobierno y decapitó la reforma liderada por Rama, Tornaría y Williman. Creo que hay una pérdida importante para el país.
¿Cómo ves la interna del Partido Colorado? Se habla de un liderazgo en disputa entre los senadores Andrés Ojeda y Pedro Bordaberry. ¿Cuál es tu rol como tercera fuerza dentro del partido?
Vamos por ese caminito del medio, trabajando en todos los ámbitos. Desde la Lista 600 aprobamos un plan de acción para recorrer el Uruguay, para que no pase lo que tantas veces nos dicen: que los políticos vamos a pedir el voto cuando llegan las elecciones. Nosotros integramos un espacio más amplio que nuestro sector, que es Unir para Crecer, donde están el sector de Ojeda, el de Zubía y nosotros. Coordinamos y articulamos, pero mantenemos la independencia propia de un sector heredero de lo que venía de la Lista 600, con esa característica humanista, republicana, transformadora y de vocación social amplia. Nuestra línea es trabajar y generar espacio para fortalecer al partido. El Partido Colorado cumple 190 años de historia y ha trascendido a mujeres y hombres, a sectores. Hay que trabajar más por el partido, por sus principios y valores, que por los sectores o las personas. Ya vendrán tiempos electorales y veremos cómo arreglamos los zapallos dentro del carro.
¿Cómo está el vínculo de los partidos de la oposición con Cabildo Abierto? Fue un actor fundamental en el período pasado, pero quedó un poco al margen de la coalición después de algunos acuerdos con el gobierno.
Cabildo se ubicó donde se ubicó en la medida en que acordó con el gobierno y resolvió votar algunas cosas en la Cámara de Diputados. Nosotros entendemos que Cabildo es una realidad: integró nuestro gobierno de Coalición Republicana, tuvo los votos que tuvo y representa a un conjunto de la ciudadanía. Las puertas siempre están abiertas para volver a integrar un espacio de proyección política que quiere gobernar este país. Yo soy consciente, como colorado, de que solo el Partido Colorado, como tal, tiene muy difícil llegar al gobierno. Llegando junto al Partido Nacional, al Partido Independiente, a Cabildo Abierto y a otros que se quieran sumar, con un sólido proyecto de país, vamos a poder conducirlo. La Coalición Republicana está en un proceso de mejora permanente.
El batllismo también es una filosofía que sectores de izquierda reivindican. ¿Podría haber acuerdos con esas corrientes del Frente Amplio?
Puede ser, hemos tenido algunos acuerdos puntuales. Pero te digo una cosa: no se puede ser batllista y defender dictaduras. Me jacto de decir que tengo la ideología batllista y poner la fotito de Batlle, pero después sentarme al lado de quien defiende a Cuba, a Venezuela, quien mira para el otro lado cuando se violan los derechos humanos y al mismo tiempo reclama la bandera de los derechos humanos selectivamente. ¿Defendés los derechos humanos? De todos. Tampoco puedo decirme batllista y ser parte de un Estado ineficiente, porque lo que don José Batlle y Ordóñez nos enseñó es que el Estado tiene que ser eficiente, tiene que ser un Estado benefactor que atienda a los más débiles, pero haciendo las cosas bien. Yo soy batllista y no le cedo la bandera a nadie. Cada vez más convencido: el batllismo está dentro del partido de la libertad y la igualdad, que es el Partido Colorado.
Ya cerrando: fue precandidato a presidente y candidato a la vicepresidencia con Andrés Ojeda. El partido tuvo una de sus mejores votaciones en 2024. ¿Te ves de nuevo candidateándote para un rol ejecutivo?
Cuando nos quedemos a debatir esas cuestiones, ya vamos a estar en campaña. Todavía falta mucho y es muy temprano. Yo lo digo con los compañeros y en general a todos los partidos, en particular al nuestro: hay que trabajar por hacer. La gente nos paga el sueldo y nos pidió que estuviéramos acá para representarlos y encontrar soluciones a sus problemas. Hoy estoy aprendiendo donde estoy: nunca fui legislador, es la primera vez que soy senador de la República. Pasé más de veinte años ligado a la educación, y ahora desde el Senado integro quince comisiones. Estoy aprendiendo, hablo con los que saben, me reúno, me proyecto y esta tarea me gusta. Represento a más de 80.000 personas que confiaron en la Lista 600. Hoy estoy en esto, estoy contento, proyectando futuro para fortalecer al partido y a nuestro proyecto político.
Por Tomás Gebelin
TGebelin
Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla [email protected], para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]