Jihad Ahmad Diyab, también conocido como Abu Dhiab, es uno de los seis refugiados de Guantánamo que llegaron a Uruguay como parte del acuerdo entre el gobierno uruguayo y Estados Unidos.

Fue el que llegó en peor estado de salud, a tal punto que evitó ser fotografiado o mostrarse en público. También era el más conocido de los seis refugiados, debido a las denuncias de torturas y a su decisión de llevar una prolongada huelga de hambre que tuvo amplia difusión mediática en Estados Unidos.

En los últimos días viajó a la Argentina para solicitar al gobierno de Cristina Fernández que acepte recibir a los presos que los Estados Unidos planean dejar libres en los próximos meses.

En una entrevista con Barricada TV, un medio de izquierda argentino, habló de su tiempo de reclusión en Guantánamo, las torturas, la liberación.

"Vivía con mi familia, mis hijos, buscaba la vida según mi convicción, hasta que nos trajeron a Guantánamo. Estados Unidos, cuando entró en guerra en Afganistán, abrió un campo de concentración que es Guantánamo, para aliviar la presión que tenía, y allí fuimos trasladados de Pakistán y otros países que entregaban a sus propios ciudadanos", contó.

"Como todos saben, y eso salió en declaraciones de los servicios estadounidenses, somos inocentes, somos víctimas de la política represiva de USA, que incluso dicen que los que tienen acusaciones son menos de 5 personas. La mayoría somos inocentes", prosiguió. Explicó que "si se fijan en las carpetas de los presos, muchos son docentes o empelados de asociaciones caritativas de la zona".

"La tortura en Guantánamo llevaría muchas horas de explicar. Fuimos torturados del primer momento al último en que salimos. El campo es dirigido por psicólogos, que llevaban experimentos para destruirnos desde adentro. Bush dijo que si nosotros teníamos la misericordia de nuestro Dios, no tendríamos la suya. Pensábamos que en seis meses nos volveríamos locos, pero aguantamos años y años gracias a nuestro Dios y nuestra paciencia", dijo.

"Lo que nos dio fe es que ahí se insultaba mucho, hubo muchas provocaciones, escribían insultos al Corán, que es sagrado para nosotros, y eso nos dio fuerzas de que nuestro Dios nos protegería y que nuestra causa es justa", dijo Diyab.

Explicó que en Guantánamo "los presos sufren, no los dejan dormir, entran a sus habitaciones de día y noche, y sufren de forma que algunos pesaban solamente 30 kilos". "Sin la misericordia de Dios hubieran muerto. Soy consciente de esto: ellos luchan con las huelgas de hambre y por eso pido a los gobiernos de aquí si pueden recibir más gente para salvarlos", solicitó.

"Por ejemplo el gobierno argentino puede recibir presos de Guantánamo acá de forma humanitaria", sugirió.

También explicó por qué es imposible para los presos volver a sus países: "En Siria la situación no está estable, nadie vuelve a Siria ahora. En Túnez, el gobierno estadounidense rechazó que Túnez reciba al tunecino y en Palestina ustedes saben no hay posibilidad".

"Yo antes de salir de Guantánamo estaba en un lugar donde tenía la comida forzada. Es un tubo que pasaba por la nariz para forzarme a comer. Ahí hablé con un compañero de Yemén que me dijo: 'Cuando salgas no nos olvides'. Y bueno, yo me emocioné mucho".

En la entrevista, figura con el mismo traje naranja que era obligado a utilizar en la cárcel. "Esta ropa es parte de mí. Antes de salir me dijeron que me cambie y me vista con un traje marrón. Yo me lo puse encima de éste porque es simbólico y muy importante para mí. Los estadounidenses usaban este uniforme para aterrorizar al mundo entero. Y gracias a Dios se dio vuelta eso", señaló.

Diyab reconoció su alegría por haber recuperado la libertad a fines del año pasado, aunque aclaró: "Para mí el gobierno (de los Estados Unidos) ya admitió que somos inocentes, que merecemos salir, que no hicimos nada. Pero también porque yo con mis compañeros luchamos mucho para esta liberación. Hay mucha gente que sufrió que dio mucho para nuestra liberación".

Su situación en Uruguay

"Desde este lugar quiero agradecer al pueblo uruguayo y al gobierno uruguayo, pero aclaro que todavía ignoro mi situación en Uruguay, si soy residente o refugiado. No está claro, hablamos con los responsables y aún no se aclaró mucho", contó Dhiab.

Sobre Guantánamo, dijo que "la situación es cada vez peor". "Obama dice que hay que tratar bien a los presos y en forma humanitaria, pero cada vez que sale diciendo eso, tiene una repercusión muy negativa y sufrimos más. Estábamos aislados. Pasé 12 años allá y muy pocas veces me mezclé con otros presos, estaba en cárceles aisladas; no pudimos contactar a nuestras familias desde al arresto hasta el 2008", señaló Dhiab.

"Lo que yo pido es el mínimo derecho humano: vivir con mi familia, mis hijos, mi esposa. Vivía así antes de que hicieran huérfanos a mis hijos y viuda a mi esposa. Mi mujer fue detenida muchas veces por mi causa y ahora espero poder encontrarme con ellos lo más pronto posible", dijo, antes de explicar que piensa reunirse con su familia porque necesita ayuda por parte de su esposa por problemas de salud.

"El Islam es una religión de tolerancia, paz y justicia, no es como dice Obama o Bush, que es una religión de terrorismo, injusticia y opresión", concluyó.