En cada cumpleaños

Raúl Castro cumple 95 años en el momento más delicado de la Cuba posrevolucionaria

Entre la crisis económica, la presión de Estados Unidos y las negociaciones con Washington, el histórico líder cubano sigue siendo figura.

02.06.2026 10:15

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Raúl Castro llegará este miércoles a los 95 años en un escenario muy diferente al que imaginó cuando, junto a su hermano Fidel y otros guerrilleros, protagonizó la revolución que transformó a Cuba en 1959. Aunque lleva años retirado de los principales cargos institucionales, su figura continúa ocupando un lugar decisivo en la política cubana y vuelve a estar en el centro de las tensiones entre La Habana y Washington.

El aniversario encuentra a Cuba atravesando la crisis económica, energética y social más profunda de las últimas décadas. Los problemas de abastecimiento, los apagones prolongados, la escasez de combustible y el deterioro de las condiciones de vida han generado un escenario complejo para el gobierno de Miguel Díaz-Canel, mientras Estados Unidos mantiene una estrategia de máxima presión sobre la isla.

En los últimos meses, Washington endureció las sanciones y avanzó en medidas que incluyen un bloqueo petrolero y restricciones adicionales sobre sectores estratégicos de la economía cubana. Paralelamente, la administración estadounidense ha insistido en la necesidad de impulsar cambios políticos y económicos profundos dentro del país.

En ese contexto, Castro volvió a ocupar un lugar inesperadamente visible. Aunque abandonó la presidencia en 2018 y dejó la conducción del Partido Comunista en 2021, diversos analistas consideran que continúa siendo una de las figuras con mayor influencia dentro de la estructura de poder cubana.

Esa percepción quedó reforzada cuando trascendió que los contactos entre Cuba y Estados Unidos se desarrollaban a través de interlocutores vinculados directamente al histórico dirigente, entre ellos su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro. La situación alimentó nuevamente el debate sobre quién toma las decisiones estratégicas en la isla y hasta dónde llega la autoridad formal del actual gobierno.

La propia administración cubana reconoció indirectamente esa realidad cuando Díaz-Canel admitió la existencia de una "dirección colegiada" para conducir los asuntos fundamentales del país.

Al mismo tiempo, Castro enfrenta una situación personal inédita. Días atrás fue imputado en Estados Unidos por su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996, un episodio que provocó la muerte de cuatro personas y que durante décadas fue uno de los principales puntos de conflicto entre ambos países.

Las declaraciones de altos funcionarios estadounidenses aumentaron la tensión. El secretario de Estado, Marco Rubio, llegó a calificarlo como un "fugitivo" de la Justicia, mientras que representantes del Departamento de Justicia aseguraron que buscarán avanzar en el proceso judicial.

Más allá de la coyuntura, el momento tiene una dimensión histórica para quien fue durante medio siglo ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y luego presidente de Cuba. Buena parte de las estructuras que hoy definen el funcionamiento político y económico de la isla llevan su impronta.

Raúl Castro fue uno de los principales impulsores de la institucionalización del modelo socialista cubano y el arquitecto del enorme peso político y económico que adquirieron las Fuerzas Armadas dentro del sistema. También promovió la expansión del conglomerado empresarial militar Gaesa, que actualmente tiene participación en sectores clave como el turismo, la logística, las telecomunicaciones, la energía y las finanzas.

A la vez, fue el responsable de impulsar las reformas económicas que comenzaron a aplicarse desde 2011, permitiendo una mayor participación de emprendimientos privados y pequeñas empresas, aunque sin modificar los pilares centrales de la economía estatal.

Por eso, cuando se discute el futuro de Cuba, también se discute el legado de Raúl Castro. Las negociaciones con Washington, la presión internacional, las demandas de cambios internos y la propia continuidad del sistema político cubano terminan convergiendo sobre una figura que, incluso sin ocupar cargos formales, continúa siendo una referencia ineludible.

Con información de agencias.