Raffo sobre invertir en entes: “No va a modificar la educación financiera en Uruguay”
La empresaria lanzó “Tu plata, tus reglas”, un libro que busca “bajar a tierra” la educación financiera con “casos concretos muy uruguayos”.
23.05.2026 15:20
Por Felipe Capó
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Empresaria, comunicadora, dirigente política y ahora directora de Antel. A lo largo de su trayectoria, Laura Raffo pasó por una diversa cantidad de rubros. En cada uno de ellos hubo un enfoque que hiló cada experiencia y que a su vez es cada día más protagonista en el imaginario colectivo uruguayo: las finanzas personales.
A comienzos de mayo, Raffo publicó Tu plata, tus reglas, un libro que, en sus palabras, no busca ser una “guía definitiva”, sino una forma clara y concreta de entender las finanzas personales a partir de la práctica, los casos concretos y las historias humanas del uruguayo de a pie.
“Si vos querés aprender de ahorro y de inversión con un libro de texto, vos podés hacerlo. Pero leer un manual en el que te empiecen a decir qué es un bono, una acción, un plazo fijo o un fondo te resulta muy aburrido. Yo preferí ir más por lo que me vienen preguntando hace muchos años en mis interacciones con hombres y mujeres, jubilados, trabajadores y estudiantes de todo el país”, contó Raffo en entrevista con Montevideo Portal.
En ese sentido, la autora afirmó haber puesto el hilo conductor del libro en “casos concretos muy uruguayos”, que en la práctica consisten en “intercambios que puedan darse en un asado, en la calle, el supermercado o con un compañero de trabajo o amigo”, para así “bajar a tierra el cómo ordenar las finanzas”.
En varias de las anécdotas que contás en el libro mencionás las crisis que se vivieron a comienzos de este siglo. ¿Sentís que la economía ha cambiado mucho más en los últimos años por estos eventos, o va más por una redefinición de cómo las personas interactúan con su dinero?
Cada uno de nosotros tiene una relación muy particular con el dinero que es heredada. Viene de qué escuchaste en tu casa cuando te criaste, qué experiencias tuviste, si te pegó alguna crisis o no, por ejemplo. Nosotros todavía tenemos generaciones muy marcadas por la crisis del 2002, entonces hay como un ansia de siempre tener los dólares como refugio.
Nuestra relación con el dinero va variando a lo largo de la vida, pero es una relación que tenés que entender porque te atraviesa emocionalmente. Entonces, pretender ordenar tus finanzas sin antes decodificar qué tipo de vínculo tenés con la plata, es muy difícil.
Primero tenés que aceptar que con la plata se genera un vínculo emocional, que a veces puede ser el sentir que el dinero te da estatus u otras veces puede ser el sentir que es una protección. Para otras personas, el dinero es algo sucio que corrompe y se lo quieren sacar de encima y por eso gastan sin parar, entonces primero tenés que entender esa relación y a partir de ahí buscar opciones.
En los últimos años ha cambiado mucho la economía y el sistema financiero, y lo que pasa es que está lleno de opciones para invertir, pero el problema es que cuando las opciones abundan es más difícil encontrar y despejar la paja del trigo.
¿Te parece que hay mayor ansiedad financiera que antes entre los uruguayos?
El dinero no compra la felicidad, pero el desorden financiero compra la angustia, seguro, y genera muchísima ansiedad. Este libro lo que intenta es darle herramientas al lector para que pueda ordenar sus ingresos y sus gastos de una manera que le permita proyectar a futuro.
Todos los que queremos ahorrar, queremos hacerlo con algún objetivo, ya sea porque querés tener tu vivienda propia, hacer un viaje soñado o darle algo a tus hijos. Siempre hay un objetivo detrás del ahorro, y ese objetivo es el que te marca qué tipo de inversiones podrías hacer para que tu esfuerzo se multiplique.
Lo que nos pasa a los uruguayos es que aquellos que tienen ingresos y un salario con la fortuna de poderse ordenar y poder generar algún ahorro, muchas veces dejan ese ahorro quietito ahí en el banco o abajo del colchón, y en realidad ese ahorro, si vos lo pones a producir para ti, rinde mucho más.
La clave es que el fruto de tu esfuerzo te rinda y se multiplique para que puedas cumplir esos sueños y puedas despejar dudas de todas las opciones de inversión que hay y poder elegir la que más le funciona a tu proyecto y a tu sueño.
En un momento del libro hablás del concepto de la “foto financiera” y lo tratás como algo más generacional. ¿Cuál dirías que es la foto financiera que tienen los jóvenes hoy?
En los jóvenes en general, el gran drama es conseguir trabajo. Es como la primera barrera que tienen los jóvenes: la generación de ingresos propios para luego independizarse del hogar parental.
El cómo es consiguiendo tu primer trabajo. Después de que conseguís tu primer trabajo, precisás que ese ingreso que tenés te brinde la posibilidad de independizarte de tu núcleo familiar inicial. Ese es como la primer escollo que atraviesan los jóvenes.
Después de que consiguen su primer trabajo, que logran generar un ingreso que les permite irse a vivir con un amigo, con una pareja o alquilar algo, ahí empieza la etapa de “bueno, ¿y cómo genero ahorros?” Y muchas veces, en realidad, estas nuevas generaciones están aprendiendo mucho más del disfrute inmediato que el de ahorrar para el futuro.
Hay una tendencia cada vez más, y lo vemos a través de las redes sociales y a través del scroll continuo, de que permanentemente te sentís mejor porque siempre hay algo para mirar. Nuestro cerebro está armado de esa manera. El disfrute inmediato paga mucho más que el proyectar para el futuro.
Entonces, a los jóvenes no les está resultando sencillo generar ahorros, aunque sí los veo es más abiertos a los tipos de inversiones a realizar, porque ubican las apps y las plataformas de inversión, sienten curiosidad por inversiones que antes no existían como el bitcoin o los commodities y se fijan en cómo invertir en acciones.
¿El riesgo cuál es?, que estén bien informados y que sepan si están colocando su dinero en un lugar seguro y si no están expuestos a un fraude.
Entonces, resumiendo, al joven primero le está costando conseguir trabajo y generar ingresos propios. Una vez que lo genera, lo primero que busca es independizarse del núcleo familiar y recién ahí, cuando genera ahorros, si decide no potenciar el consumo inmediato, sí se anima a invertir en cosas bastante más diversas que lo que nos ha animado los de nuestra generación.
Sobre tu punto anterior, hoy muchos jóvenes recurren a trabajos secundarios menores o informales, a los que llaman “changas” o side hustles. Comparado con aquellas generaciones anteriores, ¿sentís que la educación financiera tradicional quedó obsoleta con los más jóvenes?
Quedó corta. La educación financiera directamente no existe. No te la enseñan ni en la escuela ni en el liceo. Lo poco que aprendes de educación financiera es lo que te dijeron tus padres, lo que te comentó algún amigo y por prueba de error de los problemas que tuviste y te van moldeando.
Yo creo que hoy estamos en un momento único en el cual el encontrar ingresos extra a tu laburo principal está más extendido que nunca. Y eso es algo bueno porque cuando miras la foto de tus finanzas personales, ¿la típica cuál es?, “ay, tengo que recortar este gasto, recortar esto o lo otro. Uno piensa en el recorte”.
Lo primero que podemos pensar es en cómo aumentar los ingresos con un extra que puedes generar. Y hoy por hoy, la economía digital le permite a muchos jóvenes con distintas expertices —como el manejo de redes sociales, ser community manager o brindar apoyos digitales en otro tipo de cosas como planillas electrónicas—, conseguir trabajos puntuales que, como decís tú, no son tu sustento principal, pero que te pueden dar un extra y que los ingresos esos extra pueden representar tu pequeño goteo de ahorro del día a día. La economía digital ha extendido esas posibilidades.
Al mismo tiempo, también abre puertas y magnifican temas que han existido desde siempre como los esquemas Ponzi —que más notablemente se ven con las criptomonedas— o las burbujas económicas. ¿Qué me podés decir del fenómeno de los casinos y la ludopatía?
Hoy por hoy vivimos en una sociedad donde las nuevas generaciones se ven sumamente afectadas por las adicciones, donde, acostumbradas a la satisfacción inmediata, empiezan a participar de juegos que implican inversión de dinero y también de juegos de casino, que hace que en vez de crear una conducta financiera, una planificación de tus finanzas pensada en el largo plazo para satisfacer tus sueños, tus proyectos, se piensa en el corto plazo y se pincha a los jóvenes con eso.
Creo que acá lo que hay que entender, que es muy importante, es que el dinero y lo que sentimos respecto al dinero no se puede resumir en un número, una planilla Excel, en un bloc de notas. El dinero nos atraviesa emocionalmente, entonces, tal como tú decías, nos opera el FOMO, que es el temor a quedar afuera.
“Otro lo está haciendo, está logrando y yo no, entonces me dejo llevar por eso. Ay, no, mira, otro apostó acá y ganó plata, voy a apostar”. Bueno, no. Invertir no es apostar.
Invertir es colocar tu dinero a rendir, a que te genere frutos en opciones que estén reguladas, que estén administradas, que te den certezas y que pueden tener mayor o menor riesgo, pero lo que no pueden es convertirse en un esquema Ponzi o en un fraude o apropiarse de tu dinero o convertirlo en un gambling o una apuesta tipo casino.
En marzo, el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, habló de la idea de crear un nuevo espacio de inversión en empresas públicas. ¿Te parece que esta medida, el hecho simplemente de ponerlo en debate, pueda llegar a traer un poco más el ojo del uruguayo en la inversión?
Cuatro de cada diez uruguayos planifican sus finanzas. Es muy poco. Es decir, el 40% saben sus ingresos y el total de sus gastos como para proyectar ahorros y ver cómo invertir.
Yo creo que la propuesta de que las empresas públicas emiten títulos de deuda, en realidad, no es innovadora. Es algo que ya se viene haciendo, UTE lo ha hecho durante mucho tiempo.
Puede servir cuando la empresa pública no tiene fondos propios, porque cuando tú te endeudás y emitís papeles de deuda, quiere decir que le estás pagando intereses a quienes compran esos papeles de deuda, es decir, al ahorrista uruguayo. Si tiene fondos propios, quizás lo más conveniente es invertir los fondos propios.
Entonces, me parece que es una propuesta que no va a modificar lo que es la educación financiera en Uruguay, porque tenés que ir mucho más profundo, tenés que primero brindar información a las personas y a los uruguayos sobre cómo administrar un presupuesto, cómo generar una recurrencia de ahorros, cuáles son las distintas opciones de inversión que existen, cómo evaluar tu perfil de riesgo, cómo evaluar la relación que tenés con el dinero.
Entonces, esto simplemente pone sobre la mesa un instrumento de inversión que está bien, pero que no modifica los conceptos de educación financiera de los uruguayos.
Volviendo a esto del “cuatro de cada diez”, ¿hay algunos patrones que destaquen en cómo interactúan las distintas clases con la plata?
En el libro menciono varios casos. Tenés desde el ejemplo de Iván, que es una persona que se crió desde los 14 años y tuvo que laburar para ayudar a mantener a su madre y a su hermana. Hoy logró tener una ferretería y una casa propia. Y, sin embargo, sigue con patrones de ahorro que hacen que nunca gaste un peso de más, no se permite el disfrute de eso que generó con tanto trabajo.
Después tenés el caso de Vale, que se quedó sin trabajo, su hija se mudó a vivir con ella, tiene un presupuesto lleno de cuotas y sin embargo, se siguen endeudando para festejar el cumpleaños de 15 de su otra hija.
Entonces, es como que no podría decir que hay un único patrón en la clase media o en las personas que tienen ingresos en Uruguay, sino que tiene que ver con cómo se vinculan con el dinero.
Lo bueno es que no es una foto estática, que vos puedes evaluar cómo te vinculas con el dinero, hay un test para hacer en el primer capítulo, y con base en esa evaluación y a reflejarte en ese espejo, podés decir “bueno acá hay algo que quiero modificar y cómo hago para modificarlo”.
Son decisiones que tienen que ver con cambios de hábitos, con incorporar nuevas costumbres y si tenés la paciencia y la voluntad, porque los hábitos son difíciles de cambiar. Pero con paciencia y con voluntad podés cambiar determinados hábitos y generar una conducta de ahorro superior a la que tenés.
Después de escribir el libro, ¿hubo algo que te hiciera cambiar tu propia manera de pensar en el dinero o las inversiones?
Sí, claro que sí. Yo misma aprendí un montón poniendo en blanco y negro todo lo que puse en el libro.
Cuando vos vas tratando de contestar las preguntas que te hizo la gente a lo largo del tiempo y cuando vas profundizando y lees mucho más de determinados autores —yo leí mucho de [Daniel] Kahneman, que habla de esa relación emocional que tenemos con la economía—, vas analizando tu propia relación con el dinero y cómo evolucionó.
Me volví un poquito más detallista. Este libro me volvió a reordenar mis finanzas, empecé a mirar mejor qué opciones de inversión habían en el mercado uruguayo, qué tan a la mano estaban de los ahorristas, por ejemplo.
Así que sí, por supuesto que me modificó. Me parece que está bueno aprender con lo que uno escribe y siempre podés seguir cultivando, aprendiendo y cambiando, eso es lo positivo que tiene ser humano.
Por Felipe Capó
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