El presidente de la Asociación Rural del Uruguay, Rafael Ferber, redobló sus críticas a la compra de la estancia María Dolores por parte del Instituto Nacional de Colonización y, en entrevista con Montevideo Portal, sostuvo que el organismo “jugó en contra del Estado y a favor de los grandes grupos” económicos.
Además, en la charla, abordó la concentración de los frigoríficos en manos de pocas empresas en Uruguay, se refirió a la dicotomía entre China y Estados Unidos y habló de la estafa de Conexión Ganadera, de la que opinó que “tuvo muy bajo impacto” en el sector, ya que “no hubo problema ni en los precios, y no hubo problema en los campos”. “Sin duda que hay un montón de afectados; hay inversores, pero justamente son fuera del sector. Los problemas no llegaron al sector”, dijo.
El presidente de la ARU también destacó la adopción de tecnología en el campo y afirmó que “se terminó la discusión sobre los transgénicos”. También sostuvo que “en la parte ambientalista hay un negocio enorme atrás de certificaciones y de cuestiones” que no representan “ningún retorno para el país”.
Yendo al tema judicial de Conexión Ganadera, ¿qué impacto tuvo esta estafa en el sector?
La verdad es que el sector tuvo muy bajo impacto. No hubo problema ni en los precios, no hubo problema en los campos, no hubo problemas porque la estafa era fuera del sector. Justamente, decían que eran mucho más grandes de lo que eran. Sin duda que hay un montón de afectados, hay inversores, pero son fuera del sector. Los problemas no llegaron al sector. ¿Se entiende lo que quiero decir? La estafa se produce, y es enorme, y afecta a montones de inversores, porque no está la parte de campo. Hay menos campos de los que debería haber, hay menos ganado del que debería haber, y por lo tanto no hubo un problema en el sector agropecuario. El problema fue por fuera del sector agropecuario. Si tú querés, en el sector financiero. Es lateral.
¿Pero no hay un problema también justamente en el tema de la trazabilidad y en la regulación del ministerio?
Lo que pasa es que lo que hay ahí es un problema de no saber cuál es la legalidad porque la trazabilidad no tenía ningún problema. Los que estamos sabemos para qué es. Es para seguir un animal desde que nace hasta que se faena, hasta que llega al plato del consumidor. Vos tenés que todos los animales de Uruguay están trazados. Es para eso.
No es para que todas las caravanas tengan un animal. Para ponerte un ejemplo, tú tenés un registro automotor, ¿verdad? ¿Y cuál es el objetivo? Que todos los autos que anden en la calle estén en el registro de automotor. Ahora, si está lleno de autos en el registro que no circulan, a nadie le importa. No es el objetivo. La trazabilidad es para que cada animal tenga una caravana y se le pueda seguir su vida. Ahora, si hay un sistema con el que hacen una estafa porque no prevé que cada caravana tenga un animal, y estafa gente en su buena fe, pero que no sabe cómo es el sistema, es por fuera. Eso es evidente. Si tú después me decís que la parte del ministerio fue omisa en controles en una situación tan grande, no se metió por los motivos que sea, bueno, eso es otro tema para discutir. La trazabilidad anda bien. Cada animal tiene su caravana y cada animal llega a destino. Lo que pasó acá es que se inventaron caravanas que no tenían animales. ¿Se entiende? Y ahí está el tema, y ahí está la estafa, y ahí está donde cayó gente de buena fe por fuera del sector agropecuario.
Cuando van a foros internacionales, ¿les consultan por esto?
Sí, porque la trazabilidad de Uruguay es un modelo que en el mundo se mira y entonces sorprendió en muchos aspectos. Uno tiene que explicar que la propiedad de Uruguay es la marca. La propiedad está en la guía. Está ahí la propiedad del ganador. Lo otro es el sistema de trazabilidad. Es para que los animales demuestren su trazabilidad. No tiene que ver ni con la propiedad, y lo repito porque es el foco de la situación: que haya caravanas sin animales no es parte del sistema, no es lo que el sistema busca. Se mueren animales naturalmente en los establecimientos y deberían bajarse en el sistema, bajarse de las cuentas. Y a veces no se bajan y son errores que se deberían controlar más o menos, no lo sé. Pero no cambia nada. La trazabilidad es correcta. Y la propiedad es correcta. Entonces, mientras esas sean las reglas del juego, no hay ningún problema de ilegalidad y no tiene el sector un problema con la trazabilidad. Es otro tema cuando gente que no sabe cómo funciona cree que mira una planilla con números de caravana y cree que tienen iguales. Y ahí estuvo la estafa.
En una entrevista días atrás, planteabas que “ya se perdió” con María Dolores. ¿Por qué pensás eso?
Lo que nosotros decimos es que, en María Dolores, de 5.500 hectáreas, si yo no me equivoco, mil se usaron para regar. Las otras 4.000 todavía no se asignaron. Entonces tenés 4.000 hectáreas que, un año después, no pasa nada sobre ellas. Obviamente que hay una pérdida comercial. No hay duda. Me parece que es algo…. que discutamos eso, no hay duda. Si tú me decís que son procesos legales que llevan tiempo... Sí, es verdad. Lo que pasa es que Colonización, si yo no me equivoco, hay 40.000 hectáreas sin asignar antes de María Dolores. Entonces, tú tenés un problema de gestión en Colonización.
Nosotros en colonización observamos que hay dos situaciones que hacen tomar malas medidas: cuestiones ideológicas y cálculos electoralistas. En esas dos cosas cae el sistema político para no hacer y para no ser honestos en el análisis. Analicemos cómo usamos la plata y analicemos su gestión. Hay argumentos que la verdad, honestamente… Sí, es verdad, los 32 millones de dólares que compraron en campos siguen siendo 32 millones de dólares. Está bien. En eso nosotros no lo discutimos. El Estado no tiró los 32 millones de dólares, no los prendió a fuego. Cierto. Ahora, el Estado uruguayo pide plata prestada al 5%. Al 5%, 32 millones de dólares... hagan la cuenta. Son 1.700.000 dólares. Que el 5% de esa plata se pidió para otra cosa. Y acá no lo usaste para nada. Ni siquiera estás produciendo al 2%, que sería lo lógico sobre una inversión de un privado. Entonces perdiste, sí, perdiste 1.700.000 dólares. Es innegable. Lo hago como una política social para buscar este objetivo, este otro objetivo. Está bien. Lo que decimos de vuelta es que, cuando tú hagas una gestión libre de ideología y libre de cálculo electoralista —y esto va para todo el sistema político—, te vas a encontrar que con 32 millones de dólares desarrollás mucho más cosas en el sector lechero, que es el que dicen defender. Cierran tambos todo el rato. Hay salas de ordeñe abandonadas por todos lados. Está toda la infraestructura armada y esa familia decide cerrar porque el que se encargaba del tambo se jubila, se lo pasa a sus hijos, sus hijos dicen: ‘la verdad que hay otras opciones’, va para otro lado, y queda abandonado. No se hace nada, o no alcanza lo que se hace. No es por María Dolores. María Dolores es un ejemplo que le sirve a la sociedad uruguaya para entender el tamaño de Colonización.
El ministro Ganadería dijo en el discurso del Prado: Colonización anda mal y vamos a seguir comprando campo. Esa discusión la vamos a tener siempre. Si tú me decís que para los objetivos que yo quiero están dando bien, están los campos asignados, funciona bien.... Después discutimos [el resto]; bueno, socialmente me sirve igual y consigo lo que tengo que hacer. Y ya podemos decir, porque respeto al presidente de Colonización, que supera a los cargos políticos que se ponen. La estructura de cómo está armado hace que no se gestione bien; si no, no habría 40.000 hectáreas sin asignar. Porque me imagino que el presidente de colonización se levanta todos los días con el problema de la cabeza. Y lo sé una persona de bien que tiene ese problema y no lo puede resolver.
¿Es un tema sobre la gestión desde el Instituto o hay un tema más de fondo de rechazar el Instituto en sí como organización?
¿Sabés lo que pasa? Uno cree que con esa plata se podría ser mucho más eficiente, y está bien, pero eso es lo que uno cree. Ahora, tú lo que le podés pedir a las autoridades es que, con lo que hay, sea eficiente. Y no están pudiendo. ¿Por qué? No lo sabemos. ¿Por qué no lo sabemos? Porque hacemos pedidos de informes a Colonización y no tenemos respuesta. Yo hablé el año pasado de hacer una auditoría. Y no me refiero a una auditoría de una empresa que audita el balance. Me refiero a que, al estilo de Fucrea, que vaya alguien y diga: “mirá esta colonia cómo anda, mirá estos tres colonos son excelentes, qué bien, qué buena decisión”, o que diga “estos otros cuatro son un desastre; o estos son más o menos y este es un desastre”. Todos sabemos en el entorno rural que hay colonos buenísimos que merecen lo que se hizo y todos sabemos que hay de los otros. Hay colonias enteras que andan mal y nadie tiene los números. Y hay que entender una cosa: un colono no compite con un gran productor, un colono compite con un pequeño productor.
En la escala que se manejan los colonos y obtienen una renta subsidiada en el 40% por todos los uruguayos, compite con otro que quiere hacer las cosas y tiene que pagar una renta 40% más cara de su tamaño. Entonces, esos son los puntos que hay que entender. Colonización compró un campo de 5.500 hectáreas a un grupo peruano, que se lo pagó y el que iba a comprar ese campo salió a buscar otro. Entonces, en la gran escala de números, Colonización jugó a favor del mundo de arriba, y jugó en contra del Estado porque sacó un campo que pagaba sobre tasas de patrimonio y todos los impuestos al día, y ahora no paga ni un impuesto. Entonces, jugó en contra del Estado, jugó a favor de los grandes grupos. Hay que entender eso para tomar las decisiones correctas.
Nosotros no queremos hablar de ideología ni de cálculos electorales. Hablemos de gestionar bien los recursos y defendamos la figura del colono correctamente. A ese colono hay que buscar soluciones. Hay que buscar soluciones para que la gente que quiere mantenerse en el sector lechero, sector ganadero, consiga campo. ¿Cómo? Bueno, garantizale la renta. Cinco años garantiza la renta. Hasta le podés pagar la renta. Pero después, si a los cinco años no es un productor que está en el entorno compitiendo, va a tener que dejar el lugar a otro. No seguir eternamente con la renta subsidiada como es hoy. Porque Colonización del Frente Amplio no vende el campo. El colono no se hace de campo, es un arrendatario de por vida. Entonces, al final de cuentas, si tu camino es arrendar, entonces lo que tenés que hacer es garantizar la renta determinado tiempo, en una escala, hasta que termine siendo cero ese subsidio. Y es un productor que se inserta.
¿Para eso qué precisás? Precisas escala, que no puede ser la escala que se planteó en el 2010, en ese entorno de fecha, que se planteó una escala que es romántica, que es pretender que alguien sea campesino en el siglo XXI. La gente prefiere —obviamente todos preferimos— tener mejor condición de vida. Y no es en una escala de 200 hectáreas, con una infraestructura absolutamente imposible. Eso es dejarlo de rehén. Entonces, eso es lo que se planteó y eso es ideología.
Hablando del tema de tecnología y el campo, hay todo tipo de posibilidades. ¿Hay alguna herramienta que veas novedosa que se esté aplicando acá en Uruguay o alguna que hayan visto afuera y que se podría traer?
Uruguay en esos aspectos está en el primer mundo. Lo que es comercialmente viable, en Uruguay se aplica tempranamente. ¿Qué quiero decir con esto? Por ejemplo, en la robótica en los tambos es un sistema que se desarrolló mucho en Europa por determinadas condiciones, que la verdad que está bancado al final del día en los subsidios. INIA planteó un tambo robótico, funciona —porque es lo que debe hacer, ver si la tecnología comercialmente funciona—, y en eso tú tenés que ir viendo qué es tendencia (como los drones, que termina siendo una tendencia con cada vez mejores aplicaciones) y qué es moda. Y ahí tenés que separar. Tenés que encontrar qué se aplica a tu sistema.
En ganado, por ejemplo, la geolocalización del ganado es algo que ya está. Lo que pasa es que tiene un costo que lo vuelve inviable. Esa es la realidad. Y tiene cuestiones operativas hoy que, si no es un collar, lo vuelve inviable. Cosas de ese tipo son las que en Uruguay están, porque las empresas comerciales saben que Uruguay va en vanguardia en eso. Las tecnologías más grandes que tú tenés muchas veces pasan por la genética, por lo que no se ve. Este año, si hay una cosecha de soja, por ejemplo, es porque la genética que tiene es tan superior a hace 15 años atrás que hace que haya algo de cosecha. Hace 15 años había cero. Este año tal vez haya mil y pico de kilos de por medio. Entonces, ahí está en ese mundo que no se ve. La tecnología trae una bolsa de maíz que vale 200 dólares, una bolsita de 20 kilos y que el productor planta, pero que trae unos eventos que hacen que lleven menos insecticidas, entonces el impacto ambiental es mucho menor. Ahí es donde está ese mundo que va circulando. ¿Qué precisamos hoy? Precisamos eventos nuevos.
Por suerte, se terminó la discusión con los transgénicos —por suerte digo, porque hubo una campaña fuertísima para atrás—, y hoy precisas eventos nuevos. Porque hoy tenemos una lagarta en la punta de la espiga que se te come el 5% de la producción nacional de maíz. Cuando aparezca un evento que consiga dominar esa lagarta, esa plaga, vas a producir de por sí 5% más. Esa tecnología es todos los días y es un mundo que rueda y que Uruguay está en ese mundo.
Tuvimos un tiempo largo —siete años, si no me equivoco— en el que no entró ningún evento nuevo en Uruguay. Se planteó una comisión de biotecnología tan perfecta que no aprobaba nada. Siete ministerios, toda una situación, y siete años sin aprobar ningún evento. Lo que perdimos, lo que dañamos el ambiente aplicando más insecticidas de lo que podríamos haber aplicado en base a decisiones ideológicas fue algo que quedó para atrás. Aprendimos la lección.
Ese es el camino: abrirse, buscar para dónde va el mundo e ir con él. No entrar en las cosas restrictivas que muchas veces, cuando tú las rascás, traen un negocio de atrás. En la parte ambientalista es muy común; hay un negocio enorme atrás de certificaciones y de cuestiones que son sin ningún retorno para el país, y sin ningún impacto ambiental. Sin embargo, tenés un mundo armado. Y de eso también hay que escapar.