El presidente de la Asociación Rural del Uruguay, Rafael Ferber, redobló sus críticas a la compra de la estancia María Dolores por parte del Instituto Nacional de Colonización y, en entrevista con Montevideo Portalsostuvo que el organismo “jugó en contra del Estado y a favor de los grandes grupos” económicos.

Además, en la charla, abordó la concentración de los frigoríficos en manos de pocas empresas en Uruguay, se refirió a la dicotomía entre China y Estados Unidos y habló de la estafa de Conexión Ganadera, de la que opinó que “tuvo muy bajo impacto” en el sector, ya que “no hubo problema ni en los precios, y no hubo problema en los campos”. “Sin duda que hay un montón de afectados; hay inversores, pero justamente son fuera del sector. Los problemas no llegaron al sector”, dijo.

El presidente de la ARU también destacó la adopción de tecnología en el campo y afirmó que “se terminó la discusión sobre los transgénicos”. También sostuvo que “en la parte ambientalista hay un negocio enorme atrás de certificaciones y de cuestiones” que no representan “ningún retorno para el país”.

El precio del petróleo ha fluctuado, sobre todo desde el inicio de la guerra. ¿Qué creen que va a pasar con el precio de venta al público en Uruguay?

El combustible es un insumo básico para la producción y para la distribución, para el consumidor final también —que a veces no se ve eso—. Y bueno, sí, la guerra le puso un elemento de complicación grande, los precios subieron, bajaron, más bien con tendencia a la suba, hay que tenerlo claro. Con el gobierno hablamos en su momento. Cuando se estaba por aplicar la suba, se intercambió; se entiende la medida y, bueno, ahora va a depender sobre el fin de mes, que se va a volver a fijar. La verdad que esto es dinámico, es día a día.

En un tema más de geopolítica, de esa dicotomía que hay entre Estados Unidos y China, ¿cómo se paran ustedes en ese posicionamiento que hay a nivel mundial de distintos países, siendo que China en los últimos años ha sido el gran comprador de productos? 

Estamos en una etapa en la que tenemos las ventas, sobre todo en carne, en tercios. En agricultura, sí, principalmente el fuerte es China, pero, por ejemplo, en carne tenés un tercio de Estados Unidos, un tercio de Unión Europea y un tercio de China. Entonces, Uruguay, que es un país exportador por excelencia —el 80% de sus bienes de exportación son agropecuarios—, tiene que llevarse bien con todo el mundo. No puede haber dos opiniones. Tenemos que tener mucho cuidado. Sabemos que es difícil, porque tú estás al costado de Brasil y también tenés un tema ahí. Brasil tiene muchas actitudes imperialistas, no hay duda al respecto, entonces hay que tener mucho cuidado cómo se maneja. Creo que el gobierno hace un esfuerzo al respecto, y tenés que ir navegando manteniendo todos los canales comerciales abiertos y defendiendo el nombre de Uruguay como ha sido histórico. Esa es la realidad. La verdad es que entre ellos también comercian, entonces tampoco hay que pasarse de nervios al respecto, porque sería un problema si tuviéramos un comercio fuerte con Irán, que no lo tenemos. Entonces, podemos ir comercializando, tenemos que tener clara nuestra posición, y tenemos que defenderla ante posibles embates.

Mirando un poco más a mediano plazo, hace más o menos 15 años hubo un salto de producción, con la introducción de mucha tecnología, el boom de la soja... Fue clarísimo eso también a nivel de exportaciones. Desde la gremial, ¿cuál entienden que debería ser el paso siguiente para volver a elevar ese nivel de producción?

Si vos mirás las gráficas, el cambio es a fines del siglo XX y al principio del siglo XXI. Las políticas tomadas en la década del 90, cuando hay dos o tres leyes que te permiten el trampolín de crecimiento a partir del siglo XXI, son: forestal, ley de arrendamientos clave para la agricultura y ley de exportación en pie. Sobre esas tres leyes básicamente se pega un salto, cambia la realidad y hay un crecimiento sostenido. Tú tenés el mismo lugar físico y creciste —si no me equivoco— por cinco la aportación de carne; generaste todo el sector forestal y todo el sector agrícola, sojero, básicamente, pero muy interactivo con la parte ganadera. Porque hoy el maíz es fuertísimo y es un consumo del mercado interno, ganadero y lechero. Las claves pasan porque Uruguay tenga claro hacia dónde va. Y cuando tú decís que el crecimiento económico va por ahí, obviamente va sobre potenciar tu suelo. Potenciar tu suelo significa defender el campo natural donde va el campo natural, pero donde caben otras explotaciones, promoverlas.

Entonces, Uruguay tiene todavía un potencial de dos millones de hectáreas que pueden pasar del campo natural a forestación, agricultura, ganadería intensiva, lechería, lo que sea. Y eso hay que promoverlo. Eso se promovió por intermedio de la Comap, con distintas formas, y en este momento tenemos muchas zonas que pretenden promover el campo natural, que nosotros defendemos, pero donde debe ir. Hay nueve millones de hectáreas en Uruguay que son campo natural y van a seguir siéndolo, y no están en duda. Por lo tanto, Uruguay debe apuntar a desarrollar donde puede desarrollarse, porque es lo que va a generar trabajo. El trabajo se genera por intermedio de una empresa de transporte, una empresa de servicios, movimiento de los pueblos del interior. Toda esa situación se genera potenciando a fondo los suelos uruguayos. Tenemos que tener claro que somos un país agroexportador. Nuestra riqueza está en la producción de alimentos y de cosas del sector agropecuario. Nosotros no tenemos sector automotriz, y no tenemos industrias de ese tipo que pueda tener Europa. Entonces, lo nuestro —y estamos en el mejor de los mundos hoy, si lo podemos ver— es producir alimentos, y a eso tenemos que apuntar. 

¿Cómo se manejan en esta coyuntura donde se ha hablado mucho del tema del riego, pero donde hubo una sequía grande que va a afectar esta campaña de la soja? ¿Cómo enfrentan las situaciones con el cambio climático y que estas situaciones van a ser cada vez más frecuentes?

Tenemos que entender que el riego tiene un potencial de tal vez el 10% del área de Uruguay, pero hasta ahí llegaste. Eso hay que tenerlo claro. Y después hay un montón de situaciones comerciales que la pueden limitar, pero por topografía y por distintos factores, podés tener ese potencial. Sin duda son herramientas. La genética detrás de los cultivos, la certeza en los precios, en los sistemas, es lo que hace que tú manejes las situaciones negativas climáticas. Las opciones de financiamiento te dicen: “Bueno, estamos todos en esta situación”. Sí, pero siempre hemos pagado. El sector agropecuario va a pagar la cuenta. Pagó la crisis anterior, va a pagar esta; nadie lo subsidió. Hay que entender que no se subsidia al sector agropecuario, por lo mismo que decíamos: si tú tenés ese sector de bienes de exportación, quiere decir que tú sos el que pagás la cuenta de las demás cosas.

Las políticas sociales que puedan aplicar los gobiernos salen de lo que recauda básicamente en el sector agropecuario, o mayoritariamente en el sector agropecuario. Entonces, siempre se ha pagado y hay que buscar herramientas para poner arriba de la mesa. Lo que no podemos hacer es tomar políticas, como puede ser la competencia del agua potable, del agua de la ciudad de Montevideo, ponerla en competencia con la producción, en cantidad. Si tú limitás toda la cuenca de Santa Lucía, porque la necesitás para el consumo de agua, estás afectando la producción. Y no hay misterio. Y tú tenés opciones para salir de esa situación. Entonces, esas son las políticas a largo plazo que hay que atender. 

Hablabas de Brasil y te quería consultar por la concentración de los frigoríficos en Uruguay. ¿Cómo han seguido el tema y, mirando a mediano plazo, cómo vislumbra ese mercado en el que Brasil es el dominador? 

Nosotros tenemos una realidad en la industria frigorífica de que dos empresas multinacionales de origen brasileño son el 50% de la faena. Es una realidad. Y, con dos empresas uruguayas de capitales nacionales, llegamos al 80% entre cuatro empresas. Es una concentración dura. Y es un proceso mundial. Es un proceso al cual no le vamos a ganar en revertirlo. Sí podemos enlentecerlo y ponerle límites. Para eso la comisión de la competencia es clave. Y es clave que tenga una reglamentación y una legislación que dé certezas. Porque lo que ha pasado es que hay leyes difusas, las situaciones a veces son grises, y acá hay grandes grupos económicos atrás que ponen estudios de abogados a defenderse.

Pero realmente son situaciones complejas, donde la defensa que tenemos los consumidores y los productores, en este caso como proveedores, en todos los rubros, no solo en la industria frigorífica, es tener una comisión de competencia que marque la cancha, que marque los límites. No estamos hablando de regulaciones ni de situaciones raras. Simplemente decir “bueno, un sector entero de Uruguay —y el mayoritario, como es la producción de carne— no puede quedar en manos de alguna empresa”. Y tú sabés que, cuando llegan determinados niveles, empezás a tener una situación de dominancia y el riesgo es muy grande. Bueno, en esa posición nos paramos. Creemos que se llegó a tiempo, se puso un límite, quedaron precedentes sentados, y tenemos que defender eso, que por lo menos haya cuatro grupos compitiendo entre ellos. En el camino —y es muy duro, sobre todo para determinadas comunidades que tienen plantas menores— quedan plantas que se vuelven obsoletas y quedan puestos de trabajo que hay que atender. No puede eso significar que anda mal todo el sector, porque tú mantenés 14.000 puestos de trabajo en la industria frigorífica y producís mucho más. No achicaste la mano de obra. ¿Qué pasa? Hay plantas que quedan obsoletas y estos grupos grandes aumentan su faena y por lo tanto son más eficientes. Es un camino que hay que estar siempre equilibrando, pero teniendo claro que el sistema final funciona.

Yendo al tema judicial de Conexión Ganadera, ¿qué impacto tuvo esta estafa en el sector? 

La verdad es que el sector tuvo muy bajo impacto. No hubo problema ni en los precios, no hubo problema en los campos, no hubo problemas porque la estafa era fuera del sector. Justamente, decían que eran mucho más grandes de lo que eran. Sin duda que hay un montón de afectados, hay inversores, pero son fuera del sector. Los problemas no llegaron al sector. ¿Se entiende lo que quiero decir? La estafa se produce, y es enorme, y afecta a montones de inversores, porque no está la parte de campo. Hay menos campos de los que debería haber, hay menos ganado del que debería haber, y por lo tanto no hubo un problema en el sector agropecuario. El problema fue por fuera del sector agropecuario. Si tú querés, en el sector financiero. Es lateral.

¿Pero no hay un problema también justamente en el tema de la trazabilidad y en la regulación del ministerio? 

Lo que pasa es que lo que hay ahí es un problema de no saber cuál es la legalidad porque la trazabilidad no tenía ningún problema. Los que estamos sabemos para qué es. Es para seguir un animal desde que nace hasta que se faena, hasta que llega al plato del consumidor. Vos tenés que todos los animales de Uruguay están trazados. Es para eso.

No es para que todas las caravanas tengan un animal. Para ponerte un ejemplo, tú tenés un registro automotor, ¿verdad? ¿Y cuál es el objetivo? Que todos los autos que anden en la calle estén en el registro de automotor. Ahora, si está lleno de autos en el registro que no circulan, a nadie le importa. No es el objetivo. La trazabilidad es para que cada animal tenga una caravana y se le pueda seguir su vida. Ahora, si hay un sistema con el que hacen una estafa porque no prevé que cada caravana tenga un animal, y estafa gente en su buena fe, pero que no sabe cómo es el sistema, es por fuera. Eso es evidente. Si tú después me decís que la parte del ministerio fue omisa en controles en una situación tan grande, no se metió por los motivos que sea, bueno, eso es otro tema para discutir. La trazabilidad anda bien. Cada animal tiene su caravana y cada animal llega a destino. Lo que pasó acá es que se inventaron caravanas que no tenían animales. ¿Se entiende? Y ahí está el tema, y ahí está la estafa, y ahí está donde cayó gente de buena fe por fuera del sector agropecuario.

Cuando van a foros internacionales, ¿les consultan por esto?

Sí, porque la trazabilidad de Uruguay es un modelo que en el mundo se mira y entonces sorprendió en muchos aspectos. Uno tiene que explicar que la propiedad de Uruguay es la marca. La propiedad está en la guía. Está ahí la propiedad del ganador. Lo otro es el sistema de trazabilidad. Es para que los animales demuestren su trazabilidad. No tiene que ver ni con la propiedad, y lo repito porque es el foco de la situación: que haya caravanas sin animales no es parte del sistema, no es lo que el sistema busca. Se mueren animales naturalmente en los establecimientos y deberían bajarse en el sistema, bajarse de las cuentas. Y a veces no se bajan y son errores que se deberían controlar más o menos, no lo sé. Pero no cambia nada. La trazabilidad es correcta. Y la propiedad es correcta. Entonces, mientras esas sean las reglas del juego, no hay ningún problema de ilegalidad y no tiene el sector un problema con la trazabilidad. Es otro tema cuando gente que no sabe cómo funciona cree que mira una planilla con números de caravana y cree que tienen iguales. Y ahí estuvo la estafa. 

En una entrevista días atrás, planteabas que “ya se perdió” con María Dolores. ¿Por qué pensás eso?

Lo que nosotros decimos es que, en María Dolores, de 5.500 hectáreas, si yo no me equivoco, mil se usaron para regar. Las otras 4.000 todavía no se asignaron. Entonces tenés 4.000 hectáreas que, un año después, no pasa nada sobre ellas. Obviamente que hay una pérdida comercial. No hay duda. Me parece que es algo…. que discutamos eso, no hay duda. Si tú me decís que son procesos legales que llevan tiempo... Sí, es verdad. Lo que pasa es que Colonización, si yo no me equivoco, hay 40.000 hectáreas sin asignar antes de María Dolores. Entonces, tú tenés un problema de gestión en Colonización.

Nosotros en colonización observamos que hay dos situaciones que hacen tomar malas medidas: cuestiones ideológicas y cálculos electoralistas. En esas dos cosas cae el sistema político para no hacer y para no ser honestos en el análisis. Analicemos cómo usamos la plata y analicemos su gestión. Hay argumentos que la verdad, honestamente… Sí, es verdad, los 32 millones de dólares que compraron en campos siguen siendo 32 millones de dólares. Está bien. En eso nosotros no lo discutimos. El Estado no tiró los 32 millones de dólares, no los prendió a fuego. Cierto. Ahora, el Estado uruguayo pide plata prestada al 5%. Al 5%, 32 millones de dólares... hagan la cuenta. Son 1.700.000 dólares. Que el 5% de esa plata se pidió para otra cosa. Y acá no lo usaste para nada. Ni siquiera estás produciendo al 2%, que sería lo lógico sobre una inversión de un privado. Entonces perdiste, sí, perdiste 1.700.000 dólares. Es innegable. Lo hago como una política social para buscar este objetivo, este otro objetivo. Está bien. Lo que decimos de vuelta es que, cuando tú hagas una gestión libre de ideología y libre de cálculo electoralista —y esto va para todo el sistema político—, te vas a encontrar que con 32 millones de dólares desarrollás mucho más cosas en el sector lechero, que es el que dicen defender. Cierran tambos todo el rato. Hay salas de ordeñe abandonadas por todos lados. Está toda la infraestructura armada y esa familia decide cerrar porque el que se encargaba del tambo se jubila, se lo pasa a sus hijos, sus hijos dicen: ‘la verdad que hay otras opciones’, va para otro lado, y queda abandonado. No se hace nada, o no alcanza lo que se hace. No es por María Dolores. María Dolores es un ejemplo que le sirve a la sociedad uruguaya para entender el tamaño de Colonización.

El ministro Ganadería dijo en el discurso del Prado: Colonización anda mal y vamos a seguir comprando campo. Esa discusión la vamos a tener siempre. Si tú me decís que para los objetivos que yo quiero están dando bien, están los campos asignados, funciona bien.... Después discutimos [el resto]; bueno, socialmente me sirve igual y consigo lo que tengo que hacer. Y ya podemos decir, porque respeto al presidente de Colonización, que supera a los cargos políticos que se ponen. La estructura de cómo está armado hace que no se gestione bien; si no, no habría 40.000 hectáreas sin asignar. Porque me imagino que el presidente de colonización se levanta todos los días con el problema de la cabeza. Y lo sé una persona de bien que tiene ese problema y no lo puede resolver.

¿Es un tema sobre la gestión desde el Instituto o hay un tema más de fondo de rechazar el Instituto en sí como organización? 

¿Sabés lo que pasa? Uno cree que con esa plata se podría ser mucho más eficiente, y está bien, pero eso es lo que uno cree. Ahora, tú lo que le podés pedir a las autoridades es que, con lo que hay, sea eficiente. Y no están pudiendo. ¿Por qué? No lo sabemos. ¿Por qué no lo sabemos? Porque hacemos pedidos de informes a Colonización y no tenemos respuesta. Yo hablé el año pasado de hacer una auditoría. Y no me refiero a una auditoría de una empresa que audita el balance. Me refiero a que, al estilo de Fucrea, que vaya alguien y diga: “mirá esta colonia cómo anda, mirá estos tres colonos son excelentes, qué bien, qué buena decisión”, o que diga “estos otros cuatro son un desastre; o estos son más o menos y este es un desastre”. Todos sabemos en el entorno rural que hay colonos buenísimos que merecen lo que se hizo y todos sabemos que hay de los otros. Hay colonias enteras que andan mal y nadie tiene los números. Y hay que entender una cosa: un colono no compite con un gran productor, un colono compite con un pequeño productor.

En la escala que se manejan los colonos y obtienen una renta subsidiada en el 40% por todos los uruguayos, compite con otro que quiere hacer las cosas y tiene que pagar una renta 40% más cara de su tamaño. Entonces, esos son los puntos que hay que entender. Colonización compró un campo de 5.500 hectáreas a un grupo peruano, que se lo pagó y el que iba a comprar ese campo salió a buscar otro. Entonces, en la gran escala de números, Colonización jugó a favor del mundo de arriba, y jugó en contra del Estado porque sacó un campo que pagaba sobre tasas de patrimonio y todos los impuestos al día, y ahora no paga ni un impuesto. Entonces, jugó en contra del Estado, jugó a favor de los grandes grupos. Hay que entender eso para tomar las decisiones correctas.

Nosotros no queremos hablar de ideología ni de cálculos electorales. Hablemos de gestionar bien los recursos y defendamos la figura del colono correctamente. A ese colono hay que buscar soluciones. Hay que buscar soluciones para que la gente que quiere mantenerse en el sector lechero, sector ganadero, consiga campo. ¿Cómo? Bueno, garantizale la renta. Cinco años garantiza la renta. Hasta le podés pagar la renta. Pero después, si a los cinco años no es un productor que está en el entorno compitiendo, va a tener que dejar el lugar a otro. No seguir eternamente con la renta subsidiada como es hoy. Porque Colonización del Frente Amplio no vende el campo. El colono no se hace de campo, es un arrendatario de por vida. Entonces, al final de cuentas, si tu camino es arrendar, entonces lo que tenés que hacer es garantizar la renta determinado tiempo, en una escala, hasta que termine siendo cero ese subsidio. Y es un productor que se inserta.

¿Para eso qué precisás? Precisas escala, que no puede ser la escala que se planteó en el 2010, en ese entorno de fecha, que se planteó una escala que es romántica, que es pretender que alguien sea campesino en el siglo XXI. La gente prefiere —obviamente todos preferimos— tener mejor condición de vida. Y no es en una escala de 200 hectáreas, con una infraestructura absolutamente imposible. Eso es dejarlo de rehén. Entonces, eso es lo que se planteó y eso es ideología.

Hablando del tema de tecnología y el campo, hay todo tipo de posibilidades. ¿Hay alguna herramienta que veas novedosa que se esté aplicando acá en Uruguay o alguna que hayan visto afuera y que se podría traer? 

Uruguay en esos aspectos está en el primer mundo. Lo que es comercialmente viable, en Uruguay se aplica tempranamente. ¿Qué quiero decir con esto? Por ejemplo, en la robótica en los tambos es un sistema que se desarrolló mucho en Europa por determinadas condiciones, que la verdad que está bancado al final del día en los subsidios. INIA planteó un tambo robótico, funciona —porque es lo que debe hacer, ver si la tecnología comercialmente funciona—, y en eso tú tenés que ir viendo qué es tendencia (como los drones, que termina siendo una tendencia con cada vez mejores aplicaciones) y qué es moda. Y ahí tenés que separar. Tenés que encontrar qué se aplica a tu sistema.

En ganado, por ejemplo, la geolocalización del ganado es algo que ya está. Lo que pasa es que tiene un costo que lo vuelve inviable. Esa es la realidad. Y tiene cuestiones operativas hoy que, si no es un collar, lo vuelve inviable. Cosas de ese tipo son las que en Uruguay están, porque las empresas comerciales saben que Uruguay va en vanguardia en eso. Las tecnologías más grandes que tú tenés muchas veces pasan por la genética, por lo que no se ve. Este año, si hay una cosecha de soja, por ejemplo, es porque la genética que tiene es tan superior a hace 15 años atrás que hace que haya algo de cosecha. Hace 15 años había cero. Este año tal vez haya mil y pico de kilos de por medio. Entonces, ahí está en ese mundo que no se ve. La tecnología trae una bolsa de maíz que vale 200 dólares, una bolsita de 20 kilos y que el productor planta, pero que trae unos eventos que hacen que lleven menos insecticidas, entonces el impacto ambiental es mucho menor. Ahí es donde está ese mundo que va circulando. ¿Qué precisamos hoy? Precisamos eventos nuevos.

Por suerte, se terminó la discusión con los transgénicos —por suerte digo, porque hubo una campaña fuertísima para atrás—, y hoy precisas eventos nuevos. Porque hoy tenemos una lagarta en la punta de la espiga que se te come el 5% de la producción nacional de maíz. Cuando aparezca un evento que consiga dominar esa lagarta, esa plaga, vas a producir de por sí 5% más. Esa tecnología es todos los días y es un mundo que rueda y que Uruguay está en ese mundo.

Tuvimos un tiempo largo —siete años, si no me equivoco— en el que no entró ningún evento nuevo en Uruguay. Se planteó una comisión de biotecnología tan perfecta que no aprobaba nada. Siete ministerios, toda una situación, y siete años sin aprobar ningún evento. Lo que perdimos, lo que dañamos el ambiente aplicando más insecticidas de lo que podríamos haber aplicado en base a decisiones ideológicas fue algo que quedó para atrás. Aprendimos la lección.

Ese es el camino: abrirse, buscar para dónde va el mundo e ir con él. No entrar en las cosas restrictivas que muchas veces, cuando tú las rascás, traen un negocio de atrás. En la parte ambientalista es muy común; hay un negocio enorme atrás de certificaciones y de cuestiones que son sin ningún retorno para el país, y sin ningún impacto ambiental. Sin embargo, tenés un mundo armado. Y de eso también hay que escapar.