El viernes de la semana pasada, José Capillera asesinó a sus suegros y a su pareja en la casa en la que vivía con los tres en el barrio La Chancha, en Punta de Rieles. Capillera, policía egresado hace seis meses, tenía 26 años y, luego de cometer el triple homicidio, se suicidó a pocas cuadras de la vivienda.

La mala relación entre Capillera y el resto de la familia comenzó porque su pareja denunció una serie de hechos de violencia doméstica, que habían motivado incluso su decisión de terminar la relación.

Debido a que Capillera vivía con Annais Reyes, la joven de 18 años, comenzaron a notar que el vínculo estaba ceñido por la violencia y hablaron con su hija. Según conocidos de la familia, esto llegó a oídos del policía, quien en reiteradas ocasiones discutió con sus suegros e incluso en las últimas semanas decidió dejar de dirigirles la palabra.

El suegro de Capillera se llamaba Guillermo y era un conocido pai —referente de la religión umbanda— que se dedicaba a tiempo completo a su comunidad. “Era una persona muy querida en el barrio, que solía ayudar a quien lo necesitara, además de era una persona muy activa en la comunidad”, añadió Martina, una amiga de la familia.

La esposa de Reyes, Miriam, se había dedicado a criar a su hija y —luego de que Annais se independizó— comenzó a ayudar a su esposo, además de seguir ocupándose de las tareas de la casa. 

“Como ella estaba siempre en su casa, le dijo a su hija que el novio se fuera a vivir allí. Siempre quiso eso de tener una familia grande, pero esa persona terminó destruyendo a la propia familia”, comentó la amiga.

Desde la comunidad umbanda lamentaron la muerte de la familia y consideraron que nunca olvidarán “lo que aportaron”. “Los vamos a extrañar mucho”, concluyeron.