Moviendo los expedientes

Punta del Este: presentarán denuncia por usurpación en la casa de Carlos Di Doménico

La mansión fue el punto de encuentro de la moda durante los años 90 y principios del 2000.

11.05.2026 15:10

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Por Gustavo Descalzi
gustavodescalziok

Una denuncia por usurpación de la propiedad donde funcionó la Mansión Blanca, el atelier que compartieron los diseñadores Carlos Di Doménico y César Juricich, será presentada en las próximas jornadas.

La casa está ubicada en el padrón 811 de la península, sobre la calle Yolo, entre las calles California y Biarritz, en la parada 4 de la Mansa, a solo 100 metros de la playa.

La mansión fue el punto de encuentro de la moda durante los años 90 y principios del 2000 cuando la pareja de diseñadores recibía a las principales figuras del espectáculo como Susana Giménez, Dolores Barreiro, Ingrid Grudke, Mariana Arias, Débora Bello, Yanina Screpante, Mora Furtado, Teté Coustarot, Valeria Mazza, Evelin Sheild, Lily Sciorra, por nombrar algunas de las figuras que concurrieron hasta ese atelier.

La denuncia se basa en que la actual ocupante estaría en calidad de usurpadora y con un contrato carente de legitimidad. Pero, además, desde su posición de tenedora de la casa, propició de forma presunta el arrendamiento de la propiedad a un tercero sin respaldo documental, constituyendo un caso de obtención de un beneficio económico para sí, sin notificar a los verdaderos propietarios, sin entregarles esos ingresos y sin pagar todos los impuestos municipales y nacionales que esta propiedad genera año a año.

El hecho podría enmarcarse en un delito de usurpación, según marca el Código Penal en el artículo 354, lo que puede ser “sancionado con 3 meses de prisión a 3 años de penitenciaría a quien, con fines de apoderamiento o ilícito aprovechamiento, ocupe arbitrariamente inmuebles ajenos”, ley que tiene por objeto proteger a la propiedad y a sus propietarios frente a despojos.

Lo llamativo es que se han realizado varios contratos de alquiler, incluso uno para un “club cannábico” que operaba de forma ilegal y fue denunciado por los vecinos de la cuadra al observar el deambular de muchas personas que señalaban a la mansión. El propio Instituto de Regulación y Control de Cannabis realizó una diligencia y clausuró el establecimiento al no tener el debido protocolo de funcionamiento de acuerdo con lo que manda la ley que regula la formación y funcionamiento de clubes cannábicos.

Esta acción judicial que habrá de presentarse esta semana tiene por cometido establecer el carácter de los actuales ocupantes y el de la presunta usurpadora, quien ha argumentado, por intermedio de su defensor legal, que hubo un contrato de alquiler realizado hace muchos años a nombre de un tercero, en ese momento pareja de la ocupante, y que luego ella continuó.

Este contrato resultó caído o nulo cuando la DGI de Uruguay acusó a la pareja de Di Doménico y Juricich por simulación tributaria, obteniendo un fallo por realizar una maniobra de fraude tributario y declararse insolventes frente a un reclamo de deudas.

Este tiempo de litigio fue aprovechado por la denunciada para apropiarse de la casa y hacerla suya, actuando como poseedora del bien, sin contestar a la DGI cuál era su situación respecto de esa propiedad.

Esa resolución judicial hace caer todas las acciones contractuales que los verdaderos dueños de la casa hubieran mantenido con sus arrendatarios, por lo cual quienes ocupan la propiedad hoy debieron entregar el bien hace muchos años.

Al desconocer el fallo y tras la muerte del diseñador, la familia, que tuvo que transitar un tiempo de luto por este hecho, no realizó las acciones de desalojo según está previsto en la ley uruguaya, pero fueron realizando por intermedio de sus asesores legales gestiones para que se devolviera la propiedad. La actual ocupante aduce que esa propiedad perteneciente al padrón 811 es suya y en su calidad de “dueña” celebró un nuevo contrato desde el 1° de octubre de 2025, por 2.100 dólares mensuales, evidenciando el ilícito aprovechamiento económico que la denunciada realiza sobre un inmueble que no le pertenece.

Por Gustavo Descalzi
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