En la tarde del domingo y en medio de los fuertes vientos que azotaron la zona durante la jornada, se produjo en Punta del Este una aparición inusual: el varamiento de una orca joven a la altura de la Parada 1 de la playa Mansa.
Según informó la Armada Nacional, el ejemplar mide aproximadamente dos metros de longitud.
Personal de la Prefectura del puerto de Maldonado constató la presencia del animal e informó a Dinama y a la Red Nacional de Asistencia al Cetáceo, que se hicieron presentes en el lugar y evalúan, junto a la ya mencionada Prefectura, las medidas a tomar.
Los socorristas libraron una carrera contrarreloj para poner a salvo al animal, ya que no podría sobrevivir mucho tiempo varado en la orilla. Sin embargo, según publicó anoche el grupo Ballenas de la Pedrera, "ante los intentos infructuosos, en principio, se planteó dejar que la orca quede en la costa".
Ni ballena ni asesina
En 1977, el escritor estadounidense Arthur Herzog publicó su novela Orca, la ballena asesina. En dicha obra, un cetáceo de afilados dientes buscaba venganza contra un humano en particular que había matado a su compañera.
Pese a lo endeble de su argumento, la obra fue un éxito de ventas y fue adaptada al cine con gran aceptación del público. Así se forjó la persistente reputación de la orca (Orcinus orca) como “ballena asesina”, categorización que es errónea por donde se la mire.
En primer lugar, la orca no es una ballena, sino que pertenece a la familia de los delfines. Por otra parte, pese a su aspecto imponente y su capacidad predatoria, no constituye una amenaza para los humanos. De hecho, no se registra en todo el mundo ningún incidente mortal con orcas en estado silvestre. Sí se han reportado algunos ataques de orcas en cautiverio, en ocasiones asociados a comportamientos lúdicos de los animales.