Contenido creado por Inés Nogueiras
Entrevistas

Viaje en el tiempo

Profesora uruguaya viaja a Israel para profundizar estudios sobre el Holocausto

Del Elbio Fernández a Yad Vashem: El profundo camino recorrido por la Profesora de Historia Gisela Spinola. Por Ana Jerozolimski.

29.12.2015 16:37

Lectura: 17'

2015-12-29T16:37:00-03:00
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(La entrevista que aquí publicamos, es un resumen de la aparecida recientemente en "Semanario Hebreo").

La entrada al liceo Elbio Fernández por Maldonado y Ejido, invita a sentirse parte . La amabilidad del señor que recibe detrás de un mostrador, el patio, la decoración, la cafetería, la biblioteca, las plantas ....todo ayuda a que se respire un ambiente agradable. Y cuando llega Gisela, la sonrisa se amplía.

Nos conocemos desde jovencitas y hay de por medio un gran cariño personal. Además, Gisela trabajó durante diez años con mi papá en la redacción de "Semanario Hebreo" y ello, para nosotros, agrega a la relación una dimensión singular llena de lindos recuerdos.

Pero aquí, en el Elbio, es la Profesora Gisela Spinola. Y llegamos a su lugar de trabajo para entrevistarla, ya que es una de los cinco docentes uruguayos becados para participar durante dos semanas en enero en seminarios para educadores de América Latina en el Centro Recordatorio del Holocausto , Yad Vashem, en Jerusalem.

En el primero, Seminario de Educación para instituciones generales, junto a Gisela participan también Claudia Artigas y Andrés Rondán, En el segundo, Seminario de Educación para Instituciones Judias, los becados son Nicole Wysokikamien y Sebastian Brignone.

Gisela es Profesora de historia y de historia de la cultura en el Elbio Fernández, en los bachilleratos Tecnológicos de Turismo. Tiene dos hijas y tres nietos...pero la enamora no sólo su familia, sino también su profesión y sus alumnos.

Este es un resumen de la entrevista realizada en el patio del Elbio, sentadas al sol, interrumpidas varias veces por alumnos que pasaban , saludaban , preguntaban y siempre tenían algo para comentar a su querida profesora.

Cuando este texto sea publicado, Gisela estará por viajar a usufructuar la beca, en Jerusalem.

Gisela, si no te conociera y supiera solamente que sos profesora de Historia en el Elbio, podría preguntarte con tono de sorprendida, de dónde vino tu motivación para presentarte a una beca relacionada al estudio del Holocausto. Pero afortunadamente nos conocemos desde que éramos jovencitas y recuerdo bien que te acercaste mucho al judaísmo. Así que hay muchos elementos cercanos que se unen ¿verdad?

Sin duda. Te diría que hay una movida dentro de mí que tiene que ver, no solamente con el estudio de la historia, sino con la transmisión de los valores de la historia. Eso es un poco lo que me movilizó a aplicar para esta beca en lo profesional. En lo estrictamente personal, era el sueño de mi vida, no llegar a Israel en un viaje de turismo sino hacerlo en una circunstancia absolutamente diferente, que es ir a estudiar, a sentir, mucho más de lo que es un viaje turístico.

UN PROCESO DE ACERCAMIENTO

¿Cómo fue el proceso, hace muchos años, de tu acercamiento al judaísmo?
Yo fue alumna acá en el Elbio Fernández y aquí tuve mi primera pareja en el liceo, un chico judío. Él era muy laico, demasiado laico para mi gusto -por lo menos a los 16 años, cuando nos conocimos-, y yo siempre le pedía que me contara cosas y él siempre como que desdeñaba contarme. Es más, en algún Yom Kipur, el Día del Perdón, se venía corriendo para mi casa, y yo le decía: "vas a ir al infierno".Pero él mismo, que vivía en una familia tradicional, fue viviendo una evolución .De chiquito , hasta sexto de escuela, había estudiado en el Yavne. Pero se fue viviendo una transformación , empezamos a conversar, y hubo algo que era más allá de la pareja en sí, como que esto era esa unión que teníamos.

El tema judío...

Sí. Me contaba de historia judía, de tradiciones, de lo que había sido la diáspora, de sus abuelos paternos en Polonia y maternos en Esmirna. Y yo siempre le decía: "Tenés que respetar todas estas cosas".

Qué linda tu postura... 
Yo tengo que haber sido siempre también un poco mística en ese sentido, ¿no? Porque de chica tomé la Comunión y nunca más pisé una Iglesia, mi familia era bastante laica.
Yo siempre sentí que aquello que había aprendido desde el punto de vista religioso no me llenaba tampoco. Y ese encuentro de historia, de cultura, de valores de la tradición judía, me fue llenando como persona y me fue despertando cada vez más admiración.
Tanto es así que él un día cruzó a Buenos Aires y me trajo de regalo el libro "Mi Pueblo", y me hizo una dedicatoria -lo tengo hasta el día de hoy el libro- que dice: "Para que conozcas verdaderamente a mi pueblo". Y yo me emocioné.

No era para menos... ¿Qué edad tenía él en ese momento?
19 años. Te cuento que me devoré el libro, lo tengo forrado hasta el día de hoy. Ahí nos separamos porque él se fue a estudiar a Europa. Es una etapa en mi vida que siempre se la voy a agradecer, porque más allá de que sea pareja de otra persona , me importa todo lo que él me dejó dentro de mis valores.


Luego Gisela se anotó en el IPA, donde tuvo un compañero judío con quien forjó una gran amistad que se mantiene hasta hoy. Tiempo después, trabajó diez años en la redacción de Semanario Hebreo. Continuó y mantuvo su proceso de gran acercamiento al judaísmo, sin llegar a convertirse.


RESPETO Y APOYO FAMILIAR

En ese proceso de acercamiento, ¿llegaste a un momento en el que dijiste: "Bueno, hago todo para convertirme"?
Yo no sabía si era necesario, porque entendí que podía sentir las mismas cosas y practicar lo que quisiera... Mi mamá hasta el día de hoy todos los años en año nuevo judío, en Rosh Hashaná, es la que me va a comprar el pan jalá para que tengamos un año redondo y dulce. Lo aprendió conmigo hace 30 años.

¿Cómo fue vivido todo eso en tu casa?
En mi casa hubo siempre mucho respeto. Mi papá era un hombre muy laico pero muy admirador del pueblo judío. En algún momento, yo también tuve ese sentimiento de si por el lado de los Spínola no habría raíces judías. Es que en mi casa hay Espínola y hay Espinoza y yo soy Spínola, con S. Y yo lo jorobaba: "¿Y yo no seré pariente de don Baruj?"

Baruj Spinoza... el filósofo judío holandés, hijo de españoles... cuyo nombre algunos pronuncian Espinosa...

Así es. Y mamá me decía: "Y, a lo mejor", y yo le respondía: "Me gustaría haber sido".
Mi papá fue siempre un tipo muy lector, y se convirtió en un fanático como yo. Cuando le hice su última mudanza, antes de fallecer, tenía más Semanarios guardados que yo.
Y mi mamá, una mujer muy abierta. Entendieron que son búsquedas de las raíces o de los valores.Así que, volviendo al tema mismo de la conversión, te diré que después yo no sentí la necesidad del envase porque mi sentimiento, de todos modos, era muy claro.

EL ADN DEL DOCENTE

¿Tu identidad incide mucho en la forma en que enseñás?
Sí, por supuesto. Porque esos valores son los que te llevan a que después vos los puedas transmitir, si es que estás convencido realmente, si eso está en tu ADN o en lo que has ido generando a partir de ese ADN. Los temas que trabajamos, sean del nivel que sean, están vinculados a todo lo que es el proceso de valores, yo ahí me doy cuenta de que mucho de eso que ellos aprenden también fue por lo que sintieron que yo les di. Ellos no estudian fechas, hechos, porque no me interesa, ellos estudian el valor en sí mismo.

¿Cuán presente está todo eso dentro del programa de estudios de Secundaria hoy?
En tercer año de liceo se supone que uno tiene que dar mitad del Siglo XIX, mitad del Siglo XX. En los liceos públicos se trata de llegar lo más cercano al año 2000, por las deserciones en bachillerato, pero en los liceos que tenemos clase habitualmente hacemos mitad del siglo XIX, mitad del XX. Ellos, el primer día de clase, lo primero que te preguntan es: ¿Cuándo damos las guerras mundiales?

No me digas... qué interesante...
Lo que te preguntan todas las generaciones de tercer año el primer día de clase. Te lo preguntan en segundo, te lo preguntan en primero: "¿Las guerras mundiales?". Tienen atracción hacia el tema de las guerras, no sé por qué.

Quizás la percepción es que si fueron guerras mundiales, cambiaron el mundo.
No, yo creo que porque por el bochinche en sí de algo diferente, porque a veces muchos tienen juegos, o porque han visto películas, pero todo muy segmentado. Es más, cuando terminamos de ver el proceso, pregunto: "¿Cuál de los dos procesos los impresionó más?". Y dicen: "La Primera Guerra Mundial fue una cosa de intereses, unos para ser más importantes que otros", pero se terminan dando cuenta que en la Segunda Guerra Mundial hay toda una cuestión ideológica, que ya la vamos trabajando desde el Siglo XIX, de por qué es Europa racista y discriminadora. Las raíces son centenarias, ellos van viendo ese proceso, entonces cuando llegamos a ver la etapa de la formación de los fascismos ellos lo entienden perfectamente.

ESTUDIAR LA SHOÁ

¿Qué enseñas sobre el Holocausto?
A mí me gusta empezar a trabajar con ellos desde cero. Y eso significa haciendo primero el taller con los educadores de la memoria y el legado del Holocausto, con el "Proyecto Shoá", con quienes estamos trabajando desde el año 2009.

Estos muchachos hacen un gran trabajo. El Proyecto Shoá por un lado no es parte oficial del programa de Secundaria, pero por otro ha sido declarado de interés nacional y ya han estado en liceos en todo el territorio nacional. Sin embargo, en definitiva depende del interés de los profesores el que lleguen o no a un liceo ¿verdad?
Exactamente. Depende del docente. Yo empecé a trabajar con ellos el primer año que ellos salieron a trabajar, y desde ese entonces hemos trabajado todos los años. El primer año me hicieron hasta la pierna, de trabajar en todos los niveles, de tercero a sexto, porque como nunca había habido un proyecto así, a mí me parecía que todos los chicos que salían del Elbio Fernández tenían que tener ese seminario hecho. Y desde el año 2009 hasta hoy todos los terceros -el año en que se empieza a tratar el tema de la guerra-empezamos trabajando ese proyecto.


¿Con qué enfoque presentas el tema ante los alumnos? Seguramente para tí lo central no es la guerra misma...
Lo que yo noto es que en general la mayoría de los docentes todavía trata los temas referidos a la Segunda Guerra Mundial desde un punto de vista bélico, desde un punto de vista fáctico. A mí, la verdad, es lo que menos me importa. Yo siempre les digo : "iba a haber, hubo Shoá, sin segunda Guerra Mundial". La Shoá no empieza con la Segunda Guerra Mundial, la Shoá empieza en 1935 con las leyes de Núremberg.

¿Y captan que es un capítulo de la historia de la humanidad que todos deberían conocer o creen que eso es historia de los judíos?
Después de hacer todo este proceso los alumnos se dan cuenta que esto forma parte de la historia de la humanidad; que es un capítulo, que no fue el único, entonces ahí empiezan a descubrir que hubo otros y que los hay hasta hoy. Empiezan a entender el concepto de lo que es el genocidio y empiezan a ampliar: "Pero entonces ¿esto es genocidio también?" preguntan, por ejemplo, sobre el tema armenio. Entonces ahí trabajamos por qué en 1915, en 1920 o en 1930 no se le llamó genocidio.Y que Turquía no lo reconoce como tal.
Ahí trabajamos, inclusive, la posición de Alemania frente a la de Turquía. Alemania busca, investiga. Los alemanes son los que más cantidad de monumentos y museos tienen dedicados a la Shoá. O sea, vemos cómo ante un hecho de características similares , distintos países en la actualidad encaran de otras formas y cómo se responsabilizan -o no- de cada uno de esos hechos.

En el mar de lecciones a aprender del estudio de la Shoá ¿elegís un punto central?
Nosotros hacemos un proyecto a final de tercer año en el que pueden trabajar todo el tema, o sea empezar a trabajar el tema del nazismo, la Shoá, las generalidades de la guerra, pero nuestro proyecto está centrado en el tema de los Justos de las Naciones. Ese es nuestro proyecto final, siempre.

Recordemos, se trata de aquellas personas no judías que salvaron judíos sin pedir nada a cambio, en forma totalmente interesada, a pesar de que sus vidas corrían peligro por ello¿Por qué elegiste eso como tema final? ¿Para mostrar que aún en la mayor adversidad se puede actuar con principios?
Para enseñar que lo peor es la indiferencia. Que no hay que ser indiferente, a costa inclusive de la vida de uno mismo.Vemos cómo en el peor momento de la vida o de la historia de un país, hubo gente que sin esperar nada a cambio dio su vida por algo que creía que era justo, que era ni más ni menos que defender al más débil, al que en ese momento era perseguido por el solo hecho de ser diferente. 

Nosotros trabajamos algunos casos de conocidos Justos y en el último proyecto yo les dejo que elijan un justo. Les doy toda la bibliografía, ellos pueden entrar a la página del proyecto Shoá y tienen que elegir un justo y justificarme por qué lo eligieron. Salen proyectos maravillosos. Cuando justifican por qué eligen ,ya lo entienden.

Y realmente en la Shoá hubo situaciones que no es normal que jovencitos capten que ocurrieron...
Claro..Vos entregabas a una persona en una guerra por un kilo de azúcar. "¡Ah dale! ¡¿Cómo voy a entregar a una persona por un kilo de azúcar?!", dicen. Y sí, claro que sí, y por mucho menos que eso, les contesto."Ustedes que tanto me cuentan a veces del diario de Ana Frank, a la familia de Ana una familia la escondió, pero otra la delató. Ahí tenemos las dos partes", les explico.

ESTO NO ES APRENDER HISTORIA JUDÍA, SINO CONSTRUIR MEJORES CIUDADANOS

Gisela, con esto que me contás te diría que a mí me parece que vos estás aportando a que tus alumnos sean mejores ciudadanos.
Exactamente. Esa es mi meta. Después, si quieren leer cuántos cañones dispararon en tal o cual batalla, que lean todo lo que quieran, pero hay cosas dentro de este proceso que no las van a poder leer solos, hay que acercarlos. Es una parte de la historia a la que yo profesionalmente tengo la responsabilidad de acercarlos, que ellos no vean la Segunda Guerra Mundial como un hecho bélico. Ellos tienen que ver un proceso que se basó en el prejuicio, en la discriminación, y en el irrespeto del que era distinto. Y en esa búsqueda frenética de ese modelo se sacrificaron vidas, esperanzas, sueños, y el Reich que iba a durar mil años, por suerte solo duró cuatro... menos mal.
Yo quiero que ellos entiendan que la historia es lo mismo que la historia de vida de cada uno de nosotros: es revisar lo que hemos hecho mal para no volver a cometerlo, es revisar lo que hemos hecho bien para poder potenciarlo.

¿Qué te comentan los chiquilines cuando empiezan a adentrarse en todo eso?
Que sabían poco, que no tenían idea, que a veces habían pensado con prejuicio. Te cuento que yo también vengo de trabajar el tema negro en Estados Unidos, ya empiezo por el tema de la esclavitud. Cuando voy a Estados Unidos en el siglo XIX, Guerra de Secesión y anulación de la esclavitud.... ¡Bárbaro!, se anula la esclavitud por ley, pero lo que no podemos anular por ley es el racismo, que es una cuestión de educación, de transmisión de valores. Desde ahí empezamos a trabajar eso, yo trato de ir aceitando ese proceso. Entonces cuando llegamos acá deja de ser aquello de que el Holocausto fue que mataron a 6 millones de judíos, como si fuera un eslogan. Ellos hablan de la Shoá, no hablan del Holocausto.

Entienden el mensaje universal.
Así es. Entienden el mensaje universal.


CONOCER ISRAEL

¿Con qué espíritu viajas ahora a Yad Vashem? Este viaje significa , además de todo el estudio, que al fin conocerás Israel...
Te diré que no es casualidad que mi pasaje esté marcado para el 31 de diciembre. Porque en la civilización occidental es el año que viene en Jerusalén,y yo voy a llegar el 1 de enero. Eso ya no es casualidad.

Yo sé que no solamente voy a venir con mis expectativas colmadas, sé que va a ser más aún de lo que yo me puedo imaginar, lo siento así. Y bueno, estos últimos días yo estoy como loca, estoy permanentemente mirando, leyendo, siento que conozco hasta las calles. Tantos años de estar trabajando con tu papá en el Semanario Hebreo, de estar leyendo y buscando, mirando mapas, yo creo que no me perdería, hay lugares en los que no me perdería. Estoy feliz, feliz, feliz, feliz.

¿No te da miedo, con todo lo que está pasando, continuos atentados?
El otro día una de mis hijas estaba mirando el informativo y me dice: "Ah mamá, ¿no será mejor un crucero a las Bahamas?", -porque mi mamá me había invitado- y entonces yo le digo: "¿Por?", "Están a los cuchillazos" , me responde. Entonces le digo: "Si hay algo que sabés...." y me responde: "Sí, ya se, nada te importa menos". No me interesa en absoluto, es más, si me tuviera que pasar algo, que me pase en Jerusalén, no me importa. No en 18 de Julio y Ejido, que me acuchillen para sacarme un celular. ¡No, por favor! No me importa. Las cosas como tienen que ser, son. "Me dejas más tranquila" me dice la otra.

Yo voy al lugar que me hace feliz, sea lo que sea, y pase lo que pase, no me interesa.

¿Y qué ha dicho tu entorno de este viaje?
Bueno, acá en el colegio la directora, todo el mundo encantado al enterarse. "Vos te lo mereces" me dicen, porque saben todo el trabajo que yo vengo haciendo hace años, y tratando por todos los medios de inculcar...
También están todos contentos en mi casa, mis amigas, porque saben...

...cómo lo esperaste.
Y sí. Y saben que no es un viaje turístico. Porque comprar un pasaje y reservar un hotel una semana lo puede hacer cualquier, no es como yo quería llegar.Te cuento que mi madre ha viajado por todo el mundo. Mi madre es la mujer más viajada, una señora fuerte. Le quedan poquitos lugares, y vos le decís qué lugar repetiría, y ella te dice que el único lugar que repetiría es Israel. El domingo estaba en un cumpleaños con unas amigas, y una amiga le dice: "Vos que sos tan viajada, ¿qué lugar me recomendás para viajar?". Y mamá le dijo: "Israel, es el lugar que a mí me transformó la cabeza, y la vida".

¡Qué fuerte!
Y la amiga le contesta: "¿Sabés que no sos la primera persona que me lo decís?".
Ella te cuenta cosas de su experiencia...Aunque es católica sólo por tradición familiar, no porque sea practicante, ella sintió eso místico, y lo místico tiene que ver con la energía en valores, independientemente del concepto religioso.
Y ella te cuenta que cuando subieron las colinas de Jerusalén, hicieron un brindis, un lejaim con el guía, y viendo Jerusalén a sus pies, hasta el día de hoy lo cuenta y se eriza. Y fue hace más de 20 años, en el año 1993. Y una mujer que ha recorrido el mundo en varias oportunidades, y sin embargo allí vivió especiales emociones.

Que se repitan para ti Gisela. Gracias, de todo corazón.