La compañía saudí Aramco, la mayor petrolera del mundo, está trabajando contrarreloj para acondicionar el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, lo que permitiría exportar 5 millones de barriles diarios evitando el estrecho de Ormuz.
Esto sería a través del oleoducto Este-Oeste, que tiene una extensión de 1.200 kilómetros. La infraestructura atraviesa el desierto y conecta de esa forma los polos petroleros del Golfo con el mar Rojo, lo que permite evitar el estratégico estrecho de Ormuz.
El consejero delegado de la empresa estatal saudí, Amin Nasser, en una conferencia posterior a la comunicación de resultados trimestrales, que recoge la prensa especializada, dijo ser relativamente optimista de que estas operaciones puedan realizarse en cuestión de días.
Los siete millones de barriles que Aramco exporta a diario salen actualmente casi todos desde el Golfo Pérsico, en el este, en particular desde el puerto de Dammam, y transitan a continuación por el estrecho de Ormuz.
Este estrecho concentra una quinta parte del tráfico marítimo de petróleo mundial, además de ser un punto neurálgico para el transporte de gas natural, fertilizantes y otros minerales críticos.
Sin embargo, los ataques a petroleros y cargueros que circulaban por Ormuz —que han dejado ya siete marineros muertos, según cifras de la Organización Marítima Internacional— más las amenazas persistentes de la Guardia Revolucionaria iraní de seguir con esos ataques, tienen el estrecho prácticamente cerrado al tráfico.
Así las cosas, el oleoducto Este-Oeste sería la herramienta clave para sortear este bloqueo y volver al flujo de exportaciones.
Con información de EFE.